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sábado, 22 de marzo de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 54

54.

QUE LA CONTEMPLACIÓN AGRACIA AL HOMBRE CON SABIDURÍA Y EQUILIBRIO Y LE HACE ATRACTIVO EN CUERPO Y ESPÍRITU

 A medida que la persona madura en la obra de la contemplación, descubrirá que este amor gobierna su comportamiento de una manera conveniente tanto interna como externamente. Cuando la gracia atrae a un hombre a la contemplación, parece transfigurarlo incluso físicamente de tal forma que, aunque sea contrahecho por naturaleza, aparece cambiado y agradable a la mirada. Toda su personalidad se vuelve tan atractiva, que las buenas personas se honran y se deleitan estando en su compañía, fortalecidas por el sentido de Dios que irradia de ellos.[1]

Haz, pues, lo que está de tu parte y coopera con la gracia para conseguir este gran don, pues te enseñará cómo el hombre que lo posee se sabe gobernar a sí mismo y todo lo que le atañe. Será capaz incluso de discernir el carácter y temperamento de otros cuando sea necesario. Sabrá cómo acomodarse a cualquiera (para asombro de todos), incluso a los pecadores empedernidos, sin pecar él. La gracia de Dios actuará por él, arrastrando a otros a desear ese mismo amor contemplativo que el Espíritu Santo despierta en él. Su comportamiento y conversación serán ricos en sabiduría espiritual, fuego y frutos de amor, pues hablará con una seguridad llena de calma y desprovista de falsedad y del fingido servilismo de los hipócritas.

Hay quienes canalizan todas sus energías físicas y espirituales para aprender a apoyar y rodear su inseguridad con serviles sollozos y afectada piedad. Están más preocupados por aparecer santos ante los hombres que por serlo ante Dios y ante sus ángeles. Tales personas se encuentran más confusas y avergonzadas por un falso gesto o por una falta de etiqueta en sociedad que por mil vanos pensamientos y feas inclinaciones al pecado, intencionadamente estimulados o jugando perezosamente con ellos, en la presencia de Dios y de sus ángeles. ¡Ah, Señor Dios! Una gran dosis de humilde afectación denota ciertamente un corazón orgulloso.

Es cierto que una persona verdaderamente humilde ha de conducirse con modestia en palabras y gestos, reflejando la disposición de su corazón. Pero no puedo soportar una voz humilde afectada, contraria a la sencillez natural de carácter. Si estamos diciendo la verdad, usemos un sencillo y sincero tono de voz que esté acorde con la propia personalidad. Una persona que, por naturaleza, tiene una voz franca y alta y que de modo habitual musita en un cuchicheo a media voz -excepto, naturalmente, si está enfermo o habla en privado a su confesor o en secreto a Dios- es ciertamente un hipócrita. Poco importa que sea novicio o que tenga una gran experiencia; es un hipócrita.

 ¿Qué más puedo decir sobre estos engaños traicioneros? Realmente, si el hombre no tiene la gracia de deshacerse de estos plañideros hipócritas, corre peligro. Pues entre el secreto orgullo de su corazón y la hipocresía de su conducta, el pobre desgraciado puede caer pronto en un terrible fracaso.

NOTAS 


[1] La persona virtuosa y amiga de Dios gana en belleza. En el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz, hay varios pasajes donde se dice que el alma, al unirse con Dios y llenarse de su amor, gana  hermosura y atractivo espiritual. Un fragmento clave lo hallamos en la estrofa 36, donde el santo explica cómo el alma, al estar purificada y unida a Dios, se embellece y se hace más digna de amor; y con el alma, ¿no embellecerá también el cuerpo como parte indisoluble del ser?:

“Esto tiene el amor donde hizo asiento, que siempre se quiere andar saboreando en sus gozos y dulzuras, que son el ejercicio de amar interior y exteriormente, como habemos dicho; todo lo cual hace por hacerse más semejante al Amado. Y así, dice luego: “Y vámonos a ver en tu hermosura”.

Que quiere decir: hagamos de manera que por medio de este ejercicio de amor ya dicho lleguemos a vernos en tu hermosura, esto es: que seamos semejantes en hermosura, y sea tu hermosura de manera que, mirando el uno al otro, se parezca a ti en tu hermosura, y se vea en tu hermosura, lo cual será transformándome a mí en tu hermosura; y así te veré yo a ti en tu hermosura, y tú a mí en tu hermosura; y tú te verás en mí en tu hermosura, y yo me veré en ti en tu hermosura; y así parezca yo tú en tu hermosura y parezcas tú yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura, y tu hermosura mi hermosura; y seré yo tú en tu hermosura, y serás tú yo en tu hermosura, porque tu hermosura misma será mi hermosura.

Ante el hechizo de tanta hermosura el santo no puede resistirse a la creación poética. ¡Cuántas vece aparece "tu hermosura", que será "mi hermosura". Francisca de la Madre de Dios, carmelita descalza en Beas,  refiere: “Preguntándole (el Santo) un dia a esta testigo en qué traía la oración, le dijo que en mirar la hermosura de Dios y holgarse de que la tuviese. Y el santo se alegró tanto de esto que algunos días decía cosas muy levantadas,  que admiraban,  de la hermosura de Dios, y así, llevado de este amor, hizo unas cinco canciones sobre esto”.

En la unión con Dios, recibe el alma una belleza y una gracia que la hacen "agradable y atractiva":  En  esta transformación el alma se hace hermosa y agradable a los ojos de Dios, como también en algún modo a los ojos de los hombres." Esto sugiere que la virtud y la unión con Dios embellecen a la persona de una manera que trasciende lo físico y se convierte en un atractivo espiritual para quienes le miran.

Marzo 2025
C.A.

miércoles, 12 de marzo de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 53



53. 
DE LOS DIVERSOS AMANERAMIENTOS INADECUADOS EN QUE CAEN LOS PSEUDO CONTEMPLATIVOS

El comportamiento espiritual y físico de los que se entregan a cualquier tipo de pseudo-contemplación se presta a aparecer muy excéntrico, mientras que los amigos de Dios siempre se conducen con sencillez y naturalidad.

Cualquiera que conozca a estos ilusos en la oración podría ver cosas verdaderamente extrañas. Si sus ojos están abiertos, pueden llegar a mirar fijamente como los de un perturbado mental, o estar desorbitados de horror como quien ve al diablo, y bien podría ser, porque no está lejos. A veces sus ojos miran como los de una oveja herida próxima a la muerte. Unos inclinan la cabeza hacia un lado, como si llevaran un gusano en las orejas. Otros, cual espíritus, emiten sonidos estridentes y plañideros que suponen sustituyen al habla. Normalmente son hipócritas. Otros, finalmente, gimen y sollozan en su deseo y ansia de ser escuchados. Están a un paso de los herejes y de aquellas personas astutas y engañosas que arguyen contra la verdad.

Cualquiera que los observe podría advertir sin duda muchos otros amaneramientos grotescos e inadecuados, aunque algunos son tan inteligentes que logran mantener en público una actitud respetable. Si se los observara cuando están desprevenidos, creo que su vergüenza seria evidente, y todo aquel que con audacia se atreviera a contradecirlos seria objeto de su ira.
Creen, sin embargo, que todo lo que hacen lo hacen por Dios y en servicio a la verdad. Pero estoy convencido de que si Dios no interviene con un milagro para que renuncien a su engañosa locura, su «estilo de amar a Dios» los conduciría derechos a las garras del diablo rematadamente locos. No digo que todo el que esté bajo la influencia del diablo se vea afligido con todos estos achaques, aun que no lo considero imposible. Pero todos sus discípulos se hallan corrompidos por alguno de ellos o por otros semejantes, como explicaré ahora, si Dios quiere.

Hay algunos tan cargados con toda suerte de excentricidades y amaneramientos refinados, que cuando escuchan adoptan una forma recatada de retorcer la cabeza hacia arriba y hacia un lado, quedando boquiabiertos. ¡Diríase que tratan de escuchar con la boca en lugar de hacerlo con los oídos! Algunos, cuando hablan, apuntan con los dedos hacia sus propias manos o al pecho o hacia aquellos a los que están sermoneando. Otros no pueden estar sentados, ni de pie, ni acostados sin mover los pies o gesticular con las manos. Algunos reman con los brazos como si trataran de atravesar a nado una gran extensión de agua. Otros, finalmente, están siempre haciendo muecas o riéndose sin motivo a cada momento como chicos atolondrados o payasos absurdos sin educación. Cuánto mejor es una postura modesta, un porte tranquilo y compuesto, un candor alegre.

Con esto no pretendo dar a entender que estos amaneramientos sean un gran pecado en sí mismos o que todos aquellos que los emplean sean necesariamente grandes pecadores. Pero es mi opinión que si estas afectaciones dominan a una persona hasta el punto de tenerla esclavizada, son prueba de orgullo, de sofistería, exhibicionismo y curiosidad. Por lo menos, demuestran el corazón veleidoso y la inquieta imaginación de una persona que carece tristemente de un espíritu verdaderamente contemplativo. Si hablo de ellos es únicamente con el fin de que el contemplativo pueda preservar la autenticidad de su propia actividad evitándolos.

Marzo 2025
C.A.

miércoles, 5 de marzo de 2025

Miércoles de Ceniza

Comenzamos el tiempo de Cuaresma. Y creo que no nos viene mal hacer una breve reflexión sobre el silencio que nos ayude a practicar meditación durante estos cuarenta días.

El evangelio de este día -lo tienes al final de esta entrada- puede servirnos de apoyo. En él se menciona por tres veces la invitación a vivirnos en y desde  “lo secreto” o “escondido”: 

*Cuando des limosna, o sea, cuando hagas el bien, hazlo sin ruidos, y “tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará”. 
*En la oración no seas amigo de muchas palabras, tú, cuando ores entra en tu interior, cierra el paso a lo que te pueda molestar, “y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. 
*Que tus renuncias (ayuno) no las conozca nadie más que tú y Dios, “y tu Padre que, que ve en lo escondido, te recompensará”. 

Podemos leer "lo secreto” y “lo escondido”, como el espacio de Dios, o incluso como el mismo Dios que ocupa su lugar allí donde no habita nada contrario a él. San Ignacio de Antioquía da a entender que Dios es silencio: “Hay un solo Dios, el cual se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, su hijo, que es Palabra suya, que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había enviado”.[1] 

Del silencio de la Trinidad procede la Palabra, Jesucristo. Jesús vino a liberarnos de todos los ruidos que impiden oir la voz de Dios, y seguir el camino, la verdad y la vida que es Él (Jn 14,6). Cumplida su misión, vuelve al silencio del Padre en su ascensión, y nos espera allí, en el Silencio de la Trinidad de donde nosotros también procedemos, ya que fuimos creados por la Palabra misma de Dios:  "Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; ... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó" (Gn 1,26-27). 

Con el silencio entramos en el gozo del ser de Dios y se cumplen nuestras esperanzas: “Si hubiera alguien en quien callase el tumulto de la carne; callasen las imágenes de la tierra, del agua y del aire; callasen los mismos cielos y aun el alma misma callase y se remontara sobre sí, no pensando en sí; si callasen los sueños y revelaciones imaginarias, y, finalmente, si callase por completo toda lengua, … dirigiendo el oído hacia aquel que las ha hecho, y sólo él hablase, no por ellas, sino por sí mismo, …, ¿no sería esto el ´Entra en el gozo de tu Señor´?´”[2].

Aprovecha el tiempo de Cuaresma para dejarte en el Silencio.  Tus ejercicios de meditación consciente favorecen en ti la capacidad de:
*ayunar, es decir, de desapegarte de todo lo que engorda tu ego: consumismo, vanagloria, hedonismo, egolatría, etc.; 
*y la capacidad de dar limosna; la "libertad de" que facilita el ayuno ha de apuntar a la  "libertad para"  el cuidado del prójimo y de toda la creación.

Desde esa doble dimensión de tu libertad puedes salir en procesión desde tu centro  hacia afuera llevando a Dios contigo, y vivir así la bienaventuranza del Reino, como Jésus, "Palabra que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había enviado”.

¡Felíz Cuaresma! Y no olvides de encomendar al inico de tu oración a todos y  cada uno de los componentes de nuestro grupo de oración. 


[1]  IGNACIO DE ANTIOQUIA,  Carta a los magnesios, 8.

[2] SAN AGUSTIN: Confesiones, libro  IX, cap 10 ,nº 25.

* * *

EVANGELIO Mt 6,1-6.16-18 

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

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5 de Marzo de 2025

Casto Acedo 

miércoles, 26 de febrero de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 52


52. 
CÓMO ALGUNOS JÓVENES PRINCIPIANTES PRESUNTUOSOS INTERPRETAN MAL LA PALA BRA «DENTRO»; LOS ENGAÑOS QUE RESULTAN DE ELLO

El fracaso del que estoy hablando se origina del siguiente modo. El neófito oye y lee que debe dejar de aplicar sus facultades externas a las cosas externas y trabajar interiormente. Bien entendido, esto es cierto. Pero como este sujeto no es capaz de trabajar interiormente, sus esfuerzos llegan a frustrarse. Se vuelve morbosamente introspectivo y fuerza sus facultades, como si por la fuerza bruta pudiera hacer que sus ojos vieran y sus oídos oyeran cosas interiores. De igual manera abusa de sus sentidos exteriores y de sus emociones. Así violenta su naturaleza presionando sobre su imaginación tan brutalmente con su estupidez, que su mente al fin estalla.

Entonces queda abierto el camino al enemigo para simular cualquier fantasía de luz o sonido, algún suave olor o gusto delicioso. El demonio puede también excitar sus pasiones y despertar toda suerte de sensaciones raras en su pecho o entrañas, su espalda, sus extremidades y otros órganos.

El pobre insensato, por desgracia, queda atrapado por estos engaños y cree que ha alcanzado una contemplación de Dios llena de paz por encima de toda tentación de pensamientos vanos. En realidad, no está del todo equivocado, ya que ahora se encuentra tan saciado de mentiras que los vanos pensamientos realmente no le turban. ¿Por qué? Porque el mismo enemigo, que le podría molestar con tentaciones si estuviera entregado a una oración genuina, es el encargado de dirigir esta pseudo-actividad y no es tan estúpido como para entorpecer su propia obra. Con gran astucia deja al insensato atrapado en sus redes entretenido en suaves pensamientos sobre Dios, a fin de que no se descubra su perversa mano.[1]
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NOTAS

[1] La advertencia del mismo peligro que expone aquí Nube la expone así san  Juan de la Cruz enfocándola en el modo con que el demonio ve la oportunidad que se le ofrece de distraer al novicio haciéndole creer que va muy avanzado. ¿Cómo lo engaña?  

*"Y conociendo el demonio esta prosperidad del alma (el cual, por su gran malicia, todo el bien que en ella ve envidia), a este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una mínima parte de este bien. Porque más precia él impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza y glorioso deleite que hacer caer a otras muchas en otros muchos y graves pecados; porque las otras tienen poco o nada que perder, y ésta mucho, porque tiene mucho ganado y muy precioso; así como perder un poco de oro muy primo es más que perder mucho de otros bajos metales.

Aprovéchase aquí el demonio de los apetitos sensitivos (aunque con éstos en este estado las más veces puede muy poco o nada, por estar ya ellos amortiguados) y, de que con esto no puede, representa a la imaginación muchas variedades; y a las veces levanta en la parte sensitiva muchos movimientos, como después se dirá, y otras molestias que causa, así espirituales como sensitivas. De las cuales no es en mano del alma poderse librar hasta que el Señor envía su ángel, como se dice en el salmo (33, 8), en derredor de los que le temen, y los libra, y hace paz y tranquilidad, así en la parte sensitiva como en la espiritual del alma".(Cántico 16,2).

*"Los maliciosos demonios de su parte hacen aquí molestia al alma de dos maneras. Porque ellos incitan y levantan estos apetitos con vehemencia, y con ellos y otras imaginaciones, etc., hacen guerra a este reino pacífico y florido del alma. Y lo segundo, y que peor es, que cuando de esta manera no pueden, embisten en ella con tormentos y ruidos corporales para hacerla divertir; y, lo que es más malo, que la combaten con temores y horrores espirituales, a veces de terrible tormento. Lo cual a este tiempo, si se les da licencia, pueden ellos muy bien hacer; porque, como el alma se pone en muy desnudo espíritu para este ejercicio espiritual, puede con facilidad él hacerse presente a ella, pues también él es espíritu.

Otras veces la hace otros embestimientos de horrores antes que comience ella a gustar estas dulces flores, al tiempo que Dios la comienza algo a sacar de la casa de sus sentidos para que entre en el dicho ejercicio interior al huerto del Esposo; porque sabe que, si una vez se entra en aquel recogimiento, está tan amparada, que por más que haga, no puede hacerle daño. Y muchas veces, cuando aquí el demonio sale a tomarle el paso, suele el alma con gran presteza recogerse en el hondo escondrijo de su interior, donde halla gran deleite y amparo, y entonces padece aquellos terrores tan por de fuera y tan a lo lejos, que no sólo no le hacen temor, mas le causan alegría y gozo" (Cántico 16,6)

Febrero 2025
C.A.

miércoles, 12 de febrero de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 51


51.

QUE LOS HOMBRES HAN DE PROCURAR NO INTERPRETAR LITERALMENTE LO QUE SE DICE EN SENTIDO ESPIRITUAL, EN PARTICULAR EL «DENTRO» Y «ARRIBA».

Fija, pues, humildemente tu ciego impulso de amor en tu corazón.[1] No hablo de tu corazón físico, por supuesto, sino de tu corazón espiritual, de tu voluntad. Procura no tomar las cosas espirituales de que te hablo en sentido literal. Créeme, la vanidad humana de los que tienen una mente rápida e imaginativa puede llevarles a grandes errores al obrar así.

Consideremos, por ejemplo, lo que te dije sobre el ocultar tu deseo ante Dios lo mejor que puedas. Si te hubiera dicho que le mostraras tu deseo, lo hubieras tomado quizá más al pie de la letra que ahora, cuando te digo que lo ocultes. Pues ahora te das cuenta de que ocultar algo intencionadamente es introducirlo en lo hondo de tu espíritu.[2] Sigo creyendo que se necesita una gran cautela al interpretar las palabras empleadas en un sentido espiritual para no distorsionarías por un significado literal. Has de cuidar, en particular, las palabras «dentro» y «arriba», por el gran error y decepción que puede producir en la vida de los que se han propuesto ser contemplativos, la distorsión del significado que está detrás de estos vocablos. Puedo confirmar esto con mi propia experiencia y con la de otros. Pienso que te seria muy útil saber algo de estos engaños.

Un joven discípulo de la escuela de Dios, que acaba de abandonar el mundo, cree que por el hecho de haberse entregado a la oración y a la penitencia durante algún tiempo y bajo la dirección de su padre espiritual, ya está preparado para iniciar la contemplación. Ha oído hablar o ha leído sobre ella en el sentido de que «el hombre debe recoger todas sus facultades en si mismo» o «que debe saltar por encima de sí mismo». No bien ha oído esto cuando, arrastrado por su ignorancia de la vida interior, por la sensualidad y la curiosidad, distorsiona su significado. Siente dentro de sí mismo una curiosidad natural por lo oculto y misterioso, y supone que la gracia le llama a la contemplación. Se aferra tan testarudamente a esta convicción, que si su padre espiritual no está de acuerdo con él, se pone muy triste. Entonces comienza a pensar y a decir a otros, tan ignorantes como él, que no le entienden. Se aleja y movido por la audacia y la presunción, deja la oración humilde y la disciplina espiritual demasiado pronto, para comenzar (así lo supone él) la obra de la contemplación.[3]  . 

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NOTAS

[1] Se vuelve a insistir aquí en el impulso “ciego” (libre de prejuicios y consideraciones) de amor hacia Dios. La contemplación pide dejar a un lado los juegos y pensamientos imaginativos que suelen alimentar la vanidad. Cuando te distraigas en la oración mira que no te atrape la mente con pensamientos que sólo engordan tu ego. Déjalos ir, sin violencia interior, sin culpabilidad por tu parte. Quien se deja arrastrar por ellos, aunque sean pensamientos muy nobles, aparta su corazón de lo único importante: Dios.

[2] El autor parece jugar aquí con las dificultades del lenguaje sobre Dios. Ocultar los deseos ante Dios sería un imposible, ya que según dice el Salmo : "Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia lees mis pensamientos... Antes de que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces por completo." (139,1-4); según este texto ocultar los deseos ante Dios no tiene sentido, y en lugar de esconderlos, lo adecuado sería animar a los creyentes a confesarlos y someterlos a su voluntad (cf Flp 4:6). Sin embargo, decir que hay que “ocultar los deseos ante Dios” no es decir un imposible, sino una invitación a dejarlos estar en lo oculto, no permitir que entorpezcan el encuentro con “el Dios que es”, y que seguro que no es “el Dios que deseas”.

[3] Se explica mejor esto en el siguiente numero de Nube. 

Febrero 2025
Casto Acedo

miércoles, 5 de febrero de 2025

A vueltas con la felicidad.

 


Hace tiempo bajé una charla de Virginia Blanes sobre la felicidad. Es de hace 9 años y está en  youtube,

  https://www.youtube.com/watch?v=CWwDJvg4ggs&t=4695s, . 

No suelo escuchar últimamemente muchas charlas de autoayuda, pero a veces lo hago.

Esta la encontré guardada en mi pc y me ha parecido buena, aunque no deja de ser un poco más de lo mismo: "tú puedes" (voluntarismo)... No obstante os la enlazo y facilito en mp3 por lo que tiene de insistencia en el "momento presente" y en la idea de que la solución  de los problemas no está tanto en camabiar a los demás (que se les puede ayudar también) sino en realizar cambios interiores. 

Por si te interesa puedes clickar en el enlace, o bajar en mp3 desde este otro: 

https://drive.google.com/file/d/10dygODzygLu1kaKqgb_tAjxa9Udr4108/view?usp=sharing

Yo lo he escuchado esta mañana dando un paseo. Una buena opción. Por eso os lo paso en mp3.

Nota. Tengo el Drive saturado. La mantendré sólo unos días en mp3. 

Enero 2025

Casto Acedo 


martes, 21 de enero de 2025

NUBE DEL NO-SABER 50

 

50.

QUÉ SE ENTIENDE POR AMOR PURO; QUE ALGUNAS PERSONAS EXPERIMENTAN POCA CONSOLACIÓN SENSIBLE MIENTRAS QUE OTRAS EXPERIMENTAN MUCHA

Espero que veas ahora por qué es tan importante que concentremos toda nuestra energía y atención en este suave movimiento de amor en la voluntad. Con toda la reverencia debida a los dones de Dios, mi opinión es que debemos estar completamente despreocupados de los deleites y consuelos del sentido o del espíritu, por muy agradables o sublimes que sean. Si vienen, bien venidos sean, pero no te detengas en ellos por miedo a quedarte vacío; créeme, gastarás mucha energía si te mantienes mucho tiempo en dulces sentimientos y lágrimas.

Es posible, además, que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo. Puedes saber si sucede esto o no, si te sientes aburrido e irritable cuando no las experimentas[1]. Si hallares que este es tu caso, entonces tu amor no es todavía casto o perfecto. Cuando el amor es casto y perfecto, puede permitir que los sentidos se nutran y fortalezcan por suaves emociones y lágrimas,[2] pero nunca se turba si Dios permite que desaparezcan. Sigue gozándose en Dios de la misma manera.

Algunas personas experimentan cierto grado de consolación casi siempre, mientras que otras sólo raras veces. Dios, en su gran sabiduría, determina lo que es mejor para cada uno. Ciertas personas son espiritualmente tan frágiles y delicadas que, a menos que sean siempre confortadas con un poco de consolación sensible, serían incapaces de aguantar las diversas tentaciones y sufrimientos que las afligen mientras luchan en esta vida contra sus enemigos interiores y exteriores. Y hay otros tan frágiles físicamente, que son incapaces de purificarse a través de una rigurosa disciplina. Nuestro Señor, en su gran bondad, purifica a estas personas espiritualmente por medio de consuelos y lágrimas.

Hay, sin embargo, otros tan viriles espiritualmente, que encuentran suficiente consuelo en el reverente ofrecimiento de este sencillo y pequeño amor y en la suave armonía de sus corazones con el de Dios. Encuentran tal fortalecimiento espiritual en su interior, que necesitan poco de otro consuelo. Cuál de estas personas es más santa o cercana a Dios, sólo él lo sabe. Yo, ciertamente, no lo sé.[3]

*

NOTAS

[1] Hablando de la  "avaricia espiritual" san Juan de la Cruz dice que  “tienen muchos principiantes a veces mucha avaricia espiritual, porque apenas les verán contentos en el espíritu que Dios les da; andan muy desconsolados y quejosos porque no hallan el consuelo que querrían en las cosas espirituales. Muchos no se acaban de hartar de oír consejos y aprender preceptos espirituales y tener y leer muchos libros que traten de eso, y váseles más en esto el tiempo que en obrar la mortificación y perfección de la pobreza interior de espíritu que deben. Porque, a más de esto, se cargan de imágenes y rosarios bien curiosos; ahora dejan unos, ya toman otros; ahora truecan, ahora destruecan; ya los quieren de esta manera, ya de esotra, aficionándose más a esta cruz que a aquélla, por ser más curiosa. Y veréis a otros arreados de "agnusdeis" y reliquias y nóminas, como los niños de dijes. / En lo cual yo condeno la propiedad de corazón y el asimiento que tienen al modo, multitud y curiosidad de cosas, por cuanto es muy contra la pobreza de espíritu, que sólo mira en la sustancia de la devoción, aprovechándose sólo de aquello que basta para ella, y cansándose de esotra multiplicidad y de la curiosidad de ella; pues que la verdadera devoción ha de salir del corazón, sólo en la verdad y sustancia de lo que representan las cosas espirituales, y todo lo demás es asimiento y propiedad de imperfección, que, para pasar a alguna manera de perfección, es necesario que se acabe el tal apetito” (Noche, Libro primero  3,1). Como dice Nube, tal vez esas devociones que tanto nos gustan sean un buen comienzo, no es nada malo "que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo"; pero hay que vigilar para no estancarse en los gustos subjetivos, que nos distraen y no nos dejan ir a Dis. 

[2] Comentando el “me hice perdidiza y fui ganada” del verso 29 del Cántico: “Pues ya si en el ejido de hoy más no fuere vista ni hallada, diréis que me he perdido; que, andando enamorada, me hice perdidiza, y fui ganada”, dice san Juan de la Cruz. "Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y ésa tiene por su ganancia; y así lo es, según dice san Pablo (Fil.1,21), diciendo: Mori lucrum, esto es: Mi morir por Cristo es mi ganancia, espiritualmente a todas las cosas y a sí mismo. Y por eso dice el alma: fui ganada, porque el que a sí no se sabe perder no se gana, antes se pierde, según dice Nuestro Señor en el Evangelio (Mt. 16, 25), diciendo: El que quisiere ganar para sí su alma, ése la perderá; y el que la perdiere para consigo por mí, ése la ganará. / Y si queremos entender el dicho verso más espiritualmente y más al propósito que aquí se trata, es de saber que, cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los modos y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros medios algunos de criatura y sentido, sino que pasó sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor, entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios, y a lo que es en sí".  (Cantico espiritual, 29,11)

 

[3] San Juan de la Cruz indica que a quienes se estancan en los gustos y contentos Dios no los abandona, se los sigue dando si lo ve necesario. En un lugar que no recuerdo Santa Teresa dice que los gustos y contentos los da Dios a quienes son flacos en la fe; quien tiene una fe sólida y soporta con entereza la noche no necesita esos regalos. Veamos lo de san Juan: "A los muy flacos con mucha remisión y flacas tentaciones mucho tiempo les lleva por esta noche, dándoles ordinarias refecciones al sentido porque no vuelvan atrás, y tarde llegan a la pureza de perfección en esta vida, y algunos de éstos nunca; que ni bien están en la noche, ni bien fuera de ella; porque, aunque no pasan adelante, para que se conserven en humildad y conocimiento propio, los ejercita Dios algunos ratos y días en aquellas tentaciones y sequedades; y les acude con el consuelo otras veces y temporadas, para que desmayando no se vuelvan a buscar el del mundo. A otras almas más flacas anda Dios con ellas como pareciendo y trasponiendo, para ejercitarlas en su amor, porque sin desvíos no aprendieran a llegarse a Dios". (Noche oscura, Libro primero, 14,5). Como dice Nube, hay quienes "Encuentran tal fortalecimiento espiritual en su interior, que necesitan poco de otro consuelo", les basta la fe y el sentimiento de la presencia de Dios dentro y no necesitan regalos de fuera.

Algo similar dice al comentar el verso de Llama " ¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva, acaba ya, si quieres; ¡rompe la tela de este dulce encuentro!. La experiencia de la unión, a decir del santo, requiere una purgación o purificación muy grande, y afirma que “esta purgación en pocas almas acaece tan fuerte; sólo en aquellas que el Señor quiere levantar a más alto grado de unión, porque a cada una dispone con purga más o menos fuerte, según el grado a que la quiere levantar, y según también la impureza e imperfección de ella, y así, esta pena se parece a la del purgatorio; porque así como se purgan allí los espíritus para poder ver a Dios por clara visión en la otra vida, así, en su manera, se purgan aquí las almas para poder transformarse en él por amor en ésta”  (Llama 1,24).

Enero 2025

Casto Acedo