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sábado, 30 de septiembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER - 2

Segunda entrada de La nube del no-saber. Leedla despacio, saboreando cada frase.
Las notas son referencias a textos de san Juan de la Cruz donde expone enseñanzas similares.
Toma nota de dudas o de lo que te llama más la atención para compartir el próximo día al iniciar el encuentro. 


2.

BREVE EXHORTACIÓN A LA HUMILDAD Y A LA ACTIVIDAD CONTEMPLATIVA

Anímate, pues, y frágil mortal como eres, trata de entenderte a ti mismo. ¿Piensas que eres alguien especial o que has merecido el favor del Señor? ¿Cómo puede ser tu corazón tan pesado y tan falto de espíritu que no se levante continuamente por la atracción del amor del Señor y el sonido de su voz? Tu enemigo te sugerirá que descanses en tus laureles. Pero estate alerta frente a su perfidia. No te engañes pensando que eres mejor y más santo porque fuiste llamado o porque has avanzado en la vía singular de la vida. Por el contrario, serás un desgraciado, culpable y digno de lástima, a menos que con la ayuda de Dios y de su dirección hagas todo lo que está en tu mano para vivir tu vocación. Lejos de engreírte, deberás ser cada vez más humilde y entregado a tu Señor al considerar lo mucho que se ha abajado hasta llamarte aquel que es el Dios todopoderoso, Rey de reyes y Señor de los señores. Pues de todo su rebaño te ha elegido amorosamente para ser uno de sus amigos especiales.

Te ha conducido a suaves praderas y te ha alimentado con su amor, forzándote a tomar posesión de tu herencia en su reino.

Te pido, pues, que sigas tu curso sin desmayo. Espera el mañana y deja el ayer. No te importe lo que hayas conseguido. Trata más bien de alcanzar lo que tienes delante. Si haces esto, permanecerás en la verdad. Por el momento, si quieres crecer has de alimentar en tu corazón el ansia viva de Dios. Si bien este deseo vivo es un don de Dios, a ti corresponde el alimentarlo. Ten en cuenta esto: Dios es un amante celoso. Está actuando en tu espíritu y no tolerará sucedáneos[1]. Tú eres el único a quien necesita. Todo lo que pide de ti es que pongas su amor en él y que le dejes a él solo. Cierra las puertas y ventanas de tu espíritu contra la invasión de pestes y enemigos y busca suplicante su fuerza; si así lo haces te verás a salvo de ellos[2]. Insiste, pues. Quiero ver cómo caminas. Nuestro Señor está siempre dispuesto. Él sólo espera tu cooperación.

Pero, me preguntas, ¿cómo seguir? ¿Qué he de hacer a continuación?

* * *



[1] El que quiere amar otra cosa juntamente con Dios, sin duda es tener en poco a Dios, porque pone en una balanza con Dios lo que sumamente, como habemos dicho, dista de Dios. ... Ya se sabe bien por experiencia que cuando una voluntad se aficiona a una cosa, la tiene en más que otra cualquiera, aunque sea muy mejor que ella, si no gusta tanto de la otra. Y si de una y de otra quiere gustar, a la más principal por fuerza ha de hacer agravio, pues hace entre ellas igualdad. Y por cuanto no hay cosa que iguale con Dios, mucho agravio hace a Dios el alma que con él ama otra cosa o se ase a ella. Y pues esto es así, ¿que sería si la amase más que a Dios? (San Juan de la Cruz, 1 S 5,4-5)

[2] Por tanto, siempre conviene al alma desecharlas (las aprehensiones o pensamientos que te puedan venir) a ojos cerrados, sean de quien se fueren (sean buenas o malas aprehensiones, buenos o malos pensamientos). .... Es bueno cerrarse en ellas y negarlas todas, porque en las malas se quitan los errores del demonio, y en las buenas el impedimento de la fe, y coge el espíritu el fruto de ellas. ( San Juan de la Cruz C 1,10)

Comentando el verso  “ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras”: A los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino, y porque también sus tentaciones y astucias son más fuertes y duras de vencer y más dificultosas de entender que las del mundo y carne, y porque también se fortalecen de estos otros dos enemigos, mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos (Sal. 53, 5) los llama fuertes, diciendo: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza también dice el profeta Job (41, 24) que no hay poder sobre la tierra que se compare a éste del demonio, que fue hecho de suerte que a ninguno temiese, esto es, ningún poder humano se podrá comparar con el suyo, y así sólo el poder divino basta para poderle vencer y sola la luz divina para poder entender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de vencer su fortaleza no podrá sin oración, ni sus engaños podrá entender sin mortificación y sin humildad. (San Juan de la Cruz, C 3, 9)

 *

 Septiembre 2023

Casto Acedo 

lunes, 18 de septiembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER - 1

Los que llevamos ya un tiempo en esto de contemplar en silencio vamos a ir leyendo el libro clásico de la espiritualidad cristiana medieval "La nube del no-saber", anónimo inglés del siglo XV. Aquí tenéis el prólogo y la introducción. En cada encuentro alguien del grupo puede hacernos un breve resumen de lo que trata casa capítulo. Os iré transcribiendo el texto de cada semana. Pero os aconsejo que os hagáis del libro. Es económico y merece la pena tenerlo para leerlo y releerlo. 




LIBRO DE LA CONTEMPLACIÓN
LLAMADO "LA NUBE DEL NO-SABER"
QUE TRATA DE ESA NUBE EN LA QUE EL ALMA SE UNE A DIOS

ORACIÓN 


Oh Dios, a quien todos los corazones están abiertos,
para quien todo deseo es elocuente
y ante quien nada secreto está oculto;
purifica los pensamientos de mi corazón,
y derrama tu Espíritu,
para que yo pueda amarte con amor perfecto
y alabarte como tú mereces.
Amén.


PRÓLOGO

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Cualquiera que seas el que tiene en sus manos este libro, has de saber que te impongo una seria responsabilidad y las más severas sanciones que puedan soportar los lazos del amor. No importa que este libro sea tuyo, que lo estés guardando para otro, o que lo tengas prestado. No lo habrás de leer, ni escribir o hablar de él, ni permitir que otro lo haga, a menos que creas realmente que es una persona que, por encima y más allá de las buenas obras, se ha resuelto a seguir a Cristo (en la medida de lo humanamente posible con la gracia de Dios) hasta las más íntimas profundidades de la contemplación. Haz lo que puedas para averiguar primero si es de los que han sido fieles durante algún tiempo a las exigencias de la vida activa, pues, de lo contrario, no estará preparado para ahondar en los contenidos de este libro.

Te encargo, además, con la autoridad del amor, que si das este libro a otro, le adviertas, como yo te advierto a ti, que se tome el tiempo necesario para leerlo del principio al fin. Pues es posible que ciertos capítulos no tengan consistencia por si mismos y exijan la explicación dada en otros para completar su significado. Temo que alguien lea solamente algunas partes y caiga rápidamente en error. Para evitar semejante desatino te pido a ti y a cualquier otro que lea este libro que, por amor, haga lo que le digo.

Por lo que respecta a chismosos, aduladores, escrupulosos, alcahuetes, entrometidos e hipercríticos, les ruego que aparten sus ojos de este libro lo más rápidamente posible. Nunca tuve intención de escribir para ellos y prefiero que no se entrometan en este asunto. Esto vale también para los curiosos, sean o no personas cultas. Pueden ser buenas personas según los principios de la vida activa, pero este libro no se adapta a sus necesidades.

Hay sin embargo, algunos realmente comprometidos en la vida activa a quienes la gracia va preparando para captar el mensaje de este libro. Pienso en todos aquellos que sienten la acción misteriosa del Espíritu en lo más íntimo de su ser, moviéndolos al amor. No digo que en todo momento sientas tú este impulso, como lo sienten los contemplativos ya avezados, pero de vez en cuando gustan algo de ese amor contemplativo en el centro mismo de su ser. Si tales personas llegaran a leer este libro, pienso que les serviría de gran estimulo y aliento.

He dividido esta obra en setenta y cinco capítulos. El último trata más específicamente de los signos que indican si la persona en cuestión está llamada o no a la oración contemplativa


INTRODUCCIÓN

Te pido, mi querido amigo en Dios, que estés alerta y atento al camino por el que avanzas en tu vocación. Y agradece a Dios esta llamada, pues con la ayuda de su gracia podrás mantenerte firme frente a los sutiles asaltos de los enemigos que te acosan desde dentro y desde fuera, a fin de que puedas ganar el premio de la vida eterna. Amén.

1.

DE LOS CUATRO GRADOS DE LA VIDA CRISTIANA; DEL DESARROLLO DE LA VOCACIÓN DE AQUEL PARA QUIEN HE ESCRITO ESTE LIBRO.

Mi querido amigo: quisiera comunicarte cuanto he observado sobre la vida cristiana. En general, esta parece avanzar a través de cuatro etapas de crecimiento que yo llamo la común, la especial, la singular y la perfecta. Las tres primeras pueden iniciarse y mantenerse en esta vida mortal, pero la cuarta, aunque iniciada aquí, continuará sin fin hasta la alegría de la eternidad. ¿Te das cuenta de que he colocado estas etapas dentro de un orden concreto? Lo he hecho porque creo que nuestro Señor en su gran misericordia te está llamando a avanzar siguiendo sus pasos. Descubro la llamada que te hace en el deseo hacia él, que arde en tu corazón.

Tú sabes que durante un tiempo vivías la forma común de la vida cristiana en una existencia mundana y rutinaria con tus amigos. Pero creo que el amor eterno de Dios, que te creó de la nada y te redimió de la maldición de Adán por medio del sacrificio de su sangre, no podía consentir que vivieras una vida tan común alejada de él. 

De este modo, con delicadeza exquisita, despertó el deseo dentro de ti y, atándolo rápidamente con la rienda del ansia amorosa, te atrajo más cerca de él, con esa manera de vivir que he llamado especial. Te llamó a ser su amigo y, en compañía de sus amigos, aprendiste a vivir la vida interior con más perfección de lo que era posible en la vida común u ordinaria.

¿Hay algo más? Sí, pues creo que, desde el principio, el amor de Dios por ti fue tan grande que su corazón no pudo quedar ni tan siquiera satisfecho con esto. ¿Qué hizo? ¿No ves con qué amabilidad y suavidad te ha traído a la tercera vía, la vida singular? Sí, ahora vives en el centro más profundo y solitario de tu ser aprendiendo a dirigir tu ardiente deseo hacia la forma más alta y definitiva de amor que he llamado perfecta.

Septiembre 2023
GSJC


martes, 30 de mayo de 2023

SP 1 ¡Ven, Espíritu Divino!

 A medida que vaya teniendo tiempo e inspiración os voy a ir desgranando con comentarios breves la Secuencia de Pentecostés, por si puede serviros de  referencia para hacer los ratos de silencio. La secuencia completa la tenéis en este blog clickando en la foto que hay a continuación.

VEN ESPÍRITU DIVINO

Comienza la secuencia con esta invocación: “Ven, Espíritu Divino”. Toda oración debería iniciarse así, y con más razón cuando la oración es contemplativa. ¿Por qué? Porque la contemplación es ante todo don y regalo del Espíritu, atracción divina, contemplación de lo que Dios pone ante los ojos del espíritu... 

“El  Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Rm 8,16).

El Espíritu (con mayúsculas) es el que te lleva a la contemplación y disfrute de lo que eres: Hijo, hija, de Dios. Ser contemplativo no es sino percibir y gustar con los sentidos del cuerpo (vista, oído, olfato, gusto, tacto) y del alma (memoria, inteligencia y voluntad) que también soy espíritu (con minúscula); y esa chispa divina espiritual que chisporrotea en mi centro anhela arder en fusión (que no confusión) con el fuego divino.

Decir “ven, Espíritu divino” es expresar un anhelo que nace en el centro. No es deseo de nada exterior sino necesidad interior. Me gusta distinguir entre el deseo, que refiero a algo que está fuera y quiero alcanzar con esfuerzo para mi satisfacción, y el anhelo, fuerza interior espontánea que me invita a completarme en Cristo.

La oración de contemplación me dispone en libertad para que el Espíritu Santo llene totalmente mi vida por el encuentro del Espíritu con mi espíritu.  Anhelo que el Espíritu de Dios tome las riendas de mi espíritu y sea el motor de mi alma (mis pensamientos, mis sentimientos, mis aspiraciones) hacia la plenitud de la verdad (cf Jn 16,13).

Desde ese anhelo me nace la exclamación: ¡Ven, Espíritu divino!

MEDITACIÓN (Pautas) 

1. Toma la postura adecuada en el lugar más apropiado que tengas para meditar.

2. Haz unas breves inspiraciones y espiraciones (recuerda que eres espiración del Espíritu “Dios sopló en la nariz de Adán y cobró vida” (Gn 2,7).

3. Escanea tu cuerpo relajando cada parte. Sin prisas.

4. Céntrate unos minutos en la respiración “dejando ir” sin juicios ni condenas tus pensamientos o sentimientos, sean alegres o tristes.

5. Toma conciencia de todo tu ser corporal (tacto): volumen, peso, temperatura roce de la piel… Todo tú presente en tu cuerpo.

6. Vuelve a la respiración y repite: ¡VEN, ESPÍRITU DIVINO! Mantén una actitud de apertura, de corazón abierto, y si te ayuda también de brazos abiertos, anhelando recibir el soplo del Espíritu. Permanece así al menos diez minutos. Si te distraes vuelve al “mantra” o jaculatoria: ¡Ven, Espíritu divino!

7. Puedes concluir con la audición del veni creator spiritus. 

8. Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio.

9. Finalmente, puedes pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.

Que te sea de utilidad. 

Y no olvides, antes de nada, dedicar tu oración para bien de todos y de todo.

Casto Acedo. Septiembre 2022 

viernes, 7 de abril de 2023

Sentirme Iglesia el Viernes Santo


Esta mañana de Viernes Santo me he dejado llevar en mi oración por el texto del oficio de lectura del dia. 

He contemplado a la Iglesia desde la pasión, sobre todo desde los símbolos de "la sangre y el agua" que brotan del costado de Jesús, tal como lo interpreta san Juan Crisóstomo. 

He considerado en más de una ocasión  la cruz como fuente de vida para mi vida personal, pero no había profundizado en el sentido eclesial o comunitario de ese don. Es maravilloso como todo confluye en la Cruz.

Ayer comentaba en mi celebración de la misa que la Iglesia se engendró el Jueves Santo. Al decir Jesús "haced esto en memoria mía" (Rito Eucarístico como símbolo sacramental y lavatorio de los pies como servicio) sembró la semilla que, muerta el Viernes Santo, florece en la Pascua y da su fruto maduro el día de Pentecostés. 

Hoy la "liturgia de las horas" completa mis enseñanzas. Si tienes tiempo este Viernes Santo aprovecha para leer esta Catequesis de san Juan Crisóstomo. 

Del mismo modo que Dios sacó a la mujer del cuerpo dormido de Adán, -dice el texto- así del cuerpo de Cristo en la Cruz rendido totalmente a la voluntad del Padre Dios hace nacer a su Iglesia. Hermosa imagen, que me sugiere que también nosotros necesitamos dormir las expectativas generadas por los deseos del ego a fin de permitir que Dios cumpla en nosotros su obra alentando nuestro espíritu con su Espíritu. 

"El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús en pie gritó: «El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: "de sus entrañas manarán ríos de agua viva"». (Jn 7,37-38). La Iglesia nace de las fuentes de la vida de Cristo; de ella manan torrentes de agua viva que podemos aprovechar para saciar nuestra sed; ella nos acerca a Cristo por los sacramentos. En un tiempo en que tendemos en todo al individualismo, también en lo espiritual, ¿no merece la pena despertar al necesario sentido comunitario de nuestra fe? 

Transcribo para ti la catequesis de san Juan Crisóstomo.

* * *



El valor de la sangre de Cristo

San Juan Crisóstomo, obispo.
Catequesis 3,13-19

¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.

Inmolad, dice Moisés, un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. ¿Qué dices, Moisés? La sangre de un cordero irracional ¿puede salvar a los hombres dotados de razón? «Sin duda, responde Moisés: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.

¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre? Mira de dónde brotó y cuál sea su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz y su fuente fue el costado del Señor. Pues muerto ya el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza, y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua, como símbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristía. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero: los judíos sacrificaron el cordero y yo recibo el fruto del sacrificio.

Del costado salió sangre y agua. No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mística. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristía, que han brotado ambos del costado.

Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
Por esta misma razón afirma San Pablo: Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues de la misma forma que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.

Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquél a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer.

Abril 2023
Casto Acedo


lunes, 3 de abril de 2023

ORACIÓN (Jueves Santo)

Entrar en la noche del Jueves Santo es entrar en la noche del espíritu, que para el creyente no es una desgracia sino una oportunidad para crecer; se trata, por tanto, de un tiempo de oscuridad purificadora y por eso luminosa. La noche es el vientre donde se gestan las virtudes cardinales: fe, esperanza y caridad.

Cristo se adentró en la terrible y bendita noche del Jueves al Viernes santos con el dolor y el sufrimiento del mundo sobre sus espaldas. Poco antes había dicho adelantando su destino: “Esta es mi sangre derramada por vosotros y por muchos -por todos- para el perdón -para la luz-”. Antes de curar al ciego de nacimiento reveló: “Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo" (Jn 9,4-5). Mantener encendida la mecha humeante del amor le costó lo suyo. 

Propongo aquí un modelo de Hora Santa para esta noche. Aunque también podría servir para orar en cualquier otro día. Espero que os ayude a meditar, y a alguno le pueda servir como subsidio para la oración en su comunidad, grupo o parroquia.

 * * *

MOMENTO 1


 SILENCIAR MIS PENSAMIENTOS
Abandonar 
los pensamientos del mundo.
Adoptar 
los pensamientos de Jesús

Evangelio de san Juan.
15,18-21

"Dijo Jesús: Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo". Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardan la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió" .

* * *

¿Qué es le mundo? 

*Es un modo de pensar sin Dios, el sistema social (neoliberal o social-comunista) que pone los intereses económicos o estatales por encima de la persona:

*El mundo es la ideología que impone que “una guerra puede ser buena” e invita a embarcarse en ella pensando que con la muerte de unos pocos se pueden salvar las vidas de otros muchos. Lo mismo sobre el aborto. El mundo consagra el principio de Pilatos. “Es preferible que muera uno antes de que la nación perezca" (Jn 11,50).

*El mundo es la filosofía que sitúa al individuo por encima de cualquier cosa, consagrando el individualismo y su correlativo egoísmo como motor de la historia.  San Pedro pensaba con criterios del mundo  cuando reprochó a Jesús unas palabras que hablaban de cruz. El mismo Jesús le censura su mundanidad:  "Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios" (Mt 16,21).

*El mundo, en fin, es ese modo de pensar que nos hace creernos muy espirituales y religiosos, cuando en realidad somos más bien materialistas y ritualistas.

La noche de Jueves Santo invita a soltar pensamientos, a silenciar la mente  mundana, para dejar que Dios sea Dios y puedas ser escuchado en su silencio esencial. EL SILENCIO DE TUS PENSAMIENTOS TE ABRE A LA FE.  Cuando renuncias a tus criterios parece que entras en oscuridad; y es cierto, pero es una oscuridad pasajera, que espera la Luz del pensamiento nuevo que es Jesús.

* * *

Respira, llena tus pulmones de aire nuevo, suelta el viejo  modo de pensar. Deja ir tus pensamientos persistentes, tu modo interesado de ver la vida, tus principios egoístas inamovibles, las obsesiones compulsivas que no te dejan dormir. Vacíate de todo lo que no sea pensar a Dios desde el corazón.

Durante unos minutos deja pasar tus pensamientos; fija tu mente en sólo Dios. 

*Piensa con Dios. “El pensar de Dios es amar”, dice san Juan de la Cruz. 

*Mira como Dios te piensa a ti: con el corazón, con amor .

*Mira como piensa Jesús a la humanidad: amor absoluto, fraternidad universal. 

La noche de Jueves Santo invita a la conversión, a cambiar de mente, cambiar de pensamiento. Permítete vaciar tu mente de obsesiones mundanas, de prejuicios sociales, de pensamientos que te quieren encumbrar sobre otras personas. Y llénate de pensamientos positivos y  nobles. Piensa como Dios.  “El pensar de Dios es amar”.

 Jesucristo es el pensamiento (logos) del Padre hecho carne.

(5-10 minutos de silencio)

MUSICA:  Escucha este canto... Imagina a Jesús ante Pilato; ha llegado ahí por ti, por puro amor, por ser fiel a los pensamientos de Dios cuando los pensamientos mundanos le invitaban a huir, a responder con desplantes a quienes le desplantaron...


(clik sobre el título)

Ahí estás Tú
esperando la sentencia en silencio.
Se alza un grito entre la gente
que prefiere a un criminal antes que a ti

Y allí estás Tú,
tan llagado que cuesta reconocerte,
entre burlas e insultos, sin amor, sin amigos.
Hemos huido todos de la cruz

Pues yo también he sido uno de ellos.
He preferido cualquier cosa antes que a ti,
te he dado la espalda un sinfín de veces.
No he dejado que te muevas en mí

Y aún así dices que me amas.
No sé qué viste en mí.

¿Qué viste en mí?
Sabes que yo no merezco tanto,
pero yo necesito tu amor infinito.
Por favor, no me dejes sin ti.

Ayúdame a que valga la pena.
Me he dado cuenta que no puedo estar sin ti.
Que valga la pena, que viva tu condena
junto a María de rodillas ante ti

Perdóname.
Ahora aquí me tienes
derramado a tus pies

Sé que cometí el error
de anteponer a tus caminos la razón.
Sé que volveré a caer,
más de mil veces fallaré a tu perdón

Y aún así dices que me amas.
No sé que viste en mí.

 * * *


MOMENTO 2


 SILENCIAR MIS SENTIMIENTOS

Desmitificar 
mis sentimientos.
Tener 
los sentimientos de Jesús.

Carta a los Filipenses
2,1-4

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

* * *

En esta noche, para superar la prueba, Jesús además de regirse por los criterios del Padre, hubo de hacer suyos sus sentimientos de amor universal. Ha venido para que “todos los hombres se salven”, para que todos sean felices. Y ese sentimiento de amor universal Jesús lo mantuvo por encima de todo lo agradable o desagradable que le saliera al paso.

Nuestra cultura ha elevado los “sentimientos gratificantes” a categoría divina. Lo importante es sentirme bien. Por eso huyo de  todo lo que me hace sentir mal, porque creo que lo que me desagrada no puede ser bueno; sin embargo, todo lo que me apetece lo considero bueno y positivo. Es más, he llegado a establecer para mi el principio de que la bondad o maldad de las cosas depende de los sentimientos que me producen . Yo y mi bienestar somos el centro del universo, pienso.

Es una trampa terrible. Repudiando como un mal todo lo que me desagrada  justifico mis desmanes. ¿Me crea sufrimiento el embarazo no deseado?, justifico el aborto. ¿Me siento mal en mi matrimonio?, justifico la ruptura. ¿Me disgusta esta persona? No considero un mal pasar de largo ante ella. ¿Me desagrada atender a mis padres, a mi familiar enfermo? ¿Qué hay de malo en ello? ... Es triste que el “miedo al sufrimiento” sea lo que marque mi comportamiento, mi  estilo de vida.

¿Qué puedo hacer? Primeramente ser conscientes de que también los otros tienen sentimientos. Si a mi me gusta ser amado, bien considerado, atendido en mis necesidades, los otros también. Cristo quiere convertirte a “los sentimientos de Dios”, que ama a todos incondicionalmente. Jesús puso el amor al prójimo y con él el amor a Dios por encima del “me apetece”. ¿O acaso crees que la cruz fue para él un placer? Le hubiera gustado librarse de ella, pero aceptando su destino puso  el “amor como decisión”, cruz,  (ágape)  el amor como donación total (ágape) por encima del amor como sentimiento (eros).

Jesús te invita esta noche a unirte a Él en un “amor de decisión”, a amar aunque te duela. Para ello has de SILENCIAR TUS SENTIMIENTOS, destronarlos; renunciar a la idolatría de tus "experiencias".

*Silencia cualquier gozo o satisfacción que te lleve a creerte superior a otros. Así ocurre cuando te sientes más afortunado o afortunada que otras personas y las miras por encima del hombro.

*No des canche a tus sentimientos “victimistas” que esconden la reivindicación de una atención mayor a tu persona y unos privilegios en compensación por el maltrato que dices que has sufrido;

*No des paso a tus sentimientos de miedo, ese pánico que tienes a perder algo de tus bienes materiales, tus estados emotivos placenteros o tu consideración social.

¿No te das cuenta de que toda tu tristeza y tu frustración son sentimientos que provienen de experiencias frustrantes del pasado o de expectativas futuras viciadas por tu egoísmo? Pides que todo el mundo esté plegado a ti para ser feliz. Con esta premisa nunca lo serás.

EL SILENCIO DE TUS EXPERIENCIAS PASADAS Y DE TUS EXPECTATIVAS TE ABRE A LA ESPERANZA. Al soltar tus miedos y seguridades pasadas y tus ilusorias  esperanzas futuras, vives el presente, el mejor momento de tu vida, tu única realidad. Ahí te encuentra Dios y te ama,  ¿hay algo más sólido en la vida?. La esperanza no consiste en la ensoñación de un futuro ideal sino en la seguridad de que aquí y ahora mi vida está anclada en el amor de Dios. Estoy sólidamente asentado, por eso tengo esperanza.

* * *

Mira ahora a Jesús... ¿Qué sentimientos le embargan en esta noche? No cabe duda de que vive sentimientos de gozo en la última cena. “¡Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer” (Lc 22,15). Pero también en esta noche le abruma una losa de tristeza. Llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.  Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».” (Mt 26,37-39).

A pesar de la tristeza, en la profundidad del alma de Jesús prevaleció el sentimiento de amor al Padre, a toda la humanidad y a toda la creación. No puso primero su satisfacción inmediata sino que antepuso la satisfacción del amor a Dios y el cumplimiento de su voluntad. Debió dar paso a una “aceptación total” de la realidad que se estaba dando ante Él. Apostó por los planes del Padre, que no eran de condena y castigo sino de perdón y misericordia.

Mira a Jesús, mira sus sentimientos de fraternidad universal corrigiendo el deseo de huir hacia unos sentimientos ególatras. ¡Qué buenos sería llenarnos todos de ese sentimiento! ... Amar a pesar del rechazo, del asco, del dolor, ... “amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”; estos fueron los sentimientos de Jesús. Déjate seducir por ellos

(5-10 minutos de silencio)

MUSICA:  Hacer míos los sentimientos de Jesús es encontrar la felicidad. Quien vive el presente del amor vive en esperanza. ¡Miradle y quedaréis radiantes!

(clik sobre el título)

Despojado, siervo humilde:
dame un corazón puro,
con espíritu firme,
dispuesto a venderlo todo,
pronto para servir.

Obediente hasta la muerte en la cruz:
dame un corazón noble,
con espíritu generoso,
firme en la contrariedad,
en el Padre abandonado.

Amor compasivo:
dame un corazón bondadoso,
maduro en el amor
por la fuerza de tu Espíritu,
afincado entre los tuyos.
¡Miradle y quedaréis radiantes!
Será perpetua vuestra alegría.

* * *

MOMENTO - 3


SILENCIAR MI VOLUNTAD. 

Crucificar 
mis impulsos (caprichos).
Hacer mía (aceptar) 
la voluntad de Dios.

Evangelio de san Lucas
 22, 39-46

"Después de cenar, Jesús “salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: «Orad, para no caer en tentación». Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo: «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación".

* * *

Solemos pasar la vida la queriendo imponer a otros los propios caminos, la propia verdad y el propio modo de vida. Cuesta silenciar los pensamientos, los  criterios y las creencias. Tampoco es fácil silenciar los propios sentimientos y experiencias para estar en el presente. Y no es menor la dificultad para silenciar la voluntad, los propios caprichos y deseos.

En este tercer momento de reflexión y oración vamos a contemplar cómo Jesús hubo de cambiar el rumbo de su vida para adoptarla al ritmo que le marcaba el Padre. “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra” (Jn 4,34).

Al principio tuvo un éxito fulgurante en su misión. Las masas le seguían. Se hacían lenguas de su bondad y sus enseñanzas. Pero pronto debió desengañarse del éxito. Se dio cuenta de que la multitud le seguía motivada por razones poco altruistas: “Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros” (Jn 6,26). Poco a poco, tras hacerles ver a muchos su oculto egoísmo, fue quedándose más sólo. Uno de su mismo grupo le traicionará. E incluso Pedro, Santiago y Juan, los  más íntimos entre los apóstoles, huyen al ser detenido en Getsemaní.

Jesús hubo de superar la prueba de elegir entre salir huyendo con los suyos o permanecer fiel en el lugar que le ha asignado el Padre. Permaneció fiel y se quedó totalmente solo. No es fácil entender el sufrimiento de Getsemaní.  Es el sufrimiento de quien vive la soledad más absoluta, el vacío más insoportable. Sabes que puedes echarte atrás, que puedes huir, está en tu mano; pero la fidelidad te pide mantenerte en pie, esperar en silencio, no imponer sino dejar que Dios sea Dios. Silenciar tu voluntad dando paso a la del Padre.

El silencio de la voluntad es el silencio de Abrahán subiendo al monte Moria: “Dios proveerá”, dice (Gn 22, 8), el silencio de Job, que se mantuvo fiel a la ininteligible voluntad de Dios: "Una vez he hablado y no volveré a hablar" (Job 40,5), el silencio del Siervo de Yahvé, que “fue oprimido y afligido, Pero no abrió su boca. Como cordero llevado al matadero” (Is 53,7), el silencio, en fin, de Jesús:  «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

* * *

Contempla  a Jesús en Getsemaní y aprende de Él a silenciar tus impulsos de huida  o rechazo. Acepta que el mundo, la sociedad, la familia, tú misma vida, no tienen por qué funcionar según tus caprichosos designios. Lo mejor es callar tu voluntad dando preferencia  a que "sea lo que Dios quiera"

Este silencio no es pasividad, sino disponibilidad para hacer y vivir según criterios divinos. 

*Silenciar tu voluntad no es permanecer pasivo dando vía libre al caos, sino ponerte al servicio de Dios para que se impongan en el mundo sus planes.

*Silenciar la voluntad es ser realista. ¿Crees que todo va a salir como tú quieres que salga?  Toda la creación y la historia deberían confabularse para servirte a ti. ¿No te parece pretencioso?

*Acallar tu voluntad es soltar tus impulsos violentos, crecer en mansedumbre,  comprender que si aplicas el “ojo por ojo” el mundo estaría ciego;

*El silencio de la voluntad es la cima de la unión con Dios. Nunca subes tan alto como cuando te niegas a ti mismo, tomas tu cruz y sigues a Jesús hasta el Calvario. "Los últimos serán los primeros" (Mt 20,16) Ahí, en la cima de ese monte, según dice san Juan de la Cruz, “solo mora honra y gloria de Dios”; cuando subes a ese estado de abajamiento total -¡oh paradoja!- tu honra (voluntad) y tu gloria son la suya.

Mañana es Viernes Santo. Es un día para adentrarse en misterioso silencio de Dios. ¿Dónde está Dios mientras Jesús muere? Está ahí, muriendo en la cruz. Jesús en la Cruz es sumisión a la voluntad del Padre, disponibilidad total para el amor. 

* * *

Termina tu oración rindiéndote ante Dios, arrodillándote ante Jesús, dejando que el Espíritu de Dios haga en ti su obra. El silencio de tus caprichos y deseos,  el olvido de tus poderes, EL SILENCIO DE LA VOLUNTAD PERFECCIONA LA CARIDAD. Cuando rindes a Dios tu voluntad parece que no vales nada, que nadie te ama, que Dios te ha olvidado. Falso. Ahí es donde descubres que no hay nada más hermoso que  sentir el amor de  Jesús y vivir como Jesús, en pura compasión y misericordia, primando el bien del Otro y de los otros sobre el bien propio.

Permite que Dios reine en tu vida. Interioriza: “Padre, si puede ser, que pase de mí el cáliz del dolor y el sufrimiento, pero no sea lo que a mí me apetece sino lo que tú consideres más oportuno” (cf Mt 26,39). Esto es caridad, buscar ante todo el amor-obediencia a Dios en servicio a los hermanos.

Termina contemplando la imagen del crucificado. ¿Qué ves? ¿Sólo un hombre que sufre? Puedes ver algo más: el amor de Dios que elige el perdón ante que la venganza; y también puedes ver  en la misma cruz el odio del hombre, que da rienda suelta a su insatisfacción culpando y rechazando a Dios.

Amor de Dios y pecado del hombre; dos realidades patentes en el nuevo árbol del paraíso. La cruz hace visible la voluntad amorosa de Dios,  y también hace patente el pecado, la voluntad asesina de la humanidad, el odio de los que le crucifican. Es un don de Dios poder ver con ojos de fe la confluencia del pecado y de la salvación (gracia). Cuando en la cruz ves tu pecado y al mismo tiempo el abrazo del amor -perdón de Dios-, todo se ilumina. En el cruce de estas dos realidades tan dispares se hace efectiva la salvación. Si te conmueve el amor de Cristo en la cruz algo se está moviendo para bien dentro de ti. "Donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia" (Rm 6,20).

(5-10 minutos de silencio)

* * *

MUSICA:  Escucha el canto. Ríndete ante el amor de Jesús. Deja que él venza en la batalla que mantienes con el mundo y contigo mismo. Cuesta rendir la propia voluntad a la voluntad de Dios. A esa rendición se le llama amor, vivir en la voluntad del Otro. 


(clik sobre el título)

Cuántas virtudes han de adornar
mi corazón al consagrarse en el altar
al Dios indefenso que ha nacido en un portal
y ha muerto en la cruz para las almas salvar

¿Será posible tanto amor para mí?
¿Tendré yo el valor para amarte solo a ti?

Me rindo ante ti, Jesús
Me rindo ante ti
Me rindo ante ti, Jesús
Me rindo ante ti

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón.
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti.

¿Será posible tanto amor para mí?
¿Tendré yo el valor para amarte solo a ti?

Me rindo ante ti, Jesús,
me rindo ante ti.
Me rindo ante ti, Jesús
me rindo ante ti

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón.
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti.

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti

* * *

CONCLUSIÓN

ORAR AL PADRE CON JESÚS

Jesús, en la tarde de Jueves Santo, instituyó el sacramento del amor, la Eucaristía. En ella, al “por vosotros que sois sois pecadores y me crucificáis", responde con un “por vosotros, para bien vuestro, me entrego". La sangre derramada “por vosotros que le matasteis", se transforma en sangre derramada “por vosotros, a favor vuestro, para vuestro remedio". Con su sangre nos ha redimido (cf Ap 5,9-10).

MUSICA. Cristo Jesús sigue orando con nosotros y por nosotros en la Eucaristía, memorial de su pasión. Ante el Santísimo Sacramento, memorial de su entrega-oración por todos, pidámosle que no nos olvide. Hagamos nuestra su enseñanza y su oración al Padre. Por su medio, le pedimos por las realidades del mundo necesitadas de su redención:

HAKUNA. Noche

Por tu iglesia
que te espera a oscuras
Por tu pueblo
que te reza aguardando la aurora,
te rogamos
te rogamos.

Por las naciones paganas
que tienen sed de ti
sin saberlo.
Ten piedad.
Ten piedad.

Por los pueblos oprimidos
por el totalitarismo
y la opresión de la mentira

Por aquellos perseguidos
por tu nombre
que se ocultan para orar.
Y aquellos extraídos
de su hogar

Por sus perseguidores
cegados por el odio.
Perdónales, Padre,
no saben lo que hacen

Por los que no nos aman,
por los que no sabemos amar,
por los que sufren y agonizan
y hoy duermen en el hospital

Por los que hoy es su última noche,
cuyos ojos no verán el nuevo día.
Ten piedad.
Ten piedad.

Por todos los que sufren la tentación
del suicidio.
Por los dispuestos
a dejar ganar al mal

Por aquellos cuyas noches
son interminables
y a los que en la angustia
les ha quitado la paz

Kyrie eleison
Kyrie eleison
...
Por aquellos que trabajan en la prostitución
y se ven obligados
a vender su amor.
Por los que caen en la trampa
del vicio y las drogas.

Por los que hoy duermen en prisión.
Por los que hoy esperan su ejecución.
Por aquellos
a los que torturan.

Por criminales.
Por los ladrones.
Por los que erran en soledad.
Por los que sufren
la indiferencia de los demás

Kyrie eleison
Kyrie eleison

Por la ciudad,
por todos sus habitantes
que en sus sueños
solo existas Tú (solo existas Tú)
Por nuestros difuntos
que aún no han visto tu rostro,
por los alejados entre la multitud

Por los niños que descansan
en el seno de su madre.
Por las mujeres
que van a dar a luz

Para que reine
tu paz en cada hogar.
Por los que quieren
saciar tu sed de amar.

Kyrie eleison
Kyrie eleison
...
Ten piedad
Ten piedad

*

Abril 2023
Casto Acedo.