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sábado, 18 de julio de 2020

Dios no hace basura (orar el domingo 19 de Julio)


“Cierto hermano preguntó al abad Pastor, diciendo: ¿Qué haré? Pierdo los nervios cuando estoy sentado solo en mi celda orando. El anciano le dijo: No desprecies a nadie, no condenes a nadie, no regañes a nadie. Dios te dará la paz y podrás meditar con serenidad”. [1]
Uno de los principales obstáculos para la oración es la conciencia errónea que considera que al orar me distingo de los demás, porque orando soy más santo, más puro, más perfecto, y por tanto, con cierto derecho a juzgar sobre la bondad o maldad de los hermanos. ¿No será esta la razón por la que no avanza mi espíritu orante? 

La costumbre de dividir el mundo en buenos y malos, sabios y necios, listos y torpes, no genera sino tensiones. ¿Dónde me situaré? Nunca encuentro el lugar exacto, bien sea por la soberbia de creerme entre los justos o por la baja confianza en mí mismo que me destierra al lugar de los condenados. O tal vez porque por el solo hecho de colocar a otros frente a mí, sin sentir que son parte de mí mismo, ya es una equivocación.

El bien y el mal, la luz y las tinieblas, lo justo y lo injusto, andan mezclados en el mundo. Hay trigo y cizaña en los campos de Dios. ¿Quién juzgará? Demonizar al hermano, señalarlo frente a mí y considerarlo un peligro  es mala salida. 

Dios no bendice la postura inquisidora que juzga, condena y margina. “Deja que el trigo y la cizaña crezcan juntos”. No te toca a ti arrancar, porque al juzgar y condenar al hermano estás arrojando lejos el trigo de la misericordia. No juzgues ni condenes; no es tarea tuya. Lo tuyo es amar, integrar, perdonar y silenciar. 


Anota en tu corazón que Dios no hace basura; Dios no siembra cizaña ni en ti ni en nadie. “El enemigo lo ha hecho”. Toda la cizaña que pueda haber en tu corazón, todo lo que entorpece tu vida de oración y justicia, no es cosa de Dios. Lo repito: Dios no hace basura. Tú no eres basura. Tu hermano tampoco. Por tanto, ni tu ni tu hermano estáis destinados al estercolero sino al jardín de Dios.

Por tanto, no te desprecies a ti mismo, y “no desprecies a nadie, no condenes a nadie, no regañes a nadie. Dios te dará la paz y podrás meditar con serenidad”. Abraza el mundo como lo abraza el Misericordioso, que “hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (Mt 5,45). 



Pistas para orar este domingo


*Como siempre, busca el momento y el lugar apropiados. 

*Ayúdate de la respiración o de las sensaciones del cuerpo. Serénate. Aquiétate.   

*Siéntete parte de todo lo creado y de toda la humanidad como campo de Dios. Observa todo con amor, sin juzgar. Dios no hace basura.

*Participa de la mirada de Dios; sonríe complaciente gozando de ver gozar a las criaturas; y muestra un rictus de tristeza compasiva por la tristeza que te produce que el enemigo, de noche, siembre cizaña en el mundo. 

*Dios no hace acepción de personas (Hch 10,24; Lc 20,21), ama a todos por igual, sin prestar atención a sus obras. Sin perder la calma, sin condenar, con ánimo compasivo, deja que te invada el Espíritu misericordioso del Creadorm, espíritu de unidad. Si te conmueve la ignorancia de los hombres,  no dejes que genere en ti odio o miedo sino amor. 

*Dios no hace basura, Dios no siembra cizaña. “El enemigo lo ha hecho”. Contempla todo lo verdadero, hermoso y bueno que hay en ti. Si ves algún mal, déjalo ir. Dios siembra buena semilla. Pon tu mirada en el trigo (humildad, yo). No prestes atención a la cizaña (soberbia, ego). No des cancha al mal y  dejará de ser


*Lejos de ti la guadaña. No te corresponde a ti cortar ni arrancar. Lo tuyo es amar. “No desprecies, no condenes, no regañes. Tendrás paz y podrás meditar con paz y serenidad sentado solo en tu celda".  


*Considera estas palabras del libro de la Sabiduría 12,13-19: "Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento".

* Donde abundó la cizaña, sobreabundó el trigo (cf Rm 5,20). Confía, espera, y ama.  Yo no soy basura, tú no eres basura, tampoco tu hermano. A su tiempo el trigo dará la cosecha.

*Agradece los dones de Dios y anota lo que hoy te ha enseñado.

* * *


EVANGELIO 
Mt 13,24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: 

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. 

Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" 

Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero."»

Casto Acedo. Julio 2020



[1] Citado Por THOMAS MERTON, La sabiduría del desierto, XLII.

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