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martes, 17 de septiembre de 2024

NUBE DEL NO-SABER 42

42

QUE NO TENIENDO MODERACIÓN EN LA CONTEMPLACIÓN, EL HOMBRE PUEDE LLEGAR A LA PERFECTA MODERACIÓN EN TODO LO DEMÁS [1]

Quizá estés preguntándote ahora cómo determinar la medida adecuada en la comida, la bebida, el sueño y demás. Te contestaré brevemente: conténtate con aceptar las cosas según vienen. Si te entregas generosamente a la obra del amor, estoy seguro de que sabrás cuándo has de comenzar y terminar cualquier otra actividad. No puedo creer que una persona entregada con toda su alma a la contemplación pueda errar por exceso o por defecto en estos asuntos externos, a menos que sea una persona que siempre yerre.

¡Ojalá yo pudiera estar siempre preocupado y ser fiel a la obra del amor en mi corazón! Dudo que entonces me preocupase mucho de mi comida, bebida, sueño y conversación. Pues ciertamente se consigue antes moderación en estas cosas por despreocupación de las mismas que a través de una introspección angustiosa, como si esta ayudara a determinar la medida adecuada. Con seguridad nada de lo que haga o diga puede realmente conseguirlo. Que otros digan lo que quieran; la experiencia es mi testigo.

Por eso te digo, una vez más, eleva tu corazón con un ciego impulso de amor, consciente ora del pecado, ora de Dios, deseando a Dios y detestando el pecado. A este lo conoces demasiado bien, pero tu deseo tiende hacia Dios. Pido que el buen Dios venga en tu ayuda, pues al llegar a este punto le necesitarás muchísimo

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NOTAS

[1] ¿De fuera hacia dentro?  ¿O de dentro hacia fuera? ¿Llegar a la moderación (medida justa) en la vida -en el caso concreto que se menciona: moderación en la comida y en la bebida- imponiéndome una disciplina exterior o simplemente cultivando mi interior?. Si aplicamos aquí el texto evangélico que habla de las intenciones de corazón  indicando que de dentro,“del corazón salen pensamientos perversos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, difamaciones, blasfemias. Estas cosas son las que hacen impuro al hombre” (Mt 15,18), podemos también decir que las cosas que hacen puro al hombre, es decir la moderación en las costumbres, salen también de dentro. Y de esta conclusión sobre  la importancia de la exterioridad y la interioridad extraemos  unas lecciones interesantes:

1) La primera es que si queremos moderación y finura exterior debemos comenzar por serenar y pulir lo interior: ”Si te entregas generosamente a la obra del amor, estoy seguro de que sabrás cuándo has de comenzar y terminar cualquier otra actividad”.

2) La segunda enseñanza es que observando tu moderación exterior puedes discernir tu estado espiritual interior: “No puedo creer que una persona entregada con toda su alma a la contemplación pueda errar por exceso o por defecto en estos asuntos externos”. 

3) Una tercera enseñanza  es que cuando se quiere conseguir la moderación exterior recurriendo a la culpabilidad o autocondena, “a través de una introspección angustiosa”, se fracasará en el intento.

4) Finalmente, como cuarta enseñanza tenemos la conclusión del autor de la Nube: lo importante es dedicar el tiempo y las energías a la contemplación para alcanzar amor: “eleva tu corazón con un ciego impulso de amor”; o dicho en lenguaje más bíblico: "Busca primero el reino de Dios y su justicia; y todo lo demás se te dará por añadidura" (Mt 6,33)

Septiembre 2024
C. A.

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