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lunes, 29 de enero de 2024

NUBE DEL NO-SABER - 13

 

13.

DE LA NATURALEZA DE LA HUMILDAD; CUÁNDO ES PERFECTA Y CUÁNDO ES IMPERFECTA.

Consideremos, pues, la virtud de la humildad de forma que puedas entender por qué es perfecta cuando Dios solo es su fuente y por qué es imperfecta cuando surge de otra fuente aun cuando Dios pudiera ser la principal. Trataré de explicar primero lo que es la humildad en si misma y después será más fácil captar la diferencia.

Un hombre es humilde cuando permanece en la verdad con un conocimiento y apreciación de sí mismo tal cual es[1]. Y de hecho, cualquiera que se vea y experimente tal como real y verdaderamente es, no tendrá dificultad alguna en ser humilde, pues dos cosas le aparecerán muy claras. En primer lugar, verá claramente la degradación, miseria y flaqueza de la condición humana, fruto del pecado original. De estos efectos del pecado original el hombre nunca se verá totalmente libre en esta vida, por santo que llegue a ser.

En segundo lugar, tendrá que reconocer la bondad trascendente de Dios tal como es en sí mismo y en su rebosante y superabundante amor hacia el hombre. Ante tan gran bondad y amor la naturaleza tiembla, los sabios tartamudean como locos, y los ángeles y santos quedan cegados por su gloria. Tan abrumadora es la revelación de la naturaleza de Dios, que si su poder no los sostuviera, no me atrevo a pensar qué sucedería.

La humildad engendrada por este conocimiento experimental de la bondad y del amor de Dios la llamo perfecta, porque es una actitud que el hombre mantendrá incluso en la eternidad. Pero la humildad que surge de una comprensión realista de la condición humana la considero imperfecta, porque no sólo desaparecerá en la muerte juntamente con su causa, sino que en esta misma vida no siempre será operativa. Pues a veces las personas muy avanzadas en la vida contemplativa pueden recibir de Dios tal gracia que de repente se sientan totalmente fuera de si mismas y sin pensar o preocuparse por si son santas o pecadoras.

Los contemplativos ya adelantados pueden experimentar esto con mayor o menor frecuencia, según la sabiduría de Dios, pero en cualquier caso, a mi juicio, es un fenómeno pasajero. Durante este tiempo, sin embargo, aunque pueden perder todo interés o preocupación por sus pecados o virtudes, no pierden el sentido del inmenso amor y bondad de Dios y por tanto, tienen humildad perfecta. Por otra parte, si el primer motivo es operativo, aunque sea de modo secundario, sólo tienen humildad imperfecta. No estoy sugiriendo, sin embargo, que se dé de lado el primer motivo. No quiera Dios que me entiendas mal, pues estoy convencido de que las dos cosas son provechosas y necesarias en esta vida.

* * *

[1] Dice san Juan de la Cruz que el conocimiento propio lleva a la desnudez espiritual, la cual supone el desapego de todo, incluidos los gozos que pueden inclinar a la soberbia. “En esta desnudez halla el espiritual su quietud y descanso, porque, no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba y nada le oprime hacia abajo, porque está en el centro de su humildad. Porque, cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga” (1 S 13,13). Resulta interesante todo lo que el santo dice indirectamente de la humildad al hablar de la “soberbia espiritual” en 1 Noche, 2. Es interesante cómo hace caer en la cuenta de las sutilezas con las que la soberbia se adueña del alma bajo .

Enero 2024
Casto Acedo
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lunes, 22 de enero de 2024

NUBE DEL NO-SABER - 12

 

12.

QUE EN LA CONTEMPLACIÓN QUEDA DESTRUIDO EL PECADO Y SE FOMENTA TODA CLASE DE BIEN.

Así, pues, para mantenerte firme y evitar las trampas, mantente en la senda en que estás. Deja que tu incesante deseo golpee en la nube del no-saber que se interpone entre ti y tu Dios. Penetra esa nube con el agudo dardo de tu amor, rechaza el pensamiento de todo lo que sea inferior a Dios y no dejes esta obra por nada. La misma obra contemplativa del amor llegará a curarte de todas las raíces del pecado[1]. Ayuna cuanto quieras, mantente en vigilia hasta bien entrada la noche, levántate antes de la aurora, disciplina tu cuerpo y, si te es permitido -que no lo es-, sácate los ojos, arráncate la lengua, tapa tus oídos y nariz y prescinde de tus miembros; si, castiga tu cuerpo con toda clase de disciplina y seguirás sin conseguir nada. El deseo y la tendencia hacia el pecado permanecerían en tu corazón.

Todavía más, si lloraras en perpetuo llanto tus pecados y la Pasión de Cristo y ponderaras incesantemente los goces del cielo, ¿crees que te haría algún bien? Mucho bien, no me cabe la menor duda. Estoy seguro de que aprovecharías y crecerías en la gracia, pero en comparación con el ciego impulso del amor, todo esto es muy poco. Pues la obra contemplativa del amor es la mejor parte y pertenece a María. Es totalmente completa en si misma, mientras que todas las demás disciplinas y ejercicios son de poco valor sin ella.

La obra del amor no sólo cura las raíces del pecado, sino que fomenta la bondad práctica. Cuando es auténtica verás que eres sensible a toda necesidad y que respondes con una generosidad desprovista de toda intención egoísta.[2] Todo lo que trates de hacer sin este amor será ciertamente imperfecto, pues es seguro que se echará a perder por ulteriores motivos.

La bondad auténtica se manifiesta en una manera habitual de obrar bien y de responder adecuadamente en cada situación, según se presenta; está movida siempre por el deseo de agradar a Dios.[3] Solo él es la fuente pura de todo bien, y si alguna persona se ve motivada por algo distinto de Dios, aun cuando Dios sea el primero, entonces su virtud es imperfecta. Esto es evidente en el caso de dos virtudes en particular, la humildad y el amor fraterno. Quien adquiere estos hábitos y actitudes no necesita otros, pues en ello

Enero 2024
C.A.



[1] Hablando de la Llama, es decir, del fuego del Espíritu Santo que hace prender en la lumbre el tronco que es el alma, dice san Juan de la Cruz, “que el mismo Dios, que quiere entrar en el alma por unión y transformación de amor, es el que antes está embistiendo en ella y purgándola con la luz y calor de su divina llama” (Llama 1,21), dando a entender que,no pudiendo caber dos contrarios en el sujeto del alma”  (2 N 1,21), es de necesidad que sea purgada de sus pecados. Cuando el alma busca y desea la unión Dios mismo la va purgando como respuesta al amor que pone en ello.

[2] Esta ausencia de egoísmo en las obras es un criterio privilegiado para evaluar el avance espiritual. El párrafo anterior da pistas acerca del auténtico amor que es fruto no tanto de la ascética como de la mística. El amor y la virtud que se ha de buscar no es el que nace de nuestros sacrificios y esfuerzos; con éstos ejercicios ascéticos preparamos el terreno, pero llega un momento en que cedes a Dios el control de todo y nace el verdadero Amor. 

[3] Se define la virtud en el texto original como “un afecto bien ordenado y medido totalmente dirigido a Dios por él mismo”. Definición que aparece varias veces en Ricardo de san Víctor (1110-1173). La Nueva Enciclopedia católica (1967) la define como “Una prontitud y disposición, habitual y bien establecida, de las fuerzas del hombre, que las dirige a una bondad específica del acto” (Mc Graw-Hill, Nueva York, Vol 15, p. 704). Es importante notar que el texto de la Nube del no-saber habla de virtud más en el primer sentido que en el segundo, en línea con los místicos y teólogos ingleses medievales. 

lunes, 15 de enero de 2024

NUBE DEL NO-SABER - 11

 


11.

QUE EL HOMBRE HA DE VALORAR CON PRECISIÓN SUS PENSAMIENTOS E INCLINACIONES Y EVITAR UNA ACTITUD DE DESCUIDO CON RESPECTO AL PECADO VENIAL

No digo esto porque me preocupe el que tú o cualquier otra persona de oración se halle realmente bajo el peso de la culpa de pecados como estos. Mi intención es poner de relieve la importancia que tiene para ti el percatarte de tus pensamientos y deseos tan pronto como surgen, ya que has de aprender a rechazar el más mínimo de ellos que pudiera conducirte al pecado.

Te prevengo que una persona que no vigila y controla sus pensamientos, aun cuando no sean pecaminosos en sus primeros movimientos, terminará por no dar importancia a los pecados leves. Es imposible evitar todas las faltas y caídas en esta vida, pero la falta de cuidado en torno a pequeños pecados deliberados es algo intolerable para quien busca verdaderamente la perfección. Pues normalmente la negligencia en los pecados leves abre la puerta a la probabilidad del pecado mortal.

Enero 2024
C. A.

viernes, 5 de enero de 2024

Hemos visto salir su estrella. Feliz Epifanía.


"Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo".

Los “sabios venidos de oriente” son toda una alegoría de la vida espiritual cristiana.

Parten de un lugar  lejano y ajeno al niño-Dios. Se dice que de oriente, donde existe toda una milenaria tradición espiritual de busqueda de la sabiduría.

Los sabios o magos escrutadores de estrellas son contemplativos. En la noche observan y han visto una estrella que les invita a la aventura espiritual. Y no dudan en dejar su zona de confort, su lugar de estancia habitual,  sus materialidades, sus ideas, sus creencias, sus seguridades, para ir tras la nueva luz que han visto.
La estrella no es la meta. La luz que emite es solo un destello, un prefacio, un pórtico para el encuentro con el Misterio. La estrella señala, es signo, que “les guía hasta pararse encima de donde estaba el niño”. El Niño es a la vez camino y meta; estar con él es el todo del camino espiritual. “Se llenaron de inmensa alegría”, es decir, de plenitud.

*

En la cueva de Belén, en las afueras de la población, alejado del ruido de la ciudad, “en la noche serena, la Palabra descendió desde los cielos” (Sb 18,14). Los magos, “cayendo de rodillas lo adoraron”. Adorar es poner el centro de la propia vida en el objeto o persona que se adora. La vida de estos buscadores tiene desde ese momento un nuevo centro. Ya no buscan estrellas, han encontrado  la luz de la que ellos mismos proceden, “Luz verdadera, de luz verdadera”. La divinidad se manifiesta en la humanidad de este niño.
Hay un acto de reconocimiento en las ofrendas de los magos: 
*oro (reconocimiento de su realeza; el Reino de Dios, su Rey, ha venido), 
*incienso (ofrenda propia de dioses, quemar todo en buen olor para alabanza y gloria del Niño-Dios), y 
*mirra (perfume propio que indica la humanidad del Salvador, que en un acto de suprema humildad, estará dispuesto incluso a morir por amor; el perfume apunta al embalsamamiento de su cuerpo descolgado de la cruz).
Una vez vivida la experiencia del encuentro, llegados a la Luz, los sabios, dejando a un lado los caminos de Herodes, símbolo de todos los que intentan dinamitar la alegría de su encuentro, “se retiraron a  su tierra por otro camino”. Vuelven a su origen, al lugar de la vida diaria, pero de forma distinta. Sus vidas serán las mismas, pero sólo en apariencia. El encuentro con la Luz de la que procede toda luz da un sentido nuevo a todo.  
Aprende de estos sabios. Si has visto salir “su estrella” no dudes en dejar las débiles lámparas del mundo y encaminarte hacia la “Luz de Luz”, Jesucristo. 
Medita todo esto en tu corazón y dedica un tiempo a contemplar tu noche. Ha salido una estrella.   
FELIZ EPIFANÍA
(Día de la manifestación de Dios "para todos")
Enero 2024
Casto Acedo.