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miércoles, 12 de febrero de 2025

NUBE DEL NO-SABER, 51


51.

QUE LOS HOMBRES HAN DE PROCURAR NO INTERPRETAR LITERALMENTE LO QUE SE DICE EN SENTIDO ESPIRITUAL, EN PARTICULAR EL «DENTRO» Y «ARRIBA».

Fija, pues, humildemente tu ciego impulso de amor en tu corazón.[1] No hablo de tu corazón físico, por supuesto, sino de tu corazón espiritual, de tu voluntad. Procura no tomar las cosas espirituales de que te hablo en sentido literal. Créeme, la vanidad humana de los que tienen una mente rápida e imaginativa puede llevarles a grandes errores al obrar así.

Consideremos, por ejemplo, lo que te dije sobre el ocultar tu deseo ante Dios lo mejor que puedas. Si te hubiera dicho que le mostraras tu deseo, lo hubieras tomado quizá más al pie de la letra que ahora, cuando te digo que lo ocultes. Pues ahora te das cuenta de que ocultar algo intencionadamente es introducirlo en lo hondo de tu espíritu.[2] Sigo creyendo que se necesita una gran cautela al interpretar las palabras empleadas en un sentido espiritual para no distorsionarías por un significado literal. Has de cuidar, en particular, las palabras «dentro» y «arriba», por el gran error y decepción que puede producir en la vida de los que se han propuesto ser contemplativos, la distorsión del significado que está detrás de estos vocablos. Puedo confirmar esto con mi propia experiencia y con la de otros. Pienso que te seria muy útil saber algo de estos engaños.

Un joven discípulo de la escuela de Dios, que acaba de abandonar el mundo, cree que por el hecho de haberse entregado a la oración y a la penitencia durante algún tiempo y bajo la dirección de su padre espiritual, ya está preparado para iniciar la contemplación. Ha oído hablar o ha leído sobre ella en el sentido de que «el hombre debe recoger todas sus facultades en si mismo» o «que debe saltar por encima de sí mismo». No bien ha oído esto cuando, arrastrado por su ignorancia de la vida interior, por la sensualidad y la curiosidad, distorsiona su significado. Siente dentro de sí mismo una curiosidad natural por lo oculto y misterioso, y supone que la gracia le llama a la contemplación. Se aferra tan testarudamente a esta convicción, que si su padre espiritual no está de acuerdo con él, se pone muy triste. Entonces comienza a pensar y a decir a otros, tan ignorantes como él, que no le entienden. Se aleja y movido por la audacia y la presunción, deja la oración humilde y la disciplina espiritual demasiado pronto, para comenzar (así lo supone él) la obra de la contemplación.[3]  . 

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NOTAS

[1] Se vuelve a insistir aquí en el impulso “ciego” (libre de prejuicios y consideraciones) de amor hacia Dios. La contemplación pide dejar a un lado los juegos y pensamientos imaginativos que suelen alimentar la vanidad. Cuando te distraigas en la oración mira que no te atrape la mente con pensamientos que sólo engordan tu ego. Déjalos ir, sin violencia interior, sin culpabilidad por tu parte. Quien se deja arrastrar por ellos, aunque sean pensamientos muy nobles, aparta su corazón de lo único importante: Dios.

[2] El autor parece jugar aquí con las dificultades del lenguaje sobre Dios. Ocultar los deseos ante Dios sería un imposible, ya que según dice el Salmo : "Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia lees mis pensamientos... Antes de que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces por completo." (139,1-4); según este texto ocultar los deseos ante Dios no tiene sentido, y en lugar de esconderlos, lo adecuado sería animar a los creyentes a confesarlos y someterlos a su voluntad (cf Flp 4:6). Sin embargo, decir que hay que “ocultar los deseos ante Dios” no es decir un imposible, sino una invitación a dejarlos estar en lo oculto, no permitir que entorpezcan el encuentro con “el Dios que es”, y que seguro que no es “el Dios que deseas”.

[3] Se explica mejor esto en el siguiente numero de Nube. 

Febrero 2025
Casto Acedo

miércoles, 5 de febrero de 2025

A vueltas con la felicidad.

 


Hace tiempo bajé una charla de Virginia Blanes sobre la felicidad. Es de hace 9 años y está en  youtube,

  https://www.youtube.com/watch?v=CWwDJvg4ggs&t=4695s, . 

No suelo escuchar últimamemente muchas charlas de autoayuda, pero a veces lo hago.

Esta la encontré guardada en mi pc y me ha parecido buena, aunque no deja de ser un poco más de lo mismo: "tú puedes" (voluntarismo)... No obstante os la enlazo y facilito en mp3 por lo que tiene de insistencia en el "momento presente" y en la idea de que la solución  de los problemas no está tanto en camabiar a los demás (que se les puede ayudar también) sino en realizar cambios interiores. 

Por si te interesa puedes clickar en el enlace, o bajar en mp3 desde este otro: 

https://drive.google.com/file/d/10dygODzygLu1kaKqgb_tAjxa9Udr4108/view?usp=sharing

Yo lo he escuchado esta mañana dando un paseo. Una buena opción. Por eso os lo paso en mp3.

Nota. Tengo el Drive saturado. La mantendré sólo unos días en mp3. 

Enero 2025

Casto Acedo 


martes, 21 de enero de 2025

NUBE DEL NO-SABER 50

 

50.

QUÉ SE ENTIENDE POR AMOR PURO; QUE ALGUNAS PERSONAS EXPERIMENTAN POCA CONSOLACIÓN SENSIBLE MIENTRAS QUE OTRAS EXPERIMENTAN MUCHA

Espero que veas ahora por qué es tan importante que concentremos toda nuestra energía y atención en este suave movimiento de amor en la voluntad. Con toda la reverencia debida a los dones de Dios, mi opinión es que debemos estar completamente despreocupados de los deleites y consuelos del sentido o del espíritu, por muy agradables o sublimes que sean. Si vienen, bien venidos sean, pero no te detengas en ellos por miedo a quedarte vacío; créeme, gastarás mucha energía si te mantienes mucho tiempo en dulces sentimientos y lágrimas.

Es posible, además, que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo. Puedes saber si sucede esto o no, si te sientes aburrido e irritable cuando no las experimentas[1]. Si hallares que este es tu caso, entonces tu amor no es todavía casto o perfecto. Cuando el amor es casto y perfecto, puede permitir que los sentidos se nutran y fortalezcan por suaves emociones y lágrimas,[2] pero nunca se turba si Dios permite que desaparezcan. Sigue gozándose en Dios de la misma manera.

Algunas personas experimentan cierto grado de consolación casi siempre, mientras que otras sólo raras veces. Dios, en su gran sabiduría, determina lo que es mejor para cada uno. Ciertas personas son espiritualmente tan frágiles y delicadas que, a menos que sean siempre confortadas con un poco de consolación sensible, serían incapaces de aguantar las diversas tentaciones y sufrimientos que las afligen mientras luchan en esta vida contra sus enemigos interiores y exteriores. Y hay otros tan frágiles físicamente, que son incapaces de purificarse a través de una rigurosa disciplina. Nuestro Señor, en su gran bondad, purifica a estas personas espiritualmente por medio de consuelos y lágrimas.

Hay, sin embargo, otros tan viriles espiritualmente, que encuentran suficiente consuelo en el reverente ofrecimiento de este sencillo y pequeño amor y en la suave armonía de sus corazones con el de Dios. Encuentran tal fortalecimiento espiritual en su interior, que necesitan poco de otro consuelo. Cuál de estas personas es más santa o cercana a Dios, sólo él lo sabe. Yo, ciertamente, no lo sé.[3]

*

NOTAS

[1] Hablando de la  "avaricia espiritual" san Juan de la Cruz dice que  “tienen muchos principiantes a veces mucha avaricia espiritual, porque apenas les verán contentos en el espíritu que Dios les da; andan muy desconsolados y quejosos porque no hallan el consuelo que querrían en las cosas espirituales. Muchos no se acaban de hartar de oír consejos y aprender preceptos espirituales y tener y leer muchos libros que traten de eso, y váseles más en esto el tiempo que en obrar la mortificación y perfección de la pobreza interior de espíritu que deben. Porque, a más de esto, se cargan de imágenes y rosarios bien curiosos; ahora dejan unos, ya toman otros; ahora truecan, ahora destruecan; ya los quieren de esta manera, ya de esotra, aficionándose más a esta cruz que a aquélla, por ser más curiosa. Y veréis a otros arreados de "agnusdeis" y reliquias y nóminas, como los niños de dijes. / En lo cual yo condeno la propiedad de corazón y el asimiento que tienen al modo, multitud y curiosidad de cosas, por cuanto es muy contra la pobreza de espíritu, que sólo mira en la sustancia de la devoción, aprovechándose sólo de aquello que basta para ella, y cansándose de esotra multiplicidad y de la curiosidad de ella; pues que la verdadera devoción ha de salir del corazón, sólo en la verdad y sustancia de lo que representan las cosas espirituales, y todo lo demás es asimiento y propiedad de imperfección, que, para pasar a alguna manera de perfección, es necesario que se acabe el tal apetito” (Noche, Libro primero  3,1). Como dice Nube, tal vez esas devociones que tanto nos gustan sean un buen comienzo, no es nada malo "que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo"; pero hay que vigilar para no estancarse en los gustos subjetivos, que nos distraen y no nos dejan ir a Dis. 

[2] Comentando el “me hice perdidiza y fui ganada” del verso 29 del Cántico: “Pues ya si en el ejido de hoy más no fuere vista ni hallada, diréis que me he perdido; que, andando enamorada, me hice perdidiza, y fui ganada”, dice san Juan de la Cruz. "Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y ésa tiene por su ganancia; y así lo es, según dice san Pablo (Fil.1,21), diciendo: Mori lucrum, esto es: Mi morir por Cristo es mi ganancia, espiritualmente a todas las cosas y a sí mismo. Y por eso dice el alma: fui ganada, porque el que a sí no se sabe perder no se gana, antes se pierde, según dice Nuestro Señor en el Evangelio (Mt. 16, 25), diciendo: El que quisiere ganar para sí su alma, ése la perderá; y el que la perdiere para consigo por mí, ése la ganará. / Y si queremos entender el dicho verso más espiritualmente y más al propósito que aquí se trata, es de saber que, cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los modos y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros medios algunos de criatura y sentido, sino que pasó sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor, entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios, y a lo que es en sí".  (Cantico espiritual, 29,11)

 

[3] San Juan de la Cruz indica que a quienes se estancan en los gustos y contentos Dios no los abandona, se los sigue dando si lo ve necesario. En un lugar que no recuerdo Santa Teresa dice que los gustos y contentos los da Dios a quienes son flacos en la fe; quien tiene una fe sólida y soporta con entereza la noche no necesita esos regalos. Veamos lo de san Juan: "A los muy flacos con mucha remisión y flacas tentaciones mucho tiempo les lleva por esta noche, dándoles ordinarias refecciones al sentido porque no vuelvan atrás, y tarde llegan a la pureza de perfección en esta vida, y algunos de éstos nunca; que ni bien están en la noche, ni bien fuera de ella; porque, aunque no pasan adelante, para que se conserven en humildad y conocimiento propio, los ejercita Dios algunos ratos y días en aquellas tentaciones y sequedades; y les acude con el consuelo otras veces y temporadas, para que desmayando no se vuelvan a buscar el del mundo. A otras almas más flacas anda Dios con ellas como pareciendo y trasponiendo, para ejercitarlas en su amor, porque sin desvíos no aprendieran a llegarse a Dios". (Noche oscura, Libro primero, 14,5). Como dice Nube, hay quienes "Encuentran tal fortalecimiento espiritual en su interior, que necesitan poco de otro consuelo", les basta la fe y el sentimiento de la presencia de Dios dentro y no necesitan regalos de fuera.

Algo similar dice al comentar el verso de Llama " ¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva, acaba ya, si quieres; ¡rompe la tela de este dulce encuentro!. La experiencia de la unión, a decir del santo, requiere una purgación o purificación muy grande, y afirma que “esta purgación en pocas almas acaece tan fuerte; sólo en aquellas que el Señor quiere levantar a más alto grado de unión, porque a cada una dispone con purga más o menos fuerte, según el grado a que la quiere levantar, y según también la impureza e imperfección de ella, y así, esta pena se parece a la del purgatorio; porque así como se purgan allí los espíritus para poder ver a Dios por clara visión en la otra vida, así, en su manera, se purgan aquí las almas para poder transformarse en él por amor en ésta”  (Llama 1,24).

Enero 2025

Casto Acedo

miércoles, 8 de enero de 2025

NUBE DEL NO-SABER 49


49.

QUE LA ESENCIA DE TODA PERFECCIÓN ES UNA BUENA VOLUNTAD; LOS CONSUELOS SENSIBLES NO SON ESENCIALES PARA LA PERFECCIÓN EN ESTA VIDA.

Y así puedes apoyarte confiadamente en este limpio impulso del amor que brota de tu corazón y seguirle donde te lleve, pues es tu guía seguro en esta vida y te llevará a la gloria de la venidera[1].

Este pequeño amor es la esencia de una buena vida y sin él nada bueno es posible. Básicamente, el amor significa una radical y personal entrega a Dios. Esto supone que tu voluntad está armoniosamente sintonizada a la suya en una permanente alegría y entusiasmo por cuanto él hace.[2]

Una buena voluntad como esta es la esencia de la más alta perfección. El goce y consolaciones del espíritu y del sentido, por sublimes que sean, son meramente accidentales en comparación con ella y de ella dependen totalmente.

Digo que son accidentales, porque importa poco el que una persona las experimente o no. Son contingentes a la vida en la tierra;  pero en la eternidad serán elementos esenciales de la gloria final del hombre, tan pronto como su cuerpo (que las siente ahora) se una real y esencialmente para siempre con su espíritu.,[3]

Pero en la tierra el meollo de toda consolación es la realidad íntima de una buena voluntad. Estoy seguro, además, de que la persona que ha madurado en la perfección de su voluntad (al menos en lo que le es posible en esta vida) no experimenta delicia o consolación a la que no pudiera renunciar voluntaria y gozosamente si Dios quisiera.

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NOTAS 

[1] En el número que hoy leemos se insiste en lo que ya exponía Nube en el número 3: "He aquí lo que has de hacer. Eleva tu corazón al Señor; con un suave movimiento de amor, deseándole por sí mismo y no por sus dones. Centra tu atención y deseo en él y deja que sea ésta la única preocupación de tu mente y de tu corazón”. Hoy se reitera: “Puedes apoyarte confiadamente en este limpio impulso del amor que brota de tu corazón y seguirle donde te lleve, pues es tu guía seguro en esta vida y te llevará a la gloria de la venidera”. 

Ese guía seguro en esta vida es la fe, que es “seguridad en la oscuridad”. Me fío de la Palabra de Dios, a veces oscura para el entendimiento, pero que “aunque tenebrosa es agua, y por eso no ha de dejar de reficionar y fortalecer al alma en lo que más le conviene, aunque a oscuras y penosamente. Porque, desde luego, el alma ve en sí una verdadera determinación y eficacia de no hacer cosa que entienda ser ofensa a Dios, ni de dejar de hacer lo que parece cosa de su servicio” (San Juan de la Cruz, Noche oscura  2,16,14). Busco la voluntad de Dios y la sigo.

Dios te lleva hacia Él cuando te pones en sus manos con fe. El texto citado de san Juan de la Cruz lo hace al hilo del versículo del poema de la Noche oscura que canta que el alma sale al encuentro del amado “a oscuras y segura”. “A oscuras y segura /por la secreta escala, disfrazada, / ¡oh dichosa ventura!, / a oscuras y en celada, / estando ya mi casa sosegada”. Es preciso sosegar el alma, excitada por el egocentrismo y nerviosa por la oscuridad o dudas de la fe, e invitarla a poner su seguridad en Aquel hacia quien dirige su impulso de amor en la oscuridad.


[2] "Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo, y todos más me llagan, y déjame muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo” (San Juan de la Cruz) . El alma camina, dice san Juan de la Cruz, entusiasmada por las noticias que de Dios recibe en la contemplación de las criaturas; de esta visión queda llagada o tocada de amor, “los ángeles me inspiran y los hombres de ti me enseñan, de ti más me enamoran; y así, todas de amor más me llagan “ (Cántico 7,7). El impulso de amor es suscitado por los toques de luz que se dan en la oscuridad; como los ojos que se sienten dañados por una fuerte luz cuando ésta surge de repente en medio de la noche.

[3] Dios nunca da la visión completa de su Ser en esta vida. Siempre habrá un “más” que conocer y sentir de Él. Se da la paradoja de que a quien entiende claro lo único que le queda claro es que le queda todo por entender. Las llagas de amor que provocan la contemplación de Dios en las criaturas dejan “un no sé qué que quedan balbuciendo”, una forma de decir: dejan la experiencia, pero no consiguen explicar el Misterio. Transcribo literalmente de san Juan de la Cruz: 

“Acaece a veces a las almas que están ya aprovechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen o ven o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se les da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza. Y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido entender. Y así, una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por vía de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente a Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo. Porque es, en alguna manera, al modo de los que le ven en el cielo, donde los que más le conocen entienden más distintamente lo infinito que les queda por entender; porque aquellos que menos le ven son a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que más ven.
Esto creo no lo acabará bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, llámalo un no sé qué; porque así como no se entiende, así tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los niños, que es no acertar a decir y dar a entender qué hay que decir". (Cantico 7,9-10).

En medio de los gustos y consolaciones que podamos recibir en el camino Nube nos dice que no nos enganchemos a ellos, porque  "en la tierra el meollo de toda consolación es la realidad íntima de una buena voluntad"; como si dijera: busca la voluntad de Dios y ama como Él. No busques gtu consolación sino el consuelo de Dios en sus hijos. "Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y lo demás se os dará por añadidura". (Mt 6,33). "Ama y haz lo que quieras", en palabras de san Agustín. 

Enero 2025
C. A.

miércoles, 4 de diciembre de 2024

NUBE DEL NO-SABER 48

 48.

QUE DIOS DESEA SER SERVIDO POR EL HOMBRE EN CUERPO Y ALMA; QUE ÉL GLORIFICARÁ A AMBOS; Y CÓMO DISTINGUIR ENTRE GOCES ESPIRITUALES BUENOS Y MALOS.

Mi intención en todo esto no es ciertamente disuadirte de que ores en voz alta cuando el Espíritu Santo te inspire hacerlo así. Y si el gozo de tu espíritu inunda tus sentidos de manera que comienzas a hablar a Dios como hablarías a un hombre cualquiera, diciendo cosas como «Jesús», «dulce Jesús», y otras parecidas, no necesitas apagar tu espíritu. Dios no permita que me entiendas mal en esta materia. Pues ciertamente no quiero apartarte de expresiones externas de amor. Dios me libre de querer separar cuerpo y espíritu, pues fue él mismo quien los hizo una unidad.

En efecto, debemos honrar a Dios con toda la persona, cuerpo y espíritu juntos. Y en la eternidad él glorificará perfectamente toda nuestra persona, cuerpo y espíritu. Como primicia de su eterna gloria, Dios puede inflamar a veces los sentidos de sus fieles amigos con indecible delicia y consuelo, incluso aquí mismo, en esta vida. Y no solamente una o dos veces, sino quizá con mucha frecuencia, según juzgue más conveniente. Este goce, sin embargo, no se origina fuera de la persona entrando a través de las fuerzas de los sentidos, sino que brota de una abundancia de alegría espiritual y de verdadera devoción del espíritu.[1] Consolación y gozo como este no ha de ser nunca puesto en duda o temido. En una palabra, creo que todo el que lo experimenta no podrá ya dudar de su autenticidad.

Pero te prevengo para que seas cauto ante otros consuelos, sonidos, alegrías o goces provenientes de fuentes externas que no puedes identificar, ya que pueden ser buenos o malos, obra de un ángel bueno o del espíritu maligno. Pero si evitas vanas especulaciones y tensiones físicas y emocionales no naturales en los caminos que yo te he enseñado (o en caminos mejores que tú puedas descubrir), importa poco que sean consuelos buenos o malos, pues no pueden hacerte mal. ¿Por qué está tu seguridad tan afianzada? Sin duda, porque la fuente de la auténtica consolación es el deseo reverente y amoroso que habita en un corazón puro. Esta es la obra del Dios todopoderoso labrada sin recurso de técnicas y por lo mismo libre de la fantasía y del error que llevan a caer a un hombre en esta vida.

Por lo que se refiere a otros consuelos, sonidos y goces, no entraré en los criterios para discernir si son buenos o malos ahora, pues no creo que sea necesario.[2] Han sido tratados en toda su extensión en la obra de otro hombre que es muy superior a cuanto yo pudiera escribir o decir. Allí puedes encontrar cuanto he dicho y cuanto tú necesitas saber, y mucho mejor tratado. Pero ¿qué importa eso? De todos modos yo proseguiré, pues no me molesta contestar al deseo de tu corazón que busca la comprensión de la vida interior. Este deseo me lo manifestaste antes a mí con palabras y ahora lo veo claramente en tus acciones.

Diré una cosa relativa a estos sonidos y goces que percibes a través de las facultades naturales y que pueden o no ser malas. Aprende a estar continuamente ocupado en el ansia ciega reverente y gozosa del amor contemplativo como te he enseñado. Si haces esto, estoy cierto que este amor mismo te permitirá discernir sin error entre el bien y el mal. Es posible que estas experiencias puedan cogerte desprevenido al principio por ser tan poco comunes.[3] Pero el ciego impulso del amor afirmará tu corazón y no les darás crédito hasta que reciban su aprobación desde dentro, por el Espíritu Santo, o desde fuera por la orientación de un prudente padre espiritual.

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NOTAS 

[1] * “De donde las almas esos mismos bienes poseen por participación que él por naturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participación, iguales y compañeros suyos de Dios. De donde san Pedro (2 Pe. 1, 2­4) dijo: Gracia y paz sea cumplida y perfecta en vosotros en el conocimiento de Dios y de Jesucristo Nuestro Señor, de la manera que nos son dadas todas las cosas de su divina virtud para la vida y la piedad, por el conocimiento de aquel que nos llamó con su propia gloria y virtud, por el cual muy grandes y preciosas promesas nos dio, para que por estas cosas seamos hechos compañeros de la divina naturaleza. Hasta aquí son palabras de san Pedro, en las cuales da claramente a entender que el alma participará al mismo Dios, que será obrando en él acompañadamente con él la obra de la Santísima Trinidad, de la manera que habemos dicho, por causa de la unión sustancial entre el alma y Dios. Lo cual, aunque se cumple perfectamente en la otra vida, todavía en ésta (cuando se llega al estado perfecto, como decimos ha llegado aquí el alma) se alcanza gran rastro y sabor de ella, al modo que vamos diciendo, aunque, como habemos dicho, no se puede decir." (San Juan de la Cruz, Cantico espiritual B, 40,6)

* "Esto digo para que entiendan que el que siempre se quisiere ir arrimando a la habilidad y discurso natural para ir a Dios no será muy espiritual. Porque hay algunos que piensan que a pura fuerza y operación del sentido, que de suyo es bajo y no más que natural, pueden venir y llegar a las fuerzas y alteza del espíritu sobrenatural; al cual no se llega sino el sentido corporal con su operación anegado y dejado aparte.
Pero otra cosa es cuando del espíritu se deriva efecto espiritual en el sentido, porque cuando así es, antes puede acaecer de mucho espíritu, como se ha dado a entender en lo que habemos dicho de las llagas, que de la fuerza interior salen afuera; y como en san Pablo, que, del gran sentimiento que tenía de los dolores de Cristo en el alma, le redundaba en el cuerpo, según él daba a entender a los de Galacia (6, 17), diciendo: Yo en mi cuerpo traigo las heridas de mi Señor Jesús". (Llama de anmor viva 2,14).

* Y comentando el verso “¡Oh cauterio suave! ¡Oh regalada llaga! ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado, que a vida eterna sabe, y toda deuda paga! Matando, muerte en vida la has trocado” dice el santo carmelita: “Y de este bien del alma a veces redunda en el cuerpo la unción del Espíritu Santo, y goza toda la sustancia sensitiva, todos los miembros y huesos y médulas, no tan remisamente como comúnmente suele acaecer, sino con sentimiento de grande deleite y gloria, que se siente hasta los últimos artejos de pies y manos. Y siente el cuerpo tanta gloria en la del alma, que en su manera engrandece a Dios, sintiéndole en sus huesos, conforme aquello que David (Sal. 34, 10) dice: Todos mis huesos dirán: Dios, ¿quién semejante a ti? Y porque todo lo que de esto se puede decir es menos, por eso baste decir, así de lo corporal como de espiritual: que a vida eterna sabe, y toda deuda paga" (Llama de amor viva 14, 22)

[2] Santa Teresa, al hablar de los consuelos espirtuales, habla de contentos, que proceden de nuestro natural, y gustos, que vienen de Dios y los siente nuestro natural: . "Pues hablando de lo que dije que diría aquí, de la diferencia que hay entre contentos en la oración o gustos, los contentos me parece a mí se pueden llamar los que nosotros adquirimos con nuestra meditación y peticiones a nuestro Señor, que procede de nuestro natural, aunque en fin ayuda para ello Dios, que hase de entender en cuanto dijere que no podemos nada sin El; mas nacen de la misma obra virtuosa que hacemos y parece a nuestro trabajo lo hemos ganado, y con razón nos da contento habernos empleado en cosas semejantes. Mas, si lo consideramos, los mismos contentos tendremos en muchas cosas que nos pueden suceder en la tierra: así en una gran hacienda que de presto se provea a alguno; como de ver una persona que mucho amamos, de presto; como de haber acertado en un negocio importante y cosa grande, de que todos dicen bien; como si a alguna le han dicho que es muerto su marido o hermano o hijo y le ve venir vivo. Yo he visto derramar lágrimas de un gran contento, y aun me ha acaecido alguna vez. Paréceme a mí que así como estos contentos son naturales, así en los que nos dan las cosas de Dios, sino que son de linaje más noble, aunque estotros no eran tampoco malos. En fin, comienzan de nuestro natural mismo y acaban en Dios. Los gustos comienzan de Dios y siéntelos el natural y goza tanto de ellos como gozan los que tengo dichos y mucho más. ¡Oh Jesús, y qué deseo tengo de saber declararme en esto!; porque entiendo, a mi parecer, muy conocida diferencia y no alcanza mi saber a darme a entender. Hágalo el Señor." (4 Moradas 1,4)

[3]  "Y de aquí es que las obras de las tales almas sólo son las que conviene y son razonables, y no las que no convienen; porque el Espíritu de Dios las hace saber lo que han de saber, e ignorar lo que conviene ignorar, y acordarse de lo que se han de acordar sin formas (o con formas) y olvidar lo que es de olvidar, y las hace amar lo que han de amar, y no amar lo que no es en Dios. Y así, todos los primeros movimientos de las potencias de las tales almas son divinos; y no hay que maravillar que los movimientos y operaciones de estas potencias sean divinos, pues están transformadas en ser divino" (3 S 2,9: para más claridad conviene leer hasta el número 12.)

Diciembre 2024
C.A

miércoles, 6 de noviembre de 2024

NUBE DEL NO-SABER 47

47.

C
ÓMO CRECER HASTA LA PERFECCIÓN DE LA PUREZA DEL ESPÍRITU; CÓMO MANIFIESTA UN CONTEMPLATIVO SU DESEO A DIOS DE UNA MANERA Y LOS HOMBRES DE OTRA.

No te molestes si te parece que hablo infantil y alocadamente y como si careciera de sano juicio. Lo hago adrede, pues creo que el Señor me ha inspirado en los últimos días para pensar y sentir así y decir a algunos de mis otros buenos amigos lo que ahora te digo a ti.

Una razón que tengo para aconsejarte que ocultes el deseo de tu corazón de los ojos de Dios es que, cuando tú lo ocultas, más clara y realmente lo ve él. Al ocultarlo consigues tu propósito y ves tu deseo cumplido antes que por otros medios que pudieras discurrir para atraer la atención de Dios.

Otra segunda razón es que quiero que vayas independizándote de tus constantes emociones y que llegues a experimentar a Dios en la pureza y profundidad de tu espíritu.

Finalmente, quiero ayudarte a anudar el nudo espiritual del amor ardiente que te atará a Dios en comunión de ser y de deseo. Pues, como sabes, Dios es espíritu, y todo aquel que desea unirse a él ha de entrar en la verdad y la profundidad de una comunión espiritual que trasciende con mucho toda representación terrena.[1] Dios, como es obvio, lo sabe todo y nada puede quedar oculto a sus ojos, sea material o espiritual. Pero, por ser espíritu, algo que se ha introducido a fondo en el espíritu es para él más claro y evidente que lo que se mezcla con las emociones. Y por eso lo espiritual es algo connatural a él. Por esta razón creo que cuanto más enraizado está nuestro deseo en las emociones, se encuentra más alejado de Dios que si surgiera simplemente de la actitud gozosa de un espíritu puro y profundo.

Ahora ya puedes entender mejor por qué te aconsejo alegremente cubrir y ocultar tu deseo de Dios. Con ello no te estoy sugiriendo que lo ocultes totalmente, pues sería el consejo de un loco y además, una tarea imposible. Pero te ruego que eches mano de tu ingenuidad para ocultarlo a sus ojos lo mejor que puedas. ¿Por qué te digo esto? Porque quiero que lo metas en el fondo de tu espíritu, lejos del contagio de caprichosas emociones que lo hacen menos espiritual y más alejado de Dios.

Sé, además, que a medida que tu corazón vaya creciendo en pureza de espíritu, estará menos dominado por la carne y más íntimamente unido a Dios. Él te verá más claramente y tú serás una fuente de delicias para él. Su visión, por supuesto, no queda literalmente afectada por esto o por aquello, pues es inmutable. Lo que trato de decirte es que cuando tu corazón se haya transformado por la pureza de espíritu, se hará connatural a Dios, pues él es espíritu.[2]

Tengo todavía otra razón para aconsejarte que escondas tu ansia de la mirada de Dios. Tú y yo, y muchos como nosotros, estamos muy inclinados a desfigurar la realidad espiritual y a concebirla literalmente. Quizá si yo te hubiera urgido a mostrar el deseo de tu corazón a Dios, lo hubieras demostrado físicamente con gestos, sonidos, palabras o con cualquier otra actividad ingeniosa que hubieras podido emplear para manifestar un sentimiento secreto de tu corazón a un amigo humano. Pero esto sólo convertiría tu obra de contemplación en menos simple y depurada, pues nosotros presentamos las cosas al hombre de una manera y a Dios de otra.

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NOTAS 

[1] * San Juan de la Cruz, hablando de las visiones espirituales dice: "aunque estas visiones de sustancias espirituales no se pueden desnudar y claramente ver en esta vida con el entendimiento, puédense, empero, sentir en la sustancia del alma con suavísimos toques y juntas, lo cual pertenece a los sentimientos espirituales, de que con el divino favor trataremos después. Porque a éstos se endereza y encamina nuestra pluma, que es a la divina junta y unión del alma con la Sustancia divina" (2 Subida del monte Carmelo,  2, 24, 4) . 

* Y en otro lugar dice: "Acerca de lo espiritual, dos maneras hay de vida: una es beatífica, que consiste en ver a Dios, y esta se ha de alcanzar por muerte natural y corporal, como dice san Pablo (2 Cor. 5, 1), diciendo: Sabemos que, si esta nuestra casa de barro se desatare, tenemos morada de Dios en los cielos. La otra es vida espiritual perfecta, que es posesión de Dios por unión de amor, y ésta se alcanza por la mortificación de todos los vicios y apetitos y, de su misma naturaleza, totalmente; y hasta tanto que esto se haga, no se puede llegar a la perfección de esta vida espiritual de unión con Dios, según también lo dice el Apóstol (Rom. 8, 13) por estas palabras, diciendo: Si viviéredes según la carne, moriréis; pero si con el espíritu mortificáredes los hechos de la carne, viviréis" (Llama de amor viva, 2,32)

* Y, hablando de la unión con Dios, indica san Juan que el alma (memoria, entendimiento y voluntad) vive una relación más espiritual que física (emotiva) con Dios; da así razón a Nube del no saber en el número que comentamos cuando afirma que "lo espiritual es algo connatural a él. Por esta razón creo que cuanto más enraizado está nuestro deseo en las emociones, se encuentra más alejado de Dios que si surgiera simplemente de la actitud gozosa de un espíritu puro y profundo". Así lo expresa san Juan de la Cruz: "El entendimiento, que antes de esta unión entendía naturalmente con la fuerza y vigor de su lumbre natural por la vía de los sentidos corporales, es ya movido e informado de otro más alto principio de lumbre sobrenatural de Dios, dejados aparte los sentidos; y así se ha trocado en divino, porque por la unión su entendimiento y el de Dios todo es uno. Y la voluntad, que antes amaba baja y muertamente sólo con su afecto natural, ahora ya se ha trocado en vida de amor divino, porque ama altamente con afecto divino, movida por la fuerza del Espíritu Santo, en que ya vive vida de amor; porque, por medio de esta unión, la voluntad de él y la de ella ya sólo es una voluntad. Y la memoria, que de suyo sólo percibía las figuras y fantasmas de las criaturas, es trocada por medio de esta unión a tener en la mente los años eternos que David dice (Sal. 76, 6)" (Lllama de amor viva 2, 34)
LL 2, 34;

[2] La unión espiritual la describe san Juan de la Cruz así: "El alma que está en estado de transformación de amor, podemos decir que su ordinario hábito es como el madero que siempre está embestido en fuego; y los actos de esta alma son la llama que nace del fuego de amor, que tan vehemente sale cuanto es más intenso el fuego de la unión: en la cual llama se unen y suben los actos de la voluntad arrebatada y absorta en la llama del Espíritu Santo,.... Y así, en este estado no puede el alma hacer actos, que el Espíritu Santo la mueve a ellos; y por eso, todos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por Dios. De donde al alma le parece que cada vez que llamea esta llama, haciéndola amar con sabor y temple divino, la está dando vida eterna, pues la levanta a operación de Dios en Dios" (Llama de a mor viva 1,4)

Noviembre 2024
C.A.

lunes, 28 de octubre de 2024

NUBE DEL NO-SABER 46

46.

UNA INSTRUCCIÓN PROVECHOSA PARA EVITAR ESTOS ENGAÑOS; QUE EN LA CONTEMPLACIÓN SE HA DE CONFIAR MÁS EN UN ENTUSIASMO GOZOSO QUE EN LA SIMPLE FUERZA BRUTA

Por el amor de Dios, pues, sé cauto y no te fuerces imprudentemente en esta obra. Confía más en un alegre entusiasmo que en la simple fuerza bruta.[1] Pues cuanto más alegremente procedas, más humilde y espiritual se hará tu contemplación. Si, por el contrario, te conduces morbosa mente, los frutos resultantes serán toscos y no naturales. Por eso, sé cauto. En efecto, todo el que pretende acercarse a esta encumbrada montaña de la oración contemplativa por medio de la simple fuerza bruta, será arrojado con piedras.

Sabes que las piedras son cosas ásperas y secas que hieren terriblemente cuando golpean. Sin duda que una represión morbosa dañará tu salud, pues carece del rocío de la gracia y está completamente seca. Causará, además, un gran daño a tu mente alocada, llevándola a tropezar en ilusiones diabólicas. Por eso te vuelvo a decir que evites todo impulso no natural y que aprendas a amar con alegría con una suave y dulce disposición de cuerpo y de alma. Espera con alegre y modesta finura la iniciativa del Señor y no trates de arrebatar impacientemente la gracia cual codicioso lebrel muerto de hambre.

Hablo ahora medio en broma, pero trata de dominar el agudo y espontáneo suspiro de tu espíritu e intenta ocultar el ansia de tu corazón a los ojos del Señor. Quizá desprecies esto que te digo como algo infantil y frívolo, pero créeme, quien tenga la luz para entender lo que estoy diciendo y la gracia de seguirlo, experimentará, en efecto, las delicias de los gozos del Señor. Pues como un padre que juguetea con su hijo, estrechará y besará a quien viene a él con un corazón de niño.

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NOTAS 

[1] * “El que siempre se quisiere ir arrimando a la habilidad y discurso natural para ir a Dios no será muy espiritual. Porque hay algunos que piensan que a pura fuerza y operación del sentido, que de suyo es bajo y no más que natural, pueden venir y llegar a las fuerzas y alteza del espíritu sobrenatural; al cual no se llega sino el sentido corporal con su operación anegado y dejado aparte” (Llama de amor viva, 2,14).

* ”¡Oh, pues, almas! Cuando Dios os va haciendo tan soberanas mercedes que os lleva por estado de soledad y recogimiento, apartándoos de vuestro trabajoso sentir, no os volváis al sentido. Dejad vuestras operaciones, que, si antes os ayudaban para negar al mundo y a vosotros mismos que érades principiantes, ahora que os hace ya Dios merced de ser el obrero, os serán obstáculo grande y embarazo. Que, como tengáis cuidado de no poner vuestras potencias en cosa ninguna, desasiéndolas de todo y no embarazándolas, que es lo que de vuestra parte habéis de hacer en este estado solamente, junto con la advertencia amorosa, sencilla, que dije arriba, de la manera que allí lo dije, que es cuando no os hiciere desgana el tenerla, porque no habéis de hacer ninguna fuerza al alma si no fuere en desasirla de todo y libertarla, porque no la turbéis y alteréis la paz y tranquilidad. Dios os las cebará de refección celestial, pues que no se las embarazáis” (Ibid 3,65) .

Octubre 2024
C. A