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miércoles, 30 de mayo de 2018

San Agustín y el niño (A propósito del misterio de la Santísima Trinidad)

Repasando mi Blog "En tu nombre..." he encontrado esta breve y simple reflexión de hace tres años. Creo oportuno reponerla aquí por lo que nos puede iluminar en nuestro camino de contemplación. 
 
 

Una leyenda atribuye a san Agustín que un día paseaba por la playa mientras iba reflexionando sobre el misterio de la Santísima Trinidad. Trataba de comprender, con su mente analítica, cómo era posible que tres Personas diferentes (Padre, Hijo y Espíritu Santo) pudieran constituir un único Dios.
 
Estando en esas cavilaciones encontró a un niño que había excavado un pequeño hoyo en la arena y trataba de llenarlo con agua del mar. El niño corría hacia el mar y recogía un poquito de agua en una concha marina. Después regresaba corriendo a verter el líquido en el hueco, repitiendo esto una y otra vez. Aquello llamó la atención del santo, quien lleno de curiosidad le preguntó al niño sobre lo que hacía:
–Intento meter toda el agua del oceáno en este hoyo –le respondió el niño.
–Pero eso es imposible –replicó el teólogo– ¿cómo piensas meter toda el agua del oceáno que es tan inmenso en un hoyo tan pequeñito?
– Al igual que tú, que pretendes comprender con tu mente finita el misterio de Dios que es infinito…
 
Y en ese instante el niño desapareció.


* * * *

 
Una de las lecciones más importantes de las muchas que se pueden extraer del “misterio” de la Santísima Trinidad es precisamente la constatación de que "es un misterio". Dios es misterio, Dios es inalcanzable para la mente del hombre, es impensable; y vamos así  más allá de san Anselmo, que lo definía como “aquello mayor de lo cual nada puede pensarse”.
 
Siendo así, ¿habrá que renunciar a su conocimiento? De ninguna manera; porque conocer no es sólo pensar; también con el corazón se llega al conocimiento, más aún, solo desde el corazón se puede conocer de veras la realidad. Porque el amor me sitúa más allá de mi subjetividad e intereses, el amor limpia mi mirada, dispone mi ánimo para empaparse de la realidad que me envuelve. El amor me abre la puerta a la contemplación, me permite empaparme de Dios y sentirme parte de Él.

Si la Trinidad sólo se explica místicamente desde la relación de las personas, sólo desde mi relación profunda con Dios, desde el conocimiento del corazón (conocimiento cordial), me está permitido acceder al Misterio insondable de Dios. El tiempo del hombre es, pues, tiempo de contemplar, de amar, de abrir los poros del corazón, porque la mente humana es pequeña, y queda aún más empequeñecida cuando prescinde de la sensibilidad del corazón. Dios es uno, Dios es tres, Dios es Misterio.

Deja a un lado los conceptos que te deslumbran y déjate iluminar por las intuiciones del corazón.  Dios no cabe en el pequeño hoyo que has excavado con tus conceptos. Busca espacios y tiempos para no pensar,  momentos para “ dejar de hacer” y “sentir tu ser”. No te empeñes tanto en acarrear el agua a tu pozo y sumérgete en el mar del que viene toda agua! 
 
Casto Acedo. Mayo 2015-2018. paduamerida@gmail.com.

sábado, 26 de mayo de 2018

Día PRO-ORANTIBUS, (27 de Mayo)



27 de mayo,
Jornada “Pro Orantibus”:
“Solo quiero que le miréis a Él”

 El domingo 27 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, se celebra la Jornada Pro Orantibus (a favor de los que oran). Los obispos españoles, en el Año Jubilar Teresiano, proponen como lema la invitación de Santa Teresa, “Solo quiero que le miréis a Él“. Además manifiestan “el agradecimiento y, a la vez, el apoyo paternal a los innumerables hombres y mujeres que esparcidos por la geografía española mantienen vivo el ideal religioso de la vida contemplativa”.
 
¿Qué mejor día que este de la Solemnidad de la Santísima Trinidad para celebrar el don de la contemplación? Dios es Misterio. Y en su trascendencia y cercanía por Jesucristo, Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es el motor y la meta de todo cristiano; todos estamos llamados a la contemplación como estilo de vida, un estilo que no apunta a otra cosa sino a vivir dando gloria a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo con todo nuestro ser: memoria (sentimientos), inteligencia (pensamientos)  y voluntad (obras)Como señala san Juan de la Cruz en su dibujo del Monte,  la vida contemplativa apunta a vivir en la sola gloria de la Trinidad: “Solo mora en este monte  la honra y gloria de Dios”.

En España, según datos de diciembre de 2017, hay 801 monasterios de vida contemplativa (35 masculinos y 766 femeninos) y 9.195 religiosos y religiosas (340 masculinos y 8.855 femeninas).
 
Según los datos que se están recopilando desde las instancias pertinentes, en los monasterios españoles hay aproximadamente 150 postulantes; 250 novicias y 450 profesas temporales. En las congregaciones religiosas femeninas habría alrededor de un 26% de extranjeras.
 
Además de estos datos, no son nada desdeñables los numerosos grupos de laicos que se interesan y se sumergen en la práctica de la oración contemplativa. Nuestro grupo podría contarse entre ellos. ¡Ojalá estos grupos crezcan en número e intensidad para que Dios sea conocido y gustado por todos los que le buscan con un corazón sincero!.
 

No quisiera que esta celebración del día Pro-orantibus pasara desapercibida para nosotros. Que hoy no nos falte la oración por todos los que han optado por vivir una vida de total entrega a la oración en los diversos monasterios de vida contemplativa, ni tampoco un recuerdo y compromiso con todos los laicos que buscan a Dios en lo que muchos llaman “el nuevo monacato”, una vida de contemplación en el mundo buscando espacios y tiempos para el encuentro con Dios en medio del ajetreo de nuestro ruidoso y acelerado mundo contemporáneo. 

¡Feliz día, Contemplativos!
Casto Acedo. paduamerida@gmail.com. Mayo 2018