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martes, 29 de septiembre de 2026

Carta 8ª del diablo a su sobrino.


Transcribo aquí la parte que en el último encuentro comentábamos de la octava carta del libro de C.S. Lewis, Cartas del diablo a su sobrino. Para leer el libro o cualquier fragmento tened en cuenta que el Enemigo es Dios, y que el paciente es la persona a la que Urogario, el diablo sobrino al que su tío alecciona, ha de tentar.

En este párrafo, irónicamente, C. S. Lewis pone en luz la importancia que en el camino espiritual tiene el mantenerse en fidelidad (oración y vida justa) a pesar de no sentir cercana la presencia de Dios. A esta "ausencia de Dios" se le suele llamar tiempo de desolación. Son momentos, a veces bastante  largos, en los que  Dios retira la mano al creyente después de haberle proporcionado ciertas "dulzuras emotivas". Estos alejamientos de Dios han de ser mirados como la oportunidad que Dios da al espiritual para que madure de veras. 

En los momentos de desolación la respuesta a los requerimientos de Dios no está contaminada del sutil egoismo del "hago esto porque me gusta"; "De ahí que las oraciones ofrecidas en estado de sequía sean las que más le agradan (a Dios)", dirá Escrutopo, el diablo experimentado. Por eso en los momentos de sequía de emociones agradables en la vida de oración recomiendará a su sobrino que no se deje engañar y no abandone el trabajo de acosarle, porque si "el paciente" persiste en su oración y fidelidad a los mandatos lo habrá perdido para siempre.

El texto que transcribo recoge muy bien el espíritu que san Juan de la Cruz quiere transmitir en el segundo libro de la Subida del monte Carmelo, donde quiere persuadirnos de la necesaria oscuridad de la fe y la bondad de la perseverancia para el progreso espiritual.
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CARTA VIII

.... Debes haberte preguntado muchas veces por qué el Enemigo no hace más uso de Sus poderes para hacerse sensiblemente presente a las almas humanas en el grado y en el momento que Le parezca. Pero ahora ves que lo Irresistible y lo Indiscutible son las dos armas que la naturaleza misma de Su plan le prohíben utilizar. Para Él, sería inútil meramente dominar una voluntad humana (como lo haría, salvo en el grado más tenue y reducido, Su presencia sensible). No puede seducir. Sólo puede cortejar. Porque Su innoble idea es comerse el pastel y conservarlo; las criaturas han de ser una con Él, pero también ellas mismas; meramente cancelarlas, o asimilarlas, no serviría. 

Está dispuesto (Dios, el Enemigo) a dominar un poco al principio. Las pondrá en marcha con comunicaciones de Su presencia que, aunque tenues, les parecen grandes, con dulzura emotiva, y con fáciles victorias sobre la tentación. Pero Él nunca permite que este estado de cosas se prolongue. Antes o después retira, si no de hecho, sí al menos de su experiencia consciente, todos esos apoyos e incentivos. Deja que la criatura se mantenga sobre sus propias piernas, para cumplir, sólo a fuerza de voluntad, deberes que han perdido todo sabor. 

Es en esos períodos de bajas, mucho más que en los períodos de altos, cuando se está convirtiendo en el tipo de criatura que Él quiere que sea. De ahí que las oraciones ofrecidas en estado de sequía sean las que más le agradan. Nosotros podemos arrastrar a nuestros pacientes mediante continua tentación, porque los destinamos tan sólo a la mesa, y cuanto más intervengamos en su voluntad, mejor. Él no puede "tentar" a la virtud como nosotros al vicio. Él quiere que aprendan a andar y debe, por tanto, retirar Su mano; y sólo con que de verdad exista en ellos la voluntad de andar, se siente complacido hasta por sus tropezones. 

No te engañes, Orugario. Nuestra causa nunca está tan en peligro como cuando un humano, que ya no desea pero todavía se propone hacer la voluntad de nuestro Enemigo, contempla un universo del que toda traza de Él parece haber desaparecido, y se pregunta por qué ha sido abandonado, y todavía obedece...

Tu cariñoso tío, 

ESCRUTOPO.

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NOTA: También comentamos en el encuentro algo sobre la película Tierras de penumbra (1993), protagonizada por Anthony Hopkins y Debra Winger. La recomendábamos porque en ella el personaje  protagonista es el autor de libro de Cartas del diablo a su sobrino, además de su obra más conocida: Crónicas de Narnia, y porque es una película de una sensibilidad, sencillez y belleza exquisitas.

 
Podéis ver la película en Youtube:


O descargándola de mi Drive, donde la mantendré una semana:

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Septiembre 2026
Casto Acedo

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