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domingo, 8 de mayo de 2022

Domingo del Buen Pastor


El silbo del Buen Pastor

Para Santa Teresa, la “oración de recogimiento” no es sino la respuesta al silbo del Buen Pastor. 

El alma que se inicia y dispone a la oración adentrándose en el castillo interior, dejando la vida superficial y torpe al adentrarse en la primera morada, volviendo su mirada a Cristo al corregir sus  actitudes negativas en la segunda, y decidiéndose a seguirle en la tercera, es  invitada por Cristo, Buen Pastor, con un silbo suave, a  entrar en la cuarta morada, iniciando así una relación de intimidad con Él. Es el comienzo de la "oración de recogimiento" o contemplativa. 

Desde este trasfondo merece la pena, hoy, domingo del Buen Pastor, leer cómo lo explica la Santa:  

"Dicen que «el alma se entra dentro de sí» y otras veces que «sube sobre sí». Por este lenguaje no sabré yo aclarar nada, que esto tengo malo que por el que yo lo sé decir pienso que me habéis de entender, y quizá será sola para mí. Hagamos cuenta que estos sentidos y potencias (que ya he dicho que son la gente de este castillo, que es lo que he tomado para saber decir algo), que se han ido fuera y andan con gente extraña, enemiga del bien de este castillo, días y años; y que ya se han ido, viendo su perdición, acercando a él, aunque no acaban de estar dentro -porque esta costumbre es recia cosa-, sino no son ya traidores y andan alrededor. Visto ya el gran Rey, que está en la morada de este castillo, su buena voluntad, por su gran misericordia, quiérelos tornar a él y, como buen pastor, con un silbo tan suave, que aun casi ellos mismos no le entienden, hace que conozcan su voz y que no anden tan perdidos, sino que se tornen a su morada. Y tiene tanta fuerza este silbo del pastor, que desamparan las cosas exteriores en que estaban enajenados y métense en el castillo" (4 M 3,2)

Hoy es fácil orar: silencio, oído atento al silbo del Pastor (puedes leer el evangelio de hoy), recogimiento en el redil del alma y dejarse apacentar por su Presencia.

Y no olvides orar por las vocaciones a la vida religiosa en la vida consagrada y el ministerio pastoral en las parroquias. Las respuestas a estas llamadas que piden dedicación total a la oración o a la evangelización son un termómetro de la verdad y seriedad de la reforma espiritual y oracional  que  tanto se enfatiza en círculos devotos.

¡Felíz día del Buen Pastor!

Casto Acedo

domingo, 1 de mayo de 2022

En el Nombre de Jesús

Evangelio de este domingo (fragmento)

"En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.»

Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»

Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?»

Ellos contestaron: «No.»

Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»

La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces" (Jn 21,1-8)

¡Palabra del Señor!

* * *

“Aquella noche no cogieron nada”. ¡Cómo me recuerda esta Palabra a la noche de la fe en mi vida espiritual! Días y días -noches y noches- echando las redes, chupando banquito, silla o cojín sin experimentar el mínimo progreso. El desánimo aparece entonces. La tentación del abandono.

Y vienes tú, Señor, y me dices: «Echa de nuevo  la red y encontrarás». Y me resisto: pero… ¡si llevo toda la noche intentándolo y no he conseguido nada!. Y tú insistes, y yo cedo a tu Palabra: “En tu Nombre echaré las redes”. En tu Nombre, no en el mío.

Y mi oración se vuelve a tu Nombre, te pongo en el centro. Tu Nombre,  a Ti, que en tu gran misericordia vienes a  mi “cuando está amaneciendo” y la noche se va diluyendo con la aurora. Y ahora sí, la abundancia de tu Nombre amanece sobre mí. Siento tu presencia y la gracia de sentir mi corazón latiendo al ritmo del tuyo.

En Tu Nombre, Señor. “El que invoque el Nombre del Señor se salvará” (Rm 10,13). Es el poder de tu nombre -“Señor Jesús, Hijo de Dios”- el que obra el milagro de la pesca abundante.

Me adentraré hoy en mi oración invocando tu Nombre bendito. Dejaré que sea Él quien marque el ritmo. Y cuando mi nombre ególatra se interponga ante el Tuyo, volveré insistentemente a poner Tu Nombre  en mis labios. Y aprenderé  que no hay mejor oración que la que tú haces en mí, ni mayor gloria que vivir “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Amén.

Felíz Domingo. Feliz día trabajadores con san José Obrero. Y feliz día de la madre  a las que habéis sido bendecidas con el don de la maternidad; María, madre nuestra, entre ellas.

1 de Mayo de 2022
Casto Acedo