43.
QUE EL HOMBRE HA DE PERDER LA
CONCIENCIA RADICAL DE CONCENTRACIÓN EN SU PROPIO SER, SI ES QUE QUIERE LLEGAR A
LAS ALTAS CIMAS DE LA CONTEMPLACIÓN EN ESTA VIDA
[1] “La afición y asimiento que el alma tiene a la criatura iguala a la misma alma con la criatura, y cuanto mayor es la afición, tanto más la iguala y hace semejante, porque el amor hace semejanza entre lo que ama y es amado. Que por eso dijo David (Sal. 113, 8), hablando de los que ponían su afición en los ídolos: ´Sean semejantes a ellos los que ponen su corazón en ellos. Y así, el que ama criatura, tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera, más bajo; porque el amor no sólo iguala, mas aun sujeta al amante a lo que ama. Y de aquí es que, por el mismo caso que el alma ama algo, se hace incapaz de la pura unión de Dios y su transformación; porque mucho menos es capaz la bajeza de la criatura de la alteza del Criador que las tinieblas lo son de la luz. ... Así como no comprehende a la luz el que tiene tinieblas, así no podrá comprehender a Dios el alma que en criaturas pone su afición; de la cual hasta que se purgue, ni acá podrá poseer por transformación pura de amor, ni allá por clara visión. Y para más claridad, hablaremos más en particular. (San Juan de la Cruz, 1 Subida 4,3)
* ¨No puede dejar de desear el
alma enamorada la paga y salario de su amor, por el cual salario sirve al
Amado, porque, de otra manera, no sería verdadero amor. El cual salario y paga
no es otra cosa, ni el alma puede querer otra, sino más amor, hasta llegar a
estar en perfección de amor, el cual no se paga sino de sí mismo, según lo dio
a entender el profeta Job (Jb 7, 2) por estas palabras, diciendo: ... ´Como el ciervo desea la sombra y como el
mercenario espera el fin de su obra, así yo también tuve los meses vacíos y
contaba las noches trabajosas y prolijas para mí. Si me acostare a dormir,
diré: ¿cuándo llegará el día en que me levantaré? Y luego volveré a esperar la
tarde, y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche´. De esta
manera, el alma que anda estando encendida en amor de Dios, desea el
cumplimiento y perfección del amor para tener allí cumplido refrigerio... El
alma que ama a Dios no ha de pretender ni esperar otra cosa de él sino la
perfección del amor. (Ibid Cántico, 9,6)
* ¨El endiosamiento y levantamiento de mente en Dios, en que queda el alma como robada y embebida en amor, toda hecha en Dios, no la deja advertir a cosa alguna del mundo; porque no sólo de todas las cosas, mas aun de sí queda enajenada y aniquilada, como resumida y resuelta en amor, que consiste en pasar de sí al Amado” (Ibid 26,14)
Septiembre 2024
C.A.

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