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jueves, 28 de diciembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER 10

 


10. 
DE LA MANERA QUE TIENE EL HOMBRE DE CONOCER CUÁNDO SUS PENSAMIENTOS SON PECAMINOSOS; DE LA DIFERENCIA ENTRE PECADOS MORTALES Y VENIALES

Otra cosa son los pensamientos sobre los hombres mortales y sobre las cosas materiales o mundanas. Es posible que aparezcan en tu mente sin tu consentimiento pensamientos relativos a estas cosas. No hay pecado en ello, pues no es culpa tuya ya que todo esto sucede como resultado del pecado original. Aunque quedaste limpio del pecado original en el bautismo, sigues cargado con sus consecuencias. Por lo mismo, estás obligado a rechazar estos pensamientos inmediatamente, pues tu naturaleza es débil. Si no lo haces, te puedes ver arrastrado a amar u odiar según las reacciones que susciten.

Si es un pensamiento agradable o te recuerda algún placer pasado, podrías sorprenderte consintiendo al goce del mismo; y si se trata de un pensamiento desagradable o te trae a la memoria algún recuerdo doloroso, podrías ceder a un sentimiento de rencor. Un consentimiento tal puede llegar a convertirse en pecado grave en el caso de una persona que vive alejada de Dios y que ha hecho una elección fundamental en contra del bien. Pero en el caso tuyo como de cualquier otra persona que sinceramente ha renunciado a las ataduras mundanas, sólo sería un pecado leve.

Al haber elegido tu modo de vida actual, hiciste una opción radical por Dios, y esto queda en pie, aunque tengas algún fallo pasajero. No hay un consentimiento pleno y por esto, para ti, sería un pecado más leve. A pesar de todo esto, si permites que tus pensamientos, faltos de control, lleguen al punto en que consciente y voluntariamente tú te instalas en ellos, con pleno consentimiento, caerías en un pecado grave. Pues es siempre pecado grave, si con plena conciencia y asentimiento te mantienes pensando en alguna persona o cosa que incitan tu corazón a uno de los siete pecados capitales.

Si le das vueltas a alguna injusticia pasada o presente, pronto te torturarán deseos de venganza e ira; y la ira es pecado. Si engendras desprecio profundo por otra persona y una especie de odio lleno de rencor y de juicios prematuros, has sucumbido a la envidia. Si cedes a la comodidad y a la desgana de hacer el bien, esto se llama pereza. Si el pensamiento que te viene (o suscitas) está cargado de engreimiento y te hace presumir de tu honor, inteligencia, los dones recibidos de la gracia, de tu estado social, tus talentos o tu belleza, y si voluntariamente te regocijas en ello, estás cayendo en el pecado del orgullo. Si se trata de un pensamiento referido a cosas materiales, es decir, bienestar, posesiones u otros bienes terrenales que la gente se afana en conseguir y llamar suyos, y si te mantienes en este pensamiento suscitando el deseo, esto es codicia. Si sucumbes al deseo desordenado de comidas y bebidas refinadas o en cualquier otro de los goces del gusto, el pecado se llama gula. Y finalmente, el deseo ilícito del goce carnal o de las caricias y los halagos de otros, esto se llama lujuria.

Si tus errantes pensamientos evocan cualquier placer, pasado o presente, y si te detienes en él, dejándole que eche raíces en tu corazón y que alimente tu deseo carnal, corres el peligro de verte vencido por el deleite de la pasión. Entonces pensarás que estás en posesión de todo lo que pudieras desear y que este placer puede satisfacerte a la perfección.

*
Diciembre 2023
C. A.

martes, 12 de diciembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER 8 (2)




8 (2)

... DE LA DISTINCIÓN ENTRE LOS GRADOS Y LAS PARTES DE LA VIDA ACTIVA Y CONTEMPLATIVA.

Me preguntas ahora: si estos pensamientos no sólo son buenos en si mismos sino que además pueden usarse para bien, ¿por qué los debo dejar bajo una nube de olvido?

Responder a esto precisa cierta explicación. Comenzaré diciendo que en la Iglesia hay dos clases o formas de vida, la activa y la contemplativa. La vida activa es inferior, y la contemplativa superior. Dentro de la vida activa hay también dos grados, uno bajo y otro más alto.

Pero estas dos vidas son tan complementarias que, si bien son totalmente diferentes entre sí, ninguna de las dos puede existir independientemente de la otra. Pues el grado superior de la vida activa se introduce en el grado inferior de la contemplativa, de manera que, por activa que sea una persona, es también al mismo tiempo parcialmente contemplativa. Y cuando el hombre es tan contemplativo como puede ser en esta vida, en cierta medida sigue siendo activo.

La vida activa es de tal naturaleza que comienza y termina en la tierra. La contemplativa, sin embargo, puede ciertamente comenzar en la tierra pero continuará sin fin en la eternidad. Y ello porque la vida contemplativa es la parte de María que no le será quitada. La vida activa, en cambio, se ve turbada y preocupada por muchas cosas, pero la contemplativa se sienta en paz con la única cosa necesaria.[1]

En el grado inferior de la vida activa la persona hace bien ocupándose en buenas acciones y obras de misericordia. En el grado superior de la vida activa (que se funde con el grado inferior de la vida contemplativa) el hombre comienza a meditar en las cosas del espíritu. Ahora es cuando debe ponderar con lágrimas la maldad del hombre hasta adentrarse en la Pasión de Cristo y los sufrimientos de sus santos con ternura y compasión. Es ahora también cuando crece en el aprecio de la bondad de Dios y de sus dones y comienza a alabarle y darle gracias por las maravillosas maneras con que actúa en su creación.

Pero en el grado más alto de la contemplación -tal como la conocemos en esta vida- todo es oscuridad y una nube del no-saber. Aquí uno se vuelve a Dios con deseo amoroso de sólo él mismo y permanece en la ciega conciencia de su desnudo ser.[2]

Las actividades del grado inferior de la vida activa dejan gran parte del potencial humano natural del hombre sin explotar. En esta etapa vive, como si dijéramos, fuera de si mismo o por debajo de si mismo. A medida que avanza hacia el grado superior de la vida activa (que se funde con el grado inferior de la vida contemplativa) se va haciendo más interior, viviendo más desde las profundidades de si mismo y haciéndose más verdaderamente humano. Pero en el grado superior de la vida contemplativa se trasciende a si mismo porque consigue por la gracia lo que por naturaleza está por encima de él. Pues ahora se encuentra unido a Dios espiritualmente en una comunión de amor y de deseo.[3]

La experiencia enseña que es necesario dejar a un lado por un tiempo las obras del grado inferior de la vida activa, a fin de adentrarse en el grado superior de la vida activa, que, como dijimos, se funde en el grado inferior de la vida contemplativa. De la misma manera, llega un momento en que es necesario dar de lado estas obras también a fin de avanzar hacia el grado superior de la vida contemplativa. Y así como es error que una persona que se sienta a meditar piense en las cosas que ha hecho o que hará sin mirar si son buenas y dignas en si mismas, de la misma manera no está bien que una persona que debiera estar ocupada en la obra de la contemplación en la oscuridad de la nube del no-saber deje que las ideas sobre Dios, sus dones maravillosos, su bondad o sus obras le distraigan de la atención a Dios mismo. Es esta una cuestión distinta del hecho de que se trate de pensamientos buenos que reportan confort y gozo. No tienen lugar aquí![4]

Por ello te apremio a que deseches todo pensamiento sabio o sutil por santo o valioso que sea. Cúbrelo con la espesa nube del olvido porque en esta vida sólo el amor puede alcanzar a Dios, tal cual es en sí mismo, nunca el conocimiento.[5] Mientras vivimos en estos cuerpos mortales, la agudeza de nuestro entendimiento permanece embotada por limitaciones materiales siempre que trata con las realidades espirituales y más especialmente con Dios. Nuestro razonamiento, pues, no es jamás puro pensamiento, y sin la asistencia de la misericordia divina nos llevaría muy pronto al error.

* * *

[1] “Es lástima ver que hay muchos que, queriéndose su alma estar en esta paz y descanso de quietud interior, donde se llena de paz y refección de Dios, ellos la desasosiegan y sacan afuera a lo más exterior, y la quieren hacer volver a que ande lo andado sin propósito, y que deje el termino y fin en que ya reposa por los medios que encaminaban a él, que son las consideraciones. ... A estos tales se les ha de decir que aprendan a estarse con atención y advertencia amorosa en Dios en aquella quietud, y que no se den nada por la imaginación ni por la obra de ella, pues aquí, como decimos, descansan las potencias y no obran activamente, sino pasivamente, recibiendo lo que Dios obra en ellas”. (San Juan de la Cruz 2 Subida  12 7-8).

[2] * “¡Oh si supiesen los hombres de cuánto bien de luz divina los priva esta ceguera que les causan sus aficiones y apetitos, y en cuántos males y daños les hacen ir cayendo cada día en tanto que no los mortifican! Porque no hay fiarse de buen entendimiento, ni dones que tengan recibidos de Dios, para pensar que, si hay afición o apetito, dejará de cegar y oscurecer y hacer caer poco a poco en peor. (Ibid 2 S 8,6)

* “Aunque estas visiones de sustancias espirituales no se pueden desnudar y claramente ver en esta vida con el entendimiento, puédense, empero, sentir en la sustancia del alma con suavísimos toques y juntas, lo cual pertenece a los sentimientos espirituales, .... Porque a éstos se endereza y encamina nuestra pluma, que es a la divina junta y unión del alma con la Sustancia divina” (2 S 24,4)

* “En este tiempo totalmente se ha de llevar el alma por modo contrario del primero. Que si antes le daban materia para meditar y meditaba, que ahora antes se la quiten y que no medite,... En este estado en ninguna manera la han de imponer en que medite ni se ejercite en actos, ni procure sabor ni fervor, porque sería poner obstáculo al principal agente, que, como digo, es Dios, el cual oculta y quietamente anda poniendo en el alma sabiduría y noticia amorosa sin especificación de actos, aunque algunas veces los hace especificar en el alma con alguna duración. Y así, entonces el alma también se ha de andar sólo con advertencia amorosa a Dios, sin especificar actos, habiéndose, como habemos dicho, pasivamente, sin hacer de suyo diligencias, con la advertencia amorosa, simple y sencilla, como quien abre los ojos con advertencia de amor” (Ibid Ll 3,33)

[3] “ Y yo le di de hecho a mí, sin dejar cosa. “En aquella bebida de Dios suave, en que, como habemos dicho, se embebe el alma en Dios, muy voluntariamente y con grande suavidad se entrega el alma a Dios toda, queriendo ser toda suya y no tener cosa en sí ajena de él para siempre, causando Dios en ella en la dicha unión, la pureza y perfección que para esto es menester; que, por cuanto él la transforma en sí, hácela toda suya y evacua en ella todo lo que tenía ajeno de Dios. De aquí es que, no solamente según la voluntad sino también según la obra, quede ella de hecho sin dejar cosa, toda dada a Dios, así como Dios se ha dado libremente a ella; de manera que quedan pagadas aquellas dos voluntades, entregadas y satisfechas entre sí, de manera que en nada haya de faltar ya la una a la otra, con fe y firmeza de desposorio” (Ibid  Cantico  27,6; cf 22,3-4)

[4] “Tal es la noche y purgación del sentido en el alma; la cual, en los que después han de entrar en la otra más grave del espíritu, para pasar a la divina unión de amor (porque no todos, sino los menos, pasan ordinariamente), suele ir acompañada con graves trabajos y tentaciones sensitivas, que duran mucho tiempo, aunque en unos más que en otros. Porque a algunos se les da el ángel de Satanás (2 Cor. 12, 7), que es el espíritu de fornicación, para que les azote los sentidos con abominables y fuertes tentaciones, y les atribule el espíritu con feas advertencias y representaciones más visibles en la imaginación, que a veces les es mayor pena que el morir. ( Ibid N 2,14,1)

[5] “, Todo lo que la imaginación puede imaginar y el entendimiento recibir y entender (en esta vida) no es ni puede ser medio próximo para la unión de Dios.” (Ibid 2 S 8,4; cf 2 S 12,8).

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Diciembre 2023
Casto Acedo

lunes, 4 de diciembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER 8 (1)


8 (1)

UNA BUENA EXPOSICIÓN DE CIERTAS DUDAS QUE PUEDEN SUSCITARSE RESPECTO A LA CONTEMPLACIÓN; QUE LA CURIOSIDAD DEL HOMBRE, SU SABER Y SU NATURAL INTELIGENCIA HAN DE ABANDONARSE EN ESTE TRABAJO; ...

Pero ahora me dices: «¿Cómo he de juzgar estas ideas que actúan sobre mí cuando rezo? ¿Son buenas o malas? Y si son malas, me extraña mucho porque despiertan grandemente mi devoción. A veces son un alivio real e incluso me hacen llorar de pena ante la Pasión de Cristo o de mis propios pecados.

Por otras razones también estoy inclinado a creer que estas santas meditaciones me hacen un gran bien. Por eso, si no son malas sino positivamente buenas, no comprendo por qué me aconsejas que las deje debajo de una nube del olvido».

Las preguntas que me haces son muy buenas y trataré de responderlas lo mejor que pueda. Quieres conocer, en primer lugar, qué clase de pensamientos son, ya que parecen ser tan útiles. A esto respondo: son las ideas claras de tu inteligencia natural que la razón concibe en tu mente. A lo de si son buenas o malas, insistiré en que son siempre buenas en si mismas, ya que tu inteligencia es un reflejo de la inteligencia divina.

Son buenas, ciertamente, cuando con la gracia de Dios te ayudan a comprender tus pecados, la Pasión de Cristo, la bondad de Dios o las maravillas que obra a través de la creación. Nada de extraño si estas reflexiones arraigan tu devoción. Pero son malas cuando, hinchadas por el orgullo, la curiosidad intelectual y el egoísmo, corrompen tu mente. Pues entonces has dejado a un lado la mente humilde de un sabio, de un maestro en teología y ascética para ser como esos sabios orgullosos del demonio, expertos en vanidades y mentiras.

Lo digo como una advertencia para todos. La inteligencia natural se inclina al mal siempre que se llena de orgullo y de curiosidad innecesaria sobre negocios mundanos y vanidades humanas o cuando egoístamente anhela las dignidades mundanas, las riquezas, los placeres vanos, o la vanidad.

Diciembre 2023
Casto Acedo

lunes, 13 de noviembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER 5

5.

QUE DURANTE LA ORACIÓN CONTEMPLATIVA TODAS LAS COSAS CREADAS Y SUS OBRAS HAN DE SER SEPULTADAS BAJO LA NUBE DEL OLVIDO.

Si deseas entrar en esta nube, permanecer en ella y proseguir la obra de amor de la contemplación, a la cual te estoy urgiendo, tienes que hacer otra cosa. Así como la nube del no-saber está sobre ti, entre ti y tu Dios, de la misma manera debes extender una nube del olvido por debajo de ti, entre ti y todo lo creado. La nube del no-saber te dejará quizá con la sensación de que estás lejos de Dios. Pero no, si es auténtica, sólo la ausencia de una nube del olvido te mantiene ahora alejado de él. Siempre que digo «todas las criaturas», me refiero no sólo a todo lo creado, sino a todas sus circunstancias y actividades: No hago excepción alguna. Tu obligación es no vincularte a criatura alguna, sea material o espiritual, ni a su situación ni hechos, sean buenos o malos. Para expresarlo brevemente, durante este trabajo has de abandonarlos a todos ellos bajo la nube del olvido.

Pues aunque en ciertos momentos y circunstancias es necesario y útil detenerse en situaciones y actividades concretas que atañen a personas y cosas, durante esta actividad es casi inútil. El pensamiento y el recuerdo son formas de comprensión espiritual en las que el ojo del espíritu se abre y se cierra sobre las cosas como el ojo del tirador sobre su objetivo. Pero te insisto en que todo aquello en lo que te detienes durante esta actividad resulta un obstáculo a la unión con Dios [1].Pues si tu mente está bloqueada con estas preocupaciones, no hay lugar para él.

Y con toda la debida reverencia, llego hasta a afirmar que es completamente inútil pensar que puedes alimentar tu obra contemplativa considerando los atributos de Dios, su bondad o su dignidad; o pensando en nuestra Señora, los ángeles o los santos; o en los goces del cielo, por maravillosos que sean. Creo que este tipo de actividad ya no te sirve para nada. Desde luego, es lauda[1]ble reflexionar sobre la bondad y el amor de Dios y alabarle por ello. Sin embargo, es mucho mejor que tu mente descanse en la conciencia de él mismo, en su existencia desnuda y le ame y le alabe por lo que es en si mismo.

* * *


[1]  * “Para venir a esta unión de amor de Dios esencial, ha de tener cuidado el alma de no se ir arrimando a visiones imaginarias, ni formas, ni figuras, ni particulares inteligencias, pues no le pueden servir de medio proporcionado y próximo para tal efecto; antes le harían estorbo, y por eso las ha de renunciar y procurar de no tenerlas” (San Juan de la Cruz . 2 Subida 16,10; cf 1 Noche 10,2-4, citada ya en nota del numero 4)

*"¡Oh, ­dirás­ que no entiende nada distintamente, y así no podrá ir adelante!". Antes, te digo que, si entendiese distintamente, no iría adelante. La razón es porque Dios, a quien va el entendimiento, excede al entendimiento, y así es incomprehensible e inaccesible al entendimiento, y, por tanto, cuando el entendimiento va entendiendo, no se va llegando a Dios, sino antes apartando. Y así, antes se ha de apartar el entendimiento de sí mismo y de su inteligencia para allegarse a Dios, caminando en fe, creyendo y no entendiendo. Y de esa manera llega el entendimiento a la perfección, porque por fe y no por otro medio se junta con Dios; y a Dios más se llega el alma no entendiendo que entendiendo. Y, por tanto, no tengas de eso pena, que si el entendimiento no vuelve atrás (que sería si se quisiese emplear en noticias distintas y otros discursos y entenderes, sino que se quiera estar ocioso), adelante va, pues que se va vaciando de todo lo que en él podía caer, porque nada de ello era Dios, pues, como habemos dicho, Dios no puede caber en él” (San Juan de la Cruz, .  Llama de amor viva,  3,48).

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Noviembre 2023

Casto Acedo

viernes, 13 de octubre de 2023

NUBE DEL NO-SABER - 4 (1)


4. (Primera parte)

DE LA SIMPLICIDAD DE LA CONTEMPLACIÓN; QUE NO SE HA DE ADQUIRIR POR EL CONOCIMIENTO O LA IMAGINACIÓN

Acabo de describir un poco de lo que supone la actividad contemplativa. Ahora quiero estudiarla con más detenimiento, tal como yo la entiendo; a fin de que puedas proceder en ella con seguridad y sin errores.  

Esta actividad no lleva tiempo aun cuando algunas personas crean lo contrario. En realidad es la más breve que puedes imaginar; tan breve como un átomo, que a decir de los filósofos es la división más pequeña del tiempo. El átomo[1] es un momento tan breve e integral que la mente apenas si puede concebirlo. No obstante, es de suma importancia, pues de esta medida mínima de tiempo se ha escrito: «Habréis de responder de todo el tiempo que os he dado. Y esto es totalmente exacto, pues tu principal facultad espiritual, la voluntad, sólo necesita esta breve fracción de un momento para dirigirse hacia el objeto de su deseo.

Si por la gracia fueras restablecido a la integridad que el hombre poseía antes de pecar, serías dueño total de estos impulsos. Ninguno de ellos se extraviaría, sino que volaría al único bien, meta de todo deseo, Dios mismo. Pues Dios nos creó a su imagen y semejanza, haciéndonos iguales a él, y en la Encarnación se yació de su divinidad, haciéndose hombre como nosotros. Es Dios, y sólo él, quien puede satisfacer plenamente el hambre y el ansia de nuestro espíritu, que, transformado por su gracia redentora, es capaz de abrazarlo por el amor. El, a quien ni hombre ni ángeles pueden captar por el conocimiento, puede ser abrazado por el amor. El intelecto de los hombres y de los ángeles es demasiado pequeño para comprender a Dios tal cual es en si mismo.

Intenta comprender este punto. Las criaturas racionales, como los hombres y los ángeles, poseen dos facultades principales: la facultad de conocer y la facultad de amar.

Nadie puede comprender totalmente al Dios increado con su entendimiento[2]; pero cada uno, de maneras diferentes[3], puede captarlo plenamente por el amor. Tal es el incesante milagro del amor: una persona que ama, a través de su amor, puede abrazar a Dios, cuyo ser llena y trasciende la creación entera. Y esta maravillosa obra del amor dura para siempre, pues aquel a quien amamos es eterno. Cualquiera que tenga la gracia de apreciar la verdad de lo que estoy diciendo, que se tome a pecho mis palabras, pues experimentar este amor es la alegría de la vida eterna y perderlo es el tormento eterno.

Quien, con la ayuda de la gracia de Dios, se da cuenta de los movimientos constantes de la voluntad y aprende a dirigirlos hacia Dios, nunca dejará de gustar algo del gozo del cielo, incluso en esta vida. Y en el futuro, ciertamente lo saboreará plenamente[4]. ¿Ves ahora por qué te incito a esta obra espiritual? Si el hombre no hubiera pecado, te habrías aficionado a ella espontáneamente, pues el hombre fue creado para amar y todo lo demás fue creado para hacer posible el amor.[5] A pesar de todo, el hombre quedará sanado por la obra del amor contemplativo.[6] Al fallar en esta obra se hunde más a fondo en el pecado y se aleja más de Dios. Pero, perseverando en ella, surge gradualmente del pecado y se adentra en la intimidad divina.

Octubre 2023
Casto Acedo 
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[1] Átomo : La medida medieval más pequeña del tiempo = 15/94 de un segundo.

[2] “...Todo lo que la imaginación puede imaginar y el entendimiento recibir y entender (en esta vida) no es ni puede ser medio próximo para la unión de Dios. Porque, si hablamos naturalmente, como quiera que el entendimiento no puede entender cosa si no es lo que cabe y está debajo de las formas y fantasías de las cosas que por los sentidos corporales se reciben, las cuales cosas, habemos dicho, no pueden servir de medio, no se puede aprovechar de la inteligencia natural” (San Juan de la Cruz, .2 Subida del monte Carmelo,  8,4)

[3] “El amor es la inclinación del alma y la fuerza y virtud que tiene para ir a Dios, porque mediante el amor se une el alma con Dios; y así, cuantos más grados de amor tuviere, tanto más profundamente entra en Dios y se concentra con él. De donde podemos decir que cuantos grados de amor de Dios el alma puede tener, tantos centros puede tener en Dios, uno más adentro que otro; porque el amor más fuerte es más unitivo, y de esta manera podemos entender las muchas mansiones que dijo el Hijo de Dios (Jn. 14, 2) haber en la casa de su Padre” (San Juan de la Cruz, Llama de amor viva,  1,13)

[4] “Aunque el alma llegue en esta vida mortal a tan alto estado de perfección como aquí va hablando, no llega ni puede llegar a estado perfecto de gloria” (San Juan de la Cruz,  Ll 1,14).

[5]  “El fin de todo es el amor, que se sujeta en la voluntad, cuya propiedad es dar y no recibir,... Con el amor paga el alma a Dios lo que le debe” (San Juan de la Cruz, Cantico Espiritual,  38,5).

[6] “No se puede encarecer lo que el alma padece en este tiempo, es a saber, muy poco menos que en el purgatorio. ...  y así, aquí van saliendo a luz todas sus enfermedades, poniéndoselas en cura, y delante de sus ojos a sentir" (San Juan de la Cruz,  Llama de amor viva 1,21).

jueves, 5 de octubre de 2023

NUBE DEL NO-SABER - 3


3.

CÓMO SE HA DE HACER LA CONTEMPLACIÓN; DE SU EXCELENCIA SOBRE LAS DEMÁS ACTIVIDADES


He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por si mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea esta la única preocupación de tu mente y tu corazón. Haz todo lo que esté en tu mano para olvidar todo lo demás, procurando que tus pensamientos y deseos se vean libres de todo afecto a las criaturas del Señor o a sus asuntos tanto en general como en particular. Quizá pueda parecer una actitud irresponsable, pero, créeme, déjate guiar; no les prestes atención.

Lo que estoy describiendo es la obra contemplativa del espíritu. Es la que más agrada a Dios. Pues cuando pones tu amor en él y te olvidas de todo lo demás, los santos y los ángeles se regocijan y se apresuran a asistirte en todos los sentidos, aunque los demonios rabien y conspiren sin cesar para perderte. Los hombres, tus semejantes, se enriquecen de modo maravilloso por esta actividad tuya, aunque no sepas bien cómo. Las mismas almas del purgatorio se benefician, pues sus sufrimientos se ven aliviados por los efectos de esta actividad. Y por supuesto, tu propio espíritu queda purificado y fortalecido por esta actividad contemplativa más que por todas las demás juntas.[1] En compensación, cuando la gracia de Dios llegue a entusiasmarte, se convierte en la actividad más liviana y una de las que se hacen con más agrado. Sin su gracia, en cambio, es muy difícil y, casi diría yo, fuera de tu alcance.

Persevera, pues, hasta que sientas gozo en ella. Es natural que al comienzo no sientas más que una especie de oscuridad sobre tu mente o, si se quiere, una nube del no-saber Te parecerá que no conoces ni sientes nada a excepción de un puro impulso hacia Dios en las profundidades de tu ser. Hagas lo que hagas, esta oscuridad y esta nube se interpondrán entre ti y tu Dios.[2] Te sentirás frustrado, ya que tu mente será incapaz de captarlo y tu corazón no disfrutará las delicias de su amor.

Pero aprende a permanecer en esa oscuridad. Vuelve a ella tantas veces como puedas, dejando que tu espíritu grite en aquel a quien amas. Pues si en esta vida esperas sentir y ver a Dios tal como es, ha de ser dentro de esta oscuridad y de esta nube.[3] Pero si te esfuerzas en fijar tu amor en él olvidando todo lo demás -y en esto consiste la obra de contemplación que te insto a que emprendas-, tengo la confianza de que Dios en su bondad te dará una experiencia profunda de si mismo.[4]

* * *

[1] El que anda de veras enamorado, luego se deja perder a todo lo demás por ganarse más en aquello que ama. ... . Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y ésa tiene por su ganancia; ... Cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los caminos y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros modos algunos de criaturas ni sentido, sino que pasó sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor, entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios ya lo que es en sí. (San Juan de la Cruz, Cantico B,  29)

Un poquito de esto que Dios obra en el alma en este ocio santo y soledad es inestimable bien, a veces mucho más que el alma ni el que la trata pueden pensar. Y, aunque entonces no se echa tanto de ver, ello lucirá a su tiempo. A lo menos lo que de presente el alma podía alcanzar a sentir es un enajenamiento y extrañez, unas veces más que otras, acerca de todas las cosas, con inclinación a soledad y tedio de todas las criaturas del siglo, en respiro suave de amor y vida en el espíritu. En lo cual, todo lo que no es esta extrañez, se le hace desabrido; porque como dicen, gustado el espíritu, desabrida está la carne. (San Juan de la Cruz,  Llama, 3,39).

[2]  Para venir el alma en esta vida a unirse con Dios y comunicar inmediatamente con él, que tiene necesidad de unirse con la tiniebla que dijo Salomón (3 Re. 8, 12) en que había Dios prometido de morar, y de ponerse junto al aire tenebroso en que fue Dios servido de revelar sus secretos a Job, y tomar en las manos a oscuras las urnas de Gedeón, para tener en sus manos, esto es, en las obras de su voluntad, la luz, que es la unión de amor, aunque a oscuras en fe, para que luego, en quebrándose los vasos de esta vida, que sólo impedía la luz de la fe, se vea cara a cara en gloria (San Juan de la Cruz, 2 Subida 9,4; cf 2 Noche, 11.1)

[3]  Aunque estas visiones de sustancias espirituales no se pueden desnudar y claramente ver en esta vida con el entendimiento, puédense, empero, sentir en la sustancia del alma con suavísimos toques y juntas, lo cual pertenece a los sentimientos espirituales... A éstos se endereza y encamina nuestra pluma, que es a la divina junta y unión del alma con la Sustancia divina, ... Mediante esta noticia amorosa y oscura, se junta Dios con el alma en alto grado y divino. Porque, en alguna manera, esta noticia oscura amorosa, que es la fe, sirve en esta vida para la divina unión, como la lumbre de gloria sirve en la otra de medio para la clara visión de Dios. (San Juan de la Cruz, 2 Subida, 24,4)

[4] “Como el alma se acabe de purificar y vaciar de todas las formas e imágenes aprehensibles, se quedará en esta pura y sencilla luz, transformándose en ella en estado de perfección, porque esta luz nunca falta en el alma; pero, por las formas y velos de criatura con que el alma está velada y embarazada, no se le infunde. Que, si quitase estos impedimentos y velos del todo, ... quedándose en la pura desnudez y pobreza de espíritu, luego el alma, ya sencilla y pura, se transforma en la sencilla y pura sabiduría, que es el Hijo de Dios; porque faltando lo natural al alma enamorada, luego se infunde de lo divino, natural y sobrenaturalmente, porque no se dé vacío en la naturaleza” (San Juan de la Cruz, 2 Subida  2,15,4) ...

”No pierda (el) cuidado de orar y espere en desnudez y vacío, que no tardará su bien” (3 Subida 3,6) ...

 “ El alma que no tiene cosa que la entretenga fuera de Dios, no puede estar mucho sin visitación del Amado” (Cantico 10,6).

“Cuanto más el alma desaposesionare la memoria de formas y cosas memorables que no son Dios, tanto más pondrá la memoria en Dios y más vacía la tendrá para esperar de él el lleno de su memoria” (3 Subida, 3,15).

“Procuren ellos (se refiere a los guías espirituales) desembarazar el alma y ponerla en soledad y ociosidad, de manera que no esté atada a alguna noticia particular de arriba o de abajo, o con codicia de algún jugo o gusto, o de alguna otra aprehensión, de manera que esté vacía en negación pura de toda criatura, puesta en pobreza espiritual, que esto es lo que el alma ha de hacer de su parte, como lo aconseja el Hijo de Dios (Lc. 14, 33), diciendo: El que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Lo cual se entiende no soló de la renunciación de las cosas temporales según la voluntad, mas también del desapropio de las espirituales, en que se incluye la pobreza espiritual, en que pone el Hijo de Dios la bienaventuranza (Mt. 5, 3). Y vacando de esta manera el alma a todas las cosas, llegando a estar vacía y desapropiada acerca de ellas, que es, como habemos dicho, lo que puede hacer el alma de su parte imposible, que deje Dios de hacer lo que es de la suya en comunicársele, a lo menos secretamente. Más imposible es esto que dejar de dar el rayo del sol en lugar sereno y descombrado; pues que, así como el sol está madrugando y dando en tu casa para entrar, si destapas el agujero, así Dios, que en guardar a Israel no dormita (Sal. 120, 4) ni menos duerme, entrará en el alma vacía y la llenará de bienes divinos (SJC Llama,3,46).

Octubre 2023

GSJC

sábado, 30 de septiembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER - 2

Segunda entrada de La nube del no-saber. Leedla despacio, saboreando cada frase.
Las notas son referencias a textos de san Juan de la Cruz donde expone enseñanzas similares.
Toma nota de dudas o de lo que te llama más la atención para compartir el próximo día al iniciar el encuentro. 


2.

BREVE EXHORTACIÓN A LA HUMILDAD Y A LA ACTIVIDAD CONTEMPLATIVA

Anímate, pues, y frágil mortal como eres, trata de entenderte a ti mismo. ¿Piensas que eres alguien especial o que has merecido el favor del Señor? ¿Cómo puede ser tu corazón tan pesado y tan falto de espíritu que no se levante continuamente por la atracción del amor del Señor y el sonido de su voz? Tu enemigo te sugerirá que descanses en tus laureles. Pero estate alerta frente a su perfidia. No te engañes pensando que eres mejor y más santo porque fuiste llamado o porque has avanzado en la vía singular de la vida. Por el contrario, serás un desgraciado, culpable y digno de lástima, a menos que con la ayuda de Dios y de su dirección hagas todo lo que está en tu mano para vivir tu vocación. Lejos de engreírte, deberás ser cada vez más humilde y entregado a tu Señor al considerar lo mucho que se ha abajado hasta llamarte aquel que es el Dios todopoderoso, Rey de reyes y Señor de los señores. Pues de todo su rebaño te ha elegido amorosamente para ser uno de sus amigos especiales.

Te ha conducido a suaves praderas y te ha alimentado con su amor, forzándote a tomar posesión de tu herencia en su reino.

Te pido, pues, que sigas tu curso sin desmayo. Espera el mañana y deja el ayer. No te importe lo que hayas conseguido. Trata más bien de alcanzar lo que tienes delante. Si haces esto, permanecerás en la verdad. Por el momento, si quieres crecer has de alimentar en tu corazón el ansia viva de Dios. Si bien este deseo vivo es un don de Dios, a ti corresponde el alimentarlo. Ten en cuenta esto: Dios es un amante celoso. Está actuando en tu espíritu y no tolerará sucedáneos[1]. Tú eres el único a quien necesita. Todo lo que pide de ti es que pongas su amor en él y que le dejes a él solo. Cierra las puertas y ventanas de tu espíritu contra la invasión de pestes y enemigos y busca suplicante su fuerza; si así lo haces te verás a salvo de ellos[2]. Insiste, pues. Quiero ver cómo caminas. Nuestro Señor está siempre dispuesto. Él sólo espera tu cooperación.

Pero, me preguntas, ¿cómo seguir? ¿Qué he de hacer a continuación?

* * *



[1] El que quiere amar otra cosa juntamente con Dios, sin duda es tener en poco a Dios, porque pone en una balanza con Dios lo que sumamente, como habemos dicho, dista de Dios. ... Ya se sabe bien por experiencia que cuando una voluntad se aficiona a una cosa, la tiene en más que otra cualquiera, aunque sea muy mejor que ella, si no gusta tanto de la otra. Y si de una y de otra quiere gustar, a la más principal por fuerza ha de hacer agravio, pues hace entre ellas igualdad. Y por cuanto no hay cosa que iguale con Dios, mucho agravio hace a Dios el alma que con él ama otra cosa o se ase a ella. Y pues esto es así, ¿que sería si la amase más que a Dios? (San Juan de la Cruz, 1 S 5,4-5)

[2] Por tanto, siempre conviene al alma desecharlas (las aprehensiones o pensamientos que te puedan venir) a ojos cerrados, sean de quien se fueren (sean buenas o malas aprehensiones, buenos o malos pensamientos). .... Es bueno cerrarse en ellas y negarlas todas, porque en las malas se quitan los errores del demonio, y en las buenas el impedimento de la fe, y coge el espíritu el fruto de ellas. ( San Juan de la Cruz C 1,10)

Comentando el verso  “ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras”: A los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino, y porque también sus tentaciones y astucias son más fuertes y duras de vencer y más dificultosas de entender que las del mundo y carne, y porque también se fortalecen de estos otros dos enemigos, mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos (Sal. 53, 5) los llama fuertes, diciendo: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza también dice el profeta Job (41, 24) que no hay poder sobre la tierra que se compare a éste del demonio, que fue hecho de suerte que a ninguno temiese, esto es, ningún poder humano se podrá comparar con el suyo, y así sólo el poder divino basta para poderle vencer y sola la luz divina para poder entender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de vencer su fortaleza no podrá sin oración, ni sus engaños podrá entender sin mortificación y sin humildad. (San Juan de la Cruz, C 3, 9)

 *

 Septiembre 2023

Casto Acedo 

lunes, 18 de septiembre de 2023

NUBE DEL NO-SABER - 1

Los que llevamos ya un tiempo en esto de contemplar en silencio vamos a ir leyendo el libro clásico de la espiritualidad cristiana medieval "La nube del no-saber", anónimo inglés del siglo XV. Aquí tenéis el prólogo y la introducción. En cada encuentro alguien del grupo puede hacernos un breve resumen de lo que trata casa capítulo. Os iré transcribiendo el texto de cada semana. Pero os aconsejo que os hagáis del libro. Es económico y merece la pena tenerlo para leerlo y releerlo. 




LIBRO DE LA CONTEMPLACIÓN
LLAMADO "LA NUBE DEL NO-SABER"
QUE TRATA DE ESA NUBE EN LA QUE EL ALMA SE UNE A DIOS

ORACIÓN 


Oh Dios, a quien todos los corazones están abiertos,
para quien todo deseo es elocuente
y ante quien nada secreto está oculto;
purifica los pensamientos de mi corazón,
y derrama tu Espíritu,
para que yo pueda amarte con amor perfecto
y alabarte como tú mereces.
Amén.


PRÓLOGO

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Cualquiera que seas el que tiene en sus manos este libro, has de saber que te impongo una seria responsabilidad y las más severas sanciones que puedan soportar los lazos del amor. No importa que este libro sea tuyo, que lo estés guardando para otro, o que lo tengas prestado. No lo habrás de leer, ni escribir o hablar de él, ni permitir que otro lo haga, a menos que creas realmente que es una persona que, por encima y más allá de las buenas obras, se ha resuelto a seguir a Cristo (en la medida de lo humanamente posible con la gracia de Dios) hasta las más íntimas profundidades de la contemplación. Haz lo que puedas para averiguar primero si es de los que han sido fieles durante algún tiempo a las exigencias de la vida activa, pues, de lo contrario, no estará preparado para ahondar en los contenidos de este libro.

Te encargo, además, con la autoridad del amor, que si das este libro a otro, le adviertas, como yo te advierto a ti, que se tome el tiempo necesario para leerlo del principio al fin. Pues es posible que ciertos capítulos no tengan consistencia por si mismos y exijan la explicación dada en otros para completar su significado. Temo que alguien lea solamente algunas partes y caiga rápidamente en error. Para evitar semejante desatino te pido a ti y a cualquier otro que lea este libro que, por amor, haga lo que le digo.

Por lo que respecta a chismosos, aduladores, escrupulosos, alcahuetes, entrometidos e hipercríticos, les ruego que aparten sus ojos de este libro lo más rápidamente posible. Nunca tuve intención de escribir para ellos y prefiero que no se entrometan en este asunto. Esto vale también para los curiosos, sean o no personas cultas. Pueden ser buenas personas según los principios de la vida activa, pero este libro no se adapta a sus necesidades.

Hay sin embargo, algunos realmente comprometidos en la vida activa a quienes la gracia va preparando para captar el mensaje de este libro. Pienso en todos aquellos que sienten la acción misteriosa del Espíritu en lo más íntimo de su ser, moviéndolos al amor. No digo que en todo momento sientas tú este impulso, como lo sienten los contemplativos ya avezados, pero de vez en cuando gustan algo de ese amor contemplativo en el centro mismo de su ser. Si tales personas llegaran a leer este libro, pienso que les serviría de gran estimulo y aliento.

He dividido esta obra en setenta y cinco capítulos. El último trata más específicamente de los signos que indican si la persona en cuestión está llamada o no a la oración contemplativa


INTRODUCCIÓN

Te pido, mi querido amigo en Dios, que estés alerta y atento al camino por el que avanzas en tu vocación. Y agradece a Dios esta llamada, pues con la ayuda de su gracia podrás mantenerte firme frente a los sutiles asaltos de los enemigos que te acosan desde dentro y desde fuera, a fin de que puedas ganar el premio de la vida eterna. Amén.

1.

DE LOS CUATRO GRADOS DE LA VIDA CRISTIANA; DEL DESARROLLO DE LA VOCACIÓN DE AQUEL PARA QUIEN HE ESCRITO ESTE LIBRO.

Mi querido amigo: quisiera comunicarte cuanto he observado sobre la vida cristiana. En general, esta parece avanzar a través de cuatro etapas de crecimiento que yo llamo la común, la especial, la singular y la perfecta. Las tres primeras pueden iniciarse y mantenerse en esta vida mortal, pero la cuarta, aunque iniciada aquí, continuará sin fin hasta la alegría de la eternidad. ¿Te das cuenta de que he colocado estas etapas dentro de un orden concreto? Lo he hecho porque creo que nuestro Señor en su gran misericordia te está llamando a avanzar siguiendo sus pasos. Descubro la llamada que te hace en el deseo hacia él, que arde en tu corazón.

Tú sabes que durante un tiempo vivías la forma común de la vida cristiana en una existencia mundana y rutinaria con tus amigos. Pero creo que el amor eterno de Dios, que te creó de la nada y te redimió de la maldición de Adán por medio del sacrificio de su sangre, no podía consentir que vivieras una vida tan común alejada de él. 

De este modo, con delicadeza exquisita, despertó el deseo dentro de ti y, atándolo rápidamente con la rienda del ansia amorosa, te atrajo más cerca de él, con esa manera de vivir que he llamado especial. Te llamó a ser su amigo y, en compañía de sus amigos, aprendiste a vivir la vida interior con más perfección de lo que era posible en la vida común u ordinaria.

¿Hay algo más? Sí, pues creo que, desde el principio, el amor de Dios por ti fue tan grande que su corazón no pudo quedar ni tan siquiera satisfecho con esto. ¿Qué hizo? ¿No ves con qué amabilidad y suavidad te ha traído a la tercera vía, la vida singular? Sí, ahora vives en el centro más profundo y solitario de tu ser aprendiendo a dirigir tu ardiente deseo hacia la forma más alta y definitiva de amor que he llamado perfecta.

Septiembre 2023
GSJC


martes, 30 de mayo de 2023

SP 1 ¡Ven, Espíritu Divino!

 A medida que vaya teniendo tiempo e inspiración os voy a ir desgranando con comentarios breves la Secuencia de Pentecostés, por si puede serviros de  referencia para hacer los ratos de silencio. La secuencia completa la tenéis en este blog clickando en la foto que hay a continuación.

VEN ESPÍRITU DIVINO

Comienza la secuencia con esta invocación: “Ven, Espíritu Divino”. Toda oración debería iniciarse así, y con más razón cuando la oración es contemplativa. ¿Por qué? Porque la contemplación es ante todo don y regalo del Espíritu, atracción divina, contemplación de lo que Dios pone ante los ojos del espíritu... 

“El  Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Rm 8,16).

El Espíritu (con mayúsculas) es el que te lleva a la contemplación y disfrute de lo que eres: Hijo, hija, de Dios. Ser contemplativo no es sino percibir y gustar con los sentidos del cuerpo (vista, oído, olfato, gusto, tacto) y del alma (memoria, inteligencia y voluntad) que también soy espíritu (con minúscula); y esa chispa divina espiritual que chisporrotea en mi centro anhela arder en fusión (que no confusión) con el fuego divino.

Decir “ven, Espíritu divino” es expresar un anhelo que nace en el centro. No es deseo de nada exterior sino necesidad interior. Me gusta distinguir entre el deseo, que refiero a algo que está fuera y quiero alcanzar con esfuerzo para mi satisfacción, y el anhelo, fuerza interior espontánea que me invita a completarme en Cristo.

La oración de contemplación me dispone en libertad para que el Espíritu Santo llene totalmente mi vida por el encuentro del Espíritu con mi espíritu.  Anhelo que el Espíritu de Dios tome las riendas de mi espíritu y sea el motor de mi alma (mis pensamientos, mis sentimientos, mis aspiraciones) hacia la plenitud de la verdad (cf Jn 16,13).

Desde ese anhelo me nace la exclamación: ¡Ven, Espíritu divino!

MEDITACIÓN (Pautas) 

1. Toma la postura adecuada en el lugar más apropiado que tengas para meditar.

2. Haz unas breves inspiraciones y espiraciones (recuerda que eres espiración del Espíritu “Dios sopló en la nariz de Adán y cobró vida” (Gn 2,7).

3. Escanea tu cuerpo relajando cada parte. Sin prisas.

4. Céntrate unos minutos en la respiración “dejando ir” sin juicios ni condenas tus pensamientos o sentimientos, sean alegres o tristes.

5. Toma conciencia de todo tu ser corporal (tacto): volumen, peso, temperatura roce de la piel… Todo tú presente en tu cuerpo.

6. Vuelve a la respiración y repite: ¡VEN, ESPÍRITU DIVINO! Mantén una actitud de apertura, de corazón abierto, y si te ayuda también de brazos abiertos, anhelando recibir el soplo del Espíritu. Permanece así al menos diez minutos. Si te distraes vuelve al “mantra” o jaculatoria: ¡Ven, Espíritu divino!

7. Puedes concluir con la audición del veni creator spiritus. 

8. Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio.

9. Finalmente, puedes pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.

Que te sea de utilidad. 

Y no olvides, antes de nada, dedicar tu oración para bien de todos y de todo.

Casto Acedo. Septiembre 2022 

viernes, 7 de abril de 2023

Sentirme Iglesia el Viernes Santo


Esta mañana de Viernes Santo me he dejado llevar en mi oración por el texto del oficio de lectura del dia. 

He contemplado a la Iglesia desde la pasión, sobre todo desde los símbolos de "la sangre y el agua" que brotan del costado de Jesús, tal como lo interpreta san Juan Crisóstomo. 

He considerado en más de una ocasión  la cruz como fuente de vida para mi vida personal, pero no había profundizado en el sentido eclesial o comunitario de ese don. Es maravilloso como todo confluye en la Cruz.

Ayer comentaba en mi celebración de la misa que la Iglesia se engendró el Jueves Santo. Al decir Jesús "haced esto en memoria mía" (Rito Eucarístico como símbolo sacramental y lavatorio de los pies como servicio) sembró la semilla que, muerta el Viernes Santo, florece en la Pascua y da su fruto maduro el día de Pentecostés. 

Hoy la "liturgia de las horas" completa mis enseñanzas. Si tienes tiempo este Viernes Santo aprovecha para leer esta Catequesis de san Juan Crisóstomo. 

Del mismo modo que Dios sacó a la mujer del cuerpo dormido de Adán, -dice el texto- así del cuerpo de Cristo en la Cruz rendido totalmente a la voluntad del Padre Dios hace nacer a su Iglesia. Hermosa imagen, que me sugiere que también nosotros necesitamos dormir las expectativas generadas por los deseos del ego a fin de permitir que Dios cumpla en nosotros su obra alentando nuestro espíritu con su Espíritu. 

"El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús en pie gritó: «El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: "de sus entrañas manarán ríos de agua viva"». (Jn 7,37-38). La Iglesia nace de las fuentes de la vida de Cristo; de ella manan torrentes de agua viva que podemos aprovechar para saciar nuestra sed; ella nos acerca a Cristo por los sacramentos. En un tiempo en que tendemos en todo al individualismo, también en lo espiritual, ¿no merece la pena despertar al necesario sentido comunitario de nuestra fe? 

Transcribo para ti la catequesis de san Juan Crisóstomo.

* * *



El valor de la sangre de Cristo

San Juan Crisóstomo, obispo.
Catequesis 3,13-19

¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.

Inmolad, dice Moisés, un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. ¿Qué dices, Moisés? La sangre de un cordero irracional ¿puede salvar a los hombres dotados de razón? «Sin duda, responde Moisés: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.

¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre? Mira de dónde brotó y cuál sea su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz y su fuente fue el costado del Señor. Pues muerto ya el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza, y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua, como símbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristía. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero: los judíos sacrificaron el cordero y yo recibo el fruto del sacrificio.

Del costado salió sangre y agua. No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mística. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristía, que han brotado ambos del costado.

Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
Por esta misma razón afirma San Pablo: Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues de la misma forma que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.

Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquél a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer.

Abril 2023
Casto Acedo