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miércoles, 26 de junio de 2024
A vueltas con el silencio
miércoles, 19 de junio de 2024
NUBE DEL NO-SABER 35
35.
DE LA «LECTURA», EL «PENSAMIENTO» Y LA «ORACIÓN», TRES HÁBITOS QUE HA DE DESARROLLAR EL PRINCIPIANTE EN LA CONTEMPLACIÓN.
*
NOTAS
[1] La imagen o simil del espejo tiene resonancias bíblicas: “·Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara” (1 Cor 13,12). Se refiere a la visión de Dios. Ahora bien, esa visión va acompañada por una visión cada vez más clara de uno mismo. En la lectura y contemplación de la Palabra de Dios hallo el colirio que limpia mis ojos para verme a mí mismo y a Dios. Porque la Palabra tiene un efecto purificador, como dice Jesús a los suyos: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn 15,3).
Mirándome en la Palabra, reflexionando y contemplando cada versículo voy limpiando mi alma para poder ver reflejada en ella, como en un espejo, la imagen de Cristo; y mirando a Cristo en mi interior puedo ver la belleza y bondad de mi ser; visión que suelen empañar mis pecados. mis pecados empañan.
Transcribo unos textos de santa Teresa y san Juan de la Cruz sobre esa comparación
con la visión en un espejo:
* “Orando una vez Jesucristo nuestro Señor por sus apóstoles -no sé adónde es- dijo, que fuesen una cosa con el Padre y con El, como Jesucristo nuestro Señor está en el Padre y el Padre en El. ¡No sé qué mayor amor puede ser que éste! Y no dejamos de entrar aquí todos, porque así dijo Su Majestad: No sólo ruego por ellos, sino por todos aquellos que han de creer en mi también, y dice: Yo estoy en ellos.¡Oh, válgame Dios, qué palabras tan verdaderas!, y ¡cómo las entiende el alma, que en esta oración lo ve por sí! Y ¡cómo lo entenderíamos todas si no fuese por nuestra culpa, pues las palabras de Jesucristo nuestro Rey y Señor no pueden faltar! Mas como faltamos en no disponernos y desviarnos de todo lo que puede embarazar esta luz, no nos vemos en este espejo que contemplamos, adonde nuestra imagen está esculpida”. (Teresa de Jesús. Moradas, 7ª, 2, 7-8)
*“Estando una vez en las Horas con todas, de presto se recogió mi alma, y parecióme ser como un espejo claro toda, sin haber espaldas ni lados ni alto ni bajo que no estuviese toda clara, y en el centro de ella se me representó Cristo nuestro Señor, como le suelo ver. Parecíame en todas las partes de mi alma le veía claro como en un espejo, y también este espejo -yo no sé decir cómo- se esculpía todo en el mismo Señor por una comunicación que yo no sabré decir, muy amorosa. Sé que me fue esta visión de gran provecho, cada vez que se me acuerda, en especial cuando acabo de comulgar. Dióseme a entender que estar un alma en pecado mortal es cubrirse este espejo de gran niebla y quedar muy negro, y así no se puede representar ni ver este Señor, aunque esté siempre presente dándonos el ser. Y que los herejes es como si el espejo fuese quebrado, que es muy peor que oscurecido. Es muy diferente el cómo se ve, a decirse, porque se puede mal dar a entender. Mas hame hecho mucho provecho y gran lástima de las veces que con mis culpas oscurecí mi alma para no ver este Señor. (Teresa de Jesús, Libro de la vida, 40,5)
.*"Así como los vapores oscurecen
el aire y no le dejan lucir el sol claro; como el espejo tomado del paño no
puede recibir serenamente en sí el rostro; o como (en) el agua envuelta en
cieno, no se divisa bien la cara del que en ella se mira; así, el alma que de
los apetitos está tomada, según el entendimiento está entenebrecida, y no da
lugar para que ni el sol de la razón natural ni el de la Sabiduría de Dios
sobrenatural la embistan e ilustren de claro. Y así dice David (Sal. 39,13),
hablando a este propósito: Comprehenderunt me iniquitates meae, et non potui,
ut viderem, que quiere decir: Mis maldades me comprehendieron, y no pude tener
poder para ver” (Juan de la Cruz. Subida del monte Carmelo, l.1, cap 8,1)
*"A la M. Ana de san Alberto, Priora de Caravaca ... ¿Hasta cuándo piensa, hija, que ha de andar en brazos ajenos? Ya deseo verla con una gran desnudez de espíritu y tan sin arrimo de criaturas que todo el infierno no baste a turbarla. ¿Qué lágrimas tan impertinentes son esas que derrama estos días? ¿Cuánto tiempo bueno piensa que ha perdido con esos escrúpulos? Si desea comunicar conmigo sus trabajos, váyase a aquel espejo sin mancilla (Sab. 7, 26) del Eterno Padre (que es su Hijo), que allí miro yo su alma cada día, y sin duda saldrá consolada y no tendrá necesidad de mendigar a puertas de gente pobre” (Juan de la Cruz. Cartas, 4)
Junio 2024
C.A.
viernes, 14 de junio de 2024
NUBE DEL NO-SABER 34
34.
QUE DIOS DA EL DON DE LA CONTEMPLACIÓN LIBREMENTE Y SIN RECURRIR A MÉTODOS; LOS MÉTODOS SOLOS NUNCA PUEDEN SUSCITARLA
Si me preguntas ahora cómo se
ha de proceder para realizar la obra contemplativa del amor, me pones en un
aprieto. Todo lo que puedo decir es que pido a Dios todopoderoso que en su gran
bondad y dulzura te enseñe él mismo. Pues debo admitir con toda honradez que yo
no lo sé. Y no te has de extrañar, pues es una actividad divina y Dios puede
realizarla en cualquiera que elija. Nadie puede merecerla. Por paradójico que
pueda parecer, ni siquiera puede ocurrírsele a persona alguna -no, ni a un
ángel ni a un santo- el desear el amor de contemplación en caso de que no
estuviera ya vivo en él.[1]
Creo también que, con
frecuencia, llama el Señor deliberadamente a trabajar en esta obra a los que
han sido pecadores habituales con preferencia a aquellos que, en comparación,
nunca le ofendieron gravemente. Sí, parece que lo hace con mucha frecuencia.
Pues pienso que quiere hacernos comprender que es todo misericordia y poder, y
que es perfectamente libre para obrar como, donde y cuando le plazca.
No da, sin embargo, su gracia
ni realiza esta obra en una persona que no tenga aptitud para ella. Pero una
persona que no tiene capacidad de recibir su gracia no la alcanzará tampoco a
través de sus propios esfuerzos. Nadie, ni pecador ni inocente, puede
conseguirla. Pues esta gracia es un don, y no se da a la inocencia ni es negada
al pecado. Advierte que digo negada, no retirada. Cuidado con el error aquí, te
lo suplico. Recuerda que cuanto más cerca está el hombre de la verdad, más
sensible ha de ser al error. La advertencia que hago es correcta, pero si ahora
no puedes captarla, déjala hasta que Dios te ayude a entenderla. Haz como te
digo y no te devanes los sesos.
¡Alerta con el orgullo! Es una
blasfemia contra Dios en sus dones y hace al pecador temerario. Si fueras
realmente humilde entenderías lo que intento decir. La oración contemplativa es
don de Dios, totalmente gratuito. Nadie puede merecerlo. Corresponde a la
naturaleza de este don el que, quien lo recibe, reciba también la aptitud
correspondiente. Nadie puede tener la aptitud sin el don mismo.
La aptitud para esta obra se
identifica con la obra misma; son idénticas. Quien experimenta la acción de Dios
en lo hondo de su espíritu tiene la aptitud para la contemplación y no otra
cosa. Sin la gracia de Dios una persona sería tan insensible a la realidad de
la oración contemplativa que seria incapaz de desearla o buscarla. La posees en
la medida en que deseas poseerla, ni más ni menos. Pero nunca deseas poseerla
hasta que aquel que es inefable e incognoscible te mueve a desear lo inefable e
incognoscible. No seas curioso por saber más, te lo suplico. Sé constantemente
fiel a esta obra hasta que llegue a ser toda tu vida.
Para expresarlo de una manera
más simple, deja que la gracia misteriosa actúe en tu espíritu como quiera y
síguela donde te lleve. Que ella sea el agente activo y tú el receptor pasivo.
No te interfieras con ella (como si te fuera posible aumentar la gracia), más
bien déjala actuar, no sea que la estropees totalmente. Tu parte es la de la
madera con respecto al carpintero o la casa en relación al que la habita.
Permanece ciego durante este tiempo desechando todo deseo de conocer, ya que el
conocimiento es aquí un obstáculo. Conténtate con sentir cómo se despierta
suavemente en lo hondo de tu espíritu esta gracia misteriosa. Olvídate de todo
excepto de Dios y fija en él tu puro deseo, tu anhelo despojado de todo interés
propio.[2]
Si esto de que hablo forma
parte de tu experiencia, entonces llénate de confianza porque realmente es
Dios, y él solo, quien despierta tu voluntad y deseo. Él no necesita técnicas
ni tu asistencia. No tengas miedo del maligno, pues él no se atreve a acercarse
a ti. Por astuto que sea, es incapaz de violar el santuario interior de tu
voluntad, si bien algunas veces puede atentarlo por medios indirectos. Ni
siquiera un ángel puede tocar directamente tu voluntad. Sólo Dios puede entrar
aquí.[3]
Estoy tratando de aclarar con
palabras lo que la experiencia enseña más convenientemente: que las técnicas y
métodos son en última instancia inútiles para despertar el amor contemplativo.
[1]
La persona puede estar en gracia de Dios y sin
embargo no llevar una vida
contemplativa, estar bautizado y no estar iluminado. San Juan de la Cruz habla
de estar en tinieblas (ciego a causa del pecado) y estar a oscuras (a pesar de
no estar en pecado): “Hablando
espiritualmente, una cosa es estar a oscuras, otra es estar en tinieblas.
Porque estar en tinieblas es estar ciego, como habemos dicho, en pecado; pero
estar a oscuras, puédelo estar sin pecado. Y esto de dos maneras, conviene a
saber: acerca de lo natural, no teniendo luz de algunas cosas naturales; y
acerca de lo sobrenatural, no teniendo luz de las cosas sobrenaturales. Y
acerca de estas dos cosas dice aquí el alma que estaba oscuro su entendimiento
antes de esta preciosa unión” (Llama
3,71).
[2] Hablando de los
que “no se dejan quietar, procurando considerar y discurrir, de donde se
llenan de sequedad y trabajo para sacar el jugo que ya por allí no han de sacar”,
añade san Juan de la Cruz: “A estos tales se les ha de decir que aprendan a
estarse con atención y advertencia amorosa en Dios en aquella quietud, y que no
se den nada por la imaginación ni por la obra de ella, pues aquí, como decimos,
descansan las potencias y no obran activamente, sino pasivamente, recibiendo lo
que Dios obra en ellas.” (2 Subid, 12,8; cf Ibid 14,12. 15,2).
Y
más adelante aconseja: “Aprenda el espiritual a estarse con advertencia amorosa
en Dios, con sosiego de entendimiento, cuando no puede meditar, aunque le
parezca que no hace nada. Porque así, poco a poco, y muy presto, se infundirá
en su alma el divino sosiego y paz con admirables y subidas noticias de Dios,
envueltas en divino amor. Y no se entremeta en formas, meditaciones e
imaginaciones, o algún discurso, porque no desasosiegue al alma y la saque de
su contento y paz, en lo cual ella recibe desabrimiento y repugnancia. Y si,
como habemos dicho, le hiciere escrúpulo de que no hace nada, advierta que no
hace poco en pacificar el alma y ponerla en sosiego y paz, sin alguna obra y
apetito, que es lo que Nuestro Señor nos pide por David (Sal. 45, 11),
diciendo: Vacate, et videte quoniam ego sum Deus; como si dijera:
Aprended a estaros vacíos de todas las cosas, es a saber, interior y
exteriormente, y veréis cómo yo soy Dios. (Ibid 15,5)
[3]
“La
causa por que el alma en la oscuridad de esta contemplación va libre y
escondida de las asechanzas del demonio, es porque la contemplación infusa, que
aquí lleva, se infunde pasiva y secretamente en el alma a excusas de los
sentidos y potencias interiores y exteriores de la parte sensitiva. Y de aquí
es que no sólo del impedimento, que con su natural flaqueza le pueden ser estas
potencias, va escondida y libre, sino también del demonio, el cual, si no es
por medio de estas potencias de la parte sensitiva, no puede alcanzar ni
conocer lo que hay en el alma, ni lo que en ella pasa. De donde, cuanto la
comunicación es más espiritual, interior y remota de los sentidos, tanto menos
el demonio alcanza a entenderla” (San Juan de la Cruz. 2
Noche, 23,2; cf también n.4,1112).
*
Junio 2024
C.A.
sábado, 8 de junio de 2024
Apuntes sobre la oración, CEE.
Ahora es el momento de preparar el año 2024, que está dedicado
íntegramente a la oración. En efecto, en nuestro tiempo se revela cada vez con
más fuerza la necesidad de una verdadera espiritualidad, capaz de responder a
las grandes interrogantes que cada día se presentan en nuestra vida, provocadas
también por un escenario mundial ciertamente no sereno. La crisis
ecológica-económica-social agravada por la reciente pandemia; las guerras,
especialmente la de Ucrania, que siembran muerte, destrucción y pobreza; la
cultura de la indiferencia y del descarte, tiende a sofocar las aspiraciones de
paz y solidaridad y a marginar a Dios de la vida personal y social… Estos
fenómenos contribuyen a generar un clima adverso, que impide a tanta gente
vivir con alegría y serenidad. Por eso, necesitamos que nuestra oración se
eleve con mayor insistencia al Padre, para que escuche la voz de cuantos se
dirigen a Él con la confianza de ser atendidos.
Papa Francisco.
jueves, 6 de junio de 2024
NUBE DEL NO-SABER 33
33
QUE LA PERSONA SE PURIFICA DE SUS PECADOS PARTICULARES Y DE SUS CONSECUENCIAS POR MEDIO DE LA CONTEMPLACIÓN; SIN EMBARGO, NUNCA LLEGA A LA SEGURIDAD PERFECTA EN ESTA VIDA
No entraré ahora directamente en otras técnicas. Si dominas estas, creo que estarás más capacitado para enseñarme a mí que yo a ti. Pues, a pesar de que todo lo que te he dicho es cierto, estoy muy lejos de ser un experto en ellas. Por eso espero sinceramente que me puedas ayudar progresando tú mismo en ellas.
Te animo a que te mantengas durante algún tiempo en esta tarea y si no puedes dominar inmediatamente estas técnicas, aguanta pacientemente el sufrimiento de las distracciones. Pero tu sufrimiento pasará y Dios comenzará a enseñarte sus propios métodos por medio de su gracia y a través de la experiencia. Entonces sabré que has sido purificado del pecado y de sus efectos; de los efectos de tus propios pecados personales, es decir, no de los del pecado original. Pues las secuelas del pecado original te asediarán hasta la tumba, a pesar de tus esfuerzos. No te molestarán tanto, sin embargo, como los efectos de tus pecados personales.
Has de comprender, no obstante, que en esta vida no podrás vivir sin gran angustia. Por lo que respecta al pecado original, cada día te traerá alguna nueva tentación al mal que habrás de derribar y cercenar con la vehemente espada de doble filo del discernimiento. La experiencia te enseñará que en esta vida no hay absoluta seguridad ni paz duradera.
Pero no cedas nunca ni te pongas demasiado nervioso por la posible caída. Pues si tienes la gracia de dominar los efectos de tus pecados personales con la ayuda de los recursos que he descrito (o si puedes con otras formas mejores), confía en que los efectos del pecado original y demás tentaciones que puedan derivarse de ellos apenas habrán de impedir tu crecimiento.
Junio 2024
C.A.
viernes, 31 de mayo de 2024
NUBE DEL NO-SABER 31 Y 32
Hoy también doble ración.
31.
CÓMO HAN DE CONDUCIRSE LOS PRINCIPIANTES EN LA CONTEMPLACIÓN CON RESPECTO A SUS PENSAMIENTOS E INCLINACIONES AL PECADO
32
DE DOS RECURSOS
ESPIRITUALES QUE PUEDEN APROVECHAR A LOS PRINCIPIANTES EN LA CONTEMPLACIÓN
Te hablaré también un poco
sobre dos técnicas para dominar las distracciones. Pruébalas y mejóralas si
puedes.
Cuando te sientas molestado
por pensamientos impertinentes, trata de no enterarte de su presencia ni de
cómo se han colado entre ti y tu Dios. Mira más allá de ellos -por encima de
sus hombros, como si dijéramos- como si estuvieras contemplando algo distinto,
como así es en verdad. Pues más allá de ellos está oculto Dios en la oscura
nube del no-saber. Haz esto y estate seguro de que pronto te sentirás aliviado
de la angustia que te producen.
Te puedo garantizar la
ortodoxia de esta técnica, porque en realidad significa un anhelo hacia Dios,
un ansia de verlo y gustarlo en cuanto es posible en esta vida. Y un deseo como
este ya es amor, que siempre trae paz.[1]
Existe otra estrategia que
deberías intentar también. Cuando te sientas totalmente exhausto de luchar
contra tus pensamientos, dite a ti mismo: «Es inútil luchar más con ellos», y
después ríndete a sus pies como un cobarde o cautivo. Pues, al hacer esto, te
encomiendas a Dios en medio de tus enemigos y admites la radical impotencia de
tu naturaleza.
Te aconsejo que recuerdes esta
estratagema particular, pues al emplearla te haces completamente dócil en las
manos de Dios.[2]
Y ciertamente, cuando esta actitud es auténtica, equivale a un
autoconocimiento, ya que te ves a ti mismo como realmente eres, una miserable y
corrompida criatura, menos que nada sin Dios.
Es, en realidad, una humildad
experiencial. Cuando Dios te ve apoyado sólo en esta verdad, no puede menos que
apresurarse a ayudarte desquitándose en tus enemigos. Luego como padre que
corre a rescatar a su hijo pequeño de las mandíbulas del jabalí o de los osos
salvajes, te cogerá y te estrechará en sus brazos, enjugando tiernamente tus
lágrimas espirituales.
NOTAS
[1] Comentando los versos que canta “Nuestro lecho florido, / de cuevas de leones enlazado, / en púrpura tendido, / de paz edificado, /de mil escudos de oro coronado”, habla san Juan de la Cruz de “echar fuera todo temor”. El perfecto amor lo hace. Es un modo de decir que cuando se pone la mirada en el Amado, cosa que hace el amante perfecto, los temores, ideas, pensamientos y demás obstáculos a la meditación, quedan a un lado. Habla del Esposo, Hijo de Dios, como lecho donde recostada el alma se le comunica el Amado” (cf 2N 24,3). Comenta que este lecho es “de paz edificado” dice el santo:
”Pone aquí la cuarta excelencia de este lecho, que depende en orden de la tercera que acaba de decir; porque la tercera era perfecto amor, (y del perfecto amor), cuya propiedad es echar fuera todo temor, como dice san Juan (1 Jn. 4, 18), sale la perfecta paz del alma, que es la cuarta propiedad de este lecho, como dijimos. Para mayor inteligencia del cual es de saber que cada una de las virtudes de suyo es pacífica, mansa y fuerte, y, por el consiguiente, en el alma que las posee hacen estos tres efectos, conviene a saber: paz, mansedumbre y fortaleza. Y porque este lecho está florido, compuesto de flores de virtudes, como habemos dicho, y todas ellas son pacíficas, mansas y fuertes, de aquí es que está de paz edificado, y el alma pacífica, mansa y fuerte, que son tres propiedades donde no puede combatir guerra alguna, ni de mundo, ni de demonio, ni de carne. Y tienen las virtudes al alma tan pacífica y segura, que le parece estar toda ella edificada de paz." (Cántico 24,8).
[2]
Tras citar las lamentaciones de Jeremías
3,1-20, el libro de Job 12,22 y Salmo 138,12 y 142,4-4, viene a decir san Juan de la Cruz, en un número bastante amplio del que recojo una parte, que todas las pruebas de la noche son
purgación para el alma a fin de purificarla y hacerla dócil a Dios. Las dixtracciones y sequedades en la oración son parte de la noche que Dios permite como purificación para llegar a la unión: “Hasta que el
Señor acabe de purgarla de la manera que él lo quiere hacer, ningún medio ni
remedio le sirve ni aprovecha para su dolor; cuánto más, que puede el alma tan
poco en este puesto como el que tienen aprisionado en una oscura mazmorra atado
de pies y manos, sin poderse mover ni ver, ni sentir algún favor de arriba ni
de abajo, hasta que aquí se humille, ablande y purifique el espíritu, y se ponga
tan sutil y sencillo y delgado, que pueda hacerse uno con el espíritu de Dios,
según el grado que su misericordia quisiere concederle de unión de amor, que
conforme a esto es la purgación más o menos fuerte y de más o menos tiempo”. (Noche
7,3).
*
viernes, 24 de mayo de 2024
NUBE DEL NO-SABER 29 Y 30
29.
QUE EL HOMBRE HA DE
PERSEVERAR PACIENTEMENTE EN LA OBRA DE CONTEMPLACIÓN, SOPORTANDO ALEGREMENTE
SUS SUFRIMIENTOS Y SIN JUZGAR A NADIE.
[1] Es importante no poner la salvación en las obras cuanto en la fe o intención con la que se practican. Las obras, como dice Nube, son una cuestión; otra cuestión es quien las ejecuta: la persona. Puede uno hacer grandes obras movido por la ambiciñon o el egoísnmo; las obras serán grandes e incluso buenas, pero la persona queda en evidencia en la intención: "La gente nunca debería pensar tanto en lo que tiene que hacer; tendrían que
meditar más bien sobre lo que son. Pues bien, si la gente y sus modos fueran
buenos, sus obras podrían resplandecer mucho. Si tú eres justo, también tus
obras son justas. Que no se pretenda fundamentar la santidad en el actuar; la
santidad se debe fundamentar en el ser, las obras no nos santifican a nosotros
sino que nosotros debemos santificar a las obras. Por santas que sean las
obras, no nos santifican en absoluto en cuanto obras: sino en cuanto somos
santos y poseemos el ser, en tanto santificamos todas nuestras obras, ya se
trate de comer, de dormir, de estar en vigilia o de cualquier cosa que sea.
Quienes no tienen grande el ser, cualquier obra que ejecuten, no dará
resultado. Sabe por lo dicho que uno tiene que cifrar todo su empeño en ser
bueno y no [insistir] tanto en lo que uno hace o en la índole de las obras,
sino en cómo es el fundamento de las obras" (M Eckarth, Sermones; sermon 52, Bienaventruados los pobres...)..
30.
QUIÉN TIENE EL
DERECHO DE JUZGAR Y CENSURAR LAS FALTAS DE LOS DEMÁS
Pero, podemos preguntar, ¿hay alguien que
pueda juzgar la vida de otro hombre?
Si, naturalmente, el que tiene
la autoridad y la responsabilidad del bien espiritual de los demás puede con
todo derecho censurar las obras de los hombres. Un hombre puede recibir
oficialmente este poder por medio de un decreto y la ordenación de la Iglesia,
o es posible que el Espíritu Santo pueda inspirar a un individuo particular
bien fundado en el amor el asumir este oficio.
Pero que cada uno esté muy
atento a no arrogarse a sí mismo el deber de censurar las faltas de los demás,
porque está expuesto a un gran error. Otra cuestión es si en la contemplación
un hombre realmente es inspirado a hablar.
Por eso te advierto que lo
pienses dos veces antes de emitir un juicio sobre la vida de los demás hombres.
En la intimidad de tu propia conciencia júzgate a ti mismo como te ves delante
de Dios o ante tu padre espiritual, pero no te metas en la vida de los demás.
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El primer libro de Subida El curso pasado estuvimos estudiando y meditando el libro primero de Subida del monte Carmelo , de san Juan de ...
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Un tema un poco largo, y tal vez os resulte dificil de entender. Pero para ello tienes la interpretación que del texto hace la IA. Tienes el...
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El tema es fácil de entender. Si negamos los apetitos o deseos, que se perciben por los sentidos, nos quedamos a oscuras... es la primera no...
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Transcribo aquí la parte que en el último encuentro comentábamos de la octava carta del libro de C.S. Lewis, Cartas del diablo a su sobrino....
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Comenzamos este año con un nuevo enfoque de nuestra formación espiritual en el grupo. Coincidiendo con el Año Jubilar de san Juan de la Cr...







