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sábado, 8 de junio de 2024

Apuntes sobre la oración, CEE.


El papa quiere que, dentro de la preparación del Jubileo 2025, se dedique el año 2024 a profundizar sobre el estudio y la práctica de la oración. Estas son sus palabras: 

El Jubileo Ordinario del 2025 está ya a la puerta. ¿Cómo prepararse a este evento tan importante para la vida de la Iglesia si no a través de la oración? El año 2023 estuvo destinado al redescubrimiento de las enseñanzas conciliares, contenidas sobre todo en las cuatro constituciones del Vaticano II. Es un modo para mantener viva la encomienda que los Padres reunidos en el Concilio han querido poner en nuestras manos, para que, a través de su puesta en práctica, la Iglesia pudiera rejuvenecer su propio rostro y anunciar con un lenguaje adecuado la belleza de la fe a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Ahora es el momento de preparar el año 2024, que está dedicado íntegramente a la oración. En efecto, en nuestro tiempo se revela cada vez con más fuerza la necesidad de una verdadera espiritualidad, capaz de responder a las grandes interrogantes que cada día se presentan en nuestra vida, provocadas también por un escenario mundial ciertamente no sereno. La crisis ecológica-económica-social agravada por la reciente pandemia; las guerras, especialmente la de Ucrania, que siembran muerte, destrucción y pobreza; la cultura de la indiferencia y del descarte, tiende a sofocar las aspiraciones de paz y solidaridad y a marginar a Dios de la vida personal y social… Estos fenómenos contribuyen a generar un clima adverso, que impide a tanta gente vivir con alegría y serenidad. Por eso, necesitamos que nuestra oración se eleve con mayor insistencia al Padre, para que escuche la voz de cuantos se dirigen a Él con la confianza de ser atendidos.

Papa Francisco.



Siguiendo las consignas del Papa, la Conferencia Episcopal Española, comenzó a publicar en el mes de marzo de este año una serie de cuadernos y videos muy sencillos e interesantes sobre el tema de la oración.

Me parecen temas básicos e iportantes como introducción a la oración cristiana. De momento han salido cuatro temas, uno por mes desde marzo, que se presentan en un cuadernillo explicativo, un podcast, un resumen en video y un pdf donde se dan incluso orientaciones y textos para orar.

Por su interés os enlazo aquí los videos y los resúmenes en podcast. Los videos son un resumen  sobre el tema. Los podcats una exposición de 10-12 minutos.  Podríamos trabajarlos durante el verano si os viene bien, ya sea presencial u online.

Ya hablamos en el grupo.

jueves, 6 de junio de 2024

NUBE DEL NO-SABER 33

33

QUE LA PERSONA SE PURIFICA DE SUS PECADOS PARTICULARES Y DE SUS CONSECUENCIAS POR MEDIO DE LA CONTEMPLACIÓN; SIN EMBARGO, NUNCA LLEGA A LA SEGURIDAD PERFECTA EN ESTA VIDA

No entraré ahora directamente en otras técnicas. Si dominas estas, creo que estarás más capacitado para enseñarme a mí que yo a ti. Pues, a pesar de que todo lo que te he dicho es cierto, estoy muy lejos de ser un experto en ellas. Por eso espero sinceramente que me puedas ayudar progresando tú mismo en ellas.

Te animo a que te mantengas durante algún tiempo en esta tarea y si no puedes dominar inmediatamente estas técnicas, aguanta pacientemente el sufrimiento de las distracciones. Pero tu sufrimiento pasará y Dios comenzará a enseñarte sus propios métodos por medio de su gracia y a través de la experiencia. Entonces sabré que has sido purificado del pecado y de sus efectos; de los efectos de tus propios pecados personales, es decir, no de los del pecado original. Pues las secuelas del pecado original te asediarán hasta la tumba, a pesar de tus esfuerzos. No te molestarán tanto, sin embargo, como los efectos de tus pecados personales.

Has de comprender, no obstante, que en esta vida no podrás vivir sin gran angustia. Por lo que respecta al pecado original, cada día te traerá alguna nueva tentación al mal que habrás de derribar y cercenar con la vehemente espada de doble filo del discernimiento. La experiencia te enseñará que en esta vida no hay absoluta seguridad ni paz duradera.

Pero no cedas nunca ni te pongas demasiado nervioso por la posible caída. Pues si tienes la gracia de dominar los efectos de tus pecados personales con la ayuda de los recursos que he descrito (o si puedes con otras formas mejores), confía en que los efectos del pecado original y demás tentaciones que puedan derivarse de ellos apenas habrán de impedir tu crecimiento.

Junio 2024

C.A.

viernes, 31 de mayo de 2024

NUBE DEL NO-SABER 31 Y 32

Hoy también doble ración.

31.

CÓMO HAN DE CONDUCIRSE LOS PRINCIPIANTES EN LA CONTEMPLACIÓN CON RESPECTO A SUS PENSAMIENTOS E INCLINACIONES AL PECADO

Cuando creas que has hecho lo que has podido para enmendar tu vida de acuerdo con las leyes de la Iglesia, entrégate apasionadamente a la actividad contemplativa. Y si el recuerdo de tus pecados pasados o la tentación de cometer otros nuevos rondara tu mente, formando un obstáculo entre ti y tu Dios, aplástalos con tus pies y pasa con decisión por encima de ellos. Intenta sepultar el pensamiento de estas obras bajo la espesa nube del olvido como si tú o cualquier otro nunca las hubiera realizado. En una palabra: tan pronto como surjan estos pensamientos, habrás de rechazarlos.

Si llegares a sentirte duramente fatigado probablemente comenzarás a investigar las técnicas, los métodos y las secretas sutilezas de las ciencias ocultas para que te ayuden a controlarlos. Pero, créeme, las técnicas para controlar tus pensamientos se aprenden mejor de Dios a través de la experiencia que de cualquier hombre en esta vida.

32

DE DOS RECURSOS ESPIRITUALES QUE PUEDEN APROVECHAR A LOS PRINCIPIANTES EN LA CONTEMPLACIÓN

Te hablaré también un poco sobre dos técnicas para dominar las distracciones. Pruébalas y mejóralas si puedes.

Cuando te sientas molestado por pensamientos impertinentes, trata de no enterarte de su presencia ni de cómo se han colado entre ti y tu Dios. Mira más allá de ellos -por encima de sus hombros, como si dijéramos- como si estuvieras contemplando algo distinto, como así es en verdad. Pues más allá de ellos está oculto Dios en la oscura nube del no-saber. Haz esto y estate seguro de que pronto te sentirás aliviado de la angustia que te producen.

Te puedo garantizar la ortodoxia de esta técnica, porque en realidad significa un anhelo hacia Dios, un ansia de verlo y gustarlo en cuanto es posible en esta vida. Y un deseo como este ya es amor, que siempre trae paz.[1]

Existe otra estrategia que deberías intentar también. Cuando te sientas totalmente exhausto de luchar contra tus pensamientos, dite a ti mismo: «Es inútil luchar más con ellos», y después ríndete a sus pies como un cobarde o cautivo. Pues, al hacer esto, te encomiendas a Dios en medio de tus enemigos y admites la radical impotencia de tu naturaleza.

Te aconsejo que recuerdes esta estratagema particular, pues al emplearla te haces completamente dócil en las manos de Dios.[2] Y ciertamente, cuando esta actitud es auténtica, equivale a un autoconocimiento, ya que te ves a ti mismo como realmente eres, una miserable y corrompida criatura, menos que nada sin Dios.

Es, en realidad, una humildad experiencial. Cuando Dios te ve apoyado sólo en esta verdad, no puede menos que apresurarse a ayudarte desquitándose en tus enemigos. Luego como padre que corre a rescatar a su hijo pequeño de las mandíbulas del jabalí o de los osos salvajes, te cogerá y te estrechará en sus brazos, enjugando tiernamente tus lágrimas espirituales.

* * *

NOTAS

[1] Comentando los versos que canta “Nuestro lecho florido, /  de cuevas de leones enlazado, / en púrpura tendido, / de paz edificado, /de mil escudos de oro coronado”, habla san Juan de la Cruz de “echar fuera todo temor”. El perfecto amor lo hace. Es un modo de decir que cuando se pone la mirada en el Amado, cosa que hace el amante perfecto, los temores, ideas, pensamientos y demás obstáculos a la meditación,  quedan a un lado. Habla del Esposo, Hijo de Dios, como lecho donde recostada el alma se le comunica el Amado” (cf 2N 24,3).  Comenta que este lecho es “de paz edificado” dice el santo:

”Pone aquí la cuarta excelencia de este lecho, que depende en orden de la tercera que acaba de decir; porque la tercera era perfecto amor, (y del perfecto amor), cuya propiedad es echar fuera todo temor, como dice san Juan (1 Jn. 4, 18), sale la perfecta paz del alma, que es la cuarta propiedad de este lecho, como dijimos. Para mayor inteligencia del cual es de saber que cada una de las virtudes de suyo es pacífica, mansa y fuerte, y, por el consiguiente, en el alma que las posee hacen estos tres efectos, conviene a saber: paz, mansedumbre y fortaleza. Y porque este lecho está florido, compuesto de flores de virtudes, como habemos dicho, y todas ellas son pacíficas, mansas y fuertes, de aquí es que está de paz edificado, y el alma pacífica, mansa y fuerte, que son tres propiedades donde no puede combatir guerra alguna, ni de mundo, ni de demonio, ni de carne. Y tienen las virtudes al alma tan pacífica y segura, que le parece estar toda ella edificada de paz." (Cántico 24,8).

[2]  Tras citar las lamentaciones de Jeremías 3,1-20, el libro de Job 12,22 y Salmo 138,12 y 142,4-4,  viene a decir san Juan de la Cruz, en un número bastante amplio del que recojo una parte, que todas las pruebas de la noche son purgación para el alma a fin de purificarla y  hacerla dócil a Dios. Las dixtracciones y sequedades en la oración son parte de la noche que Dios permite como purificación para llegar a la unión: “Hasta que el Señor acabe de purgarla de la manera que él lo quiere hacer, ningún medio ni remedio le sirve ni aprovecha para su dolor; cuánto más, que puede el alma tan poco en este puesto como el que tienen aprisionado en una oscura mazmorra atado de pies y manos, sin poderse mover ni ver, ni sentir algún favor de arriba ni de abajo, hasta que aquí se humille, ablande y purifique el espíritu, y se ponga tan sutil y sencillo y delgado, que pueda hacerse uno con el espíritu de Dios, según el grado que su misericordia quisiere concederle de unión de amor, que conforme a esto es la purgación más o menos fuerte y de más o menos tiempo”. (Noche 7,3).

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Mayo 2024

C.A.

 

viernes, 24 de mayo de 2024

NUBE DEL NO-SABER 29 Y 30

Nuevamente, y por lo escueto de los apartados y la conexión del tema, reunimos dos puntos en una sola entrada del blog. 


29.

QUE EL HOMBRE HA DE PERSEVERAR PACIENTEMENTE EN LA OBRA DE CONTEMPLACIÓN, SOPORTANDO ALEGREMENTE SUS SUFRIMIENTOS Y SIN JUZGAR A NADIE.


Quien desee recuperar la pureza del corazón perdida por el pecado y conseguir esa integridad personal que está por encima de todo sufrimiento, ha de luchar pacientemente en la actividad contemplativa y mantenerse en el tajo, haya sido pecador habitual o no. Pecadores e inocentes sufrirán en esta tarea, aunque obviamente los pecadores sentirán más el sufrimiento. Sucede, sin embargo, con frecuencia, que muchos que han sido grandes y habituales pecadores llegan antes a la perfección de ella que aquellos que nunca han pecado gravemente. Dios es verdaderamente maravilloso al derramar su gracia en aquellos que elige; el mundo se queda abrumado, aturdido, ante un amor como este.

Y creo que el día del juicio final será realmente glorioso, pues la bondad de Dios brillará claramente en todos sus dones de gracia. Algunos de los que ahora son menospreciados y despreciables (y que quizá son pecadores inveterados) reinarán aquel día gloriosamente con sus santos. Y quizá algunos de los que nunca han pecado gravemente y que ante los demás aparecen como personas piadosas, venerados como buenos por otras personas, se encontrarán en la miseria entre los condenados.

Lo que quiero resaltar es que en esta vida ningún hombre puede juzgar a otro como bueno o malo por la simple evidencia de sus obras. Las obras en si mismas son otra cuestión. Podemos juzgarlas como buenas o malas, pero no a la persona.37–38.  [1]


[1] Es importante no poner la salvación en las obras cuanto en la fe o intención con la que se practican. Las obras, como dice Nube, son una cuestión; otra cuestión es quien las ejecuta: la persona. Puede uno hacer grandes obras movido por la ambiciñon o el egoísnmo; las obras serán grandes e incluso buenas, pero la persona queda en evidencia en la intención: "La gente nunca debería pensar tanto en lo que tiene que hacer; tendrían que meditar más bien sobre lo que son. Pues bien, si la gente y sus modos fueran buenos, sus obras podrían resplandecer mucho. Si tú eres justo, también tus obras son justas. Que no se pretenda fundamentar la santidad en el actuar; la santidad se debe fundamentar en el ser, las obras no nos santifican a nosotros sino que nosotros debemos santificar a las obras. Por santas que sean las obras, no nos santifican en absoluto en cuanto obras: sino en cuanto somos santos y poseemos el ser, en tanto santificamos todas nuestras obras, ya se trate de comer, de dormir, de estar en vigilia o de cualquier cosa que sea. Quienes no tienen grande el ser, cualquier obra que ejecuten, no dará resultado. Sabe por lo dicho que uno tiene que cifrar todo su empeño en ser bueno y no [insistir] tanto en lo que uno hace o en la índole de las obras, sino en cómo es el fundamento de las obras" (M Eckarth, Sermones; sermon 52, Bienaventruados los pobres...)..


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30.

QUIÉN TIENE EL DERECHO DE JUZGAR Y CENSURAR LAS FALTAS DE LOS DEMÁS

 Pero, podemos preguntar, ¿hay alguien que pueda juzgar la vida de otro hombre?

Si, naturalmente, el que tiene la autoridad y la responsabilidad del bien espiritual de los demás puede con todo derecho censurar las obras de los hombres. Un hombre puede recibir oficialmente este poder por medio de un decreto y la ordenación de la Iglesia, o es posible que el Espíritu Santo pueda inspirar a un individuo particular bien fundado en el amor el asumir este oficio.

Pero que cada uno esté muy atento a no arrogarse a sí mismo el deber de censurar las faltas de los demás, porque está expuesto a un gran error. Otra cuestión es si en la contemplación un hombre realmente es inspirado a hablar.

Por eso te advierto que lo pienses dos veces antes de emitir un juicio sobre la vida de los demás hombres. En la intimidad de tu propia conciencia júzgate a ti mismo como te ves delante de Dios o ante tu padre espiritual, pero no te metas en la vida de los demás.

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Mayo 2024
C.A.

lunes, 20 de mayo de 2024

NUBE DEL NO-SABER 27 y 28

Hoy dos números. El 27 es un pequeño aperitivo.


27.

QUIÉN HA DE COMPROMETERSE EN LA OBRA DE LA CONTEMPLACIÓN

En primer lugar y sobre todo quiero dejar claro quién ha de emprender la obra contemplativa, cuándo es apropiado hacerlo y cómo ha de proceder la persona en cuestión. Quiero darte también algunos criterios para el discernimiento en esta obra.

Si me preguntas quién ha de emprender la contemplación, te contestaré: todos los que se han apartado sinceramente del mundo y han dado de lado las preocupaciones de la vida activa. Estas personas, aun cuando hayan sido durante algún tiempo pecadoras habituales, se deberían entregar a fomentar la gracia de la oración contemplativa.


28.

QUE EL HOMBRE NO DEBE ATREVERSE A INICIAR LA CONTEMPLACIÓN HASTA HABER PURIFICADO SU CONCIENCIA DE TODO PECADO PARTICULAR SEGÚN LA LEY DE LA IGLESIA

Si me preguntas cuándo ha de comenzar una persona la obra de contemplación, te contestaré: no hasta haber purificado su conciencia de todos los pecados particulares en el sacramento de la Penitencia como prescribe la Iglesia.

Después de la Confesión seguirá existiendo la raíz y la tierra de la que brota el mal en su corazón, a pesar de todos sus esfuerzos, pero la obra del amor los curará cierta y totalmente [1]. Por eso, esta persona deberá limpiar primero su conciencia en la Confesión. Pero, una vez que ha hecho lo que la Iglesia prescribe, ha de comenzar sin miedo la obra contemplativa, pero con humildad, dándose cuenta de que ha tardado en llegar a ella.

Pues, incluso los que no tienen conciencia de pecado grave, deberían emplear toda su vida en esta obra, ya que mientras estamos en estos cuerpos mortales experimentaremos la impenetrable oscuridad de la nube del no-saber que está entre Dios y nosotros.[2] Además, y a causa del pecado original, sufriremos siempre el peso de nuestros errantes pensamientos, que tratarán de apartar nuestra total atención de Dios.

Este es precisamente el castigo del pecado original. Antes de pecar, el hombre era dueño y señor de todas las criaturas, pero sucumbió a la perversa sugestión de tales criaturas y desobedeció a Dios. Y ahora, al querer obedecer a Dios, siente la traba de las cosas creadas. Le acosan como plagas arrogantes a medida que trata de llegar a Dios

*

[1] La confesión perdona los pecados, pero no elimina “la raíz y la tierra de la que brota el mal” ("concupiscencia de la carne", diría san Pablo), que siguen estando en el alma. Por tanto, mientras se está de este lado sigue habiendo necesidad de purificación. El mismo fuego del Espíritu que se une al hombre glorificándole le hará padecer al quemar la raíz del mal en él.  Así lo deja ver san Juan de la Cruz explicando el verso referida a la Llama del Espíritu: pues ya no eres esquiva.  "El mismo fuego de amor  que después se une con ella glorificando -dice el santo- es el que antes la embiste purgando” (Llama 1,16), y más adelante añade:   

“No se puede encarecer lo que el alma padece en este tiempo, es a saber, muy poco menos que en el purgatorio. Y no sabría yo ahora dar a entender esta esquivez cuánta sea ni hasta dónde llega lo que en ella se pasa y siente, sino con lo que a este propósito dice Jeremías (Lm. 3, 1­9) con estas palabras: Yo varón que veo mi pobreza en la vara de su indignación; hame amenazado y trájome a las tinieblas y no a la luz: tanto ha vuelto y convertido su mano contra mí. Hizo envejecer mi piel y mi carne y desmenuzó mis huesos; cercóme en rededor, y rodeóme de hiel y trabajo; en tenebrosidades me colocó como muertos sempiternos; edificó en derredor de mí, y porque no salga; agravóme las prisiones; y, demás de esto, cuando hubiere dado voces y rogado, ha excluido mi oración; cerróme mis caminos con piedras cuadradas, y trastornó mis pisadas y mis sendas. Todo esto dice Jeremías, y va allí diciendo mucho más. Que, por cuanto en esta manera está Dios medicinando y curando al alma en sus muchas enfermedades para darle salud, por fuerza ha de penar según su dolencia en la tal purga y cura, porque aquí le pone Tobías el corazón sobre las brasas, para que en él se extrique y desenvuelva todo género de demonio (Tb. 6, 8), y así, aquí van saliendo a luz todas sus enfermedades, poniéndoselas en cura, y delante de sus ojos a sentir. (Llama 1,21).

[2] *  El sentimiento de ausencia de Dios en el alma que entra en contemplación y que se resume en el lamento ¿adónde te escondiste?, será a la postre un doloroso sentimiento de purificación que, entre otras cosas, ayuda a no conmfundir y distinguir a Dios de la experiencia del mismo. Dios, ya se tenga clara su presencia o se sufra su ausencia, sigue estando ahí. La expresión del verso ¿a dónde te escondiste? es como si el alma dijera:  

“Verbo, Esposo mío, muéstrame el lugar donde estás escondido. En lo cual le pide la manifestación de su divina esencia; porque el lugar donde está escondido el Hijo de Dios es, como dice san Juan (1, 18), el seno del Padre, que es la esencia divina, la cual es ajena de todo ojo mortal y escondida de todo humano entendimiento; que por eso Isaías (45, 15), hablando con Dios, dijo: Verdaderamente tú eres Dios escondido. De donde es de notar que, por grandes comunicaciones y presencias, y altas y subidas noticias de Dios que un alma en esta vida tenga, no es aquello esencialmente Dios, ni tiene que ver con él, porque todavía, a la verdad, le está al alma escondido, y por eso siempre le conviene al alma sobre todas esas grandezas tenerle por escondido y buscarle escondido, diciendo: ¿Adónde te escondiste? Porque ni la alta comunicación ni presencia sensible es cierto testimonio de su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el alma lo es de su ausencia en ella. Por lo cual el profeta Job (9, 11) dice: Si viniere a mí no le veré, y si se fuere no le entenderé (Cántico 1,3;

* La canción 39 del Cántico declara: “El aspirar del aire, / el canto de la dulce filomena, / el soto y su donaire / en la noche serena, / con llama que consume y no da pena”. Por soto y donaire entiende san Juan de la Cruz a Dios mismo dándose a conocer como creador y dador del ser a todas las cosas, lo cual produce deleite en el alma. La visión de Dios que se recibe ahí es no obstante oscura; por eso añade “en la noche serena”. 

“Esta noche es la contemplación en que el alma desea ver estas cosas. Llámala noche porque la contemplación es oscura, que por eso la llama por otro nombre mística teología, que quiere decir sabiduría de Dios secreta o escondida, en la cual, sin ruido de palabras y sin ayuda de algún sentido corporal ni espiritual, como en silencio y quietud, a oscuras de todo lo sensitivo y natural, enseña Dios ocultísima y secretísimamente al alma sin ella saber cómo; lo cual algunos espirituales llaman entender no entendiendo” (Cántico 39, 12) .  

“Y por eso, llama a esta contemplación noche, en la cual en esta vida conoce el alma, por medio de la transformación que ya tiene, altísimamente este divino soto y su donaire. Pero, por más alta que sea esta noticia, todavía es noche oscura en comparación de la beatífica que aquí pide; y por eso dice, pidiendo clara contemplación, que este gozar el soto y su donaire, y las demás cosas que aquí ha dicho, sea en la noche ya serena; esto es, en la contemplación ya clara y beatífica, de manera que deje ya de ser noche en la contemplación oscura acá, y se vuelva en contemplación de vista clara y serena de Dios allá. Y así, decir en la noche serena es decir en contemplación ya clara y serena de la vista de Dios. De donde David (Sal. 138, 11) de esta noche de contemplación dice: La noche será mi iluminación en mis deleites, que es como si dijera: Cuando esté en mis deleites de la vista esencial de Dios, ya la noche de contemplación habrá amanecido en día y luz de mi entendimiento  (Cántico  39, 13).

 O sea, que mientras se está  en este mundo no se puede ver a Dios plenamente; sólo en el momento final se puede ver que el Espíritu Santo purifica del todo al alma poniéndola en amor perfecto y así la cualifica para la unión plena.

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Mayo 2024
C.A.

 

lunes, 13 de mayo de 2024

NUBE DEL NO-SABER 26

 

26.

QUE SIN UNA GRACIA ESPECIAL O UNA PROLONGADA FIDELIDAD A LA GRACIA ORDINARIA, LA ORACIÓN CONTEMPLATIVA ES MUY DIFÍCIL; QUE ESTA OBRA ES SÓLO POSIBLE CON LA GRACIA, QUE ES LA OBRA DE DIOS

Así, pues, entrégate a la tarea de la contemplación con sincera generosidad. Golpea sobre esta alta nube del no-saber y desecha el pensamiento del descanso. Pues te digo con franqueza que todo aquel que desea ser contemplativo experimentará el dolor de la ardua tarea (a menos que Dios intervenga con una gracia especial); sentirá agudamente el precio del constante esfuerzo hasta que se haya ido acostumbrando a esta obra durante largo tiempo.

Pero, dime, ¿por qué habría de ser tan difícil? Sin duda, el amor ferviente despertándose de continuo en la voluntad no es doloroso. No, pues es la acción de Dios, el fruto de su poder omnipotente. Dios, además, ansia siempre trabajar en el corazón de quien ha hecho todo lo posible para preparar el camino a su gracia.

Entonces, ¿por qué es esta obra tan fatigosa? El trabajo, por supuesto, consiste en la incesante lucha para desterrar los innumerables pensamientos que distraen e importunan nuestra mente y tenerlos a raya bajo la nube del olvido, de que he hablado anteriormente. Este es el sufrimiento. Toda la lucha nace del lado del hombre, del esfuerzo que ha de hacer para prepararse a la acción de Dios, acción que consiste en suscitar el amor y que sólo él puede llevar a cabo. Pero tú persevera, haciendo tu parte, y yo te prometo que Dios no te fallará.[1]

Mantente, pues, fiel a esta obra. Quiero ver cómo progresas. ¿No ves cómo te ayuda pacientemente el Señor? ¡Ruborízate de vergüenza! Aguanta la opresión de la disciplina durante un tiempo y pronto remitirán la dificultad y el peso. Al comienzo te sentirás probado y oprimido, pero es porque todavía no has experimentado el gozo interior de esta obra. A medida que pase el tiempo, sin embargo, sentirás por ella un gozoso entusiasmo y entonces te parecerá ligera y fácil. Entonces te sentirás poco o nada constreñido, pues Dios trabajará a veces en tu espíritu por sí mismo. Pero no siempre y por mucho tiempo sino según le parezca a él mejor. Cuando haga que tú goces y seas feliz, déjale que obre como quiera.

Entonces quizá pueda tocarte con un rayo de su divina luz que atravesará la nube del no-saber que está entre él y tú. Te permitirá vislumbrar algo de los secretos inefables de su divina sabiduría y tu afecto parecerá arder con su amor. No sé decir más, ya que la experiencia va mucho más allá de las palabras.[2] Aun cuando quisiera decir más, no podría hacerlo ahora. Pues temo no poder describir la gracia de Dios con mi torpe y desmañada lengua. En una palabra, aun en el caso de intentarlo, no lo conseguiría.

Pero cuando la gracia surge en el espíritu de un hombre, este ha de poner su parte para responder a ella, y es esto lo que quiero ahora discutir contigo. Hay menos riesgo en hablar de esto.[3]

__________________

*
Notas de san Juan de la Cruz

[1] *“Muchos que comienzan a entrar en este estado (de contemplación amorosa sin meditaciones con el pensamiento), pensando que todo el negocio está en ir discurriendo y entendiendo particularidades por imágenes y formas, que son la corteza del espíritu, como no las hallan en aquella quietud amorosa y sustancial en que se quiere estar su alma, donde no entienden cosa clara, piensan que se van perdiendo y que pierden tiempo, y vuelven a buscar la corteza de su imagen y discurso, la cual no hallan, porque está ya quitada; y así ni gozan la sustancia ni hallan meditación y túrbanse a sí mismos, pensando que vuelven atrás y que se pierden. Y, a la verdad, se pierden, (aunque no como ellos piensan, porque se pierden) a los propios sentidos y a la primera manera de sentir, lo cual es irse ganando al espíritu que se les va dando; en el cual cuanto van ellos menos entendiendo, van entrando más en la noche del espíritu, de que en este libro tratamos, por donde han de pasar para unirse con Dios sobre todo saber. (San Juan de la Cruz, 2 Subida 15,4)

* "Podría acerca de lo dicho haber una duda, y es si los aprovechantes, que es a los que Dios comienza a poner en esta noticia sobrenatural de contemplación de que habemos hablado, por el mismo caso que la comienzan a tener, no hayan ya para siempre de aprovecharse de la vía de meditación y discurso y formas naturales. A lo cual se responde que no se entiende que los que comienzan a tener esta noticia amorosa en general, nunca hayan ya de procurar de tener meditación, porque a los principios que van aprovechando, ni está tan perfecto el hábito de ella que, luego que ellos quieran, se puedan poner en el acto de ella, ni, por lo semejante, están tan remotos de la meditación, que no puedan meditar y discurrir algunas veces naturalmente como solían, por las formas y pasos que solían, hallando allí alguna cosa de nuevo; antes a estos principios, cuando por los indicios ya dichos echan de ver que no está el alma empleada en aquel sosiego y noticia, habrán menester aprovecharse del discurso, hasta que vengan en ella a adquirir el hábito que habemos dicho en alguna manera perfecto, que será cuando todas las veces que quieren meditar, luego se quedan en esta noticia y paz sin poder hacer ni tener gana de hacerlo, como habemos dicho. Porque, hasta llegar a este tiempo, que es ya de aprovechados en esto, ya hay de lo uno, ya de lo otro, en diferentes tiempos". (San Juan de la Cruz, 3 Subida 15,1)

* “Procuren ellos (se refiere a los que se inician en la contemplación) desembarazar el alma y ponerla en soledad y ociosidad, de manera que no esté atada a alguna noticia particular de arriba o de abajo, o con codicia de algún jugo o gusto, o de alguna otra aprehensión, de manera que esté vacía en negación pura de toda criatura, puesta en pobreza espiritual, que esto es lo que el alma ha de hacer de su parte, como lo aconseja el Hijo de Dios (Lc. 14, 33), diciendo: El que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Lo cual se entiende no soló de la renunciación de las cosas temporales según la voluntad, mas también del desapropio de las espirituales, en que se incluye la pobreza espiritual, en que pone el Hijo de Dios la bienaventuranza (Mt. 5, 3). “ (San Juan de la Cruz, LLama,  3,46)

[2] *“... Aristóteles dice que de la misma manera que los ojos del murciélago se han con el sol, el cual totalmente le hace tinieblas, así nuestro entendimiento se ha a lo que es más luz en Dios, que totalmente nos es tiniebla. Y dice más; que cuanto las cosas de Dios son en sí más altas y más claras, son para nosotros más ignotas y oscuras. Lo cual también afirma el Apóstol (1 Cor. 3, 19), diciendo: Lo que es alto de Dios, es de los hombres menos sabido. (San Juan dela Cruz, 2 Subida 8,6)

* “Basta que el entendimiento esté abstraído de cualquiera noticia particular, ahora temporal, ahora espiritual, y que no tenga gana la voluntad de pensar acerca de unas ni de otras, como habemos dicho, porque entonces es señal que está el alma empleada” (2 Subida 14,12)

* Aprenda el espiritual a estarse con advertencia amorosa en Dios, con sosiego de entendimiento, cuando no puede meditar, aunque le parezca que no hace nada. Porque así, poco a poco, y muy presto, se infundirá en su alma el divino sosiego y paz con admirables y subidas noticias de Dios, envueltas en divino amor. Y no se entremeta en formas, meditaciones e imaginaciones, o algún discurso, porque no desasosiegue al alma y la saque de su contento y paz, en lo cual ella recibe desabrimiento y repugnancia. Y si, como habemos dicho, le hiciere escrúpulo de que no hace nada, advierta que no hace poco en pacificar el alma y ponerla en sosiego y paz, sin alguna obra y apetito, que es lo que Nuestro Señor nos pide por David (Sal. 45, 11), diciendo: Vacate, et videte quoniam ego sum Deus; como si dijera: Aprended a estaros vacíos de todas las cosas, es a saber, interior y exteriormente, y veréis cómo yo soy Dios.( 2 Subida 15, 5).

[3]  La dificultad y a la vez la necesidad de expresar lo inexpresable la expone así san Juand e la Cruz: “Para hablar propiamente de esta inteligencia de verdades desnudas que se da al entendimiento, era necesario que Dios tomase la mano y moviese la pluma; porque sepas, amado lector, que excede toda palabra lo que ellas son para el alma en sí mismas. Mas, pues yo no hablo aquí de ellas de propósito, sino sólo para industriar y encaminar el alma en ellas a la divina unión, sufrirse ha hablar de ellas aquí corta y modificadamente cuanto baste para el dicho intento” (2 Subida  26,1). 


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Mayo 2024
C. A. 


sábado, 4 de mayo de 2024

NUBE DEL NO-SABER 25


25.

QUE DURANTE EL TIEMPO DE LA ORACIÓN CONTEMPLATIVA, EL PERFECTO CONTEMPLATIIVO NO CENTRA SU ATENCIÓN EN NINGUNA PERSONA EN PARTICULAR

Ya he explicado que durante esta actividad un verdadero contemplativo no se detiene en el pensamiento de ninguna persona en particular, sea amigo, enemigo, extraño o familiar. Pues todo aquel que desea ser perfecto en ella ha de olvidarse de todo excepto de Dios.

No obstante, por medio de la contemplación va creciendo en amor y bondad prácticas, de manera que, cuando habla o reza con sus hermanos cristianos en otros momentos, el calor de su amor les alcanza también a ellos sean amigos, enemigos, extraños o familiares. Si existe alguna parcialidad, es más probable que exista hacia su enemigo que hacia su amigo. (No es que nunca abandone totalmente la contemplación -esto no podría hacerse sin un gran pecado-, pero a veces la caridad le exigirá que descienda de las alturas de su obra para hacer algo en favor de sus semejantes).

Pero en la actividad contemplativa misma, no distingue entre amigo y enemigo, hermano o extraño. Con ello, sin embargo, no quiero dar a entender que haya que dejar de sentir un afecto espontáneo hacia unos pocos que le son especialmente íntimos. Lo sentirá, naturalmente, y con frecuencia. Esto es perfectamente natural y legítimo por muchas razones que sólo el amor conoce. Recuerda que Cristo mismo tuvo especial amor por Juan, María y Pedro. Lo que quiero destacar es que durante la actividad contemplativa todos le son igualmente queridos, puesto que es Dios quien le mueve a amarlos. Ama a todos los hombres simple y llanamente por Dios; y los ama como él se ama a sí mismo.

Todos los hombres se perdieron por el pecado de Adán, pero todos aquellos que por su buena voluntad manifiestan un deseo de ser salvados, serán salvados por la muerte redentora de Cristo. Una persona profundamente comprometida en la contemplación participa en el sufrimiento redentor de Cristo, no exactamente como sufrió Cristo, sino de una manera similar a la de Cristo. Pues en la verdadera contemplación la persona es una con Dios en un sentido espiritual y hace todo lo que está en su mano para atraer a otros a la contemplación perfecta.

Sabes que todo tu cuerpo comparte el dolor o el bienestar sentido por cada una de sus partes porque es una unidad. En sentido espiritual, todos los cristianos son partes del único cuerpo de Cristo. En la Cruz se sacrificó a si mismo por su cuerpo, la Iglesia. Quien desee seguir a Cristo de una manera perfecta, ha de estar dispuesto también a entregarse a la obra espiritual del amor para la salvación de todos sus hermanos y hermanas de la familia humana.

Repito, no sólo por sus amigos y su familia y aquellos que le son más queridos, sino que también ha de trabajar para la salvación de toda la humanidad con afecto universal. Pues Cristo murió para salvar a todo el que se arrepiente de sus pecados y busca la misericordia de Dios.[1]

Ves, por tanto, que el amor contemplativo es tan refinado e integral que incluye en sí mismo la perfecta humildad y la caridad. Por las mismas razones y en el mismo sentido, incluye también todas las demás virtudes.[2]

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NOTAS

[1] Señala aquí la Nube del no saber cómo la cruz es el lugar de la compasión universal, donde confluyen el pecado del hombre y la misericordia divina. El pecado es ahí la voluntad de muerte que se deja ver en quienes crucifican a Jesús,  la misericordia divina se revela en Jesús que carga con los pecados y sana así el corazón humano. (cf 1 Pe 2,24).   Esta misma idea la comenta san Juan de la Cruz en el Cántico Epiritual al comentar la estrofa 23:  “Debajo del manzano / allí conmigo fuiste desposada / allí te di la mano/ y fuiste reparada / donde tu madre fuera violada”.

“Declara el Esposo al alma en esta canción la admirable manera y traza que tuvo en redimirla y desposarla consigo por aquellos mismos términos que la naturaleza humana fue estragada y perdida, diciendo que, así como por medio del árbol vedado en el paraíso fue perdida y estragada en la naturaleza humana por Adán, así en el árbol de la cruz fue redimida y reparada, dándole allí la mano de su favor y misericordia por medio de su muerte y pasión, alzando las treguas: que del pecado original había entre el hombre y Dios. Y así, dice: Debajo del manzano. Esto es, debajo del favor del árbol de la Cruz, que aquí es entendido por el manzano, donde el Hijo de Dios redimió y, por consiguiente, desposó consigo la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma, dándola él gracia y prendas para ello en la Cruz” (Cantico 23,2-3)

[2] *La cruz de Jesús es la cima del vacío de uno mismo, el punto al que nos lleva el abandono de las propias creencias, esperanzas y deseos. Cuando se hace el silencio de saberes (fe), gustos (esperanzas) y amores propios (voluntad), de modo misterioso “acaecerá que ande el alma inflamada con ansias de amor de Dios muy puro, sin saber de dónde le vienen ni qué fundamento tuvieron. Y fue que, así como la fe se arraigó e infundió más en el alma mediante aquel vacío y tiniebla y desnudez de todas las cosas, pobreza espiritual (que todo lo podemos llamar una misma cosa), también juntamente se arraiga e infunde más en el alma la caridad de Dios. De donde, cuanto más el alma se quiere oscurecer y aniquilar acerca de todas las cosas exteriores e interiores que puede recibir, tanto más se infunde de fe, y por consiguiente, de amor y esperanza en ella, por cuanto estas tres virtudes teologales andan en uno” (2 Subida 24,8)

* Cuando se niegan las ideas, emociones y deseos propios se entra en la noche; todo deja de tener sentido; aparentemente es como una muerte, y ciertamente lo es si se la entiende como muerte del ego (yo falso, falsedad). Enterrado el ego queda enterrada la soberbia y nace la humildad; y en la humildad florece el amor de caridad que es movido solo por Dios: “Hay un provecho muy grande en esta noche para el alma, y es que se ejercita en las virtudes de por junto, como en la paciencia y longanimidad, que se ejercita bien en estos vacíos y sequedades, sufriendo el perseverar en los espirituales ejercicios sin consuelo y sin gusto. Ejercítase la caridad de Dios, pues ya no por el gusto atraído y saboreado que halla en la obra es movido, sino sólo por Dios. Ejercita aquí también la virtud de la fortaleza, porque en estas dificultades y sinsabores que halla en el obrar saca fuerzas de flaquezas, y así se hace fuerte. Y, finalmente, en todas las virtudes, así teologales como cardinales y morales, corporal y espiritualmente se ejercita el alma en estas sequedades”. ( 1 Noche 13,5)

* Comentando en Cántico la estrofa 24, que dice “Nuestro lecho florido,/  de cuevas de leones enlazado, / en púrpura tendido, / de paz edificado,/  de mil escudos de oro coronado”, el santo carmelita explica que el lecho del alma es el Esposo (Cristo), las cuevas de leones las virtudes que posee el alma en unión con Dios; y a partir de ahí añade “Por la púrpura es denotada la caridad en la divina Escritura, y de ella se visten y sirven los reyes. Dice el alma que este lecho florido está tendido en púrpura, porque todas las virtudes, riquezas y bienes de él se sustentan y florecen y se gozan sólo en la caridad y amor del Rey del cielo, sin el cual amor no podría el alma gozar de este lecho y de sus flores. Y así, todas estas virtudes están en el alma como tendidas en amor de Dios, como en sujeto en que bien se conservan y están como bañadas en amor, porque todas y cada una de ellas están siempre enamorando al alma de Dios, y en todas las cosas y obras se mueven con amor a más amor de Dios” (Cantico 24,7)

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Mayo 2024
C.asto Acedo