Puedes buscar en la red una cantidad ingente de cartelitos como el que encabeza este post. En todos ellos se pone de manifiesto el empeño por desacreditar la religión en beneficio de la espiritualidad. Como si fuera posible vivir una espiritualidad sin un mínimo de organización y práctica comunitaria (religión).
Tengo la sospecha de que esa fobia a la religión por parte de supuestos “espirituales” no responde sino al deseo de afirmarse en una religión sin Dios, por no decir una contradictoria "religión sin religión"; se trata de grupos sectarios e idealistas, que se tienen por puros e impecables, y capaces de vivir una espiritualidad seria sin referencia al Otro y a los otros, sin Dios y sin comunidad.
Pablo d´Ors explica la relación, que no oposición, entre espiritualidad y religión remitiéndose a la figura de una copa de vino; la copa es la religión y el vino la espiritualidad. Me gusta la imagen, porque si una mala religión es una copa sin vino, no es menos cierto que un vino sin copa es una pésima espiritualidad.
Las tradiciones religiosas de la humanidad han demostrado sobradamente su eficacia como poseedoras y transmisoras de espiritualidad. ¿Conoceríamos hoy la espiritualidad taoísta, budista, cristiana o musulmana sin sus respectivas religiones?
Yendo a la tradición o religión cristiana, la forma más sencilla para dilucidar la supuesta oposición ficticia entre religión y espiritualidad es contemplando y preguntándonos acerca de Jesús de Nazaret: ¿fue religiosoo espiritual?
Tengo la sospecha de que esa fobia a la religión por parte de supuestos “espirituales” no responde sino al deseo de afirmarse en una religión sin Dios, por no decir una contradictoria "religión sin religión"; se trata de grupos sectarios e idealistas, que se tienen por puros e impecables, y capaces de vivir una espiritualidad seria sin referencia al Otro y a los otros, sin Dios y sin comunidad.
Pablo d´Ors explica la relación, que no oposición, entre espiritualidad y religión remitiéndose a la figura de una copa de vino; la copa es la religión y el vino la espiritualidad. Me gusta la imagen, porque si una mala religión es una copa sin vino, no es menos cierto que un vino sin copa es una pésima espiritualidad.
Las tradiciones religiosas de la humanidad han demostrado sobradamente su eficacia como poseedoras y transmisoras de espiritualidad. ¿Conoceríamos hoy la espiritualidad taoísta, budista, cristiana o musulmana sin sus respectivas religiones?
Yendo a la tradición o religión cristiana, la forma más sencilla para dilucidar la supuesta oposición ficticia entre religión y espiritualidad es contemplando y preguntándonos acerca de Jesús de Nazaret: ¿fue religiosoo espiritual?
La respuesta correcta creo que está en que Jesús fue un hombre profundamente espiritual y a la vez religioso; lo cual no le impidió ser crítico, tanto con la religión que profesaba como con las espiritualidades hipócritas con las que se cruzó.
Que fue religioso lo demuestra su circuncisión y presentación en el templo, hechos de los que nunca renegó, así como su asistencia asidua a la reunión litúrgica del sábado en la sinagoga, su respeto y defensa de la pureza del templo de Jerusalén, o su conocimiento y valoración positiva de la ley. Jesús no condenó la ley sino el legalismo.
Que fue espiritual se deduce de su mirada contemplativa sobre el mundo y las cosas, de su acercamiento a todos sin exclusión alguna (ser todo para todos), de su exaltación de la misericordia del Padre, o de su práctica orante y sus enseñanzas al respecto.
Jesús, en el evangelio, habla de religión: “habéis oído que se dijo” (ley de Moisés); y también de espiritualidad: “pero yo os digo”. Vive el espíritu de la ley no te limites a “no matar”, trabaja por dar vida. Reconcíliate con el hermano antes de dejar tu ofrenda en el altar (Mt 5,23-25 ). Esto es lo que hay que hacer, cumplir la religión y sus normas, pero sin olvidar la espiritualidad que les debe acompañar (cf Mt 23,23 ). “No creáis que he venido a abolir la ley y los profetas(religión), no he vendió a abolir, sino a dar plenitud (cimentar la ley de la religión en una verdadera espiritualidad, en una verdadera relación con Dios)
Que fue religioso lo demuestra su circuncisión y presentación en el templo, hechos de los que nunca renegó, así como su asistencia asidua a la reunión litúrgica del sábado en la sinagoga, su respeto y defensa de la pureza del templo de Jerusalén, o su conocimiento y valoración positiva de la ley. Jesús no condenó la ley sino el legalismo.
Que fue espiritual se deduce de su mirada contemplativa sobre el mundo y las cosas, de su acercamiento a todos sin exclusión alguna (ser todo para todos), de su exaltación de la misericordia del Padre, o de su práctica orante y sus enseñanzas al respecto.
Jesús, en el evangelio, habla de religión: “habéis oído que se dijo” (ley de Moisés); y también de espiritualidad: “pero yo os digo”. Vive el espíritu de la ley no te limites a “no matar”, trabaja por dar vida. Reconcíliate con el hermano antes de dejar tu ofrenda en el altar (Mt 5,23-25 ). Esto es lo que hay que hacer, cumplir la religión y sus normas, pero sin olvidar la espiritualidad que les debe acompañar (cf Mt 23,23 ). “No creáis que he venido a abolir la ley y los profetas(religión), no he vendió a abolir, sino a dar plenitud (cimentar la ley de la religión en una verdadera espiritualidad, en una verdadera relación con Dios)
Oponer religión y espiritualidad es un ejercicio de infantilismo, por no decir cinismo, intelectual. Una religión sin espiritualidad, como una copa sin vino, es una absurda necedad, simplemente un adorno; pero también es meramente ornamental una espiritualidad sin religión (relación con Dios y con los hermanos, fe encarnada). Sin la copa de las tradiciones religiosas, de la que han bebido millones de personas a lo largo de la historia, la riqueza espiritual de los pueblos se hubiera perdido en las arenas del tiempo. ¿Hubieran llegado a nosotros los Evangelios sin una comunidad interesada en escribirlos para mantener viva su transmisión?
Hay que prevenirse de las espiritualidades que pretenden desprenderse de las religiones. Probablemente terminarán formando una religión o un grupo sectario dentro o al margen de alguna de las ya existentes. Su mayor peligro es el obsesionarse tanto por la pureza de lo espiritual que acaban tirando el niño con el agua del baño. Despreciando la religión acaban despreciando sus propias tradiciones espirituales.
Eso de “ser espiritual” está muy bien, tener mucha fe es bueno; pero, sin unos hermanos con los que madurar esa fe idealista, el vino de su espiritualidad puede perderse como vino derramado en el suelo.
“La espiritualidad es una, las religiones muchas”, dicen los espiritualistas. Hay que responderles que sin pluralidad no es posible la unidad, y que las espiritualidades también son muchas. Uno, lo que se dice uno, sólo es Dios; y en nuestra tradición cristiana Dios, más que Uno, es amor, comunión de tres personas. ¿No es la comunión de muchos (multiplicidad) en el amor (unidad), la más hermosa de las espiritualidades?
Hay que prevenirse de las espiritualidades que pretenden desprenderse de las religiones. Probablemente terminarán formando una religión o un grupo sectario dentro o al margen de alguna de las ya existentes. Su mayor peligro es el obsesionarse tanto por la pureza de lo espiritual que acaban tirando el niño con el agua del baño. Despreciando la religión acaban despreciando sus propias tradiciones espirituales.
Eso de “ser espiritual” está muy bien, tener mucha fe es bueno; pero, sin unos hermanos con los que madurar esa fe idealista, el vino de su espiritualidad puede perderse como vino derramado en el suelo.
“La espiritualidad es una, las religiones muchas”, dicen los espiritualistas. Hay que responderles que sin pluralidad no es posible la unidad, y que las espiritualidades también son muchas. Uno, lo que se dice uno, sólo es Dios; y en nuestra tradición cristiana Dios, más que Uno, es amor, comunión de tres personas. ¿No es la comunión de muchos (multiplicidad) en el amor (unidad), la más hermosa de las espiritualidades?
Casto Acedo. Febrero 2020


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