LA ORACION Y EL CUERPO
· “Orar es elevar la mente y el corazón a Dios” (Catecismo). Definición histórica y culturalmente condicionada.
· Hoy tenemos una conciencia muy distinta acerca del cuerpo y su significado: lenguaje corporal, conocimiento de “lo sabio que es el cuerpo”. Si contactamos con él nos dice qué comer, lo que nos conviene, la necesidad de un descanso adecuado, las consecuencias del abuso en comidas o en trabajo, etc…
· Si pregunto a un psicólogo qué debo hacer para sintonizar con mi cuerpo... seguro que me responde: “Medita”.
· El cuerpo (la química del cuerpo) desempeña un papel fundamental en la vida emocional y religiosa…. Sabemos el efecto de muchas sustancias químicas para nuestro ánimo; sabemos que respirar con dificultad nos angustia y respirar sereno nos pacifica; hay una relación muy íntima entre nuestro cuerpo y nuestra “anima”.
· Por otro lado, nunca se ha rendido tanto culto al cuerpo como hoy… tal vez se da hacia él una focalización excesiva.
· Y todo esto afecta a nuestra manera de enfocar la oración; alimentación, salud, respiración, nervios, comida… todo esto incide en nuestra vida de oración (“mens sana in corpore sano” ¿oración sana en un cuerpo sano?).
· La meditación es una actividad holística (entra en juego la totalidad de la persona: mente, corazón y cuerpo) … Ama a Dios no sólo con una parte de ti sino con todo tu ser.
· Ejemplos bíblicos de oración con gestos hay en abundancia: Moisés alzando las manos durante la batalla (Ex 17,12), María, hermana de Moisés, tocando y danzando para alabar a Dios (Ex 15,16), El niño Juanque salta de gozo en el seno de Isabel al llegar María a casa de Isabel; la mujer pecadora que inclinada lavó los pies de Jesús con sus lágrimas, y lo secó con sus cabellos; la actitud de Marta “sentada a los pies” …
· El ideal del cuerpo orante siguió vivo en la tradición cristiana, sobre todo en la monástica. Para orar se requieren ciertos hábitos corporales: ayuno, dieta vegetariana, no-alcohol, trabajo manual en el campo, periodos de silencio riguroso…
· Sin embargo, pese a su valor, con esta ascética se fue creando un cierto desprecio al cuerpo que fue poco a poco ganando terreno en la conciencia cristiana. Ya en el NT encontramos los “docetistas” que negaban la realidad del cuerpo de Jesús… Algunos “gnósticos” también negaban el valor del cuerpo: superioridad de los pneumáticos(espirituales) sobre los hilicos(corportales) y psíquicos (animales)…. Los escritos de san Juan dan buena cuenta de estos “espiritualistas” … “En esto podréis conocer el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo” (1 Jn 4,2-3)
· La idea dualista de que lo material es malo seguiría ejerciendo un pernicioso influjo en el pensamiento cristiano. Platonismo, neoplatonismo… dejaron su impronta en san Agustín… De esta concepción platónica derivan costumbres como disciplinas, cilicios, flagelaciones, etc… Muchas personas piadosas llegaron a hablar incluso de un santo odio al cuerpo. (ejemplo no cristiano: Mahatma Gandhi)
· La antigua ascética perduró siglos, pero no pudo con el empuje de la ciencia médica y psicológica del siglo XX. Freud y Jung nos hacen ver que aquellas austeridades ascéticas llevaban frecuentemente a la neurosis y otros trastornos psíquicos. Se comenzó entre cristianos a buscar una ascética que –sin abandonar lo bueno de la antigua- integrara lo apreciable de lo nuevo. Nosotros formamos parte de esa búsqueda.
· La antigua ascética tendía a reprimir el instinto humano (hoy sabemos lo desastrosa que es toda represión. Reprimir el temor, el enojo, enojo, la alegría (¡hay personas que tienen miedo amostrarse alegres!), la sexualidad, … puede dar orígenes a determinados desórdenes psicológicos, e incluso a la depresión.
· Estamos pasando de una espiritualidad de control (jinete que controla al caballo) a otra de aceptación e integración. ¿Cómo alcanzar la integración? Necesitamos:
o Ayuda psicológica… para hacer un repaso a la historia de tu vida.
o Ayuda escribir un diario… paera identificar los desfases.
o También ayuda pintar o dibujar (mandala)
o En fin: desarrollar cualquier actividad creativa y creadora… El contemplativo siempre es creativo.
· Hemos dicho que la química del cuerpo es importante… Pero ¡cuidado con las drogas para inducir estados o experiencias religiosas!... Mejor que las drogas es:
o Adiestrar el cuerpo adoptando un estilo de vida que facilite la oración,
o Cuidarse en la comida y la bebida
o Aprender a respirar
o Aprender a ser consciente del cuerpo
o Es bueno practicar algún deporte.
o También puedes recurrir a alguna disciplina asiática (yoga, ejercicios respiratorios o pranayama, postura del Loto, Tai chi), pero no las confundas con la meditación propiamente dicha.
· Para aunar la química del cuerpo con tu estado espiritual puedes practicar también la marcha, el camino, la peregrinación (cf El peregrino ruso)… en la que al andar vas descubriendo tu propio ritmo interior… Te puedes ayudar de alguna frase (El peregrino decía “Señor, Jesús, ten compasión de mí”)…
· Ve, pues, a pasear por el campo. Y mientras lo haces, recita rítmicamente esta frase: “Dios ama a N. (pones tu nombre)”. Repítelo una y otra vez esas palabras hasta que lleguen a formar parte de tu cuerpo y se reciten por sí mismas… Percibirás entonces como nunca que Dios te ama realmente y que eres dichoso.



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