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lunes, 3 de abril de 2023

ORACIÓN (Jueves Santo)

Entrar en la noche del Jueves Santo es entrar en la noche del espíritu, que para el creyente no es una desgracia sino una oportunidad para crecer; se trata, por tanto, de un tiempo de oscuridad purificadora y por eso luminosa. La noche es el vientre donde se gestan las virtudes cardinales: fe, esperanza y caridad.

Cristo se adentró en la terrible y bendita noche del Jueves al Viernes santos con el dolor y el sufrimiento del mundo sobre sus espaldas. Poco antes había dicho adelantando su destino: “Esta es mi sangre derramada por vosotros y por muchos -por todos- para el perdón -para la luz-”. Antes de curar al ciego de nacimiento reveló: “Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo" (Jn 9,4-5). Mantener encendida la mecha humeante del amor le costó lo suyo. 

Propongo aquí un modelo de Hora Santa para esta noche. Aunque también podría servir para orar en cualquier otro día. Espero que os ayude a meditar, y a alguno le pueda servir como subsidio para la oración en su comunidad, grupo o parroquia.

 * * *

MOMENTO 1


 SILENCIAR MIS PENSAMIENTOS
Abandonar 
los pensamientos del mundo.
Adoptar 
los pensamientos de Jesús

Evangelio de san Juan.
15,18-21

"Dijo Jesús: Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo". Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardan la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió" .

* * *

¿Qué es le mundo? 

*Es un modo de pensar sin Dios, el sistema social (neoliberal o social-comunista) que pone los intereses económicos o estatales por encima de la persona:

*El mundo es la ideología que impone que “una guerra puede ser buena” e invita a embarcarse en ella pensando que con la muerte de unos pocos se pueden salvar las vidas de otros muchos. Lo mismo sobre el aborto. El mundo consagra el principio de Pilatos. “Es preferible que muera uno antes de que la nación perezca" (Jn 11,50).

*El mundo es la filosofía que sitúa al individuo por encima de cualquier cosa, consagrando el individualismo y su correlativo egoísmo como motor de la historia.  San Pedro pensaba con criterios del mundo  cuando reprochó a Jesús unas palabras que hablaban de cruz. El mismo Jesús le censura su mundanidad:  "Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios" (Mt 16,21).

*El mundo, en fin, es ese modo de pensar que nos hace creernos muy espirituales y religiosos, cuando en realidad somos más bien materialistas y ritualistas.

La noche de Jueves Santo invita a soltar pensamientos, a silenciar la mente  mundana, para dejar que Dios sea Dios y puedas ser escuchado en su silencio esencial. EL SILENCIO DE TUS PENSAMIENTOS TE ABRE A LA FE.  Cuando renuncias a tus criterios parece que entras en oscuridad; y es cierto, pero es una oscuridad pasajera, que espera la Luz del pensamiento nuevo que es Jesús.

* * *

Respira, llena tus pulmones de aire nuevo, suelta el viejo  modo de pensar. Deja ir tus pensamientos persistentes, tu modo interesado de ver la vida, tus principios egoístas inamovibles, las obsesiones compulsivas que no te dejan dormir. Vacíate de todo lo que no sea pensar a Dios desde el corazón.

Durante unos minutos deja pasar tus pensamientos; fija tu mente en sólo Dios. 

*Piensa con Dios. “El pensar de Dios es amar”, dice san Juan de la Cruz. 

*Mira como Dios te piensa a ti: con el corazón, con amor .

*Mira como piensa Jesús a la humanidad: amor absoluto, fraternidad universal. 

La noche de Jueves Santo invita a la conversión, a cambiar de mente, cambiar de pensamiento. Permítete vaciar tu mente de obsesiones mundanas, de prejuicios sociales, de pensamientos que te quieren encumbrar sobre otras personas. Y llénate de pensamientos positivos y  nobles. Piensa como Dios.  “El pensar de Dios es amar”.

 Jesucristo es el pensamiento (logos) del Padre hecho carne.

(5-10 minutos de silencio)

MUSICA:  Escucha este canto... Imagina a Jesús ante Pilato; ha llegado ahí por ti, por puro amor, por ser fiel a los pensamientos de Dios cuando los pensamientos mundanos le invitaban a huir, a responder con desplantes a quienes le desplantaron...


(clik sobre el título)

Ahí estás Tú
esperando la sentencia en silencio.
Se alza un grito entre la gente
que prefiere a un criminal antes que a ti

Y allí estás Tú,
tan llagado que cuesta reconocerte,
entre burlas e insultos, sin amor, sin amigos.
Hemos huido todos de la cruz

Pues yo también he sido uno de ellos.
He preferido cualquier cosa antes que a ti,
te he dado la espalda un sinfín de veces.
No he dejado que te muevas en mí

Y aún así dices que me amas.
No sé qué viste en mí.

¿Qué viste en mí?
Sabes que yo no merezco tanto,
pero yo necesito tu amor infinito.
Por favor, no me dejes sin ti.

Ayúdame a que valga la pena.
Me he dado cuenta que no puedo estar sin ti.
Que valga la pena, que viva tu condena
junto a María de rodillas ante ti

Perdóname.
Ahora aquí me tienes
derramado a tus pies

Sé que cometí el error
de anteponer a tus caminos la razón.
Sé que volveré a caer,
más de mil veces fallaré a tu perdón

Y aún así dices que me amas.
No sé que viste en mí.

 * * *


MOMENTO 2


 SILENCIAR MIS SENTIMIENTOS

Desmitificar 
mis sentimientos.
Tener 
los sentimientos de Jesús.

Carta a los Filipenses
2,1-4

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

* * *

En esta noche, para superar la prueba, Jesús además de regirse por los criterios del Padre, hubo de hacer suyos sus sentimientos de amor universal. Ha venido para que “todos los hombres se salven”, para que todos sean felices. Y ese sentimiento de amor universal Jesús lo mantuvo por encima de todo lo agradable o desagradable que le saliera al paso.

Nuestra cultura ha elevado los “sentimientos gratificantes” a categoría divina. Lo importante es sentirme bien. Por eso huyo de  todo lo que me hace sentir mal, porque creo que lo que me desagrada no puede ser bueno; sin embargo, todo lo que me apetece lo considero bueno y positivo. Es más, he llegado a establecer para mi el principio de que la bondad o maldad de las cosas depende de los sentimientos que me producen . Yo y mi bienestar somos el centro del universo, pienso.

Es una trampa terrible. Repudiando como un mal todo lo que me desagrada  justifico mis desmanes. ¿Me crea sufrimiento el embarazo no deseado?, justifico el aborto. ¿Me siento mal en mi matrimonio?, justifico la ruptura. ¿Me disgusta esta persona? No considero un mal pasar de largo ante ella. ¿Me desagrada atender a mis padres, a mi familiar enfermo? ¿Qué hay de malo en ello? ... Es triste que el “miedo al sufrimiento” sea lo que marque mi comportamiento, mi  estilo de vida.

¿Qué puedo hacer? Primeramente ser conscientes de que también los otros tienen sentimientos. Si a mi me gusta ser amado, bien considerado, atendido en mis necesidades, los otros también. Cristo quiere convertirte a “los sentimientos de Dios”, que ama a todos incondicionalmente. Jesús puso el amor al prójimo y con él el amor a Dios por encima del “me apetece”. ¿O acaso crees que la cruz fue para él un placer? Le hubiera gustado librarse de ella, pero aceptando su destino puso  el “amor como decisión”, cruz,  (ágape)  el amor como donación total (ágape) por encima del amor como sentimiento (eros).

Jesús te invita esta noche a unirte a Él en un “amor de decisión”, a amar aunque te duela. Para ello has de SILENCIAR TUS SENTIMIENTOS, destronarlos; renunciar a la idolatría de tus "experiencias".

*Silencia cualquier gozo o satisfacción que te lleve a creerte superior a otros. Así ocurre cuando te sientes más afortunado o afortunada que otras personas y las miras por encima del hombro.

*No des canche a tus sentimientos “victimistas” que esconden la reivindicación de una atención mayor a tu persona y unos privilegios en compensación por el maltrato que dices que has sufrido;

*No des paso a tus sentimientos de miedo, ese pánico que tienes a perder algo de tus bienes materiales, tus estados emotivos placenteros o tu consideración social.

¿No te das cuenta de que toda tu tristeza y tu frustración son sentimientos que provienen de experiencias frustrantes del pasado o de expectativas futuras viciadas por tu egoísmo? Pides que todo el mundo esté plegado a ti para ser feliz. Con esta premisa nunca lo serás.

EL SILENCIO DE TUS EXPERIENCIAS PASADAS Y DE TUS EXPECTATIVAS TE ABRE A LA ESPERANZA. Al soltar tus miedos y seguridades pasadas y tus ilusorias  esperanzas futuras, vives el presente, el mejor momento de tu vida, tu única realidad. Ahí te encuentra Dios y te ama,  ¿hay algo más sólido en la vida?. La esperanza no consiste en la ensoñación de un futuro ideal sino en la seguridad de que aquí y ahora mi vida está anclada en el amor de Dios. Estoy sólidamente asentado, por eso tengo esperanza.

* * *

Mira ahora a Jesús... ¿Qué sentimientos le embargan en esta noche? No cabe duda de que vive sentimientos de gozo en la última cena. “¡Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer” (Lc 22,15). Pero también en esta noche le abruma una losa de tristeza. Llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.  Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».” (Mt 26,37-39).

A pesar de la tristeza, en la profundidad del alma de Jesús prevaleció el sentimiento de amor al Padre, a toda la humanidad y a toda la creación. No puso primero su satisfacción inmediata sino que antepuso la satisfacción del amor a Dios y el cumplimiento de su voluntad. Debió dar paso a una “aceptación total” de la realidad que se estaba dando ante Él. Apostó por los planes del Padre, que no eran de condena y castigo sino de perdón y misericordia.

Mira a Jesús, mira sus sentimientos de fraternidad universal corrigiendo el deseo de huir hacia unos sentimientos ególatras. ¡Qué buenos sería llenarnos todos de ese sentimiento! ... Amar a pesar del rechazo, del asco, del dolor, ... “amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”; estos fueron los sentimientos de Jesús. Déjate seducir por ellos

(5-10 minutos de silencio)

MUSICA:  Hacer míos los sentimientos de Jesús es encontrar la felicidad. Quien vive el presente del amor vive en esperanza. ¡Miradle y quedaréis radiantes!

(clik sobre el título)

Despojado, siervo humilde:
dame un corazón puro,
con espíritu firme,
dispuesto a venderlo todo,
pronto para servir.

Obediente hasta la muerte en la cruz:
dame un corazón noble,
con espíritu generoso,
firme en la contrariedad,
en el Padre abandonado.

Amor compasivo:
dame un corazón bondadoso,
maduro en el amor
por la fuerza de tu Espíritu,
afincado entre los tuyos.
¡Miradle y quedaréis radiantes!
Será perpetua vuestra alegría.

* * *

MOMENTO - 3


SILENCIAR MI VOLUNTAD. 

Crucificar 
mis impulsos (caprichos).
Hacer mía (aceptar) 
la voluntad de Dios.

Evangelio de san Lucas
 22, 39-46

"Después de cenar, Jesús “salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: «Orad, para no caer en tentación». Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo: «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación".

* * *

Solemos pasar la vida la queriendo imponer a otros los propios caminos, la propia verdad y el propio modo de vida. Cuesta silenciar los pensamientos, los  criterios y las creencias. Tampoco es fácil silenciar los propios sentimientos y experiencias para estar en el presente. Y no es menor la dificultad para silenciar la voluntad, los propios caprichos y deseos.

En este tercer momento de reflexión y oración vamos a contemplar cómo Jesús hubo de cambiar el rumbo de su vida para adoptarla al ritmo que le marcaba el Padre. “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra” (Jn 4,34).

Al principio tuvo un éxito fulgurante en su misión. Las masas le seguían. Se hacían lenguas de su bondad y sus enseñanzas. Pero pronto debió desengañarse del éxito. Se dio cuenta de que la multitud le seguía motivada por razones poco altruistas: “Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros” (Jn 6,26). Poco a poco, tras hacerles ver a muchos su oculto egoísmo, fue quedándose más sólo. Uno de su mismo grupo le traicionará. E incluso Pedro, Santiago y Juan, los  más íntimos entre los apóstoles, huyen al ser detenido en Getsemaní.

Jesús hubo de superar la prueba de elegir entre salir huyendo con los suyos o permanecer fiel en el lugar que le ha asignado el Padre. Permaneció fiel y se quedó totalmente solo. No es fácil entender el sufrimiento de Getsemaní.  Es el sufrimiento de quien vive la soledad más absoluta, el vacío más insoportable. Sabes que puedes echarte atrás, que puedes huir, está en tu mano; pero la fidelidad te pide mantenerte en pie, esperar en silencio, no imponer sino dejar que Dios sea Dios. Silenciar tu voluntad dando paso a la del Padre.

El silencio de la voluntad es el silencio de Abrahán subiendo al monte Moria: “Dios proveerá”, dice (Gn 22, 8), el silencio de Job, que se mantuvo fiel a la ininteligible voluntad de Dios: "Una vez he hablado y no volveré a hablar" (Job 40,5), el silencio del Siervo de Yahvé, que “fue oprimido y afligido, Pero no abrió su boca. Como cordero llevado al matadero” (Is 53,7), el silencio, en fin, de Jesús:  «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

* * *

Contempla  a Jesús en Getsemaní y aprende de Él a silenciar tus impulsos de huida  o rechazo. Acepta que el mundo, la sociedad, la familia, tú misma vida, no tienen por qué funcionar según tus caprichosos designios. Lo mejor es callar tu voluntad dando preferencia  a que "sea lo que Dios quiera"

Este silencio no es pasividad, sino disponibilidad para hacer y vivir según criterios divinos. 

*Silenciar tu voluntad no es permanecer pasivo dando vía libre al caos, sino ponerte al servicio de Dios para que se impongan en el mundo sus planes.

*Silenciar la voluntad es ser realista. ¿Crees que todo va a salir como tú quieres que salga?  Toda la creación y la historia deberían confabularse para servirte a ti. ¿No te parece pretencioso?

*Acallar tu voluntad es soltar tus impulsos violentos, crecer en mansedumbre,  comprender que si aplicas el “ojo por ojo” el mundo estaría ciego;

*El silencio de la voluntad es la cima de la unión con Dios. Nunca subes tan alto como cuando te niegas a ti mismo, tomas tu cruz y sigues a Jesús hasta el Calvario. "Los últimos serán los primeros" (Mt 20,16) Ahí, en la cima de ese monte, según dice san Juan de la Cruz, “solo mora honra y gloria de Dios”; cuando subes a ese estado de abajamiento total -¡oh paradoja!- tu honra (voluntad) y tu gloria son la suya.

Mañana es Viernes Santo. Es un día para adentrarse en misterioso silencio de Dios. ¿Dónde está Dios mientras Jesús muere? Está ahí, muriendo en la cruz. Jesús en la Cruz es sumisión a la voluntad del Padre, disponibilidad total para el amor. 

* * *

Termina tu oración rindiéndote ante Dios, arrodillándote ante Jesús, dejando que el Espíritu de Dios haga en ti su obra. El silencio de tus caprichos y deseos,  el olvido de tus poderes, EL SILENCIO DE LA VOLUNTAD PERFECCIONA LA CARIDAD. Cuando rindes a Dios tu voluntad parece que no vales nada, que nadie te ama, que Dios te ha olvidado. Falso. Ahí es donde descubres que no hay nada más hermoso que  sentir el amor de  Jesús y vivir como Jesús, en pura compasión y misericordia, primando el bien del Otro y de los otros sobre el bien propio.

Permite que Dios reine en tu vida. Interioriza: “Padre, si puede ser, que pase de mí el cáliz del dolor y el sufrimiento, pero no sea lo que a mí me apetece sino lo que tú consideres más oportuno” (cf Mt 26,39). Esto es caridad, buscar ante todo el amor-obediencia a Dios en servicio a los hermanos.

Termina contemplando la imagen del crucificado. ¿Qué ves? ¿Sólo un hombre que sufre? Puedes ver algo más: el amor de Dios que elige el perdón ante que la venganza; y también puedes ver  en la misma cruz el odio del hombre, que da rienda suelta a su insatisfacción culpando y rechazando a Dios.

Amor de Dios y pecado del hombre; dos realidades patentes en el nuevo árbol del paraíso. La cruz hace visible la voluntad amorosa de Dios,  y también hace patente el pecado, la voluntad asesina de la humanidad, el odio de los que le crucifican. Es un don de Dios poder ver con ojos de fe la confluencia del pecado y de la salvación (gracia). Cuando en la cruz ves tu pecado y al mismo tiempo el abrazo del amor -perdón de Dios-, todo se ilumina. En el cruce de estas dos realidades tan dispares se hace efectiva la salvación. Si te conmueve el amor de Cristo en la cruz algo se está moviendo para bien dentro de ti. "Donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia" (Rm 6,20).

(5-10 minutos de silencio)

* * *

MUSICA:  Escucha el canto. Ríndete ante el amor de Jesús. Deja que él venza en la batalla que mantienes con el mundo y contigo mismo. Cuesta rendir la propia voluntad a la voluntad de Dios. A esa rendición se le llama amor, vivir en la voluntad del Otro. 


(clik sobre el título)

Cuántas virtudes han de adornar
mi corazón al consagrarse en el altar
al Dios indefenso que ha nacido en un portal
y ha muerto en la cruz para las almas salvar

¿Será posible tanto amor para mí?
¿Tendré yo el valor para amarte solo a ti?

Me rindo ante ti, Jesús
Me rindo ante ti
Me rindo ante ti, Jesús
Me rindo ante ti

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón.
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti.

¿Será posible tanto amor para mí?
¿Tendré yo el valor para amarte solo a ti?

Me rindo ante ti, Jesús,
me rindo ante ti.
Me rindo ante ti, Jesús
me rindo ante ti

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón.
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti.

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti

* * *

CONCLUSIÓN

ORAR AL PADRE CON JESÚS

Jesús, en la tarde de Jueves Santo, instituyó el sacramento del amor, la Eucaristía. En ella, al “por vosotros que sois sois pecadores y me crucificáis", responde con un “por vosotros, para bien vuestro, me entrego". La sangre derramada “por vosotros que le matasteis", se transforma en sangre derramada “por vosotros, a favor vuestro, para vuestro remedio". Con su sangre nos ha redimido (cf Ap 5,9-10).

MUSICA. Cristo Jesús sigue orando con nosotros y por nosotros en la Eucaristía, memorial de su pasión. Ante el Santísimo Sacramento, memorial de su entrega-oración por todos, pidámosle que no nos olvide. Hagamos nuestra su enseñanza y su oración al Padre. Por su medio, le pedimos por las realidades del mundo necesitadas de su redención:

HAKUNA. Noche

Por tu iglesia
que te espera a oscuras
Por tu pueblo
que te reza aguardando la aurora,
te rogamos
te rogamos.

Por las naciones paganas
que tienen sed de ti
sin saberlo.
Ten piedad.
Ten piedad.

Por los pueblos oprimidos
por el totalitarismo
y la opresión de la mentira

Por aquellos perseguidos
por tu nombre
que se ocultan para orar.
Y aquellos extraídos
de su hogar

Por sus perseguidores
cegados por el odio.
Perdónales, Padre,
no saben lo que hacen

Por los que no nos aman,
por los que no sabemos amar,
por los que sufren y agonizan
y hoy duermen en el hospital

Por los que hoy es su última noche,
cuyos ojos no verán el nuevo día.
Ten piedad.
Ten piedad.

Por todos los que sufren la tentación
del suicidio.
Por los dispuestos
a dejar ganar al mal

Por aquellos cuyas noches
son interminables
y a los que en la angustia
les ha quitado la paz

Kyrie eleison
Kyrie eleison
...
Por aquellos que trabajan en la prostitución
y se ven obligados
a vender su amor.
Por los que caen en la trampa
del vicio y las drogas.

Por los que hoy duermen en prisión.
Por los que hoy esperan su ejecución.
Por aquellos
a los que torturan.

Por criminales.
Por los ladrones.
Por los que erran en soledad.
Por los que sufren
la indiferencia de los demás

Kyrie eleison
Kyrie eleison

Por la ciudad,
por todos sus habitantes
que en sus sueños
solo existas Tú (solo existas Tú)
Por nuestros difuntos
que aún no han visto tu rostro,
por los alejados entre la multitud

Por los niños que descansan
en el seno de su madre.
Por las mujeres
que van a dar a luz

Para que reine
tu paz en cada hogar.
Por los que quieren
saciar tu sed de amar.

Kyrie eleison
Kyrie eleison
...
Ten piedad
Ten piedad

*

Abril 2023
Casto Acedo.

lunes, 30 de enero de 2023

Oración con "lectio divina". Bienaventuranzas.


1. LECTIO (Lectura).

* Lee detenidamente el texto de Mt 5, 1-12a. (Puede servirte de orientación algún comentario sobre él. V.g.  https://trujillanos-sanpedro.blogspot.com/2023/01/evangelio-mt-51-12a-en-aquel-tiempo-al.html)

* El texto de las bienaventuranzas se pronuncia en el Contexto del Sermón del monte, donde se expone lo esencial del mensaje de Jesús.

* No lo leas ni interpretes las bienaventuranzas como un resumen de "moral" (¡tengo que ... ser pobre, trabajar por la paz, luchar por la justicia, sentir y llorar los sufrimientos ajenos, etc)., sino como una proclamación de que Dios está con quienas se identifican con estas sentencias de felicidad.

* Tras silenciarte y ofrecer tu oración "para "gloria de Dios, bien de los hermanos y beneficio de toda la creación", relájate, hazte presente y abre tus oídos a la escucha.

*Lee sin prisas, dejando que cada palabra empape tu alma...

"En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,  porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,  porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

2. MEDITATIO (Meditación)

*Elije el versículo o la frase que más te haya llamado, la que más te haya interpelado,  la que más al descubierto haya puesto tu vida ... Y mírala poniendo la mirada en  Jesús... Ten en cuenta que las bienaventuranzas son un "retrato del Maestro"... Puedes traer a tu imaginación eso que te ha tocado y ha despertado tu atención, y aplícalo a Jesús en comparación contigo... Mira si, viéndolo a Él,  te sientes llamado a interiorizar y vivir la bienaventuranza que eliges; hazlo siempre sintiendo el amor de Jesús.... El ha vivido y vive esa bienaventuranza, y con él tú puedes vivirla.

*Vuelve una y otra vez sobre la frase elegida;  deja que la frase-enseñanza que centra tu meditación se convierta en latido de tu corazón...

3. ORATIO (Oración) 

*No pongas pegas a que la palabra que has elegido  desnude tu alma despojándote de tus máscaras (miedos, infidelidades, equivocaciones, ignorancias...). ... Permite que tu corazón se conmueva ante "el bienaventurado" por excelencia que es Jesús... Déjate seducir por Él,  descansa en sus brazos.

4. CONTEMPLATIO (Contemplación) 

*Si paran los discursos de tu mente y los sentimientos de tu corazón y te invado un estado de "sólo presencia" déjate estar en él sin juicios ni miedos. ... No busques  ni aspires a esto, sólo dale la bienvenida a ese estado, acógelo si Dios te lo concede.

* * *
Termina tu oración poniendo ante Dios tus mejores  deseos para ti, para el prójimo y para todo, en forma de peticiones ; o da gracias; o alaba a Dios por su inmenso amor.

Y puedes ahora anotar en tu cuaderno lo que te ha impactado, lo que te ha dicho, lo que has vivido, lo que piensas, tanto del tema como del momento de oración.

👐

Casto Acedo 

domingo, 8 de mayo de 2022

Domingo del Buen Pastor


El silbo del Buen Pastor

Para Santa Teresa, la “oración de recogimiento” no es sino la respuesta al silbo del Buen Pastor. 

El alma que se inicia y dispone a la oración adentrándose en el castillo interior, dejando la vida superficial y torpe al adentrarse en la primera morada, volviendo su mirada a Cristo al corregir sus  actitudes negativas en la segunda, y decidiéndose a seguirle en la tercera, es  invitada por Cristo, Buen Pastor, con un silbo suave, a  entrar en la cuarta morada, iniciando así una relación de intimidad con Él. Es el comienzo de la "oración de recogimiento" o contemplativa. 

Desde este trasfondo merece la pena, hoy, domingo del Buen Pastor, leer cómo lo explica la Santa:  

"Dicen que «el alma se entra dentro de sí» y otras veces que «sube sobre sí». Por este lenguaje no sabré yo aclarar nada, que esto tengo malo que por el que yo lo sé decir pienso que me habéis de entender, y quizá será sola para mí. Hagamos cuenta que estos sentidos y potencias (que ya he dicho que son la gente de este castillo, que es lo que he tomado para saber decir algo), que se han ido fuera y andan con gente extraña, enemiga del bien de este castillo, días y años; y que ya se han ido, viendo su perdición, acercando a él, aunque no acaban de estar dentro -porque esta costumbre es recia cosa-, sino no son ya traidores y andan alrededor. Visto ya el gran Rey, que está en la morada de este castillo, su buena voluntad, por su gran misericordia, quiérelos tornar a él y, como buen pastor, con un silbo tan suave, que aun casi ellos mismos no le entienden, hace que conozcan su voz y que no anden tan perdidos, sino que se tornen a su morada. Y tiene tanta fuerza este silbo del pastor, que desamparan las cosas exteriores en que estaban enajenados y métense en el castillo" (4 M 3,2)

Hoy es fácil orar: silencio, oído atento al silbo del Pastor (puedes leer el evangelio de hoy), recogimiento en el redil del alma y dejarse apacentar por su Presencia.

Y no olvides orar por las vocaciones a la vida religiosa en la vida consagrada y el ministerio pastoral en las parroquias. Las respuestas a estas llamadas que piden dedicación total a la oración o a la evangelización son un termómetro de la verdad y seriedad de la reforma espiritual y oracional  que  tanto se enfatiza en círculos devotos.

¡Felíz día del Buen Pastor!

Casto Acedo

domingo, 1 de mayo de 2022

En el Nombre de Jesús

Evangelio de este domingo (fragmento)

"En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.»

Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»

Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?»

Ellos contestaron: «No.»

Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»

La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces" (Jn 21,1-8)

¡Palabra del Señor!

* * *

“Aquella noche no cogieron nada”. ¡Cómo me recuerda esta Palabra a la noche de la fe en mi vida espiritual! Días y días -noches y noches- echando las redes, chupando banquito, silla o cojín sin experimentar el mínimo progreso. El desánimo aparece entonces. La tentación del abandono.

Y vienes tú, Señor, y me dices: «Echa de nuevo  la red y encontrarás». Y me resisto: pero… ¡si llevo toda la noche intentándolo y no he conseguido nada!. Y tú insistes, y yo cedo a tu Palabra: “En tu Nombre echaré las redes”. En tu Nombre, no en el mío.

Y mi oración se vuelve a tu Nombre, te pongo en el centro. Tu Nombre,  a Ti, que en tu gran misericordia vienes a  mi “cuando está amaneciendo” y la noche se va diluyendo con la aurora. Y ahora sí, la abundancia de tu Nombre amanece sobre mí. Siento tu presencia y la gracia de sentir mi corazón latiendo al ritmo del tuyo.

En Tu Nombre, Señor. “El que invoque el Nombre del Señor se salvará” (Rm 10,13). Es el poder de tu nombre -“Señor Jesús, Hijo de Dios”- el que obra el milagro de la pesca abundante.

Me adentraré hoy en mi oración invocando tu Nombre bendito. Dejaré que sea Él quien marque el ritmo. Y cuando mi nombre ególatra se interponga ante el Tuyo, volveré insistentemente a poner Tu Nombre  en mis labios. Y aprenderé  que no hay mejor oración que la que tú haces en mí, ni mayor gloria que vivir “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Amén.

Felíz Domingo. Feliz día trabajadores con san José Obrero. Y feliz día de la madre  a las que habéis sido bendecidas con el don de la maternidad; María, madre nuestra, entre ellas.

1 de Mayo de 2022
Casto Acedo

sábado, 6 de febrero de 2021

¡Vámonos a otra parte! (Orar el domingo 7 de Febrero)


Es fácil acomodarse en la vida espiritual. 

Comienzas buscando respuestas para las preguntas de la vida, reposo para tus inquietudes y satisfacción para la sed del espíritu. Y en ciertos  momentos  has creído alcanzar la meta; periodos de tiempo más o menos largos, en los que pareció que llegaste. Y dejaste de buscar.

Es una experiencia común confundir la meta con el descanso entre etapas. Tan común como el error de identificar a Dios con las experiencias espirituales. “Dios es paz, serenidad, felicidad, amor, …”, decimos; y terminamos por pensar que la paz, la serenidad, la felicidad y el amor son Dios. Olvidamos, como dice san Juan de la Cruz, que “a Dios el alma antes le ha de ir conociendo por lo que no es que por lo que es” (3 Subida 2,3).

¿Qué les pasó a los discípulos cuando se percataron del fulgurante éxito alcanzado por la predicación y los milagros de Jesús? Se creyeron ya en el cielo y fueron corriendo en su busca para contarles la buena noticia: “¡Todo el mundo te busca!”. Con esta noticia interrumpieron la oración de Jesús, que “de madrugada, cuando aún estaba oscuro”, se había retirado a “un lugar solitario y se puso a orar”.

Tal vez los discípulos pensaban ya en sentar plaza, en quedarse en ese lugar donde eran muy bien aceptadas las palabras y las obras del Maestro. Pero Jesús -¿no habría llevado esa noche a su oración la tentación del éxito fácil?-, como hará más tarde en el Tabor, les pide bajar de la nube: “¡vámonos a otra parte!”. La vida pública de Jesús, referencia para la vida cristiana, es una vida itinerante; siempre en camino, siempre en el comienzo, siempre en esperanza. 

Quien quiera llegar a la meta, que es la unión con Dios, ha de huir del error que supone quedarse estancado en un lugar, en una idea o en una imagen de Dios, “porque … ningunas formas ni noticias… son Dios “. Y, paradójicamente, quien cree hallar en ellas a Dios no progresa espiritualmente sino que está abocado a la desesperanza, “porque toda posesión es contra esperanza… De donde, cuanto más la memoria se desposee (de esas ideas, imágenes o experiencias de gracia) tanto más tiene de esperanza, y cuando más de esperanza tiene, tanto más tiene de unión de Dios... Mas hay muchos que no quieren carecer de la dulzura y sabor de la memoria en las noticias; y por eso, no vienen a la suma posesión y entera dulzura. Porque el que no renuncia todo lo que posee, no puede ser su discípulo   (Lc 14,33; 3 S 7,2).

Por esto, el “¡vámonos a otra parte!” es de vital importancia. De haberse quedado Jesús estancado en Cafarnaúm y sus alrededores, donde el éxito le acompañaba en esos momentos, habría pecado de vanidad y no hubiera llegado a la kénosis (vaciamiento) en la cruz, lugar de la negación de sí mismo, del abandono y de la plenitud de la unión de voluntad con el Padre. 

Sólo en el despojo de todo, también de las ideas y experiencias de Dios, llega a su cima el camino espiritual; una cima donde "solo mora honra y gloria de Dios", como dice también san Juan de la Cruz. Ahí, en la gloria de Dios, es donde el hombre encuentra la vida, tal como dice el evangelio: "el que pierda su vida por mi la encontrará" (Mt 10,40)

* * *

La palabra de Jesús diciendo “vámonos a otra parte” es un buen motivo para orar este domingo. Y es una oración necesaria  cuando te has instalado en una zona de confort espiritual, en edulcoradas ideas e imágenes de Dios; también necesaria esta oración cuando has renunciado a la entrega total, cuando internamente has pactado contigo mismo hasta qué punto estás dispuesto o dispuesta a dejarlo todo para seguir al Maestro. 

Si estás ahí, escucha a Jesús. Es hora de salir de tu confortable espiritualidad, es hora de dejarlo todo, llevándote sólo el amor que hasta ahora has recibido de Él, y comenzar de nuevo; te lo dice Jesús, que te quiere: “vámonos a otra parte”.


Orar con el texto de Marcos 1, 29-39
(Lo tienes transcrito al final de esta entrada)

 -Como siempre, has de buscar para orar un espacio y un tiempo que te faciliten soltar el estrés desconectando de las preocupaciones  de la vida. ... También es importante colocarte en una postura que te facilite la quietud durante la meditación.

- Interiormente comienza haciéndote presente...  Toma conciencia de tu cuerpo (sensaciones), de tu respiración (vida), y de tu espíritu (sentimientos, estado de ánimo), aquí y ahora. ... Como recurso y apoyo puedes centrar tu atención en la respiración, acompasando (contando de diez a una y de una a diez, si lo crees oportuno) el respirar al ritmo de cada exhalación e inhalación. ... 

- Pon ante ti todo lo que ata tu vida espiritual; hazte consciente especialmente de cosas que vives y que en sí no son malas, pero que forman parte de tus posesiones cuando las magnificas: tu vida de oración, tus hábitos y modos de orar, tus experiencias gratificantes en ella, tu satisfacción por las cosas que haces bien, tus conceptos e imágenes de Dios, … Tu oración.

- Todo eso es lo que vives y haces, lo que piensas e imaginas, pero no te identifiques con ello. Y, por supuesto, no identifiques a Dios con tus experiencias de oración. ... Dice san Juan de la Cruz que cuando te hubieres desposeído perfectamente de todo, incluido eso, “quedarás con la posesión de Dios en unión divina” (3 S 7,2)… Aparta, pues, tus ideas, imágenes y experiencias de Dios. Deja que Dios sea Dios. Sólo tú y Él. … Mejor, solo Él y tú en Él ...  Déjate llevar por el amor de Dios … no pienses, no imagines, sólo tú en Él.  … Permanece ahí en silencio contemplativo.

- Escucha la voz de Jesús. “¡Vámonos a otra parte!”, vamos a esos lugares de tu alma donde no te agrada ir, vamos al encuentro de esas personas que siempre has rehuido, vamos esa cruz que te resulta tan molesta. …  “También ahí –dice Jesús- tengo que llevar mi Reino”. Escucha su llamada a cambiar, a abandonar tu comodidad material y espiritual, a dejar tus posesiones para ser todo, toda, para Él… No juzgues, no pongas “peros”, sólo escucha: “vámonos a otra parte”. ... Déjate llevar por Él. ... Ve perdiendo el miedo a perderte, porque va contigo. ... Sólo tienes que soltar, dejarlo todo, para estar con Él.

- Termina dando gracias a Dios por los dones materiales y gracias espirituales que hasta ahora te ha dado, pidiéndole que no te enganches a esos dones que no son Dios, que te dé la libertad de seguir sus pasos dejando atrás todo lo que pueda entorpecer tu seguimiento en libertad y totalidad.

-Al  final de la oración, toma nota de las evocaciones o llamadas que Dios te ha hecho en este rato de oración... Y durante la semana despójate de tus ideas e imágenes demasiado subjetivas de Dios. Dios es. Deja que Dios sea Dios: incomprensible, inefable, inimaginable...

* * *

Evangelio según san Marcos 
(1,29-39)

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. 

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. 

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.

Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:  «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

Palabra del Señor.

Casto Acedo. Febrero 2021