Buscar en este blog

martes, 29 de noviembre de 2022

SP 9. Tregua en el duro trabajo

 Novena enseñanza y oración sobre la Secuencia. En este caso contemplamos a Dios Espíritu Santo como "tregua en el duro trabajo". Dios nunca va a hacer por ti lo que tú puedes hacer por ti mismo, tanto en tu interioridad como en tus compromisos cristianos exteriores. Pero ten la confianza y la seguridad de que cuando tus fuerzas desfallecen Él acudirá en tu ayuda  concediéndote una tregua, un descanso reparador  en la batalla que libras.

¡Ven, Espíritu Santo,...
... TREGUA EN EL DURO TRABAJO!

La vida espiritual tiene sus dificultades: dudas que buscan respuestas, cansancio que inclina al abandono, caídas de las que hay que levantarse, etc. Madurar en la vida espiritual, que de principio parece fácil, supone un esfuerzo constante y paciente.

San Pablo pide a Timoteo que tome parte en “los duros trabajos del evangelio según las fuerzas que Dios te dé”(1 Tm 1,10). Si evangelizar es duro en un mundo secularizado e indiferente a lo religioso como el nuestro no es menos dura la renovación espiritual de cada persona que se embarca en procurarse un cambio en profundidad. El proceso de cambio interior encuentra tanta oposición al interior de  la  persona como en el entorno social; no olvides que el individuo no deja de ser parte de la totalidad. La resistencia que el mundo presenta al evangelio es la suma de la resistencia que cada persona ofrece. El egocentrismo (pecado) personal es tan difícil de erradicar como el  estructural.

A las tareas espirituales necesarias para soltar los apetitos del alma san Juan de la Cruz las llama  “trabajos”· Y no ve en ellos un obstáculo sino una oportunidad para crecer: “Más vale estar cargado junto al fuerte que aliviado junto al flaco: cuando estás cargado, estás junto a Dios, que es tu fortaleza, el cual está con los atribulados; cuando estás aliviado, estás junto a ti, que eres tu misma flaqueza; porque la virtud y fuerza del alma en los trabajos de paciencia crece y se confirma”. (Dichos de luz y amor, 4)

Dios sabe que no es fácil llevar la carga de trabajos interiores. Cuando se sueltan los lazos  de lo que hasta ahora ha sostenido la vida sobreviene un vacío que da miedo. Intentas vivir en la dificultad y lo desagradable,  pero ¿quién puede con esto? Nadie, a no ser que Dios venga en ayuda del alma. Sin él no podemos nada; con Él todo es posible. 

Cuando Elías huía de Jezabel, el hambre, el cansancio y el sueño le pudieron hasta el punto de desearse la muerte: pero Dios no le abandonó. “El ángel del Señor lo tocó y dijo: «Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».  Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios” (1 Re 19,7-8). Esta escena Bíblica ilustra muy bien el sentir del verso que nos ocupa: El Espíritu Santo como “tregua en el duro trabajo”, descanso que repara fuerzas y anima a seguir adelante.

¡Qué mejor momento para invocar al Espíritu que esos momentos en los que el alma desfallece! Y sin duda será oída por Dios que no falta a la cita con quien le invoca en la tribulación (Rm 10,13)!.

Pues ya sabes; cuando el cansancio debido a los duros trabajos de la fidelidad te abruma, grita: ¡Ven, Espíritu Santo, … tregua en el duro trabajo!


* * *
MEDITACIÓN

No olvides, antes de nada, dedicar tu oración para bien de todos y de todo: 

"Padre creador, 
Hijo redentor, 
Espíritu santificador, 
Trinidad santa.

 Ofrezco esta oración 
para mayor gloria tuya, 
para bien de toda la la humanidad 
y beneficio de toda la creación. 

Gloria a Ti, 
Señor del universo.
Amén".

1. Como siempre, descansa tu cuerpo con la postura adecuada para la quietud,  y descarga tu alma de  pensamientos, emociones, deseos. Hazte presente a ti para estar con Él. 

2.  Trae a tu presencia los cansancios de tu vida, los agobios y problemas que te abruman en este momento. Ponlos ante ti y ámalos, porque son tu cruz, la que te hace digno o digna de Jesús (Mt 10,38). Recuerda lo que dice san Juan de la Cruz: cuando estás cargado, estás junto a Dios, que es tu fortaleza, porque Él está con los atribulados. Siente, pues, que Dios no te abandona en la tribulación. 

3.Afiánzate en la seguridad de que el Señor "levanta del polvo al desvalido" (Sal113,7) Dile: “Quédate conmigo, Señor, en la tribulación, porque Tú eres mi refugio” (cf Sal 90, 1-2). Cuando la tiniebla me rodea, el Señor es mi refugio, el techo que me cobija, la tregua de mi descanso.

4. ¡Ven, Espíritu Divino, ... tregua en mis duros trabajos espirituales! Al ritmo sosegado de mi respiración me digo estas palabras: ¡VEN, ESPIRITU DIVINO, ... TREGUA EN MIS DUROS TRABAJOS!  O simplemente me dejo llevar por la sensación de fuerza y energía que recibo en cada inhalación y por  la sensación de descarga de peso que me sugiere la exhalación.  Permanezco así, en silencio, 15 minutos. Si me distraigo vuelvo a conciencia de mi sensación de fuerza e n la inhalación y de descarga en la exhalación. 
 
5. Puedes terminar escuchando con serenidad el canto de Taizé : Nada te turbe

6.  Haces tres inspiraciones profundas y sales suavemente del ejercicio.

6. No olvides pararte y tomar nota de lo vivido y de las mociones (deseos de cambiarte o cambiar algo) sentidas.

Noviembre 2022




No hay comentarios:

Publicar un comentario