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viernes, 7 de abril de 2023

Sentirme Iglesia el Viernes Santo


Esta mañana de Viernes Santo me he dejado llevar en mi oración por el texto del oficio de lectura del dia. 

He contemplado a la Iglesia desde la pasión, sobre todo desde los símbolos de "la sangre y el agua" que brotan del costado de Jesús, tal como lo interpreta san Juan Crisóstomo. 

He considerado en más de una ocasión  la cruz como fuente de vida para mi vida personal, pero no había profundizado en el sentido eclesial o comunitario de ese don. Es maravilloso como todo confluye en la Cruz.

Ayer comentaba en mi celebración de la misa que la Iglesia se engendró el Jueves Santo. Al decir Jesús "haced esto en memoria mía" (Rito Eucarístico como símbolo sacramental y lavatorio de los pies como servicio) sembró la semilla que, muerta el Viernes Santo, florece en la Pascua y da su fruto maduro el día de Pentecostés. 

Hoy la "liturgia de las horas" completa mis enseñanzas. Si tienes tiempo este Viernes Santo aprovecha para leer esta Catequesis de san Juan Crisóstomo. 

Del mismo modo que Dios sacó a la mujer del cuerpo dormido de Adán, -dice el texto- así del cuerpo de Cristo en la Cruz rendido totalmente a la voluntad del Padre Dios hace nacer a su Iglesia. Hermosa imagen, que me sugiere que también nosotros necesitamos dormir las expectativas generadas por los deseos del ego a fin de permitir que Dios cumpla en nosotros su obra alentando nuestro espíritu con su Espíritu. 

"El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús en pie gritó: «El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: "de sus entrañas manarán ríos de agua viva"». (Jn 7,37-38). La Iglesia nace de las fuentes de la vida de Cristo; de ella manan torrentes de agua viva que podemos aprovechar para saciar nuestra sed; ella nos acerca a Cristo por los sacramentos. En un tiempo en que tendemos en todo al individualismo, también en lo espiritual, ¿no merece la pena despertar al necesario sentido comunitario de nuestra fe? 

Transcribo para ti la catequesis de san Juan Crisóstomo.

* * *



El valor de la sangre de Cristo

San Juan Crisóstomo, obispo.
Catequesis 3,13-19

¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.

Inmolad, dice Moisés, un cordero de un año; tomad su sangre y rociad las dos jambas y el dintel de la casa. ¿Qué dices, Moisés? La sangre de un cordero irracional ¿puede salvar a los hombres dotados de razón? «Sin duda, responde Moisés: no porque se trate de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor».

Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.

¿Deseas descubrir aún por otro medio el valor de esta sangre? Mira de dónde brotó y cuál sea su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz y su fuente fue el costado del Señor. Pues muerto ya el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza, y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua, como símbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristía. El soldado le traspasó el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. Esto fue lo que ocurrió con el cordero: los judíos sacrificaron el cordero y yo recibo el fruto del sacrificio.

Del costado salió sangre y agua. No quiero, amado oyente, que pases con indiferencia ante tan gran misterio, pues me falta explicarte aún otra interpretación mística. He dicho que esta agua y esta sangre eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia: con el agua de la regeneración y con la renovación del Espíritu Santo, es decir, con el bautismo y la eucaristía, que han brotado ambos del costado.

Del costado de Jesús se formó, pues, la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva.
Por esta misma razón afirma San Pablo: Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues de la misma forma que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto.

Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquél a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer.

Abril 2023
Casto Acedo


lunes, 3 de abril de 2023

ORACIÓN (Jueves Santo)

Entrar en la noche del Jueves Santo es entrar en la noche del espíritu, que para el creyente no es una desgracia sino una oportunidad para crecer; se trata, por tanto, de un tiempo de oscuridad purificadora y por eso luminosa. La noche es el vientre donde se gestan las virtudes cardinales: fe, esperanza y caridad.

Cristo se adentró en la terrible y bendita noche del Jueves al Viernes santos con el dolor y el sufrimiento del mundo sobre sus espaldas. Poco antes había dicho adelantando su destino: “Esta es mi sangre derramada por vosotros y por muchos -por todos- para el perdón -para la luz-”. Antes de curar al ciego de nacimiento reveló: “Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo" (Jn 9,4-5). Mantener encendida la mecha humeante del amor le costó lo suyo. 

Propongo aquí un modelo de Hora Santa para esta noche. Aunque también podría servir para orar en cualquier otro día. Espero que os ayude a meditar, y a alguno le pueda servir como subsidio para la oración en su comunidad, grupo o parroquia.

 * * *

MOMENTO 1


 SILENCIAR MIS PENSAMIENTOS
Abandonar 
los pensamientos del mundo.
Adoptar 
los pensamientos de Jesús

Evangelio de san Juan.
15,18-21

"Dijo Jesús: Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo". Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardan la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió" .

* * *

¿Qué es le mundo? 

*Es un modo de pensar sin Dios, el sistema social (neoliberal o social-comunista) que pone los intereses económicos o estatales por encima de la persona:

*El mundo es la ideología que impone que “una guerra puede ser buena” e invita a embarcarse en ella pensando que con la muerte de unos pocos se pueden salvar las vidas de otros muchos. Lo mismo sobre el aborto. El mundo consagra el principio de Pilatos. “Es preferible que muera uno antes de que la nación perezca" (Jn 11,50).

*El mundo es la filosofía que sitúa al individuo por encima de cualquier cosa, consagrando el individualismo y su correlativo egoísmo como motor de la historia.  San Pedro pensaba con criterios del mundo  cuando reprochó a Jesús unas palabras que hablaban de cruz. El mismo Jesús le censura su mundanidad:  "Aléjate de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios" (Mt 16,21).

*El mundo, en fin, es ese modo de pensar que nos hace creernos muy espirituales y religiosos, cuando en realidad somos más bien materialistas y ritualistas.

La noche de Jueves Santo invita a soltar pensamientos, a silenciar la mente  mundana, para dejar que Dios sea Dios y puedas ser escuchado en su silencio esencial. EL SILENCIO DE TUS PENSAMIENTOS TE ABRE A LA FE.  Cuando renuncias a tus criterios parece que entras en oscuridad; y es cierto, pero es una oscuridad pasajera, que espera la Luz del pensamiento nuevo que es Jesús.

* * *

Respira, llena tus pulmones de aire nuevo, suelta el viejo  modo de pensar. Deja ir tus pensamientos persistentes, tu modo interesado de ver la vida, tus principios egoístas inamovibles, las obsesiones compulsivas que no te dejan dormir. Vacíate de todo lo que no sea pensar a Dios desde el corazón.

Durante unos minutos deja pasar tus pensamientos; fija tu mente en sólo Dios. 

*Piensa con Dios. “El pensar de Dios es amar”, dice san Juan de la Cruz. 

*Mira como Dios te piensa a ti: con el corazón, con amor .

*Mira como piensa Jesús a la humanidad: amor absoluto, fraternidad universal. 

La noche de Jueves Santo invita a la conversión, a cambiar de mente, cambiar de pensamiento. Permítete vaciar tu mente de obsesiones mundanas, de prejuicios sociales, de pensamientos que te quieren encumbrar sobre otras personas. Y llénate de pensamientos positivos y  nobles. Piensa como Dios.  “El pensar de Dios es amar”.

 Jesucristo es el pensamiento (logos) del Padre hecho carne.

(5-10 minutos de silencio)

MUSICA:  Escucha este canto... Imagina a Jesús ante Pilato; ha llegado ahí por ti, por puro amor, por ser fiel a los pensamientos de Dios cuando los pensamientos mundanos le invitaban a huir, a responder con desplantes a quienes le desplantaron...


(clik sobre el título)

Ahí estás Tú
esperando la sentencia en silencio.
Se alza un grito entre la gente
que prefiere a un criminal antes que a ti

Y allí estás Tú,
tan llagado que cuesta reconocerte,
entre burlas e insultos, sin amor, sin amigos.
Hemos huido todos de la cruz

Pues yo también he sido uno de ellos.
He preferido cualquier cosa antes que a ti,
te he dado la espalda un sinfín de veces.
No he dejado que te muevas en mí

Y aún así dices que me amas.
No sé qué viste en mí.

¿Qué viste en mí?
Sabes que yo no merezco tanto,
pero yo necesito tu amor infinito.
Por favor, no me dejes sin ti.

Ayúdame a que valga la pena.
Me he dado cuenta que no puedo estar sin ti.
Que valga la pena, que viva tu condena
junto a María de rodillas ante ti

Perdóname.
Ahora aquí me tienes
derramado a tus pies

Sé que cometí el error
de anteponer a tus caminos la razón.
Sé que volveré a caer,
más de mil veces fallaré a tu perdón

Y aún así dices que me amas.
No sé que viste en mí.

 * * *


MOMENTO 2


 SILENCIAR MIS SENTIMIENTOS

Desmitificar 
mis sentimientos.
Tener 
los sentimientos de Jesús.

Carta a los Filipenses
2,1-4

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

* * *

En esta noche, para superar la prueba, Jesús además de regirse por los criterios del Padre, hubo de hacer suyos sus sentimientos de amor universal. Ha venido para que “todos los hombres se salven”, para que todos sean felices. Y ese sentimiento de amor universal Jesús lo mantuvo por encima de todo lo agradable o desagradable que le saliera al paso.

Nuestra cultura ha elevado los “sentimientos gratificantes” a categoría divina. Lo importante es sentirme bien. Por eso huyo de  todo lo que me hace sentir mal, porque creo que lo que me desagrada no puede ser bueno; sin embargo, todo lo que me apetece lo considero bueno y positivo. Es más, he llegado a establecer para mi el principio de que la bondad o maldad de las cosas depende de los sentimientos que me producen . Yo y mi bienestar somos el centro del universo, pienso.

Es una trampa terrible. Repudiando como un mal todo lo que me desagrada  justifico mis desmanes. ¿Me crea sufrimiento el embarazo no deseado?, justifico el aborto. ¿Me siento mal en mi matrimonio?, justifico la ruptura. ¿Me disgusta esta persona? No considero un mal pasar de largo ante ella. ¿Me desagrada atender a mis padres, a mi familiar enfermo? ¿Qué hay de malo en ello? ... Es triste que el “miedo al sufrimiento” sea lo que marque mi comportamiento, mi  estilo de vida.

¿Qué puedo hacer? Primeramente ser conscientes de que también los otros tienen sentimientos. Si a mi me gusta ser amado, bien considerado, atendido en mis necesidades, los otros también. Cristo quiere convertirte a “los sentimientos de Dios”, que ama a todos incondicionalmente. Jesús puso el amor al prójimo y con él el amor a Dios por encima del “me apetece”. ¿O acaso crees que la cruz fue para él un placer? Le hubiera gustado librarse de ella, pero aceptando su destino puso  el “amor como decisión”, cruz,  gape)  el amor como donación total (ágape) por encima del amor como sentimiento (eros).

Jesús te invita esta noche a unirte a Él en un “amor de decisión”, a amar aunque te duela. Para ello has de SILENCIAR TUS SENTIMIENTOS, destronarlos; renunciar a la idolatría de tus "experiencias".

*Silencia cualquier gozo o satisfacción que te lleve a creerte superior a otros. Así ocurre cuando te sientes más afortunado o afortunada que otras personas y las miras por encima del hombro.

*No des canche a tus sentimientos “victimistas” que esconden la reivindicación de una atención mayor a tu persona y unos privilegios en compensación por el maltrato que dices que has sufrido;

*No des paso a tus sentimientos de miedo, ese pánico que tienes a perder algo de tus bienes materiales, tus estados emotivos placenteros o tu consideración social.

¿No te das cuenta de que toda tu tristeza y tu frustración son sentimientos que provienen de experiencias frustrantes del pasado o de expectativas futuras viciadas por tu egoísmo? Pides que todo el mundo esté plegado a ti para ser feliz. Con esta premisa nunca lo serás.

EL SILENCIO DE TUS EXPERIENCIAS PASADAS Y DE TUS EXPECTATIVAS TE ABRE A LA ESPERANZA. Al soltar tus miedos y seguridades pasadas y tus ilusorias  esperanzas futuras, vives el presente, el mejor momento de tu vida, tu única realidad. Ahí te encuentra Dios y te ama,  ¿hay algo más sólido en la vida?. La esperanza no consiste en la ensoñación de un futuro ideal sino en la seguridad de que aquí y ahora mi vida está anclada en el amor de Dios. Estoy sólidamente asentado, por eso tengo esperanza.

* * *

Mira ahora a Jesús... ¿Qué sentimientos le embargan en esta noche? No cabe duda de que vive sentimientos de gozo en la última cena. “¡Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer” (Lc 22,15). Pero también en esta noche le abruma una losa de tristeza. Llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.  Entonces les dijo: «Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo». Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».” (Mt 26,37-39).

A pesar de la tristeza, en la profundidad del alma de Jesús prevaleció el sentimiento de amor al Padre, a toda la humanidad y a toda la creación. No puso primero su satisfacción inmediata sino que antepuso la satisfacción del amor a Dios y el cumplimiento de su voluntad. Debió dar paso a una “aceptación total” de la realidad que se estaba dando ante Él. Apostó por los planes del Padre, que no eran de condena y castigo sino de perdón y misericordia.

Mira a Jesús, mira sus sentimientos de fraternidad universal corrigiendo el deseo de huir hacia unos sentimientos ególatras. ¡Qué buenos sería llenarnos todos de ese sentimiento! ... Amar a pesar del rechazo, del asco, del dolor, ... “amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”; estos fueron los sentimientos de Jesús. Déjate seducir por ellos

(5-10 minutos de silencio)

MUSICA:  Hacer míos los sentimientos de Jesús es encontrar la felicidad. Quien vive el presente del amor vive en esperanza. ¡Miradle y quedaréis radiantes!

(clik sobre el título)

Despojado, siervo humilde:
dame un corazón puro,
con espíritu firme,
dispuesto a venderlo todo,
pronto para servir.

Obediente hasta la muerte en la cruz:
dame un corazón noble,
con espíritu generoso,
firme en la contrariedad,
en el Padre abandonado.

Amor compasivo:
dame un corazón bondadoso,
maduro en el amor
por la fuerza de tu Espíritu,
afincado entre los tuyos.
¡Miradle y quedaréis radiantes!
Será perpetua vuestra alegría.

* * *

MOMENTO - 3


SILENCIAR MI VOLUNTAD. 

Crucificar 
mis impulsos (caprichos).
Hacer mía (aceptar) 
la voluntad de Dios.

Evangelio de san Lucas
 22, 39-46

"Después de cenar, Jesús “salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: «Orad, para no caer en tentación». Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo: «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación".

* * *

Solemos pasar la vida la queriendo imponer a otros los propios caminos, la propia verdad y el propio modo de vida. Cuesta silenciar los pensamientos, los  criterios y las creencias. Tampoco es fácil silenciar los propios sentimientos y experiencias para estar en el presente. Y no es menor la dificultad para silenciar la voluntad, los propios caprichos y deseos.

En este tercer momento de reflexión y oración vamos a contemplar cómo Jesús hubo de cambiar el rumbo de su vida para adoptarla al ritmo que le marcaba el Padre. “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra” (Jn 4,34).

Al principio tuvo un éxito fulgurante en su misión. Las masas le seguían. Se hacían lenguas de su bondad y sus enseñanzas. Pero pronto debió desengañarse del éxito. Se dio cuenta de que la multitud le seguía motivada por razones poco altruistas: “Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros” (Jn 6,26). Poco a poco, tras hacerles ver a muchos su oculto egoísmo, fue quedándose más sólo. Uno de su mismo grupo le traicionará. E incluso Pedro, Santiago y Juan, los  más íntimos entre los apóstoles, huyen al ser detenido en Getsemaní.

Jesús hubo de superar la prueba de elegir entre salir huyendo con los suyos o permanecer fiel en el lugar que le ha asignado el Padre. Permaneció fiel y se quedó totalmente solo. No es fácil entender el sufrimiento de Getsemaní.  Es el sufrimiento de quien vive la soledad más absoluta, el vacío más insoportable. Sabes que puedes echarte atrás, que puedes huir, está en tu mano; pero la fidelidad te pide mantenerte en pie, esperar en silencio, no imponer sino dejar que Dios sea Dios. Silenciar tu voluntad dando paso a la del Padre.

El silencio de la voluntad es el silencio de Abrahán subiendo al monte Moria: “Dios proveerá”, dice (Gn 22, 8), el silencio de Job, que se mantuvo fiel a la ininteligible voluntad de Dios: "Una vez he hablado y no volveré a hablar" (Job 40,5), el silencio del Siervo de Yahvé, que “fue oprimido y afligido, Pero no abrió su boca. Como cordero llevado al matadero (Is 53,7), el silencio, en fin, de Jesús:  «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».

* * *

Contempla  a Jesús en Getsemaní y aprende de Él a silenciar tus impulsos de huida  o rechazo. Acepta que el mundo, la sociedad, la familia, tú misma vida, no tienen por qué funcionar según tus caprichosos designios. Lo mejor es callar tu voluntad dando preferencia  a que "sea lo que Dios quiera"

Este silencio no es pasividad, sino disponibilidad para hacer y vivir según criterios divinos. 

*Silenciar tu voluntad no es permanecer pasivo dando vía libre al caos, sino ponerte al servicio de Dios para que se impongan en el mundo sus planes.

*Silenciar la voluntad es ser realista. ¿Crees que todo va a salir como tú quieres que salga?  Toda la creación y la historia deberían confabularse para servirte a ti. ¿No te parece pretencioso?

*Acallar tu voluntad es soltar tus impulsos violentos, crecer en mansedumbre,  comprender que si aplicas el “ojo por ojo” el mundo estaría ciego;

*El silencio de la voluntad es la cima de la unión con Dios. Nunca subes tan alto como cuando te niegas a ti mismo, tomas tu cruz y sigues a Jesús hasta el Calvario. "Los últimos serán los primeros" (Mt 20,16) Ahí, en la cima de ese monte, según dice san Juan de la Cruz, “solo mora honra y gloria de Dios”; cuando subes a ese estado de abajamiento total -¡oh paradoja!- tu honra (voluntad) y tu gloria son la suya.

Mañana es Viernes Santo. Es un día para adentrarse en misterioso silencio de Dios. ¿Dónde está Dios mientras Jesús muere? Está ahí, muriendo en la cruz. Jesús en la Cruz es sumisión a la voluntad del Padre, disponibilidad total para el amor. 

* * *

Termina tu oración rindiéndote ante Dios, arrodillándote ante Jesús, dejando que el Espíritu de Dios haga en ti su obra. El silencio de tus caprichos y deseos,  el olvido de tus poderes, EL SILENCIO DE LA VOLUNTAD PERFECCIONA LA CARIDAD. Cuando rindes a Dios tu voluntad parece que no vales nada, que nadie te ama, que Dios te ha olvidado. Falso. Ahí es donde descubres que no hay nada más hermoso que  sentir el amor de  Jesús y vivir como Jesús, en pura compasión y misericordia, primando el bien del Otro y de los otros sobre el bien propio.

Permite que Dios reine en tu vida. Interioriza: “Padre, si puede ser, que pase de mí el cáliz del dolor y el sufrimiento, pero no sea lo que a mí me apetece sino lo que tú consideres más oportuno” (cf Mt 26,39). Esto es caridad, buscar ante todo el amor-obediencia a Dios en servicio a los hermanos.

Termina contemplando la imagen del crucificado. ¿Qué ves? ¿Sólo un hombre que sufre? Puedes ver algo más: el amor de Dios que elige el perdón ante que la venganza; y también puedes ver  en la misma cruz el odio del hombre, que da rienda suelta a su insatisfacción culpando y rechazando a Dios.

Amor de Dios y pecado del hombre; dos realidades patentes en el nuevo árbol del paraíso. La cruz hace visible la voluntad amorosa de Dios,  y también hace patente el pecado, la voluntad asesina de la humanidad, el odio de los que le crucifican. Es un don de Dios poder ver con ojos de fe la confluencia del pecado y de la salvación (gracia). Cuando en la cruz ves tu pecado y al mismo tiempo el abrazo del amor -perdón de Dios-, todo se ilumina. En el cruce de estas dos realidades tan dispares se hace efectiva la salvación. Si te conmueve el amor de Cristo en la cruz algo se está moviendo para bien dentro de ti. "Donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia" (Rm 6,20).

(5-10 minutos de silencio)

* * *

MUSICA:  Escucha el canto. Ríndete ante el amor de Jesús. Deja que él venza en la batalla que mantienes con el mundo y contigo mismo. Cuesta rendir la propia voluntad a la voluntad de Dios. A esa rendición se le llama amor, vivir en la voluntad del Otro. 


(clik sobre el título)

Cuántas virtudes han de adornar
mi corazón al consagrarse en el altar
al Dios indefenso que ha nacido en un portal
y ha muerto en la cruz para las almas salvar

¿Será posible tanto amor para mí?
¿Tendré yo el valor para amarte solo a ti?

Me rindo ante ti, Jesús
Me rindo ante ti
Me rindo ante ti, Jesús
Me rindo ante ti

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón.
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti.

¿Será posible tanto amor para mí?
¿Tendré yo el valor para amarte solo a ti?

Me rindo ante ti, Jesús,
me rindo ante ti.
Me rindo ante ti, Jesús
me rindo ante ti

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón.
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti.

Con todo mi ser
y mi amor
te consagro el corazón
Me rindo ante ti
mi dulce Jesús, me rindo ante ti

* * *

CONCLUSIÓN

ORAR AL PADRE CON JESÚS

Jesús, en la tarde de Jueves Santo, instituyó el sacramento del amor, la Eucaristía. En ella, al “por vosotros que sois sois pecadores y me crucificáis", responde con un “por vosotros, para bien vuestro, me entrego". La sangre derramada “por vosotros que le matasteis", se transforma en sangre derramada “por vosotros, a favor vuestro, para vuestro remedio". Con su sangre nos ha redimido (cf Ap 5,9-10).

MUSICA. Cristo Jesús sigue orando con nosotros y por nosotros en la Eucaristía, memorial de su pasión. Ante el Santísimo Sacramento, memorial de su entrega-oración por todos, pidámosle que no nos olvide. Hagamos nuestra su enseñanza y su oración al Padre. Por su medio, le pedimos por las realidades del mundo necesitadas de su redención:

HAKUNA. Noche

Por tu iglesia
que te espera a oscuras
Por tu pueblo
que te reza aguardando la aurora,
te rogamos
te rogamos.

Por las naciones paganas
que tienen sed de ti
sin saberlo.
Ten piedad.
Ten piedad.

Por los pueblos oprimidos
por el totalitarismo
y la opresión de la mentira

Por aquellos perseguidos
por tu nombre
que se ocultan para orar.
Y aquellos extraídos
de su hogar

Por sus perseguidores
cegados por el odio.
Perdónales, Padre,
no saben lo que hacen

Por los que no nos aman,
por los que no sabemos amar,
por los que sufren y agonizan
y hoy duermen en el hospital

Por los que hoy es su última noche,
cuyos ojos no verán el nuevo día.
Ten piedad.
Ten piedad.

Por todos los que sufren la tentación
del suicidio.
Por los dispuestos
a dejar ganar al mal

Por aquellos cuyas noches
son interminables
y a los que en la angustia
les ha quitado la paz

Kyrie eleison
Kyrie eleison
...
Por aquellos que trabajan en la prostitución
y se ven obligados
a vender su amor.
Por los que caen en la trampa
del vicio y las drogas.

Por los que hoy duermen en prisión.
Por los que hoy esperan su ejecución.
Por aquellos
a los que torturan.

Por criminales.
Por los ladrones.
Por los que erran en soledad.
Por los que sufren
la indiferencia de los demás

Kyrie eleison
Kyrie eleison

Por la ciudad,
por todos sus habitantes
que en sus sueños
solo existas Tú (solo existas Tú)
Por nuestros difuntos
que aún no han visto tu rostro,
por los alejados entre la multitud

Por los niños que descansan
en el seno de su madre.
Por las mujeres
que van a dar a luz

Para que reine
tu paz en cada hogar.
Por los que quieren
saciar tu sed de amar.

Kyrie eleison
Kyrie eleison
...
Ten piedad
Ten piedad

*

Abril 2023
Casto Acedo.

domingo, 2 de abril de 2023

Orar en Semana Santa

Unas sugerencias para vivir la Semana Santa
en clave contemplativa.

¿Y si hacemos de la Semana Santa una peregrinación interior? Las numerosas procesiones que tienen lugar estos días no deberían ser actos para sacarnos de nosotros mismos llevándonos por las calles en busca de la mejor fotografía, sino liturgias que sirvan para entrar en Semana Santa, o, dicho de otro modo, que ayuden a que la semana Santa entre en nosotros. ¿Por qué no probamos que sea así? Vamos a intentarlo.

El DOMINGO DE RAMOS 

procura comenzar mirando hacia dentro. Evita ser uno de los muchos turistas que transitan estos días por las calles con espíritu despistado mirando todo con curiosidad indiferente. Fotografían las calles, los pasos de Semana Santa, las gentes, las anécdotas llamativas, pero sin entrar en ello ni permitir que lo que ve entre en él. No hagas turismo espiritual, por muy de moda que esté. Su interés no es espiritual sino material. 

Tú, más que evadirte de tu cansancio vital viendo cómo pasan ante ti imágenes de cristos o dolorosas sufrientes, deja que el olor del Jesús real que se respira en el Evangelio empape tu alma y la llene de alegría. Abre tus sentidos espirituales al olor, el sabor, la visión y la experiencia de Cristo. 

Tu alma es Jerusalén, el lugar donde este domingo Jesús entra, predica, celebra, sufre y triunfa. No quiere avasallarte, por eso no viene a ti subido a lomos de un caballo sino en un humilde borrico, para que comprendas que lo suyo es ponerse a tu nivel, no viene a que le rindas pleitesía sino a compartir contigo la vida, de igual a igual. Acógelo como a un amigo y a un maestro.

No tomes en tu mano un ramo de olivo para aclamarle si no estás dispuesto a abrirle de par en par la puerta de tu corazón y dejarle entrar: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! El Señor viene a ti, no le cierres la puerta. Recíbelo. Deja que procesiones por tus moradas interiores.


El LUNES MARTES, MIERCOLES SANTOS 

escucha al mismo Jesús predicando en tu templo interior. Contémplalo en la madurez de su misión. Observa cómo desgrana la sabiduría de las bienaventuranzas y de todo el sermón del monte; toma nota de cómo se compadece de los que sufren y no se resiste a hacer  milagros que remedien sus dolores; y observa también cómo se produce el encuentro con los que andan perdidos; incluso sin ellos esperarlo fueron encontrados por Él: Pedro, Zaqueo, María Magdalena, Nicodemo, el centurión que tenía un criado enfermo, la mujer adúltera, tú, ...

Fueron muchos los que quedaron impactados por su personalidad dulce y firme a la vez. Si te sientes su amigo rememora en estos días los mejores momentos pasados con Él y afiánzate en la sabiduría que has adquirido investigando y practicando lo escrito en los evangelios. 


El JUEVES SANTO 

dedícalo a contemplar la inmensa misericordia que te revela Dios en la persona del Hijo. En la Última Cena Jesús se da a conocer a los suyos, pone sobre la mesa el alimento de la fraternidad universal, revela el misterio de su amor incondicional a la humanidad, da a conocer su amor a todos y su amor a ti. Lo hace con un gesto para el recuerdo y la actualización: toma primero pan y luego vino y dice: “esto es mi cuerpo, y esta es mi sangre, que se dan como comida y bebida; soy yo que me doy a vosotros en un gesto de amor que espero que comprendáis”. 

Lo entenderás mejor si miras como el Señor lava los pies a sus siervos, se inclina y te dice: “sé que eres débil, que tienes momentos de dudas, que a veces das pasos hacia atrás, pero eso te lo perdono, porque he venido no para los perfectos sino para los pecadores”. Si te impresiona este gesto de amor estás dejándole entrar muy dentro de ti; has comprendido que tienes mucho que aprender y recibir de Jesús. ¡Haced esto en memoria mía! Quien se deja tocar por Él, quien se prenda de su persona, se hace discípulo. Si decides hacer lo que Él, repetir en tu vida su memoria, dejarás de ser sólo un bautizado para pasar a otro nivel: el de discípulo, seguidor de sus enseñanzas.


El VIERNES SANTO, 

si has dejado a Jesús entrar en ti y  has hecho un voto de fidelidad a su persona, medita cómo el ser discípulo de Jesús te crea problemas. Y no me refiero sólo a los conflictos con tu entorno (familia, amigos, autoridades, sistema social consumista...) sino contigo mismo. Seguir a Jesús conlleva unas dosis de contradicción interior. Porque la lucha entre las tinieblas y la luz no se da sólo entre Jesús y las autoridades políticas y religiosas de Israel, se da también en el interior de cada persona que se encuentra con Él. No admite componendas y te va a obligar a tomar decisiones nada fáciles para quien está acostumbrado al ritmo de nuestro mundo paganizado.

La noche forma parte de tu proceso espiritual. No olvides que el mayor enemigo de tu crecimiento no son los obstáculos exteriores, sino tú mismo. Dentro de ti se da una confrontación,  un choque entre optar por una vida de perdón total como el de Jesús o bien por la mediocridad de un “nadar y guardar la ropa”, un cristianismo de etiqueta pero sin cambio personal. 

Deberías sentir y obrar de tal manera que mostraras al mundo el mismo porte que Jesús llevando la cruz, para que los que te vean “morir” (me refiero a dar muerte a tu personaje narcisista y prepotente) digan,  como el centurión al ver la paciencia (paz) con que murió Jesús: “Verdaderamente, este era Hijo de Dios”.


El SÁBADO SANTO 

contempla la tumba de Jesús, su “anonadamiento”, su reducción al silencio. 

Mira como desciende a los infiernos, a las zonas más oscuras de tu alma. Déjalo bajar y desciende con Él hasta ahí, a ese lugar que temes, a tus infiernos interiores, tus cobardías, tus miedos, a tus falsedades malamente disimuladas, a la podredumbre de tu tibieza, a tus rencores ocultos; deja que baje a las sombras de tu alma, y ¡qué gran honor!, mira como te tiende su mano para sacarte de ese lugar tan frío e inhóspito para llevarte a su gloria. 

Escúchale: “Por ti he vivido, por ti he pasado multitud de penalidades, he muerto por ti. ¿vas a rechazar la mano que te tiendo?”. Permite que tu alma, acostumbrada a la oscuridad, se acostumbre poco a poco a la luz que Él es. ¡Ven afuera!, te dice, ven a caminar por el nuevo paraíso que he creado para ti; ¡pasa al banquete de amor de tu Señor!


El DOMINGO DE RESURRECCIÓN 

se disipan las sombras para quien crucificó su carne con Jesús renunciando a todo lo perecedero e impermanente y no se ha resistido a salir de su infierno de pecado. En este día, si has seguido sus pasos, si te has dejado arrastrar a una muerte y una entrega de amor  como la suya, te has ganado el poder aspirar a una resurrección como la suya. Si confías en el poder de su misericordia y te abandonas a ella verás que es posible vivir andando sobre las aguas del mar, sobre los miedos, los problemas, las provocaciones del maligno; lo podrás todo en Él, por Él  y con Él. 

Para quien se adentra en el camino de la conversión sincera, la que toca al corazón, el grito ¡Cristo ha resucitado! no es un eslogan recurrente para una puntual campaña pastoral y misionera, es mucho más: una corriente de vida que fluye por sus venas, un gozo indescriptible, una certeza que disipa todas las dudas. 

Si te sumerges de lleno en el misterio de Cristo haciéndolo tuyo se completa en ti la Pascua; das muerte a tu vieja forma de vida y vives el nacimiento a una vida nueva. 

* * *

No dejes que estos días pasen sin que Cristo pase por ti.

¡Provechosa y Feliz  Semana Santa!

Abril 2023
Casto Acedo

martes, 14 de marzo de 2023

SP.15 "Mira el poder del pecado...-!


¡Ven, Espíritu divino,
...MIRA EL PODER DEL PECADO
CUAN DO NO ENVÍAS TU ALIENTO!"

Trae a  tu memoria a personas a quienes no eres capaz de amar, que te generan aversión o les guardas rencor; personas a las que temes o envidias, y que desprecias en tu corazón.  O piensa en algún acontecimiento reciente que te ha molestado y descolocado especialmente. Eso que te pasó y que te enfadó contigo mismo porque no supiste estar a la latura o/y con otras personas.

¿No te has dado cuenta de que cuando entras en oración e intentas acallarte interiormente lo primero que haces es apartar a un lado las situaciones o personas que te incomodan? Al hacerlo muestras que tu oración no es muy decente. Cuando no encaras el todo de tu vida en la oración haces que ésta sea, más que una medicina terapéutica para tus heridas, un narcótico que oculta o suaviza tu sufrimiento. Así no sólo no sanas sino que empeoras. ¿No te has preguntado nunca por qué no eres feliz a pesar de tus muchos rezos? Indaga y busca el fondo de donde te viene tanta infelicidad. 

Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6,12), dices en el Padrenuestro. Es una forma de poner en valor el hecho de que mientras no se active en ti un auténtico espíritu de compasión no hallarás paz en tu corazón. “Porque si no perdonáis, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas" (6,15). No puedes hallar paz ni ser feliz mientras tu corazón guarde rencor, ya sea hacia ti mismo, hacia las situaciones que vives, hacia tu prójimo o hacia Dios.  Paz y guerra no pueden habitar juntas el alma.

* * *

Pero ¿por qué cuesta tanto amar a los enemigos? Quieres perdonar pero no puedes. Quieres cultivar la bondad y crece en ti la maldad, quieres vivir en la virtud, pero lo que te sale es el vicio. Esto es un signo del poder del pecado. Y en la oración de la secuencia, consciente de ese poder, pides al Espíritu Santo que se fije en ese poder que te esclaviza.

“MIRA EL PODER DEL PECADO CUANDO NO ENVÍAS TU AL IENTO! Estas palabras son en sí mismas un gesto de humildad, de reconocimiento de la propia debilidad. Quieres y no puedes amar, perdonar, acoger. Necesitas de Dios. Te das cuenta de que es verdad lo que Jesús dice: “sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5), pero si tienes fe, si confías en mi poder “le dirías a aquel monte: ´trasládate desde ahí hasta aquí´, y se trasladaría. Nada te sería imposible” (Mt 17,20).

No dejes de pedir a Dios su poder; pero por su orden: primero haz un buen examen de tu vida; luego pon ante Él tu pecado y dile “mira hacia donde me ha llevado mi ira,  mi envidia, mi pereza, mi avaricia, etc.; busqué la vida por caminos equivocados que sólo me han conducido a la muerte; y ahora me encuentro exhausto, agotado, asfixiado, ¡oh, Señor, envía tu Espíritu, sé tú el aliento de mi alma!”  

No eres tú quien con tus solas fuerzas lograrás verte libre de pecado. ¿Quién, entonces, te librará de este cuerpo de muerte? (Rm 7,24). El Espíritu acude en ayuda de tu debilidad (Rm 8,25). El Espíritu vendrá a ti e iniciará en tu corazón un movimiento de amor capaz vencer al maligno; porque al odio sólo se le vence al amor. “Así como el agua mata al fuego -dice san Juan de Dios- así el amor de caridad al pecado”. Quien se confía al amor del Espíritu Santo “no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza (Sal 126,5b)

Sin tí no puedo hacer nada, Señor. Contigo todo lo puedo. ¡Ven, Espíritu Santo!.

* * *



MEDITACIÓN 

1. Comienza sentándote en la postura adecuada, relaja tu cuerpo, tu mente, tu ánimo y tu voluntad, dando largas a todo lo que te pone nervioso. Nada de lo que te inquieta es de Dios; déjalo ir.

2. Haz tuya la oración de ofrecimiento de tu meditación: "Señor y Dios mío, 
 ofrezco esta oración 
para mayor gloria tuya, 
para bien de toda la humanidad 
y beneficio de toda la creación. 

Gloria a Ti por siempre, 
Señor del universo. Amén".
1. Trae a tu memoria alguna persona que te incomode, te resulte molesta o que crees que te odia. O recuerda alguna situación desagradable que quieres olvidar y te cuesta. ... Observa cómo en tu relación con esa persona o acontecimiento es el pecado el que ha tomado las riendas. Tus pensamiento suelen arrojar más leña al fuego, más basura a lo que sientes de esa persona o piensas de ese acontecimiento. ... No te dejes llevar por tus sentimientos,  no arrojes lejos e ti ni a las personas ni a los hechos que te obsesionan.

2. Céntrate en una persona o hecho. No rehúyas la mirada directa. Dejando a un lado lo ocurrido entre vosotros, intenta enviar un rayo de amor a la persona que rechazas; o a ti mismo en la situación que no aceptas. ... Vas a decir al Espíritu. "Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento!" .

3. Oye ahora la voz de Jesús: "Sin mí no puedes hacer nada ... Conmigo lo puedes todo" ... Luego, repite con san pablo : "Todo lo puedo en aquel que me conforta" (Flp 4,13) ... Con el Espíritu, con Dios, "mira", contempla la fuerza del pecado... cómo te lleva a donde no quieres ir; y cómo con Dios vuelves a tu centro, y vas aceptando la situación que te preocupa o relajando la tensión que te genera la persona a la que odias. Todo fluye adecuadamente cuando dejas pasar por ti el amor de Dios. Observa como arraiga en tus entrañas y deja que fluya hacia fuera, que envuelva incluso aquello que antes te costaba amar... Sé consciente de como  a medida que tu compasión se expande se va debilitando el poder del pecado, tu tendencia a alimentar el odio .

4. Espíritu Santo y Amor de Dios son una misma cosa. Lee estas palabras de san Pablo en esa clave: 
"El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta: no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca." (1 Cor, 13,5-7)

5. Puedes terminar escuchando el mismo  Himno al amor musicalizado. Y no olvides que "el amor todo lo puede ...y no pasa nunca". Cuando permites que en la oración, en los sacramentos o en la práctica de misericordia el Espíritu en tu alma, todo lo puedes. Con Dios todo es posible.

6. Al terminar la oración toma nota de las mociones (sentimientos, anhelos, deseos profundos...) que hayas sentido en ella. Dios habla en la experiencia. 

Marzo, 2023

Casto Acedo.