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miércoles, 28 de febrero de 2018

ORACIÓN Y VIDA (II)

 
Oración y acción

Invitación a la perseverancia en la oración desde unas consideraciones sobre el papel de la fe y las obras en la vida cristiana.
 
NOTA: un comentario en tres partes (aquí va la segunda) sobre la importancia de la oración continua, su papel en la vida y acerca de la relación entre la vida espiritual (oración) y moral (acción).
 
Nuestra presencia en un grupo de oración cristiana tiene como objetivo conducirnos a una “vida en Cristo”; y aclarando diremos que en esta vida es tan importante y primero ser cristiano  (ser en Cristo) como vivir en cristiano, es decir, hacer lo que hizo y hace Jesús de Nazaret (vivir como Cristo). No podemos separar una cosa de la otra, evitando así la oposición que muchos han querido ver entre el profeta (que en la Biblia no es quien adivina el futuro, sino el hombre de la escucha, la acción y el compromiso con la justicia) y el místico (hombre de la contemplación).

Seguramente muchos de los que nos embarcamos en un proyecto de crecimiento en la interioridad, hemos sentido el dilema de elegir entre priorizar la oración o las obras, o hemos  tenido que superar ciertos escrúpulos y miedo a engañarnos a nosotros mismos cuando nos planteamos retiramos un momento de la vida activa (¡hay tanto que hacer!) para dedicamos a contemplar.  Nos da entonces la sensación de que el místico y el profeta que hay en nosotros entran en conflicto: ¿No son más importantes otras cosas que tengo entre manos? ¿No estaré haciendo de la oración una excusa para no encarar mi vida con realismo? ¿No responde mi deseo de orar  a la postura que K. Marx critica cuando dice que la religión es el opio del pueblo, una droga con la que se conforma y acalla ante las injusticias del mundo? ¿No seré, como dice S. Freud, un neurótico acomplejado que huye de la dura realidad refugiándose en la fe y la oración?

¡Hay que decir que tanto marxistas como freudianos han servido de correctivo a  muchos cristianos desde los cuales sus críticas hallan justificación. Pero dichas críticas no responden al estilo de vida que Cristo vivió y propone. Es verdad que Jesús perseveró dedicando mucho tiempo al retiro y la oración, pero a Jesús no le seguían porque oraba, sino por la justicia, misericordia y compasión que repartía.


Ahora bien, ¿de dónde le venía a Jesús la energía para poder realizar su misión? Sin duda alguna, de su unión con el Padre: “Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí …  Yo y el Padre somos uno” (Jn 10,25.30). La intimidad del Hijo con el Padre se fortalece en la oración y se explicita en las obras de Dios. Basta echar un vistazo a los evangelios para darse cuenta de que el seguimiento de Jesús no es para quienes dan la espalda a la justicia, ni tampoco para los que el miedo a la vida encierra en su castillo de invierno esperando que amaine la tormenta.

El místico y el profeta caminan juntos. No son dos personas distintas que te habitan, sino una misma persona que ora y trabaja. No podemos olvidar que las grandes vocaciones proféticas se gestan en experiencias místicas (cf Is 6,1-13; Jr 1,4-10; Ez 1-3); por tanto, de principio, la vida contemplativa y la vida activa no se excluyen sino que se necesitan. Porque sin  la gracia de Dios es imposible vivir las exigencias de la vida cristiana (cf Mt 19,24-26) y, si no se viven sus exigencias, la misma vida de fe y oración queda en entredicho: "No todo el que me dice "Señor, Señor"  entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo" (Mt 7,21). 

Son importantes las buenas obras, pero no podemos olvidar que el hecho de orar con perseverancia, en sí mismo  es ya una obra que responde a un mandato del Señor (cf Lc 11,9-10; Mt 26,41; Col 4,2; etc); y además, ¿qué son las obras cristianas sino una explicitación de la voluntad del orante que desde la meditación se ha trabajado buscando la unión con la voluntad de Dios? Santa teresa explica  todo esto remitiéndose a  dos figuras evangélicas: “Marta y María han de andar juntas” (7 M 4,12), la oración y la acción son inseparables.




Discernir mi oración
 
Así pues, no tengamos miedo a orar; pero tampoco tengamos miedo a discernir la autenticidad de nuestra oración. ¿Cómo?  Es muy fácil si tenemos el valor de mirar desde cierta distancia  nuestros propios pensamientos y acciones  siendo "un observador que se observa". Luego, sólo falta responder con sinceridad a unas preguntas muy simples:  

En mis tiempos de oración busco la relación con Dios, y esta relación no la puedo medir objetivamente con  la claridad que desearía; pero como el amor de Dios no lo puedo separar del amor al prójimo y del amor a mí mismo, me pregunto:

·        ¿Voy sintiendo una mayor aceptación de mí mismo, superando complejos, perdiendo miedos, ganando en autoestima y consideración de mí mismo, queriéndome  tal como soy, con mis limitaciones y errores?

·        Mi relación con los otros (familia, vecinos, compañeros de trabajo, de estudios, de vida…) ¿va perdiendo la dureza que tal vez antes tenía? ¿Me siento más potente y  libre para acercarme a ellos? ¿Me tocan la interioridad y me mueve a actuar las situaciones de injusticia que detecto en mi ambiente y en el mundo?  Es importante que te des cuenta de que la mejora de tu relación con Dios sólo es posible desde la mejora de la relación con  tu prójimo.

·        Finalmente, con respecto a la cuestión de si estás más cerca de Dios o no, decirte que tras la consideración de las dos cuestiones anteriores la pregunta y su respuesta son aquí superfluas. El árbol bueno da frutos buenos, y de la abundancia del corazón habla la boca (cf Mt 12,33-34). Cuando quieras progresar en  tu relación con Dios trabájate en crecer en la relación contigo mismo y con los otros. A ellos y a ti te puedes acercar por propia voluntad, la cercanía de Dios es gracia.
 
P ara poner nota a nuestra oración, para leer el progreso o retroceso en el camino que has iniciado basta, según lo dicho, con observar los efectos que la práctica de la meditación va produciendo en tu corazón. Si éstos son positivos, no abandones la práctica. En un mundo donde el activismo, las prisas y los resultados parecen la prioridad, no conviene abandonar la buena meditación. Es una pérdida de tiempo!, te dirán. ¿Acaso no es mayor pérdida el caudal de tiempo que dedicamos a uniformar nuestras mentes consumistas, peor aún, conformistas, extasiándonos ante el televisor?
Discernir mi acción

Tu vida de acción es importante, pero no tanto por lo que haces cuanto por la fuente desde donde lo haces. Ahondar y tomar conciencia de esto es fruto de la meditación.  Porque puedes  actuar simplemente movido por  la ley moral que te impele a actuar, lo cual no está del todo mal, pero es humanamente poco gratificante; también puede que te nuevas por el sometimiento a tu ego,  que quiere dar una imagen de buena persona cumplidora y solidaria; o simplemente puede que actúes para evitar el malestar que sientes cuando tu conciencia te acusa de inacción. Al final, haces las cosas, pero en el fondo la vida que llevas no te satisface.

La meditación te ayuda a entrar en ti mismo, a conocerte en el espejo de Dios (algún día explicaremos esto más detalladamente), a ver con claridad quién eres y lo que estás llamado a hacer. Y desde dentro, no por reacción ante estímulos externos, sino por la dinámica de tu propio ser, la meditación te ayuda a  actuar obrando aquello que sea lo adecuado a tu propia vocación.

En la comunidad hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu;  hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor;  y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.  Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.  ... El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Cor 12, 4.7-11).

 
Cada uno, pues, está llamado a actuar desde su vocación personal para el bien de la comunidad. Hallar tu sitio es importante. Cuando lo encuentras –y repito que a ello te ayuda la oración- comienzas a ser y actuar tú mismo, sin celos, sin envidias, sin complejos… Si otros reciben un carisma más llamativo no te molesta, si parecen más comprometidos que tú, no envidias, si algunos no entiende tu modo de obrar cristiano, no te preocupa;  El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”;  tú realizas la tarea a la que te sientes llamado por el Espíritu desde el hondón de tu ser, y eso es lo único importante.

Tal vez tu llamada no es para nada espectacular, ¿hay algo menos espectacular que la vida de oración contemplativa de monjes y monjas de clausura? ¿Es muy significativa la tarea de quien renuncia a un trabajo para poder cuidar a sus padres ancianos? ¿Publican los periódicos noticias de personas que día a día hacen bien su trabajo?... También estos, como los políticos, los dirigentes sindicales, los que adornan con su testimonio de bondad los medios de comunicación, repito, también estos que no brillan tanto (posiblemente estés entre ellos), colaboran al bien común de la humanidad. 

Hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos”, dice san Pablo. La meditación te ayuda a tomar conciencia de que eres parte de un todo; y en ese todo tienes una misión, una tarea que realizar. Todas son importantes, todas necesarias. El criterio para saber si tus obras son valiosas a los ojos de Dios lo tienes en el impulso que te hace trabajar y hacer: ¿Tu ego? ¿Tus miedos? ¿Tu imagen?... ¿O el bien común, el hecho de sentirte unido a los demás  en “un mismo Señor que obra todo en todos”?

Compartiendo desde dentro con vosotros, os digo que llevar este grupo de oración hacia adelante ha suscitado en mí ciertos escrúpulos acerca de si no estaré apoyando una iglesia que huye del mundo. Y os añado que hay algo que me consuela sobremanera y me ayuda a discernir; se trata del hecho de que entre los que compartimos nuestras reflexiones sobre la contemplación  y practicamos momentos de silencio en común, sois muchos los que estáis implicados en  tareas de Iglesia como catequesis o Cáritas, o en otras asociaciones, como el Centro de Escucha, movimiento Pro-vida, etc. Puede que alguno no esté implicado en nada de eso, pero seguro que su misma vida de familia, vecindad,  trabajo, etc.  se siente interpelada e iluminada desde la oración. ¡Es importante no perder la unidad entre nuestros silencio meditativo y nuestra vida común!


 

“Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7,16). Si con la práctica de la meditación te sientes más tú mismo, si sientes más tuyos a los demás, si tu trabajo, tu vida de familia y vecindad y tu  dedicación a tareas de servicio voluntario, los vives de modo más satisfactorios; si tu vida la vas viviendo más desde dentro y te importan cada vez menos las imposiciones y el qué dirán de fuera,  ¡enhorabuena! Tus obras están respondiendo a tu oración, y tu oración es buena.

 

* * * * * * *
Meditadores, ánimo y no ceséis  en la práctica del silencio meditativo. Son importantes las buenas obras. Pero no olvidéis que meditar también es una obra buena que cada uno de nosotros nos autoregalamos directamente e indirectamente regalamos a todos los que se benefician de nuestra cercanía.
 
Casto Acedo. castoacedo@hotmail.com. Febrero 2018
 
 
 
 

jueves, 1 de febrero de 2018

La mirada contemplativa

Como prometí, os paso las notas de la enseñanza de ayer. También podéis leer el artículo del que están tomadas, yo diría más bien copiadas con ligeras variaciones,  las ideas que anoto. Lo tenéis enlazado al final. El objetivo, tanto del tema como del audio que practicamos ayer no es otro que aprender y ejercitarnos en adquirir una mirada contemplativa sobre nosotros mismos, la naturaleza, el prójimo y Dios.
 


"Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos ... Miradlos pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ... . (Mt 6, 29.26) 


-Filósofos, teólogos, científicos… analizan los componentes de los lirios…. pero no los ven, se olvidan de ellos una vez extraída su teoría; otros analizan su forma, su fragancia, sus posibilidades para hacer un perfume, … Los amantes los consideran un buen medio para mostrar el amor a su amado/a… Artistas varios cantan su belleza…

-Nos han educado para “usar-utilizar” las cosas… “lo práctico”… Y todo lo miramos para almacenar datos en la mente   a fin de poder sacarle posteriormente algún partido.

-Vivimos en la obsesión por retener información… GUARDAR CONOCIMIENTO,…. (¿Qué hubieran hecho muchos de nuestros contemporáneos si hubieran estado en Belén o en el Cenáculo? Fotos, washap, videos… TENDRIAMOS MUCHAS FOTOS, PERO POCA EXPERIENCIA DE ESOS ACONTECIMIENTOS…

-SABEMOS CASI TODO SOBRE LOS LIRIOS, o eso creemos: reproducción, química de los colores, función del polen, variedades, precio de mercado,  su uso simbólico, …. PERO LOS LIRIOS "SON" (No sólo están o estarán, sino que "son").-… SABEMOS DE ELLOS PERO NO LOS CONOCEMOS. 

-Conocer es más que “saber”,clasificar  y predecir comportamientos…
-Los Evangelios invitan a "contemplar" :mira los pájaros, considera los cuervos, observa los lirios (Mt 6,26s; Lc 12,24 ss)… CONTEMPLAR… Contemplad los lirios, los cuervos, los pájaros… con una mirada nueva. En medio del ajetreo de la vida, contemplar es parase a ver la belleza de la realidad oculta tras los prejuicios y apariencias, como Jesús contempló el gesto hermoso de la pobre viuda  escondido entre el tumulto del templo (cf Lc 21,1-4).

-Ver las aves es “volar” con ellas… “Un pájaro con las alas plegadas no puede lanzarse al vuelo así como un hombre que no ha desplegado las alas de su sabiduría primordial no puede contribuir al bienestar del mundo” (Proverbio budista).

-CONTEMPLAR no es analizar… tampoco es “hacer meditación para serenarnos, para quitarnos angustia” (tentación de la meditación psicológica).. Si miramos los lirios (si hacemos meditación) solo para liberarnos de la ansiedad, no los veremos de verdad… ES NECESARIA LA CALMA, LA FALTA DE ANSIEDAD, PARA PODER OBSERVAR LOS LIRIOS Y MIRAR LOS PAJAROS…

-Por tanto, la calma no es el objetivo, sino un medio para el objetivo: TRASCENDER…Palabra difícil de definir, … se trata de salir de ti para estar en lo observado, para “convertirse” en lo observado…

-CONTEMPLAR ES “SER LO OTRO O EL OTRO”… Cuanto más somos el otro o los otros más somos nosotros, … Salir al encuentro del otro y el Otro es “trascender”(Filosóficamente TRASCENDENCIA; sencillamente: AMOR),

 -El verdadero conocimiento tiene su raíz en el amor (trascendencia).  AMAR ES SER LANZADO HACIA EL SER AMADO. … y amando lo conozco… (nadie ama lo que no conoce, y nadie conoce lo que no ama)… CONOCER SIN AMAR     no es conocimiento verdadero, es apoderarse, robar, saquear: (¡Qué bien te conozco! ¡No me vas a engañar! Son expresiones de quien los prejuicios le llevan al desconocimiento).

-CONOCER Y AMAR se equiparan en la Biblia(hebreo)… (“Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz” Gn 4,1) Supone transcenderse para alcanzar la unión…. Estar en armonía con el ser amado…. Es necesario perderse en el otro para conocerle.

 -Conocer verdaderamente es hacerse uno con el otro sin dejar de ser uno mismo…. (Reflexionar sobre los lirios que crecen es observarlos desde fuera tomando nota, … PARA CONOCER A LOS LIRIOS ES NECESARIO ESTAR CON LOS LIRIOS . Ser con los lirios. Amarlos. (Esto es experiencia,  lo otro es experimento.)

-CONTEMPLAR       es unirnos al objeto-persona de la contemplación, sin prejuicios, sin mediaciones (ideas), penetrar en la realidad tal como es… Y así conocemos la realidad tal cual es, … Amando (practicando la unión-meditación) conocemos (adquirimos sabiduría) las cosas como son, más allá de lo que nuestros intereses filosóficos, teológicos o materiales quieren que sean.


 -Hay muchas maneras de mirar la realidad que a veces se corresponden con la evolución del modo de entender la religión en la historia y en la persona:
1)  Mágica (temor) … Propio de los pueblos primitivos. Sometimiento a lo grandioso y fascinante… v.g. “Dios sol, Dios-tormenta, Dios-volcán, etc."” a los que se teme. Es propio ofrecerle sacrificios para aplacar la ira de esos ídolos.

2) Científica-intelectual (Pretendido dominio). Propio de la modernidad y el neopositivismo científico (1º L. Wittgenstein): “El sol es una bola de fuego”. Soberbia del hombre que aspira a dominar la naturaleza (experimentos), y lectura materialista de la vida (marxismo, capitalismo).

3) Contemplativa (inmersión y gozo en la realidad). Propio del místico: “Al místico le interesa qué es el mundo, no cómo es el mundo! (2º L. Wittgenstein), trasciende la realidad, es decir, se sitúa en ella sin alterarla.  Lectura contemplativa de la realidad: v.g. San Francisco: “Hermano sol, hermana luna”.

¿Cuál de los tres ha visto realmente el sol? ¿El atemorizado, el científico o el místico? 

u MEDITAR es ejercitarnos en el camino de la trascendencia, de la unión con lo otro, los otros y el Otro. No busco la calma en medio de una realidad falseada que me angustia, sino que me calmo para encontrar la realidad (Dios). En Él está la calma verdadera.

 
Artículo referido al inicio y base de esta entrada:
 
Para quien se atreva, recomiendo leer algunos otros artículos de R. Panikkar. Desde el análisis de la ortodoxia católica no es muy ortodoxo, pero su trabajo por el diálogo entre oriente y occidente, y su claridad de ideas desde la seriedad académica, lo hacen un autor de referencia para entender el pluralismo religioso y sus puntos de conexión en la aldea global que es el mundo.
 
Casto Acedo. Febrero 2018

martes, 30 de enero de 2018

Ejercicio de respiración (aclaraciones)

 
 
 El ejercicio de respiración que hicimos en la última sesión es de inspiración budista. De cara a una mejor comprensión de sus beneficios os transcribo unas aclaraciones importantes sobre cada bloque de respiraciones.
 
En la Biblia, el soplo (aliento, viento, espíritu) de Dios se muestra como presencia, como aquel  que estaba antes de la creación (Gn 1,1), el que alentó (dió vida) al hombre formado del barro  (Gn 2,7); es el espíritu que está en todas las cosas y en todo ser viviente  ("les retiras el aliento y expiran y vuelven a  ser polvo". Salmo 104,27-29) . En fin, misteriosamente presente ante los suyos tras la resurrección, Jesús "sopló sobre ellos y les dijo: ´Recibid el Espíritu Santo´"  (Jn 20,22).

El aliento, el soplo, el viento, ... son símbolos de Dios. De ahí que en la meditación insistamos tanto en los ejercicios de respiración, no porque respirar en sí sea meditar, sino porque el aire, la respiración, es el elemento que mejor refleja para nosotros la unión de lo humano y lo divino, la carne y el espíritu; la respiración es como el lazo invisible que unifica nuestro ser hasta el punto de sentirnos espíritu encarnado o carne espiritual. Porque como ya os he dicho en más de una ocasión, no somos cuerpos sin espíritu (zombis), ni espíritus encerrados en un cuerpo (fantasmas), somos hombres, misteriosa unidad de cuerpo y espíritu. Suprime uno de los dos elementos y dejarás de ser tú mismo. Si te dejas de ocupar de alguno de los dos, te romperás y acabarás frustrando en ti la vida.
 
* * *
 
Va pues, la explicación. Que no es teológica, sino sólo referida a los beneficios que nos depara el ejercicio.
 
* * *

La primera respiración: Inspirando y espirando profundamente, me doy cuenta de  que inspiro profundamente”.
“La segunda respiración: Inspirando y espirando levemente, me doy cuenta de  que levemente”.
“Estas dos respiraciones te permiten cortar con la distracción y con los pensamientos innecesarios, a la vez que potencian tu atención consciente y te ponen en contacto con la vida en el momento presente. La distracción es la ausencia de la atención. Respirar con atención consciente te permite volver a ti mismo y a la vida”.
 
La tercera respiración: Inspirando, soy consciente de todo mi cuerpo. Espirando, soy consciente de todo mi cuerpo”.
“Con esta respiración contemplas tu cuerpo y permaneces en contacto directo con él. La conciencia de todo el cuerpo y de cada una de sus partes te permite contemplar su maravillosa presencia, así como la conciencia de que no tienes cuerpo, sino que eres cuerpo.

La cuarta respiración: Inspiro, y calmo y apaciguo mi cuerpo, Espiro, y calmo y apaciguo mi cuerpo”.

“Esta respiración te ayuda a obtener la calma y la paz del cuerpo y llegar a un estado donde la mente, el cuerpo y la respiración son una armoniosa realidad”.

La quinta respiración: Inspiro y me siento bien. Espiro y me siento bien”.
La sexta respiración: Inspiro y me siento feliz. Espiro y me siento feliz”.

“Con estas dos respiraciones entras en el campo de las sensaciones y generas en tu corazón una paz y una alegría que nutren tu mente y tu cuerpo. Gracias a la cesación de la dispersión mental  y de las distracciones, vuelves a ti mismo y tomas conciencia del momento presente. La felicidad y la alegría brotan de  tu interior”.


La séptima respiración: Inspiro, y soy consciente de la actividad de la mente en mi interior. Espiro, y soy consciente de la actividad de la mente en mi interior”.
La octava respiración: Inspiro, y calmo y apaciguo la actividad de la mente en mi interior. Espiro, y calmo y apaciguo la actividad de la mente en mi interior”.

“Estas dos respiraciones te permiten contemplar profundamente todas las sensaciones agradables, desagradables o neutras que surgen en ti, y calmarlas y apaciguarlas. La ‘actividad de la mente’, en este caso, se refiere a las sensaciones”. Cuando eres consciente de tus sensaciones y observas profundamente sus raíces y su naturaleza, si Dios quiere, podrás controlarlas y apaciguarlas aunque sean pensamientos desagradables surgidos del deseo, del enfado o de los celos”.

La novena respiración: Inspiro y soy consciente de mi mente. Espiro y soy consciente de mi mente”.
La décima respiración: Inspiro y permito que mi mente se sienta feliz y en paz. Espiro y permito que mi mente se sienta feliz y en paz”.
La undécima respiración: Inspiro y concentro mi mente. Espiro y concentro mi mente”.
La decimosegunda respiración: “Inspiro y libero mi mente, Espiro y libero mi mente”.

Con estas cuatro respiraciones entras en el tercer campo, el de la mente. La novena respiración te permite conocer todos los estados mentales, tales como las percepciones, el pensamiento, la discriminación, la felicidad, la tristeza y la duda. Observa y reconoce dichos estados para contemplar profundamente la actividad de tu mente y poder, así, concentrarla y apaciguarla. Esto es posible gracias a la décima y undécima respiraciones. La duodécima te permite liberarte de todos los obstáculos de la mente. Iluminando tu mente, puedes ver la raíz de las formaciones mentales y, consecuentemente, eliminar todas las trabas”.


La decimotercera respiración: Inspiro y observo la transitoria de la vida. Espiro y observo la transitoriedad de la vida.
La decimocuarta respiración: Inspiro y observo el final de mi vida. Espiro y observo el final de mi vida.
La decimoquinta respiración: Inspiro y contemplo la muerte de mi ego  como  liberación. Espiro y contemplo la muerte de mi ego como  liberación”.
La decimosexta respiración: Inspiro me  contemplo desasido de todo. Espiro y me  contemplo desasido de todo”.
“Con estas cuatro respiraciones, pasas al campo de los objetos de la mente y te concentras en la verdadera naturaleza del hombre. En primer lugar, observas su naturaleza transitoria. Puesto que esta vida es transitoria, un día debe terminar. Cuando lo entiendas claramente, dejarás de estar atado  por el apego a este lugar de tránsito, podrás adquirir espíritu de pobreza desasiéndote de todas cosas, y si Dios quiere,  alcanzarás la liberación. Desasirte de todo no significa desdeñar o apartarse de la vida, sino abandonar el ansia y el apego para no sufrir la esclavitud a la que te somete el aguijón constante del deseo.  Cuando, con la gracia de Dios,  sueltes todo y alcances la liberación, vivirás en paz y alegría, en el centro mismo de la vida, ya nada te atará”. Estarás entonces dispuesto para el encuentro con Él, presente en toda la creación, en todos tus  aconteceres y en  el mismo centro de tu Ser.
 
 * * *

A través de los dieciséis métodos de la respiración consciente, puedes  observar-contemplar el cuerpo, las sensaciones, la mente y los objetos de la mente. 

Ello te servirá para llevar a cabo un estilo de vida que allane tu camino para el encuentro con Dios. La meditación te irá facilitando las cosas para avanzar,
* Dejando atrás todo aprecio desmedido por tu cuerpo o por tu espíritu, amándote como unidad personal, 
* Iluminando tu mente con la revelación de Dios presente en tu interioridad (conocimiento de las Escrituras Sagradas),
* Gozándote celebrando fiesta en honor de Dios con los hermanos  (celebraciones litúrgicas);
* Y, por supuesto, dedicándote con alegría a la más noble de las tareas: ser compasivo como Dios es compasivo, es decir, amar a Dios y a tu prójimo como sientes y sabes  que Dios te ama.

Es un buen camino. El camino de Jesús de Nazaret.
 
Casto Acedo.  Enero 2018