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miércoles, 5 de marzo de 2025

Miércoles de Ceniza

Comenzamos el tiempo de Cuaresma. Y creo que no nos viene mal hacer una breve reflexión sobre el silencio que nos ayude a practicar meditación durante estos cuarenta días.

El evangelio de este día -lo tienes al final de esta entrada- puede servirnos de apoyo. En él se menciona por tres veces la invitación a vivirnos en y desde  “lo secreto” o “escondido”: 

*Cuando des limosna, o sea, cuando hagas el bien, hazlo sin ruidos, y “tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará”. 
*En la oración no seas amigo de muchas palabras, tú, cuando ores entra en tu interior, cierra el paso a lo que te pueda molestar, “y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. 
*Que tus renuncias (ayuno) no las conozca nadie más que tú y Dios, “y tu Padre que, que ve en lo escondido, te recompensará”. 

Podemos leer "lo secreto” y “lo escondido”, como el espacio de Dios, o incluso como el mismo Dios que ocupa su lugar allí donde no habita nada contrario a él. San Ignacio de Antioquía da a entender que Dios es silencio: “Hay un solo Dios, el cual se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, su hijo, que es Palabra suya, que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había enviado”.[1] 

Del silencio de la Trinidad procede la Palabra, Jesucristo. Jesús vino a liberarnos de todos los ruidos que impiden oir la voz de Dios, y seguir el camino, la verdad y la vida que es Él (Jn 14,6). Cumplida su misión, vuelve al silencio del Padre en su ascensión, y nos espera allí, en el Silencio de la Trinidad de donde nosotros también procedemos, ya que fuimos creados por la Palabra misma de Dios:  "Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; ... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó" (Gn 1,26-27). 

Con el silencio entramos en el gozo del ser de Dios y se cumplen nuestras esperanzas: “Si hubiera alguien en quien callase el tumulto de la carne; callasen las imágenes de la tierra, del agua y del aire; callasen los mismos cielos y aun el alma misma callase y se remontara sobre sí, no pensando en sí; si callasen los sueños y revelaciones imaginarias, y, finalmente, si callase por completo toda lengua, … dirigiendo el oído hacia aquel que las ha hecho, y sólo él hablase, no por ellas, sino por sí mismo, …, ¿no sería esto el ´Entra en el gozo de tu Señor´?´”[2].

Aprovecha el tiempo de Cuaresma para dejarte en el Silencio Tus ejercicios de meditación consciente favorecen en ti la capacidad de:
*ayunar, es decir, de desapegarte de todo lo que engorda tu ego: consumismo, vanagloria, hedonismo, egolatría, etc.; 
*y la capacidad de dar limosna; la "libertad de" que facilita el ayuno ha de apuntar a la  "libertad para"  el cuidado del prójimo y de toda la creación.

Desde esa doble dimensión de tu libertad puedes salir en procesión desde tu centro  hacia afuera llevando a Dios contigo, y vivir así la bienaventuranza del Reino, como Jésus, "Palabra que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había enviado”.

¡Felíz Cuaresma! Y no olvides de encomendar al inico de tu oración a todos y  cada uno de los componentes de nuestro grupo de oración. 


[1]  IGNACIO DE ANTIOQUIA,  Carta a los magnesios, 8.

[2] SAN AGUSTIN: Confesiones, libro  IX, cap 10 ,nº 25.

* * *

EVANGELIO Mt 6,1-6.16-18 

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

*

5 de Marzo de 2025

Casto Acedo 

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