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lunes, 15 de diciembre de 2025

NUBE DE NO-SABER 66-67

 

 66.

DE LA OTRA FACULTAD SECUNDARIA, LA PERCEPCIÓN SENSORIAL; CÓMO FUNCIONA Y CÓMO HA SIDO DAÑADA POR EL PECADO ORIGINAL

La percepción sensorial es la facultad de nuestra alma que se vale de los sentidos y es dueña de ellos. Esta facultad es una bendición para nosotros porque nos permite conocer y experimentar todas las criaturas materiales y determinar si son buenas o no para nosotros. La percepción sensorial incluye tanto los sentidos externos como los internos. Los sentidos externos atienden a la satisfacción de nuestras necesidades físicas, y los internos sirven a la inteligencia. Es la facultad que se rebela cuando el cuerpo experimenta alguna necesidad y la que nos puede mover también a excedemos en la satisfacción de cualquier necesidad. Refunfuña ante la privación del placer y cuando se le inflige un dolor, alegrándose vivamente cuando se le quita el dolor y se le devuelve el placer. La memoria abarca también la facultad de la percepción sensorial y todo lo que experimenta.

Así como la imaginación es la criada de la razón, la percepción sensorial es la esclava de la voluntad. Antes de que el hombre pecara, era una esclava perfecta, puesto que cualquier deleite o dolor suyo estaba en perfecta consonancia con la realidad. No comunicaba a la voluntad ninguna sensación desordenada acerca de criatura alguna material, ni el demonio despertaba experiencia espiritual engañosa en los sentidos internos.

Pero ya no es así. Debido al pecado original, experimenta dolor cuando se ve privada de placeres desordenados, por los que suspira ciegamente, y cuando se ve sometida a una disciplina saludable, que rechaza. La gracia ha de fortalecer la voluntad para que acepte humildemente su parte en las consecuencias del pecado original, manteniendo a raya la percepción sensorial para que no se exceda en los placeres legítimos y adquiera el gusto por una disciplina saludable. Sin la gracia, la percepción sensorial se entregaría caprichosamente a los placeres de la vida y de la carne degradando al hombre hasta convertirlo más en una bestia que en un ser humano, que tiene un destino espiritual.

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67

LA IGNORANCIA RESPECTO AL FUNCIONAMIENTO DE LAS POTENCIAS DEL ALMA PUEDE LLEVAR FÁCILMENTE A ERROR Y A ENTENDER MAL LA INSTRUCCIÓN SOBRE LA CONTEMPLACIÓN; DE CÓMO LA PERSONA SE HACE CASI DIVINA[1] POR LA GRACIA

Mi querido amigo en Dios, fíjate a qué riesgos nos vemos expuestos por el pecado original. ¿Ha de extrañarnos el que estemos ciegos y engañados a la hora de interpretar el significado espiritual de ciertas expresiones, especialmente si somos tan ignorantes de nuestras propias facultades y de su funcionamiento?

Has de darte cuenta de que siempre que estás ocupado en cosas materiales, por buenas que sean en si mismas, estás ocupado en algo que es exterior a ti y que está por debajo de ti en el orden de la creación. Otras veces estarás absorto en introspección en el ámbito más sutil de tu conciencia, pues a medida que crezcas en el conocimiento propio y en la humana perfección, tus facultades espirituales se dirigirán hacia tu desarrollo espiritual, los buenos hábitos que vas adquiriendo, los malos que vas dominando y tus relaciones con los demás. En tales momentos estás ocupado en algo que es interior a ti mismo y que está a tu mismo nivel de hombre. Pero habrá veces también en que tu alma se vea libre de toda ocupación en algo material o espiritual y totalmente absorta en el ser de Dios mismo. Esta es la actividad contemplativa que he venido describiendo en este libro. En esos momentos te trasciendes a ti mismo, haciéndote casi divino, si bien permaneciendo por debajo de Dios.

Digo que te trasciendes a ti mismo, haciéndote casi divino, porque has conseguido por la gracia lo que te es imposible por naturaleza, ya que esta unión con Dios en espíritu, en amor y en la unidad de deseo es el don de la gracia. Casi divino; si, tú y Dios sois tan uno que tú (y todo verdadero contemplativo) puedes ser llamado divino en un sentido verdadero. De hecho, las Escrituras nos dicen esto.[2] Naturalmente, tú no eres divino en el mismo sentido en que lo es Dios; pues él, sin principio ni fin, es divino por naturaleza. Tú, en cambio viniste al ser desde la nada y en un determinado momento en el tiempo. Además, después que Dios te creó con el inmenso poder de su amor, tú te hiciste menos que nada por el pecado. Por el pecado no merecías nada, pero el Dios de toda misericordia te recreó amorosamente en gracia, haciéndote, como si dijéramos, divino y uno con él en el tiempo y en la eternidad. Pero, aunque eres verdaderamente uno con él por gracia, sigues siendo menor que él por naturaleza.

Mi querido amigo, ¿comprendes todo lo que estoy diciendo? Todo aquel que desconoce sus propias facultades espirituales y su funcionamiento es propenso a tergiversar las palabras usadas en sentido espiritual. ¿Ves ahora más claramente por qué no me atrevía a decirte: «Muestra tu deseo a Dios»? Te enseñé, por el contrario, a usar tu ingenuidad y a ocultarlo alegremente (ver n .47 y 51). Temía que llegaras a interpretar literalmente lo que había querido expresar espiritualmente.

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NOTAS 

 (1) Resulta escandalosa la afirmación de san Atanasio (siglo IV) cuando dice "El Hijo de Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera hacerse Dios". Esta frase hay que entenderla no en el sentido de volverse deidad igual a Dios, sino de ser "participes de la naturaleza divina" (2 Pedro 1:4). San Ireneo dice algo semejante: "Dios se hizo hombre para hacernos hijos de Dios"; y san Agustín vio en el Verbo encarnado la esencia del proyecto de Dios, la invitación a la "divinización" (theosis) del hombre. Jesús, en fin, se encarnó para  salvar (sanar), redimir y reconciliar a la humanidad con Dios, dándoless la potestad de ser hijos de Dios (Juan 1:12). La unión mística es la participación en la plenitud de este misterio de santificación-perfección del hombre.

(2) 2.0. Sal 81,6: “Yo declaro: «Aunque seáis dioses, | e hijos del Altísimo todos” Jn 10,34:. “¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: Sois dioses”?.

*2.1. Dice san Juan de la Cruz: El alma es como una vidriera en la que siempre está embistiendo o morando la divina luz del ser de Dios; “en dando lugar el alma -al paso de luz- (que es quitar de sí todo velo y mancha de criatura, lo cual consiste en tener la voluntad perfectamente unida con la de Dios, porque el amar es obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios) luego queda esclarecida y transformada en Dios, y le comunica Dios su ser sobrenatural de tal manera, que parece el mismo Dios y tiene lo que tiene el mismo Dios. Y se hace tal unión cuando Dios hace al alma esta sobrenatural merced, que todas las cosas de Dios y el alma son unas en transformación participante. Y el alma más parece Dios que alma, y aun es Dios por participación; aunque es verdad que su ser naturalmente tan distinto se le tiene del de Dios como antes, aunque está transformada, como también la vidriera le tiene distinto del rayo, estando de él clarificada". (2 Subida  5,7).

*2.2. Y comentando el verso  del Cántico “Mira que la dolencia / de amor, que no se cura / sino con la presencia y la figura.”, dice san Juan de la Cruz que “el amor nunca llega a estar perfecto hasta que emparejan tan en uno los amantes, que se transfiguran el uno en el otro, y entonces está el amor todo sano. Y, porque aquí el alma se siente con cierto dibujo de amor, que es la dolencia que aquí dice, deseando que se acabe de figurar con la figura cuyo es el dibujo, que es su Esposo el Verbo, Hijo de Dios, el cual, como dice san Pablo (Heb. 1, 3), es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (porque esta figura es la que aquí entiende el alma en que se desea transfigurar por amor)” (Cántico 11,12; Cf también Cántico 12,7-8; 31,1).

*2.3. Y en Llama de amor vida dice: "El alma que está en estado de transformación de amor, podemos decir que su ordinario hábito es como el madero que siempre está embestido en fuego; y los actos de esta alma son la llama que nace del fuego de amor, que tan vehemente sale cuanto es más intenso el fuego de la unión: en la cual llama se unen y suben los actos de la voluntad arrebatada y absorta en la llama del Espíritu Santo, que es como el ángel que subió a Dios en la llama del sacrificio de Manué (Jc. 13, 20). Y así, en este estado no puede el alma hacer actos, que el Espíritu Santo la mueve a ellos; y por eso, todos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por Dios. De donde al alma le parece que cada vez que llamea esta llama, haciéndola amar con sabor y temple divino, la está dando vida eterna, pues la levanta a operación de Dios en Dios" (Ll 1,4; Cf  también 1,13; 2,32-34)

*2.4. La unión con Dios o la divinización “es como el aire que está dentro de la llama encendido y transformado en fuego, porque la llama no es otra cosa sino aire inflamado, y los movimientos que hace aquella llama ni son sólo de aire, ni son sólo de fuego, sino junto de aire y fuego, y el fuego hace arder al aire que en sí tiene inflamado” (Ll 3,9; Cf Ll 3,78)

 Diciembre 2025

C.A.

lunes, 1 de diciembre de 2025

Carlos de Foucauld

 

Carlos de Foucauld

Carlos de Foucauld fue un explorador, militar y religioso francés cuya espiritualidad ha influido profundamente en la Iglesia y en el mopdo de entender la vida eremítica y monástica del siglo XX. Su camino de fe estuvo marcado por una intensa búsqueda de Dios a través de la soledad, la pobreza y la imitación radical de la vida de Jesús.

Laconversión de Carlos de Foucault  fue muy sorprendente. Hubo un momento culminante en la Iglesia de San Agustín, en París, donde arrodillado comprendió que si hay un Dios la vida no merece vivirse sino en entrega absoluta a Él. Pero este acontecimiento estuvo precedido por un largo camino tejido deinsatisfacción, juergas, aventuras  y preguntas profundas. 

Poco a poco fue descubriendo cómo Dios lo acompañaba mientras él se alejaba de Él. Si Carlos buscó a Dios, Dios lo buscó aún más. Esta búsqueda mutua es un proceso apasionante, pues desvela algo de la historia personal con Dios. Los escritos del hermano Carlos de Foucauld no dejan de mostrar la constante ternura y la proximidad de un Dios que no deja de llamar.

A partir de su encuentro con Dios la experiencia vivida por él genera una teología del “Absoluto de Dios”. Es una teología espiritual que no tiene nada de teórica: lo primero es la vida, luego las formulaciones seguidas de decisiones, de proyectos, de ir más allá; siempre en búsqueda para hallar la respuesta a la pregunta ¿qué debo hacer? ¿qué quiere Dios de mí?

También es propio de Carlos de Foucauld el vivir siempre en itinerancia; Carlos transita desde la increencia hasta el descubrimiento de Dios como Absoluto; insatisfecho siempre, pero no con amargura sino con la ilusión por su búsqueda constante, su ir más allá en pos de Dios: ¿Qué quieres Señor? Y la respuesta a esta pregunta acerca del Absoluto de Dios la encuentra el hermano Carlos en lo más concreto, en lo humano en lo que Jesús se encarnó, en las necesidades de los que le rodean. Encuentra la dimensión contemplativa en el estar en contacto con el prójimo, no en aislarse. Carlos de Foucauld se descentra de si mismo y pone su centro en Dios y en los hermanos; un camino plenamente evangélico. Queda “impactado” por el “núcleo duro” de la fe cristiana: a Dios sólo lo podemos encontrar en la “carne humana”, en el hombre-hermano.

La espiritualidad de Carlos de Foucauld es una espiritualidad para nuestro mundo; y consiste en asimilar que la llamada de Dios no es otra que ser y vivir para los “otros”. Es una espiritualidad de la encarnación que desenmascara la falsedad de las pseudo-espiritualidades que reducen lo espiritual a ritualismos y legalismos morales, olvidando que la espiritualidad es ante todo experiencia y relación directa con Dios y con los hermanos. Para el Hermano Universal Dios está en el corazón del mundo, ahí está el lugar donde hacer experiencia de Dios. Una espiritualidad de la encarnación, que podemos resumir en estos puntos:

1.     Imitación de la vida oculta de Jesús: Uno de los pilares de la espiritualidad del hermano Carlos fue su deseo de imitar la vida de Jesús en Nazaret. Carlos de Foucauld valoraba profundamente la vida sencilla, humilde y oculta que Jesús llevó antes de comenzar su ministerio público. En su vida en el desierto, buscó reflejar esa cercanía con Dios a través de la oración y el trabajo cotidiano.

2.   Abandono total en Dios: El abandono confiado en la voluntad de Dios fue central para él. Creía que, como Jesús, debía entregarse completamente a la voluntad del Padre, con una confianza absoluta, incluso en medio de la incertidumbre y el sufrimiento. Esto se expresa en su famosa "Oración de abandono", "Padre, me pongo en tus manos..."

3.  Fraternidad universal: Inspirado por el amor de Jesús hacia todas las personas, Foucauld promovió la idea de la fraternidad universal. Vivió entre los pueblos tuaregs en el Sahara, sin tratar de convertirlos, sino simplemente compartiendo su vida con ellos, mostrando amor y respeto. Buscaba ser un “hermano universal”, un puente entre diferentes culturas y religiones.

4.  Presencia contemplativa: Aunque Carlos de Foucauld no fundó ninguna orden religiosa en vida, dejó un legado de vida contemplativa en el corazón del mundo. Para él, estar en silencio ante el Señor y contemplar su amor era una parte esencial de su relación con Dios. Esa contemplación debe ser vivida en medio de las realidades del mundo, no solo en el aislamiento.

5.  Pobreza y humildad radical: Otra característica de su espiritualidad fue su deseo de vivir en la pobreza material, siguiendo el ejemplo de Jesús. Este estilo de vida le permitió estar más cerca de los pobres y marginados, compartiendo sus condiciones y mostrando que el Reino de Dios es para todos.

Noviembre 2025