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sábado, 24 de octubre de 2020
A vueltas con el amor (orar el domingo 25 de Octubre)
viernes, 16 de octubre de 2020
Terceras moradas (II) (14 Octubre)
viernes, 9 de octubre de 2020
Invitados a entrar al banquete (orar el domingo 11 de Octubre)
Casto Acedo. Octubre 2020
jueves, 8 de octubre de 2020
El joven Rico (comentario y oración)
“Vende tus bienes y da el dinero a los pobres”. En este punto, el lector contaminado de pensamiento crítico, me dirá que lo que Jesús pide es que suelte la moneda. Y es verdad, eso dice. Pero el joven “se fue triste, porque era muy rico”. La cuestión es que se fue triste porque había puesto su vida en sus bienes; se había montado una personalidad ficticia en torno a su status y poder económico. El primer paso para desprenderse de su dinero no está en darlo a los pobres sino en liberarse de él, porque era cautivo de su riqueza; vive aferrado a su dinero, con el corazón apegado e identificado con él. Si no hay desapego de las riquezas no hay caridad posible. Por querer mucho se quedó sin nada; dice la santa en el n. 6: “No queráis tanto que os quedéis sin nada”, ¡qué hermosa paradoja para meditar!
* * *
¡Deseaba vivir, que bien sabía que no vivía! ¿No te identificas con esta experiencia de la Santa? Si quieres pasar la Tercer morada, revisa qué es lo que te motiva a vivir, cuáles son tus seguridades, tu patrón de comportamiento: ¿tu yo profundo fijado en verdad (realidad) o tu yo superficial anclado en el puerto de las apariencias (sueños)? En estos presupuestos está la causa de la satisfacción insatisfacción, de la vida feliz o de la vida mediocremente entretenida. ¿Qué tienes que “vender” para ganar la Vida? ¿Qué te está atando para volar? ¿Cuál o cuáles son las causas de tu insatisfacción vital, de tu vida agridulce, tibia? No eres mala persona, pero ¿qué te pasa que no encuentras la alegría que mereces?
Al texto del Joven Rico le sigue una apreciación de Jesús: "Qué difícil es que un rico entre en el Reino de los cielos" (Mt 19,22). Se dice en el mismo evangelio de san Mateo que "nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero" (Mt 6,24). Dos contrarios no caben en un mismo ser. Tus riquezas, tus seguridades, las falacias en las que se quiere sostener tu ego son incompatibles con la vida de tu yo profundo en Dios. La tercera morada pide que trabajes tu interioridad buscando a Dios, pero sabiendo que para eso debes comenzar por reconocer tus máscaras y despojarte de ellas. Es una tarea ardua y lenta que requiere una atención continua.
Tus reacciones vitales ante las circunstancias de la vida, ante las personas que te rodean, ante los acontecimientos que te sobrevienen, te dan pistas acerca de qué es lo que realmente te importa. Mírate, pues, y ve poco a poco descubriendo los falsos dioses a los que rindes culto y que necesitas ir desmontando de tu vida (bienes materiales, ideas fijas, dogmas religiosos, costumbres...). Y no olvides que nada de eso es malo; sólo es nocivo para ti cuando te aferras a ello como si en eso te fuera la vida. Mírate, pues.
Casto Acedo. paduamerida@gmail.com 7 Octubre 2020
PARA MEDITAR (by Mariví)
· ⇨Busca un lugar apartado (una Iglesia, una habitación)
· ⇨Santiguate como hacía santa Teresa. Con ello separas el tiempo que dedicas a la meditación del tiempo de otros quehaceres.
· ⇨Haz un exámen de conciencia (repaso de tu vida, conocimiento de ti mism@)
· ⇨ Toma el texto de san Mateo 19,16-22: el joven rico.
· ⇨Imagina a Jesucristo a tu lado. O mejor, imagina que te acercas a tu centro, donde está Jesucristo. Imagina que te pones a su lado.
⇨ Imagino el texto evangélico. Soy el joven que se acerca a Él buscando respuestas, y Jesús me responde.
· ⇨ Si algo me llama la atención me detengo. En silencio pienso qué tiene que ver eso con mi vida para que me haya llamado la atención.
· ⇨ Me recreo en las palabras divinas dedicando largo tiempo a la meditación. Le dedico más o menos tiempo según el que disponga y del amor que quiera recibir más adelante.
· ⇨ Poco a poco me voy pareciendo a Él.
· ⇨ Cierro el evangelio.
· ⇨ Me dejo mirar por Él.
· ⇨Compagino momentos de silencio con momentos de diálogo amoroso. Le cuento las penas de mi corazón, “que Él las tiene en muy mucho”… (Esta es la base de la contemplación y la curación profunda del yo a través del encuentro con Cristo).
· ⇨ “No os pido mas que le miréis” … No hay que pensar, sólo nos miramos los dos… Él no te recrimina, no te asusta, … su mirada es amor.
· ⇨ “Como le quisiéreis le hallaréis”
· ⇨ Vuelvo la mirada hacia mí: ¿cómo haré vida lo aprendido?
Mariví, Octubre 2020
Terceras moradas (I) 7 de Octubre
El último encuentro-meditación que tuvimos fue en torno a la Tercera morada de santa Teresa. Y más en concreto, el capitulo 1.
Ya sabéis que hemos entrado en el Castillo de la interioridad en la Primera morada, y ahí comenzamos un camino espiritual; tomamos aquí conciencia de lo que somos: imagen de Dios, es decir, nuestra naturaleza original –que sigue siendo real en nosotros- es bondad, compasión, amor, generosidad, etc. es decir, todo lo que Dios es, porque somos imagen suya.. Nunca debemos de perder esto de vista. El recorrido que hacemos no es hacia afuera, sino hacia dentro de cada persona, para encontrar al Señor del castillo nos en el centro de nuestro ser: ahí nos habita el Espíritu, en la Séptima morada, lo más interior (Dios está en lo más interior de mí mismo, interior intimo meo, decía san Agustín). La puerta de entrada y acceso a las moradas del castillo es la oración.
En la Segunda morada se nos advierte que hay que luchar en el castillo. Es esta una morada propiamente ascética. Para ir avanzando en la vida espiritual hay que vencer (cortar) todo lo que estorba. ¿Recordáis lo del pajarillo que está atado con un hilo de seda y no puede volar? Pues eso. Se pide que dejemos a un lado perezas (determinada determinación de seguir adelante en la oración), apegos a cosas exteriores, situaciones o relaciones que impiden o entorpecen la vida espiritual, etc…
¡Examínese cada cuál qué es lo que hasta ahora le ha ido dificultando su crecimiento espiritual! Para este examen es muy importante el propio conocimiento. Dice la Santa que éste debe ser el pan con el que se guise todo lo referente a este camino; de lo contrario podemos caer en la trampa de engañarnos a nosotros mismos o ser engañados por el pensamiento o valores del ambiente.
La tercera morada es para personas que ya han comenzado a vivir una cierta religiosidad. Personas buenas, que rezan, intentan vivir los mandamientos, hacen obras de caridad, y han ido venciendo las dificultades propias de la segunda morada. Sin embargo, su vida no está aún satisfecha; la propia dinámica de su ser espiritual le pide algo más. Y Teresa, echando mano de sus recuerdos y de dos ejemplos bíblicos, va a poner en pie la esencia de la Tercera morada, que no la explico sino que remito, para la lectura del primer capítulo y comentario de Tomás Álvarez en
http://teresadoctora.blogspot.com/2012/11/moradas-terceras-cap-1.html,
también al comentario de Catalina Sastre en
https://www.youtube.com/watch?v=F5xZ4WpiJeI&t=42s, y
https://www.youtube.com/watch?v=i4Mh_rIwfQc&t=133s.
De Catalina Sastre os mandaré el contenido en audio mp3.
En las moradas terceras cita la santa dos textos bíblicos esenciales. El salmo 111,1 y Mateo 19,16-22 (encuentro con el joven rico). Yo me limito a comentar el segundo texto bíblico de referencia: EL JÓVEN RICO.
El primero habla en positivo de quienes entran en la Tercera Morada. Se trata del salmo 111,1 (http://www.franciscanos.org/oracion/salmo111.htm) : “Bienaventurado quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos” (Es bueno leer todo el salmo y aprovechar algún momento de silencio y oración). Quien vive el salmo 111 es “justo, clemente y compasivo”, está con Cristo.
Tenéis las terceras moradas explicadas en el libro que seguimos de Antonio Mass, Acercar el cielo, que resumió para todos Macarena.
Del pasaje de "El joven rico" tienes un comentario y oración en la siguiente entrada de este blog.
Casto Acedo. Paduamerida@gmail.com.
sábado, 3 de octubre de 2020
Orar la "muerte de dios" (Domingo 4 de Octubre)
“¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: “¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!”. Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. ¿Es que se te ha perdido?, decía uno. ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, decía otro. ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado? - así gritaban y reían alborozadamente. El loco saltó en medio de ellos y los traspasó con su mirada. “¿Que a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino”.(Nietzsche, la gaya ciencia, 1892)
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Un tema un poco largo, y tal vez os resulte dificil de entender. Pero para ello tienes la interpretación que del texto hace la IA. Tienes el...
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El tema es fácil de entender. Si negamos los apetitos o deseos, que se perciben por los sentidos, nos quedamos a oscuras... es la primera no...
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El texto de esta entrada está tomado del libro de Marc Foley, San Juan de la Cruz, una mística para vivir, libro que aconsejo que adquiráis...
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Comenzamos este año con un nuevo enfoque de nuestra formación espiritual en el grupo. Coincidiendo con el Año Jubilar de san Juan de la Cr...
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Partiendo de los capítulos 13-15 del Primer libro de la Subida del monte Carmelo de san Juan de la Cruz y apoyado en las reflexiones de ...












