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viernes, 20 de octubre de 2017

Orar con el cuerpo (II)


Os paso las notas-esquema del tema 2 del libro que vamos siguiendo en nuestra formación de los jueves alternos.
 
LA ORACION Y EL CUERPO  (2)
 
 
·        Salud corporal y vigor espiritual íntimamente vinculados. Por eso, cuando se atraviesa una crisis espiritual (depresión, bajón) es aconsejable tomarse unos días de ejercicios físicos y contacto con la naturaleza…. Esto no basta, pero ayuda mucho.

· No es extraña la enfermedad en el orante. Y tampoco es extraño hallar espíritus fuertes en cuerpos debilitados. El cuerpo orante es, con frecuencia, un cuerpo enfermo. Santa Teresa decía que no se entra en la séptima morada (cima de la vida mística) sin muchas flaquezas y dolores físicos. (Tal vez se refiera a que sin pasar por la pasión no se llega a la resurrección).

·        Los cuerpos doloridos de los místicos eran muy propensos a la oración, como el cuerpo de Jesús crucificado. Pensemos en san Pablo apaleado, abofeteado, enfermo…, o en los estigmas de san Francisco de Asís….

·        Lo cierto es que cuando uno experimenta la debilidad del dolor y de la enfermedad tiene un camino abonado para la oración, tiene un “cuerpo orante”.

·        Es importante la preparación física para la oración, pero ¿qué significa eso de “cuerpo orante”?

o   Volvamos al inicio: “la experiencia religiosa es fundamentalmente la de un enamorarse incondicional y sin condiciones”. Y ese amor no es cosa solo del espíritu sino también del cuerpo.

o   Un cuerpo que ora es un cuerpo que ama, un cuerpo penetrado de ese amor sin condiciones ni límites. Un cuerpo lleno del “espíritu de amor”: “Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte” (Flp 1,20). “Glorificad a Dios en vuestro cuerpo” (1 Cor 6,20).

o   Cuando hayamos entendido esto comprenderemos la paradoja ignaciana de hacer cuanto podamos para conservar la salud, pero aceptar la enfermedad como un don de Dios cuando viene.


·        ¿Qué he de hacer para tener “un cuerpo que ama”? Sólo estar abierto a la conversión del cuerpo. Metanoia = cambiar de mentalidad, pasar del pecado y el error a la vida de Dios, cambiar el corazón de piedra por uno de carne…. Conversión intelectual, moral y religiosa.  … También hay, y vamos a hablar de ello, una conversión corporal o física que nos lleva a amar y aceptar nuestro cuerpo.

·        San Pablo: “amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia,  porque somos miembros de su cuerpo” (Ef 5,28-30). También deberíamos volvernos a los demás, que son “cuerpo de Cristo”… Convertirnos, pues a nuestro cuerpo (no odiarlo) y al cuerpo de Cristo (abiertos al encuentro con los demás)….

·        Todo esto lleva consigo apartarse del pecado que nace de la tendencia humana a odiar nuestros cuerpos, el universo material y el cuerpo de Cristo… algo que tiene como consecuencia que nos cueste aceptar el misterio de la encarnación (que Dios asumiera realmente un verdadero cuerpo humano).

·        Esta conversión al cuerpo (encarnación) es la clave de la religión cristiana. … Ya mencionamos el “docetismo”…. Este error sigue estando presente en el mundo. Afirmamos la encarnación con los labios, ¿pero la aceptamos profundamente en nuestro interior? … Hemos de procurar que con la meditación este misterio penetre en nuestra mente, pensamientos y cuerpos…. Hasta hacernos sentir y comprender que “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”… Hemos de desmentir toda teoría que proclame la maldad de lo material.


·        Es interesante que en el siglo V (Éfeso y Calcedonia) los cristianos se fijaran  de modo especial en la virgen María y le dieron el título de Theotokos (Madre de Dios), y no simplemente Cristotokos (Madre de Cristo); evitaban así dividir a Jesús en dos partes: una divina y otra humana. El concilio de Éfeso es hoy tan importante como en el siglo V.

* * *

·        Algunas conclusiones  prácticas:

o   “Encana tu oración”…Una oración enteramente humana. La oración mística no es una oración de puro espíritu; el silencio, la oscuridad, el vacío místicos, están profundamente encarnados.

o   Para encarnar la oración pon en sitio preferente estas dos mesas;

§  La mesa de la palabra: No quiere decir que la paklabra esté siempre en la mente, pero sí que en el silencio siempre encuentre espacio para hablar. Es bueno leer las Escrituras y que nos impregnemos de imágenes arquetípicas de la Biblia.

§  La mesa de la Eucaristía: Celebración y oración ante el Santísimo, proclamando la presencia divina y humana de Jesús.

§  La mesa de la vida: Que tu vida (acontecimientos diarios, dudas, alegrías, dificultades, … y acontecimientos del mundo) fluya en la oración y la alimente, como María “que guardaba todas estas cosas en su corazón” (Lc 2,19)


·        Si practicas así tu oración se seguirán consecuencias: ante todo descubrirás que la oración conduce a una comunidad de amor humano. En esto conocerán que oráis, en que os amáis unos a otros … No puedes saber si amas a Dios, pero puedes tener una idea de si amas al prójimo o no.

·       Haz que en el centro de tu oración crezca una comunidad de amor, de preocupación por la armonía de tu familia, del grupo, de la parroquia; de amoroso interés por los pobres y afligidos, torturados y oprimidos …por el cuerpo de Cristo que sufre en la tierra… Sé consciente de los grandes problemas del mundo: amenaza nuclear, terrorismo, guerras,  refugiados… Lleva todo esto a la mesa de tu oración.

·        No te olvides de conceder un puesto de honor a María, la Madre de Dios. Ella te conducirá a las tres mersas y al amor por el mundo que padece.

·        Cuidar tu cuerpo, sentirlo como parte activa de tu ser todo y de tu oración, no es sólo un consejo saludable físicamente. No. Te conducirá a amar de una manera más práctica tu cuerpo, el universo material y el cuerpo de Cristo.

Nota: Para la próxima semana colgaré el texto de san Pedro de Alcántara que leímos y comentamos.
Buena semana, meditadores.
Casto Acedo, Octubre 2017.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Orar con el cuerpo (I)

Va el resumen del tema 2 del libro que seguimos. No dejéis de leerlo y releerlo. Y sobre todo no dejéis de hacer vuestro día a día de silencio meditativo.
 
 
LA ORACION Y EL CUERPO 
·        “Orar es elevar la mente y el corazón a Dios” (Catecismo). Definición histórica y culturalmente condicionada.

 
·        Hoy tenemos una conciencia muy distinta acerca del cuerpo y su significado: lenguaje corporal, conocimiento de “lo sabio que es el cuerpo”. Si contactamos con él  nos dice qué comer, lo que nos conviene, la necesidad de un descanso adecuado, las consecuencias del abuso en comidas o en trabajo, etc…

 
·        Si pregunto a un psicólogo qué debo hacer para sintonizar con mi cuerpo... seguro que  me responde: “Medita”.

 
·        El cuerpo (la química del cuerpo) desempeña un papel fundamental en la vida emocional y religiosa…. Sabemos el efecto de muchas sustancias químicas para nuestro ánimo; sabemos que respirar con dificultad nos angustia y respirar sereno nos pacifica; hay una relación muy íntima entre nuestro cuerpo y nuestra “anima”.

 
·        Por otro lado, nunca se ha rendido tanto culto al cuerpo como hoy… tal vez se da hacia él una focalización excesiva.

 
·        Y todo esto afecta a nuestra manera de enfocar la oración; alimentación, salud, respiración, nervios, comida… todo esto incide en nuestra vida de oración (“mens sana in corpore sano” ¿oración sana en un cuerpo sano?).

 
·        La meditación es una actividad holística (entra en juego la totalidad de la persona: mente, corazón y cuerpo) … Ama a Dios no sólo con una parte de ti sino con todo tu ser.

 
·        Ejemplos bíblicos de oración con gestos hay en abundancia: Moisés alzando las manos durante la batalla (Ex 17,12), María, hermana de Moisés,  tocando y danzando para alabar a Dios (Ex 15,16), El niño Juanque salta de gozo en el seno de Isabel al llegar María a casa de Isabel; la mujer pecadora que inclinada lavó los pies de Jesús con sus lágrimas, y lo secó con sus cabellos; la actitud de Marta “sentada a los pies”  …

 
·        El ideal del cuerpo orante siguió vivo en la tradición cristiana, sobre todo en la monástica. Para orar se requieren ciertos hábitos corporales: ayuno, dieta vegetariana, no-alcohol, trabajo manual en el campo, periodos de silencio riguroso…


·        Sin embargo, pese a su valor, con esta ascética se fue creando un cierto desprecio al cuerpo que fue poco a poco ganando terreno en la conciencia cristiana. Ya en el NT encontramos los “docetistas” que negaban la realidad del cuerpo de Jesús… Algunos “gnósticos” también negaban el valor del cuerpo: superioridad de los pneumáticos(espirituales) sobre los hilicos(corportales)  y psíquicos (animales)…. Los escritos de san Juan dan buena cuenta de estos “espiritualistas” … “En esto podréis conocer el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios;  y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo” (1 Jn 4,2-3)

 
·        La idea dualista de que lo material es malo seguiría ejerciendo un pernicioso influjo en el pensamiento cristiano. Platonismo, neoplatonismo… dejaron su impronta en san Agustín… De esta concepción platónica derivan costumbres como disciplinas, cilicios, flagelaciones, etc… Muchas personas piadosas llegaron a hablar incluso de un santo odio al cuerpo. (ejemplo no cristiano: Mahatma Gandhi)

 
·        La antigua ascética perduró siglos, pero no pudo con el empuje de la ciencia médica y psicológica del siglo XX. Freud y Jung nos hacen ver que aquellas austeridades ascéticas llevaban frecuentemente a la neurosis y otros trastornos psíquicos. Se comenzó entre cristianos a buscar una ascética que –sin abandonar lo bueno de la antigua- integrara lo apreciable de lo nuevo. Nosotros formamos parte de esa búsqueda.

 
·        La antigua ascética tendía a reprimir el instinto humano (hoy sabemos lo desastrosa que es toda represión. Reprimir el temor, el enojo, enojo, la alegría (¡hay personas que tienen miedo amostrarse alegres!), la sexualidad, … puede dar orígenes a determinados desórdenes psicológicos, e incluso a la depresión.

 
·        Estamos pasando de una espiritualidad de control (jinete que controla al caballo) a otra de aceptación e integración. ¿Cómo alcanzar la integración? Necesitamos:

 
o   Ayuda psicológica… para hacer un repaso a la historia de tu vida.
o   Ayuda escribir un diario… paera identificar los desfases.
o   También ayuda pintar o dibujar (mandala)
o   En fin: desarrollar cualquier actividad creativa y creadora… El contemplativo siempre es creativo.
 
 

 

·        Hemos dicho que la química del cuerpo es importante… Pero ¡cuidado con las drogas para inducir estados o experiencias religiosas!... Mejor que las drogas es:

 
o   Adiestrar el cuerpo adoptando un estilo de vida que facilite la oración,
o   Cuidarse en la comida y la bebida
o   Aprender a respirar
o   Aprender a ser consciente del cuerpo
o   Es bueno practicar algún deporte.
o   También puedes recurrir a alguna disciplina asiática (yoga, ejercicios respiratorios o pranayama,  postura del Loto, Tai chi),  pero no las confundas con la meditación propiamente dicha.

 
·        Para aunar la química del cuerpo con tu estado espiritual puedes practicar también la marcha, el camino, la peregrinación (cf El peregrino ruso)…  en la que al andar vas descubriendo tu propio ritmo interior… Te puedes ayudar de alguna frase (El peregrino decía “Señor, Jesús, ten compasión de mí”)…
·  Ve, pues, a pasear por el campo. Y mientras lo haces, recita rítmicamente esta frase: “Dios ama a N. (pones tu nombre)”. Repítelo una y otra vez esas palabras hasta que lleguen a formar parte de tu cuerpo y se reciten por sí mismas… Percibirás entonces como nunca que Dios te ama realmente y que eres dichoso.
Buena semana meditativa.
Nos vemos el Jueves 19 de Octubre. 
Casto Acedo. Octubre 2017.

martes, 26 de septiembre de 2017

Dios es amor

Este año las entradas del blog serán más esporádicas, ya que las enseñanzas las tomaremos del libro de oración que seguiremos  y cuya portada tenéis abajo fotografiada. Como aún no lo tenéis, y para refrescar las ideas que expusimos en el primer encuentro del curso, transcribo aquí las notas que comenté. No olvidéis, no obstante, que lo importante es la práctica diaria de la oración. Es algo a veces monótono y reiterativo, tanto como la salida del sol y el ocaso,... siempre lo mismo, con ligeras variaciones estacionales o circunstanciales en razón de la climatología, pero siempre nuevo si se mira con ojos de esperanza.
 
 
·     El título de nuestro manual": Enamorarse de Dios, práctica de la oración cristiana.
 
·        Un libro sobre “el arte de orar” (¿Es un arte orar?... Si entiendo que el arte tiene una parte de inspiración y otro de técnica, sí… Hay técnicas,  modos, métodos, … y hay “inspiración”, que en este caso es don de Dios.

·        La oración es un arte que conduce (sin buscarlo) a una sabiduría, que podrá salvar al género humano de su ruina… Porque la oración “suscita la ayuda de Dios”… nos hace mirarnos en Él antes que en “nosotros mismos” (nos libera de la egolatría)…. Nos da la paz interior que conduce a la paz mundial.

·        Es este un camino en el que avanzamos “a ciegas” (fiados en la fe)… Corro sin cesar hacia la meta, a ver si logro alcanzarla como Cristo me alcanzó a mí (Flp 3,12) …  El maestro es el Espíritu Santo que habita  en nosotros…
 

·        Hay muchos tratados de oración, pero cada uno es de su época y hay que leerlo en su contexto. A nosotros nos toca orar en un mundo muy distinto del aquel en que se escribieron esos tratados….Hoy vivimos en una  una nueva conciencia religiosa  (pluralismo), no podemos sustraernos a la relación entre religiones y a su influencia mutua… (conciencia universal de unidad).

·        Un rasgo de la conciencia universal es la preocupación por el mundo interior, y un vivo interés por la “meditación”. Ésta ha dejado de ser monopolio de las religiones… Se usa como terapia (curar depresiones, aligerar la ansiedad, estimular la creatividad, ganar en autoestima… ).

·        ¿Cómo distinguir entre meditación religiosa y seglar? La experiencia religiosa es fundamentalmente la de un enamorarse incondicional y sin restricciones. Aunque aquello de lo que estamos enamorados queda siempre por descubrir”… Lo que da un carácter religioso a la meditación es la dimensión del amor… Un amor hacia Otro (en el caso del cristianismo). La meditación cristiana es encuentro con el Dios de Jesucristo, Misterio infinito de luz;  siempre cercano y siempre por descubrir.  

·        Dos conclusiones acerca de esta definición: 1º La experiencia religiosa no es algo esotérico –extraño a lo humano-, pertenece a la estructura de la conciencia humana y su camino hacia la plenitud,  y la experiencia religiosa es parte de esa plenitud. 2º la experiencia religiosa no tiene nada que ver con la fidelidad a una ley, con reglas o con dogmas;  es un movimiento de algo que dormita en el interior y un buen día despierta.

·        No hay nada malo en “la meditación laica” (mindfulness, yoga, zen laicos...) cuando sirve para la salud física o psíquica de las personas. Además, muchos empiezan por ahí… y luego llegan a la meditación religiosa. … Hay que dejar que cada cual medite a su manera, que siga su camino (siempre que no sea inmoral)… existe lo que podemos llamar solidaridad de los que oran.

·        Dos modos de meditar:
 
o   “Señor, enséñanos a orar”… algo sencillo… ponerse ante Dios y pedirle ese don… El Espíritu es el que viene y te hace decir “Padre” (Gal 4,6)… Pero ¡ojo! La oración no sólo te da paz y tranquilidad (Tabor), también te puede traer inquietud y sufrimiento (Getsemaní y Calvario). … No hay que desanimarse por ello… La fe nos dice que el destino último del hombre de Dios es la resurrección. … Luz y oscuridad… La victoria definitiva es de la Luz (Ap 7,9-16) ... Perseverancia.
 
 
o   Pensar y decir con el corazón: “Dios es amor”.   Si la meditación es relación de amor con el Otro-Dios, contemplar a Dios que me ama, detenerme y permanecer en silencio ante Dios enamorado de mí es un buen inicio para mi oración religiosa…. Se trata de meditar en silencio, con quietud de cuerpo y mente, y repetir-pensar-oir  “Dios es amor” en todo momento y lugar… hoy y cada vez que te acuerdes… en el trabajo, en casa, en el paseo, en la cocina, … “Dios es amor”… Te haces así, consciente de la mirada amorosa de Dios…  “Dios es amor” … Y te preparas así para la respuesta: “Tomad, Señor y recibid, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y poseer; Vos me lo distéis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro; disponed de todo a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta". (San Ignacio de Loyola: Meditación para alcanzar amor).
 
Y esto es todo. Recordad estas dos breves oraciones: "Señor, enséñame orar" y "Dios es amor"... medita, meditador, y deja que el Espíritu Santo hable en el silencio de tu corazón.
 
Casto Acedo. Septiembre 2017