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domingo, 10 de mayo de 2026

Consejos para entrar en la noche (III)

Tercera parte de la entrega de los consejos sanjuanistas: se recogen aquí el tercer y cuarto consejos.



TERCER CONSEJO 
Renunciar a uno mismo
“Procurar obrar en desprecio propio y desear que todos lo hagan (y esto es contra la concupiscencia de la carne). ... Procurar hablar en su desprecio y desear que todos lo hagan (y esto es contra la concupiscencia de los ojos). ... procurar pensar bajamente de sí en su desprecio y desear que todos lo hagan (también contra sí, y esto es contra la soberbia de la vida)” (1 S 13,9).
Ante este consejo hemos de advertir el peligro de interpretación masoquista. Quien conoce a san Juan de la Cruz sabe que está muy lejos de él justificar cualquier tipo de sufrimiento gratuito. Por eso hay que leer aquí sus palabras a la luz de su propósito: éstos son medios para entrar en la noche oscura. El desprecio del que habla san Juan no se dirige a nosotros mismos en cuanto criaturas de inmenso valor y dignidad, hechos a imagen y semejanza de Dios; estos consejos son más bien medios para educar los apetitios desordenados que alimentan nuestro yo egoísta.

Habla san Juan de la triple concupiscencia (de la carne, de los ojos y de la soberbia de la vida), que en la mentalidad escolástica diferenciaba el amor desordenado del amor ordenado o armonioso. Al hablar de la gtriple concupiscencia santo Tomás, resumiendo a san Agustín, escribe: “El amor ordenado de sí mismo, es decir, que quiera para sí el bien conveniente, es debido y natural. Mas el amor desordenado de sí mismo, que lleva hasta el desprecio de Dios, se propne según san Agustín ser la causa del pecado” (Summa Theologica I-II. Q. 77.a.4).

Amor propio (amor ordenado, que toma decisiones acordes a la voluntad de Dios) no es lo mismo que egoísmo (amor desordenado y autodestructivo).

Control o restricción, esta es la esencia del consejo de san Juan en lo relativo a rechazar los pensamientos, palabras o acciones egocéntricas. No permitas que entren en tu vida. No actúes de acuerdo con ellos. Resistete, nada más aparecer en tu conciencia, a la tendencia a una vida en la que tu yo ocupe el centro.


CUARTO CONSEJO
Para tenerlo todo, renunciar a todo
“Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada. / Para venir a poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada. / Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada. / Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada. / Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas. / etc.” (1 S 13,11).
Estas son las instrucciones o consejos que en la Subida del monte da san Juan para subir a la cumbre, es decir, para alcanzar el más alto grado de unión:

“Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.

Para venir a lo que gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres”.
Dice William Blake que “aquel que atrapa para sí una alegría destruye la vida que vuela, pero aquel que besa la alegría mientras vuela vive en un amanecer eterno”. Imagina una mariposa que se posa en la mano de una mujer. Cuando la mujer mira la belleza des esta criatura divina, se siente llena de alegría por la belleza que está a su alcance. Si se ata a esta experiencia estética, su alegría se echará a perder por la ansiedad de saber que no durará, pues la mariposa terminará por alzar el vuelo.

Y al revés, si la mujer no se mueve por el afán de poseer puede disfrutar completamente de la belleza de la mariposa, porque tiene la capacidad de aceptar la experiencia por lo que es, un momento fugaz, un regalo pasajero por el que dar gracias.

Podemos ver las consecuencias de estas dos posturas en 3 S 20,2-3:
Se “adquiere más gozo y recreación en las criaturas con el desapropio de ellas, el cual no se puede gozar en ellas si las mira con asimiento de propiedad; porque éste es un cuidado que, como lazo, ata al espíritu en la tierra y no le deja anchura de corazón.

Adquiere más, en el desasimiento de las cosas, clara noticia de ellas para entender bien las verdades acerca de ellas, así natural como sobrenaturalmente; por lo cual las goza muy diferentemente que el que está asido a ellas, con grandes ventajas y mejorías. Porque éste las gusta según la verdad de ellas, ...

...Gózase, pues, éste en todas las cosas, no teniendo el gozo apropiado a ellas, como si las tuviese todas; y esotro, en cuanto las mira con particular aplicación de propiedad, pierde todo el gusto de todas en general; éste, en tanto que ninguna tiene en el corazón, las tiene ... todas en gran libertad; esotro, en tanto que tiene de ellas algo con voluntad asida, no tiene ni posee nada, antes ellas le tienen poseído a él el corazón; por lo cual, como cautivo, pena; de donde, cuantos gozos quiere tener en las criaturas, de necesidad ha de tener otras tantas apreturas y penas en su asido y poseído corazón”
El deseo de poseer, a decir de san Juan, genera “ansiedad” (“apreturas y penas” dice él); es como una cuerda que se amarra en torno a la presa y la hace sentirse atrapada. La ansiedad crea ansiedad. Cuanto más ansiedad experimenta la persona, más se agarra a la cosa poseída, lo que a su vez provoca más ansiedad. Un corazón asido está poseído por las cosas, y sufre como un cautivo. Un corazón no asido es verdaderamente libre, y aunque tales personas “no poseen nada, las tiene todas (las cosas) en gran libertad” (3 S 20,3).

Atentos, pues a esa “pausa fatal” en la que te detienes mentalmente y reparas en algo entrando en el momento de la decisión. Sopesas, mides, calculas, te pones a deliberar si decides hacer -compartir, soltar, dejar a un lado- eso que sabes que debes hacer sin pensarlo mucho, porque es la voluntad de Dios. ¡Ten cuidado!, porque ...
...Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.

Para venir del todo al todo
has de dejarte del todo en todo,
y cuando lo vengas del todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.

Porque, si quieres tener algo en todo
no tiene puro en Dios tu tesoro (1 S 13,12).
“Reparar” implica posponer algo en orden a considerar y reflexinar. “Arrojarse”, en sentido metafórico y espiritual, significa responder desde el abandono confiado. En el abandono de una pausa, nuestros miedos, nuestro egoísmo o nuestra pereza, pueden impedirnos tomar la decisión acertada. No está invitando san Juan a tomar alocadas decisiones temerarias, sino a decidir sin dilación cuando estamos ante algo que claramente es voluntad de Dios, por ejemplo cuando nos enfrentamos a las demandas cotidianas de la caridad. En ese instante entre inspiración y decisión suele meterse el demonio; no le dejes hablar, dile con Jesús: “¡Calla y sal! (Lc 4,35 ) Con el tentador no se dialoga, “sabe más el diablo por viejo que por diablo”, no te dejes engañar.

* * *
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
Los consejos que hemos expuesto siguiendo la estela de San Juan de la Cruz nos conducirán a la gracia de la “consolación” que se experimenta como cese de la tentación; pero también dirá el santo que soltar los apegos puede traer consigo una inflamación del deseo de Dios.

A veces la gracia se experimenta como un entusiásmo y energía que nos empuja hacia Dios: “con ansias en amores inflamada”. Otras veces la gracia capacita a la persona para superar apegos y ataduras, en la medida en que han dejado de tener control sobre ella. “estando ya mi casa sosegada”.

Cada cual experimenta la gracia de manera diferente. Lo esencial no es la manera de experimentarla sino el fin que logra cumplir en nosotros. Ya sea inflamando al alma para abrazar una nueva vida, o aquietando el corazón para adormecer los apetitos desordenados permitiéndole alejarse de su vieja vida, el efecto positivo es lo que importa.

Nadie sabe por qué la consolación se experimenta de distinta forma. Quizá se deba a la diferencia entre personas.

*
C.A. 
Mayo 2026

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