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miércoles, 8 de enero de 2025

NUBE DEL NO-SABER 49


49.

QUE LA ESENCIA DE TODA PERFECCIÓN ES UNA BUENA VOLUNTAD; LOS CONSUELOS SENSIBLES NO SON ESENCIALES PARA LA PERFECCIÓN EN ESTA VIDA.

Y así puedes apoyarte confiadamente en este limpio impulso del amor que brota de tu corazón y seguirle donde te lleve, pues es tu guía seguro en esta vida y te llevará a la gloria de la venidera[1].

Este pequeño amor es la esencia de una buena vida y sin él nada bueno es posible. Básicamente, el amor significa una radical y personal entrega a Dios. Esto supone que tu voluntad está armoniosamente sintonizada a la suya en una permanente alegría y entusiasmo por cuanto él hace.[2]

Una buena voluntad como esta es la esencia de la más alta perfección. El goce y consolaciones del espíritu y del sentido, por sublimes que sean, son meramente accidentales en comparación con ella y de ella dependen totalmente.

Digo que son accidentales, porque importa poco el que una persona las experimente o no. Son contingentes a la vida en la tierra;  pero en la eternidad serán elementos esenciales de la gloria final del hombre, tan pronto como su cuerpo (que las siente ahora) se una real y esencialmente para siempre con su espíritu.,[3]

Pero en la tierra el meollo de toda consolación es la realidad íntima de una buena voluntad. Estoy seguro, además, de que la persona que ha madurado en la perfección de su voluntad (al menos en lo que le es posible en esta vida) no experimenta delicia o consolación a la que no pudiera renunciar voluntaria y gozosamente si Dios quisiera.

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NOTAS 

[1] En el número que hoy leemos se insiste en lo que ya exponía Nube en el número 3: "He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por sí mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea ésta la única preocupación de tu mente y de tu corazón”. Hoy se reitera: “Puedes apoyarte confiadamente en este limpio impulso del amor que brota de tu corazón y seguirle donde te lleve, pues es tu guía seguro en esta vida y te llevará a la gloria de la venidera

Ese guía seguro en esta vida es la fe, que es “seguridad en la oscuridad”. Me fío de la Palabra de Dios, a veces oscura para el entendimiento, pero que “aunque tenebrosa es agua, y por eso no ha de dejar de reficionar y fortalecer al alma en lo que más le conviene, aunque a oscuras y penosamente. Porque, desde luego, el alma ve en sí una verdadera determinación y eficacia de no hacer cosa que entienda ser ofensa a Dios, ni de dejar de hacer lo que parece cosa de su servicio” (San Juan de la Cruz, Noche oscura  2,16,14). Busco la voluntad de Dios y la sigo.

Dios te lleva hacia Él cuando te pones en sus manos con fe. El texto citado de san Juan de la Cruz lo hace al hilo del versículo del poema de la Noche oscura que canta que el alma sale al encuentro del amado “a oscuras y segura”. “A oscuras y segura /por la secreta escala, disfrazada, / ¡oh dichosa ventura!, / a oscuras y en celada, / estando ya mi casa sosegada”. Es preciso sosegar el alma, excitada por el egocentrismo y nerviosa por la oscuridad o dudas de la fe, e invitarla a poner su seguridad en Aquel hacia quien dirige su impulso de amor en la oscuridad.


[2] "Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo, y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo” (San Juan de la Cruz) . El alma camina, dice san Juan de la Cruz, entusiasmada por las noticias que de Dios recibe en la contemplación de las criaturas; de esta visión queda llagada o tocada de amor, “los ángeles me inspiran y los hombres de ti me enseñan, de ti más me enamoran; y así, todas de amor más me llagan “ (Cántico 7,7). El impulso de amor es suscitado por los toques de luz que se dan en la oscuridad; como los ojos que se sienten dañados por una fuerte luz cuando ésta surge de repente en medio de la noche.

[3] Dios nunca da la visión completa de su Ser en esta vida. Siempre habrá un “más” que conocer y sentir de Él. Se da la paradoja de que a quien entiende claro lo único que le queda claro es que le queda todo por entender. Las llagas de amor que provocan la contemplación de Dios en las criaturas dejan “un no sé qué que quedan balbuciendo”, una forma de decir: dejan la experiencia, pero no consiguen explicar el Misterio. Transcribo literalmente de san Juan de la Cruz: 

“Acaece a veces a las almas que están ya aprovechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen o ven o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se les da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza. Y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido entender. Y así, una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por vía de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente a Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo. Porque es, en alguna manera, al modo de los que le ven en el cielo, donde los que más le conocen entienden más distintamente lo infinito que les queda por entender; porque aquellos que menos le ven son a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que más ven.
Esto creo no lo acabará bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños, que es no acertar a decir y dar a entender qué hay que decir". (Cantico 7,9-10).

En medio de los gustos y consolaciones que podamos recibir en el camino Nube nos dice que no nos enganchemos a ellos, porque  "en la tierra el meollo de toda consolación es la realidad íntima de una buena voluntad"; como si dijera: busca la voluntad de Dios y ama como Él. No busques gtu consolación sino el consuelo de Dios en sus hijos. "Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y lo demás se os dará por añadidura". (Mt 6,33). "Ama y haz lo que quieras", en palabras de san Agustín. 

Enero 2025
C. A.

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