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miércoles, 5 de marzo de 2025

Miércoles de Ceniza

Comenzamos el tiempo de Cuaresma. Y creo que no nos viene mal hacer una breve reflexión sobre el silencio que nos ayude a practicar meditación durante estos cuarenta días.

El evangelio de este día -lo tienes al final de esta entrada- puede servirnos de apoyo. En él se menciona por tres veces la invitación a vivirnos en y desde  “lo secreto” o “escondido”: 

*Cuando des limosna, o sea, cuando hagas el bien, hazlo sin ruidos, y “tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará”. 
*En la oración no seas amigo de muchas palabras, tú, cuando ores entra en tu interior, cierra el paso a lo que te pueda molestar, “y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. 
*Que tus renuncias (ayuno) no las conozca nadie más que tú y Dios, “y tu Padre que, que ve en lo escondido, te recompensará”. 

Podemos leer "lo secreto” y “lo escondido”, como el espacio de Dios, o incluso como el mismo Dios que ocupa su lugar allí donde no habita nada contrario a él. San Ignacio de Antioquía da a entender que Dios es silencio: “Hay un solo Dios, el cual se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, su hijo, que es Palabra suya, que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había enviado”.[1] 

Del silencio de la Trinidad procede la Palabra, Jesucristo. Jesús vino a liberarnos de todos los ruidos que impiden oir la voz de Dios, y seguir el camino, la verdad y la vida que es Él (Jn 14,6). Cumplida su misión, vuelve al silencio del Padre en su ascensión, y nos espera allí, en el Silencio de la Trinidad de donde nosotros también procedemos, ya que fuimos creados por la Palabra misma de Dios:  "Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; ... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó" (Gn 1,26-27). 

Con el silencio entramos en el gozo del ser de Dios y se cumplen nuestras esperanzas: “Si hubiera alguien en quien callase el tumulto de la carne; callasen las imágenes de la tierra, del agua y del aire; callasen los mismos cielos y aun el alma misma callase y se remontara sobre sí, no pensando en sí; si callasen los sueños y revelaciones imaginarias, y, finalmente, si callase por completo toda lengua, … dirigiendo el oído hacia aquel que las ha hecho, y sólo él hablase, no por ellas, sino por sí mismo, …, ¿no sería esto el ´Entra en el gozo de tu Señor´?´”[2].

Aprovecha el tiempo de Cuaresma para dejarte en el Silencio.  Tus ejercicios de meditación consciente favorecen en ti la capacidad de:
*ayunar, es decir, de desapegarte de todo lo que engorda tu ego: consumismo, vanagloria, hedonismo, egolatría, etc.; 
*y la capacidad de dar limosna; la "libertad de" que facilita el ayuno ha de apuntar a la  "libertad para"  el cuidado del prójimo y de toda la creación.

Desde esa doble dimensión de tu libertad puedes salir en procesión desde tu centro  hacia afuera llevando a Dios contigo, y vivir así la bienaventuranza del Reino, como Jésus, "Palabra que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había enviado”.

¡Felíz Cuaresma! Y no olvides de encomendar al inico de tu oración a todos y  cada uno de los componentes de nuestro grupo de oración. 


[1]  IGNACIO DE ANTIOQUIA,  Carta a los magnesios, 8.

[2] SAN AGUSTIN: Confesiones, libro  IX, cap 10 ,nº 25.

* * *

EVANGELIO Mt 6,1-6.16-18 

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

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5 de Marzo de 2025

Casto Acedo 

miércoles, 26 de febrero de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 52


52. 
CÓMO ALGUNOS JÓVENES PRINCIPIANTES PRESUNTUOSOS INTERPRETAN MAL LA PALA BRA «DENTRO»; LOS ENGAÑOS QUE RESULTAN DE ELLO

El fracaso del que estoy hablando se origina del siguiente modo. El neófito oye y lee que debe dejar de aplicar sus facultades externas a las cosas externas y trabajar interiormente. Bien entendido, esto es cierto. Pero como este sujeto no es capaz de trabajar interiormente, sus esfuerzos llegan a frustrarse. Se vuelve morbosamente introspectivo y fuerza sus facultades, como si por la fuerza bruta pudiera hacer que sus ojos vieran y sus oídos oyeran cosas interiores. De igual manera abusa de sus sentidos exteriores y de sus emociones. Así violenta su naturaleza presionando sobre su imaginación tan brutalmente con su estupidez, que su mente al fin estalla.

Entonces queda abierto el camino al enemigo para simular cualquier fantasía de luz o sonido, algún suave olor o gusto delicioso. El demonio puede también excitar sus pasiones y despertar toda suerte de sensaciones raras en su pecho o entrañas, su espalda, sus extremidades y otros órganos.

El pobre insensato, por desgracia, queda atrapado por estos engaños y cree que ha alcanzado una contemplación de Dios llena de paz por encima de toda tentación de pensamientos vanos. En realidad, no está del todo equivocado, ya que ahora se encuentra tan saciado de mentiras que los vanos pensamientos realmente no le turban. ¿Por qué? Porque el mismo enemigo, que le podría molestar con tentaciones si estuviera entregado a una oración genuina, es el encargado de dirigir esta pseudo-actividad y no es tan estúpido como para entorpecer su propia obra. Con gran astucia deja al insensato atrapado en sus redes entretenido en suaves pensamientos sobre Dios, a fin de que no se descubra su perversa mano.[1]
*
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NOTAS

[1] La advertencia del mismo peligro que expone aquí Nube la expone así san  Juan de la Cruz enfocándola en el modo con que el demonio ve la oportunidad que se le ofrece de distraer al novicio haciéndole creer que va muy avanzado. ¿Cómo lo engaña?  

*"Y conociendo el demonio esta prosperidad del alma (el cual, por su gran malicia, todo el bien que en ella ve envidia), a este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una mínima parte de este bien. Porque más precia él impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza y glorioso deleite que hacer caer a otras muchas en otros muchos y graves pecados; porque las otras tienen poco o nada que perder, y ésta mucho, porque tiene mucho ganado y muy precioso; así como perder un poco de oro muy primo es más que perder mucho de otros bajos metales.

Aprovéchase aquí el demonio de los apetitos sensitivos (aunque con éstos en este estado las más veces puede muy poco o nada, por estar ya ellos amortiguados) y, de que con esto no puede, representa a la imaginación muchas variedades; y a las veces levanta en la parte sensitiva muchos movimientos, como después se dirá, y otras molestias que causa, así espirituales como sensitivas. De las cuales no es en mano del alma poderse librar hasta que el Señor envía su ángel, como se dice en el salmo (33, 8), en derredor de los que le temen, y los libra, y hace paz y tranquilidad, así en la parte sensitiva como en la espiritual del alma".(Cántico 16,2).

*"Los maliciosos demonios de su parte hacen aquí molestia al alma de dos maneras. Porque ellos incitan y levantan estos apetitos con vehemencia, y con ellos y otras imaginaciones, etc., hacen guerra a este reino pacífico y florido del alma. Y lo segundo, y que peor es, que cuando de esta manera no pueden, embisten en ella con tormentos y ruidos corporales para hacerla divertir; y, lo que es más malo, que la combaten con temores y horrores espirituales, a veces de terrible tormento. Lo cual a este tiempo, si se les da licencia, pueden ellos muy bien hacer; porque, como el alma se pone en muy desnudo espíritu para este ejercicio espiritual, puede con facilidad él hacerse presente a ella, pues también él es espíritu.

Otras veces la hace otros embestimientos de horrores antes que comience ella a gustar estas dulces flores, al tiempo que Dios la comienza algo a sacar de la casa de sus sentidos para que entre en el dicho ejercicio interior al huerto del Esposo; porque sabe que, si una vez se entra en aquel recogimiento, está tan amparada, que por más que haga, no puede hacerle daño. Y muchas veces, cuando aquí el demonio sale a tomarle el paso, suele el alma con gran presteza recogerse en el hondo escondrijo de su interior, donde halla gran deleite y amparo, y entonces padece aquellos terrores tan por de fuera y tan a lo lejos, que no sólo no le hacen temor, mas le causan alegría y gozo" (Cántico 16,6)

Febrero 2025
C.A.

miércoles, 12 de febrero de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 51


51.

QUE LOS HOMBRES HAN DE PROCURAR NO INTERPRETAR LITERALMENTE LO QUE SE DICE EN SENTIDO ESPIRITUAL, EN PARTICULAR EL «DENTRO» Y «ARRIBA».

Fija, pues, humildemente tu ciego impulso de amor en tu corazón.[1] No hablo de tu corazón físico, por supuesto, sino de tu corazón espiritual, de tu voluntad. Procura no tomar las cosas espirituales de que te hablo en sentido literal. Créeme, la vanidad humana de los que tienen una mente rápida e imaginativa puede llevarles a grandes errores al obrar así.

Consideremos, por ejemplo, lo que te dije sobre el ocultar tu deseo ante Dios lo mejor que puedas. Si te hubiera dicho que le mostraras tu deseo, lo hubieras tomado quizá más al pie de la letra que ahora, cuando te digo que lo ocultes. Pues ahora te das cuenta de que ocultar algo intencionadamente es introducirlo en lo hondo de tu espíritu.[2] Sigo creyendo que se necesita una gran cautela al interpretar las palabras empleadas en un sentido espiritual para no distorsionarías por un significado literal. Has de cuidar, en particular, las palabras «dentro» y «arriba», por el gran error y decepción que puede producir en la vida de los que se han propuesto ser contemplativos, la distorsión del significado que está detrás de estos vocablos. Puedo confirmar esto con mi propia experiencia y con la de otros. Pienso que te seria muy útil saber algo de estos engaños.

Un joven discípulo de la escuela de Dios, que acaba de abandonar el mundo, cree que por el hecho de haberse entregado a la oración y a la penitencia durante algún tiempo y bajo la dirección de su padre espiritual, ya está preparado para iniciar la contemplación. Ha oído hablar o ha leído sobre ella en el sentido de que «el hombre debe recoger todas sus facultades en si mismo» o «que debe saltar por encima de sí mismo». No bien ha oído esto cuando, arrastrado por su ignorancia de la vida interior, por la sensualidad y la curiosidad, distorsiona su significado. Siente dentro de sí mismo una curiosidad natural por lo oculto y misterioso, y supone que la gracia le llama a la contemplación. Se aferra tan testarudamente a esta convicción, que si su padre espiritual no está de acuerdo con él, se pone muy triste. Entonces comienza a pensar y a decir a otros, tan ignorantes como él, que no le entienden. Se aleja y movido por la audacia y la presunción, deja la oración humilde y la disciplina espiritual demasiado pronto, para comenzar (así lo supone él) la obra de la contemplación.[3]  . 

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NOTAS

[1] Se vuelve a insistir aquí en el impulso “ciego” (libre de prejuicios y consideraciones) de amor hacia Dios. La contemplación pide dejar a un lado los juegos y pensamientos imaginativos que suelen alimentar la vanidad. Cuando te distraigas en la oración mira que no te atrape la mente con pensamientos que sólo engordan tu ego. Déjalos ir, sin violencia interior, sin culpabilidad por tu parte. Quien se deja arrastrar por ellos, aunque sean pensamientos muy nobles, aparta su corazón de lo único importante: Dios.

[2] El autor parece jugar aquí con las dificultades del lenguaje sobre Dios. Ocultar los deseos ante Dios sería un imposible, ya que según dice el Salmo : "Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia lees mis pensamientos... Antes de que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces por completo." (139,1-4); según este texto ocultar los deseos ante Dios no tiene sentido, y en lugar de esconderlos, lo adecuado sería animar a los creyentes a confesarlos y someterlos a su voluntad (cf Flp 4:6). Sin embargo, decir que hay que “ocultar los deseos ante Dios” no es decir un imposible, sino una invitación a dejarlos estar en lo oculto, no permitir que entorpezcan el encuentro con “el Dios que es”, y que seguro que no es “el Dios que deseas”.

[3] Se explica mejor esto en el siguiente numero de Nube. 

Febrero 2025
Casto Acedo

miércoles, 5 de febrero de 2025

A vueltas con la felicidad.

 


Hace tiempo bajé una charla de Virginia Blanes sobre la felicidad. Es de hace 9 años y está en  youtube,

  https://www.youtube.com/watch?v=CWwDJvg4ggs&t=4695s, . 

No suelo escuchar últimamemente muchas charlas de autoayuda, pero a veces lo hago.

Esta la encontré guardada en mi pc y me ha parecido buena, aunque no deja de ser un poco más de lo mismo: "tú puedes" (voluntarismo)... No obstante os la enlazo y facilito en mp3 por lo que tiene de insistencia en el "momento presente" y en la idea de que la solución  de los problemas no está tanto en camabiar a los demás (que se les puede ayudar también) sino en realizar cambios interiores. 

Por si te interesa puedes clickar en el enlace, o bajar en mp3 desde este otro: 

https://drive.google.com/file/d/10dygODzygLu1kaKqgb_tAjxa9Udr4108/view?usp=sharing

Yo lo he escuchado esta mañana dando un paseo. Una buena opción. Por eso os lo paso en mp3.

Nota. Tengo el Drive saturado. La mantendré sólo unos días en mp3. 

Enero 2025

Casto Acedo 


martes, 21 de enero de 2025

NUBE DEL NO-SABER 50

 

50.

QUÉ SE ENTIENDE POR AMOR PURO; QUE ALGUNAS PERSONAS EXPERIMENTAN POCA CONSOLACIÓN SENSIBLE MIENTRAS QUE OTRAS EXPERIMENTAN MUCHA

Espero que veas ahora por qué es tan importante que concentremos toda nuestra energía y atención en este suave movimiento de amor en la voluntad. Con toda la reverencia debida a los dones de Dios, mi opinión es que debemos estar completamente despreocupados de los deleites y consuelos del sentido o del espíritu, por muy agradables o sublimes que sean. Si vienen, bien venidos sean, pero no te detengas en ellos por miedo a quedarte vacío; créeme, gastarás mucha energía si te mantienes mucho tiempo en dulces sentimientos y lágrimas.

Es posible, además, que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo. Puedes saber si sucede esto o no, si te sientes aburrido e irritable cuando no las experimentas[1]. Si hallares que este es tu caso, entonces tu amor no es todavía casto o perfecto. Cuando el amor es casto y perfecto, puede permitir que los sentidos se nutran y fortalezcan por suaves emociones y lágrimas,[2] pero nunca se turba si Dios permite que desaparezcan. Sigue gozándose en Dios de la misma manera.

Algunas personas experimentan cierto grado de consolación casi siempre, mientras que otras sólo raras veces. Dios, en su gran sabiduría, determina lo que es mejor para cada uno. Ciertas personas son espiritualmente tan frágiles y delicadas que, a menos que sean siempre confortadas con un poco de consolación sensible, serían incapaces de aguantar las diversas tentaciones y sufrimientos que las afligen mientras luchan en esta vida contra sus enemigos interiores y exteriores. Y hay otros tan frágiles físicamente, que son incapaces de purificarse a través de una rigurosa disciplina. Nuestro Señor, en su gran bondad, purifica a estas personas espiritualmente por medio de consuelos y lágrimas.

Hay, sin embargo, otros tan viriles espiritualmente, que encuentran suficiente consuelo en el reverente ofrecimiento de este sencillo y pequeño amor y en la suave armonía de sus corazones con el de Dios. Encuentran tal fortalecimiento espiritual en su interior, que necesitan poco de otro consuelo. Cuál de estas personas es más santa o cercana a Dios, sólo él lo sabe. Yo, ciertamente, no lo sé.[3]

*

NOTAS

[1] Hablando de la  "avaricia espiritual" san Juan de la Cruz dice que  “tienen muchos principiantes a veces mucha avaricia espiritual, porque apenas les verán contentos en el espíritu que Dios les da; andan muy desconsolados y quejosos porque no hallan el consuelo que querrían en las cosas espirituales. Muchos no se acaban de hartar de oír consejos y aprender preceptos espirituales y tener y leer muchos libros que traten de eso, y váseles más en esto el tiempo que en obrar la mortificación y perfección de la pobreza interior de espíritu que deben. Porque, a más de esto, se cargan de imágenes y rosarios bien curiosos; ahora dejan unos, ya toman otros; ahora truecan, ahora destruecan; ya los quieren de esta manera, ya de esotra, aficionándose más a esta cruz que a aquélla, por ser más curiosa. Y veréis a otros arreados de "agnusdeis" y reliquias y nóminas, como los niños de dijes. / En lo cual yo condeno la propiedad de corazón y el asimiento que tienen al modo, multitud y curiosidad de cosas, por cuanto es muy contra la pobreza de espíritu, que sólo mira en la sustancia de la devoción, aprovechándose sólo de aquello que basta para ella, y cansándose de esotra multiplicidad y de la curiosidad de ella; pues que la verdadera devoción ha de salir del corazón, sólo en la verdad y sustancia de lo que representan las cosas espirituales, y todo lo demás es asimiento y propiedad de imperfección, que, para pasar a alguna manera de perfección, es necesario que se acabe el tal apetito” (Noche, Libro primero  3,1). Como dice Nube, tal vez esas devociones que tanto nos gustan sean un buen comienzo, no es nada malo "que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo"; pero hay que vigilar para no estancarse en los gustos subjetivos, que nos distraen y no nos dejan ir a Dis. 

[2] Comentando el “me hice perdidiza y fui ganada” del verso 29 del Cántico: “Pues ya si en el ejido de hoy más no fuere vista ni hallada, diréis que me he perdido; que, andando enamorada, me hice perdidiza, y fui ganada”, dice san Juan de la Cruz. "Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y ésa tiene por su ganancia; y así lo es, según dice san Pablo (Fil.1,21), diciendo: Mori lucrum, esto es: Mi morir por Cristo es mi ganancia, espiritualmente a todas las cosas y a sí mismo. Y por eso dice el alma: fui ganada, porque el que a sí no se sabe perder no se gana, antes se pierde, según dice Nuestro Señor en el Evangelio (Mt. 16, 25), diciendo: El que quisiere ganar para sí su alma, ése la perderá; y el que la perdiere para consigo por mí, ése la ganará. / Y si queremos entender el dicho verso más espiritualmente y más al propósito que aquí se trata, es de saber que, cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los modos y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros medios algunos de criatura y sentido, sino que pasó sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor, entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios, y a lo que es en sí".  (Cantico espiritual, 29,11)

 

[3] San Juan de la Cruz indica que a quienes se estancan en los gustos y contentos Dios no los abandona, se los sigue dando si lo ve necesario. En un lugar que no recuerdo Santa Teresa dice que los gustos y contentos los da Dios a quienes son flacos en la fe; quien tiene una fe sólida y soporta con entereza la noche no necesita esos regalos. Veamos lo de san Juan: "A los muy flacos con mucha remisión y flacas tentaciones mucho tiempo les lleva por esta noche, dándoles ordinarias refecciones al sentido porque no vuelvan atrás, y tarde llegan a la pureza de perfección en esta vida, y algunos de éstos nunca; que ni bien están en la noche, ni bien fuera de ella; porque, aunque no pasan adelante, para que se conserven en humildad y conocimiento propio, los ejercita Dios algunos ratos y días en aquellas tentaciones y sequedades; y les acude con el consuelo otras veces y temporadas, para que desmayando no se vuelvan a buscar el del mundo. A otras almas más flacas anda Dios con ellas como pareciendo y trasponiendo, para ejercitarlas en su amor, porque sin desvíos no aprendieran a llegarse a Dios". (Noche oscura, Libro primero, 14,5). Como dice Nube, hay quienes "Encuentran tal fortalecimiento espiritual en su interior, que necesitan poco de otro consuelo", les basta la fe y el sentimiento de la presencia de Dios dentro y no necesitan regalos de fuera.

Algo similar dice al comentar el verso de Llama " ¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva, acaba ya, si quieres; ¡rompe la tela de este dulce encuentro!. La experiencia de la unión, a decir del santo, requiere una purgación o purificación muy grande, y afirma que “esta purgación en pocas almas acaece tan fuerte; sólo en aquellas que el Señor quiere levantar a más alto grado de unión, porque a cada una dispone con purga más o menos fuerte, según el grado a que la quiere levantar, y según también la impureza e imperfección de ella, y así, esta pena se parece a la del purgatorio; porque así como se purgan allí los espíritus para poder ver a Dios por clara visión en la otra vida, así, en su manera, se purgan aquí las almas para poder transformarse en él por amor en ésta”  (Llama 1,24).

Enero 2025

Casto Acedo

miércoles, 8 de enero de 2025

NUBE DEL NO-SABER 49


49.

QUE LA ESENCIA DE TODA PERFECCIÓN ES UNA BUENA VOLUNTAD; LOS CONSUELOS SENSIBLES NO SON ESENCIALES PARA LA PERFECCIÓN EN ESTA VIDA.

Y así puedes apoyarte confiadamente en este limpio impulso del amor que brota de tu corazón y seguirle donde te lleve, pues es tu guía seguro en esta vida y te llevará a la gloria de la venidera[1].

Este pequeño amor es la esencia de una buena vida y sin él nada bueno es posible. Básicamente, el amor significa una radical y personal entrega a Dios. Esto supone que tu voluntad está armoniosamente sintonizada a la suya en una permanente alegría y entusiasmo por cuanto él hace.[2]

Una buena voluntad como esta es la esencia de la más alta perfección. El goce y consolaciones del espíritu y del sentido, por sublimes que sean, son meramente accidentales en comparación con ella y de ella dependen totalmente.

Digo que son accidentales, porque importa poco el que una persona las experimente o no. Son contingentes a la vida en la tierra;  pero en la eternidad serán elementos esenciales de la gloria final del hombre, tan pronto como su cuerpo (que las siente ahora) se una real y esencialmente para siempre con su espíritu.,[3]

Pero en la tierra el meollo de toda consolación es la realidad íntima de una buena voluntad. Estoy seguro, además, de que la persona que ha madurado en la perfección de su voluntad (al menos en lo que le es posible en esta vida) no experimenta delicia o consolación a la que no pudiera renunciar voluntaria y gozosamente si Dios quisiera.

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NOTAS 

[1] En el número que hoy leemos se insiste en lo que ya exponía Nube en el número 3: "He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por sí mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea ésta la única preocupación de tu mente y de tu corazón”. Hoy se reitera: “Puedes apoyarte confiadamente en este limpio impulso del amor que brota de tu corazón y seguirle donde te lleve, pues es tu guía seguro en esta vida y te llevará a la gloria de la venidera”. 

Ese guía seguro en esta vida es la fe, que es “seguridad en la oscuridad”. Me fío de la Palabra de Dios, a veces oscura para el entendimiento, pero que “aunque tenebrosa es agua, y por eso no ha de dejar de reficionar y fortalecer al alma en lo que más le conviene, aunque a oscuras y penosamente. Porque, desde luego, el alma ve en sí una verdadera determinación y eficacia de no hacer cosa que entienda ser ofensa a Dios, ni de dejar de hacer lo que parece cosa de su servicio” (San Juan de la Cruz, Noche oscura  2,16,14). Busco la voluntad de Dios y la sigo.

Dios te lleva hacia Él cuando te pones en sus manos con fe. El texto citado de san Juan de la Cruz lo hace al hilo del versículo del poema de la Noche oscura que canta que el alma sale al encuentro del amado “a oscuras y segura”. “A oscuras y segura /por la secreta escala, disfrazada, / ¡oh dichosa ventura!, / a oscuras y en celada, / estando ya mi casa sosegada”. Es preciso sosegar el alma, excitada por el egocentrismo y nerviosa por la oscuridad o dudas de la fe, e invitarla a poner su seguridad en Aquel hacia quien dirige su impulso de amor en la oscuridad.


[2] "Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo, y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo” (San Juan de la Cruz) . El alma camina, dice san Juan de la Cruz, entusiasmada por las noticias que de Dios recibe en la contemplación de las criaturas; de esta visión queda llagada o tocada de amor, “los ángeles me inspiran y los hombres de ti me enseñan, de ti más me enamoran; y así, todas de amor más me llagan “ (Cántico 7,7). El impulso de amor es suscitado por los toques de luz que se dan en la oscuridad; como los ojos que se sienten dañados por una fuerte luz cuando ésta surge de repente en medio de la noche.

[3] Dios nunca da la visión completa de su Ser en esta vida. Siempre habrá un “más” que conocer y sentir de Él. Se da la paradoja de que a quien entiende claro lo único que le queda claro es que le queda todo por entender. Las llagas de amor que provocan la contemplación de Dios en las criaturas dejan “un no sé qué que quedan balbuciendo”, una forma de decir: dejan la experiencia, pero no consiguen explicar el Misterio. Transcribo literalmente de san Juan de la Cruz: 

“Acaece a veces a las almas que están ya aprovechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen o ven o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se les da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza. Y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido entender. Y así, una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por vía de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente a Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo. Porque es, en alguna manera, al modo de los que le ven en el cielo, donde los que más le conocen entienden más distintamente lo infinito que les queda por entender; porque aquellos que menos le ven son a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que más ven.
Esto creo no lo acabará bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños, que es no acertar a decir y dar a entender qué hay que decir". (Cantico 7,9-10).

En medio de los gustos y consolaciones que podamos recibir en el camino Nube nos dice que no nos enganchemos a ellos, porque  "en la tierra el meollo de toda consolación es la realidad íntima de una buena voluntad"; como si dijera: busca la voluntad de Dios y ama como Él. No busques gtu consolación sino el consuelo de Dios en sus hijos. "Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y lo demás se os dará por añadidura". (Mt 6,33). "Ama y haz lo que quieras", en palabras de san Agustín. 

Enero 2025
C. A.

miércoles, 4 de diciembre de 2024

NUBE DEL NO-SABER 48

 48.

QUE DIOS DESEA SER SERVIDO POR EL HOMBRE EN CUERPO Y ALMA; QUE ÉL GLORIFICARÁ A AMBOS; Y CÓMO DISTINGUIR ENTRE GOCES ESPIRITUALES BUENOS Y MALOS.

Mi intención en todo esto no es ciertamente disuadirte de que ores en voz alta cuando el Espíritu Santo te inspire hacerlo así. Y si el gozo de tu espíritu inunda tus sentidos de manera que comienzas a hablar a Dios como hablarías a un hombre cualquiera, diciendo cosas como «Jesús», «dulce Jesús», y otras parecidas, no necesitas apagar tu espíritu. Dios no permita que me entiendas mal en esta materia. Pues ciertamente no quiero apartarte de expresiones externas de amor. Dios me libre de querer separar cuerpo y espíritu, pues fue él mismo quien los hizo una unidad.

En efecto, debemos honrar a Dios con toda la persona, cuerpo y espíritu juntos. Y en la eternidad él glorificará perfectamente toda nuestra persona, cuerpo y espíritu. Como primicia de su eterna gloria, Dios puede inflamar a veces los sentidos de sus fieles amigos con indecible delicia y consuelo, incluso aquí mismo, en esta vida. Y no solamente una o dos veces, sino quizá con mucha frecuencia, según juzgue más conveniente. Este goce, sin embargo, no se origina fuera de la persona entrando a través de las fuerzas de los sentidos, sino que brota de una abundancia de alegría espiritual y de verdadera devoción del espíritu.[1] Consolación y gozo como este no ha de ser nunca puesto en duda o temido. En una palabra, creo que todo el que lo experimenta no podrá ya dudar de su autenticidad.

Pero te prevengo para que seas cauto ante otros consuelos, sonidos, alegrías o goces provenientes de fuentes externas que no puedes identificar, ya que pueden ser buenos o malos, obra de un ángel bueno o del espíritu maligno. Pero si evitas vanas especulaciones y tensiones físicas y emocionales no naturales en los caminos que yo te he enseñado (o en caminos mejores que tú puedas descubrir), importa poco que sean consuelos buenos o malos, pues no pueden hacerte mal. ¿Por qué está tu seguridad tan afianzada? Sin duda, porque la fuente de la auténtica consolación es el deseo reverente y amoroso que habita en un corazón puro. Esta es la obra del Dios todopoderoso labrada sin recurso de técnicas y por lo mismo libre de la fantasía y del error que llevan a caer a un hombre en esta vida.

Por lo que se refiere a otros consuelos, sonidos y goces, no entraré en los criterios para discernir si son buenos o malos ahora, pues no creo que sea necesario.[2] Han sido tratados en toda su extensión en la obra de otro hombre que es muy superior a cuanto yo pudiera escribir o decir. Allí puedes encontrar cuanto he dicho y cuanto tú necesitas saber, y mucho mejor tratado. Pero ¿qué importa eso? De todos modos yo proseguiré, pues no me molesta contestar al deseo de tu corazón que busca la comprensión de la vida interior. Este deseo me lo manifestaste antes a mí con palabras y ahora lo veo claramente en tus acciones.

Diré una cosa relativa a estos sonidos y goces que percibes a través de las facultades naturales y que pueden o no ser malas. Aprende a estar continuamente ocupado en el ansia ciega reverente y gozosa del amor contemplativo como te he enseñado. Si haces esto, estoy cierto que este amor mismo te permitirá discernir sin error entre el bien y el mal. Es posible que estas experiencias puedan cogerte desprevenido al principio por ser tan poco comunes.[3] Pero el ciego impulso del amor afirmará tu corazón y no les darás crédito hasta que reciban su aprobación desde dentro, por el Espíritu Santo, o desde fuera por la orientación de un prudente padre espiritual.

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NOTAS 

[1] * “De donde las almas esos mismos bienes poseen por participación que él por naturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participación, iguales y compañeros suyos de Dios. De donde san Pedro (2 Pe. 1, 2­4) dijo: Gracia y paz sea cumplida y perfecta en vosotros en el conocimiento de Dios y de Jesucristo Nuestro Señor, de la manera que nos son dadas todas las cosas de su divina virtud para la vida y la piedad, por el conocimiento de aquel que nos llamó con su propia gloria y virtud, por el cual muy grandes y preciosas promesas nos dio, para que por estas cosas seamos hechos compañeros de la divina naturaleza. Hasta aquí son palabras de san Pedro, en las cuales da claramente a entender que el alma participará al mismo Dios, que será obrando en él acompañadamente con él la obra de la Santísima Trinidad, de la manera que habemos dicho, por causa de la unión sustancial entre el alma y Dios. Lo cual, aunque se cumple perfectamente en la otra vida, todavía en ésta (cuando se llega al estado perfecto, como decimos ha llegado aquí el alma) se alcanza gran rastro y sabor de ella, al modo que vamos diciendo, aunque, como habemos dicho, no se puede decir." (San Juan de la Cruz, Cantico espiritual B, 40,6)

* "Esto digo para que entiendan que el que siempre se quisiere ir arrimando a la habilidad y discurso natural para ir a Dios no será muy espiritual. Porque hay algunos que piensan que a pura fuerza y operación del sentido, que de suyo es bajo y no más que natural, pueden venir y llegar a las fuerzas y alteza del espíritu sobrenatural; al cual no se llega sino el sentido corporal con su operación anegado y dejado aparte.
Pero otra cosa es cuando del espíritu se deriva efecto espiritual en el sentido, porque cuando así es, antes puede acaecer de mucho espíritu, como se ha dado a entender en lo que habemos dicho de las llagas, que de la fuerza interior salen afuera; y como en san Pablo, que, del gran sentimiento que tenía de los dolores de Cristo en el alma, le redundaba en el cuerpo, según él daba a entender a los de Galacia (6, 17), diciendo: Yo en mi cuerpo traigo las heridas de mi Señor Jesús". (Llama de anmor viva 2,14).

* Y comentando el verso “¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, que a vida eterna sabe, y toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado” dice el santo carmelita: “Y de este bien del alma a veces redunda en el cuerpo la unción del Espíritu Santo, y goza toda la sustancia sensitiva, todos los miembros y huesos y médulas, no tan remisamente como comúnmente suele acaecer, sino con sentimiento de grande deleite y gloria, que se siente hasta los últimos artejos de pies y manos. Y siente el cuerpo tanta gloria en la del alma, que en su manera engrandece a Dios, sintiéndole en sus huesos, conforme aquello que David (Sal. 34, 10) dice: Todos mis huesos dirán: Dios, ¿quién semejante a ti? Y porque todo lo que de esto se puede decir es menos, por eso baste decir, así de lo corporal como de espiritual: que a vida eterna sabe, y toda deuda paga" (Llama de amor viva 14, 22)

[2] Santa Teresa, al hablar de los consuelos espirtuales, habla de contentos, que proceden de nuestro natural, y gustos, que vienen de Dios y los siente nuestro natural: . "Pues hablando de lo que dije que diría aquí, de la diferencia que hay entre contentos en la oración o gustos, los contentos me parece a mí se pueden llamar los que nosotros adquirimos con nuestra meditación y peticiones a nuestro Señor, que procede de nuestro natural, aunque en fin ayuda para ello Dios, que hase de entender en cuanto dijere que no podemos nada sin El; mas nacen de la misma obra virtuosa que hacemos y parece a nuestro trabajo lo hemos ganado, y con razón nos da contento habernos empleado en cosas semejantes. Mas, si lo consideramos, los mismos contentos tendremos en muchas cosas que nos pueden suceder en la tierra: así en una gran hacienda que de presto se provea a alguno; como de ver una persona que mucho amamos, de presto; como de haber acertado en un negocio importante y cosa grande, de que todos dicen bien; como si a alguna le han dicho que es muerto su marido o hermano o hijo y le ve venir vivo. Yo he visto derramar lágrimas de un gran contento, y aun me ha acaecido alguna vez. Paréceme a mí que así como estos contentos son naturales, así en los que nos dan las cosas de Dios, sino que son de linaje más noble, aunque estotros no eran tampoco malos. En fin, comienzan de nuestro natural mismo y acaban en Dios. Los gustos comienzan de Dios y siéntelos el natural y goza tanto de ellos como gozan los que tengo dichos y mucho más. ¡Oh Jesús, y qué deseo tengo de saber declararme en esto!; porque entiendo, a mi parecer, muy conocida diferencia y no alcanza mi saber a darme a entender. Hágalo el Señor." (4 Moradas 1,4)

[3]  "Y de aquí es que las obras de las tales almas sólo son las que conviene y son razonables, y no las que no convienen; porque el Espíritu de Dios las hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que conviene ignorar, y acordarse de lo que se han de acordar sin formas (o con formas) y olvidar lo que es de olvidar, y las hace amar lo que han de amar, y no amar lo que no es en Dios. Y así, todos los primeros movimientos de las potencias de las tales almas son divinos; y no hay que maravillar que los movimientos y operaciones de estas potencias sean divinos, pues están transformadas en ser divino" (3 S 2,9: para más claridad conviene leer hasta el número 12.)

Diciembre 2024
C.A