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viernes, 11 de octubre de 2024

NUBE DEL NO-SABER 45

45.

UNA BUENA EXPOSICIÓN DE CIERTOS ENGAÑOS QUE PUEDEN ACECHAR AL CONTEMPLATIVO [1]

Te debo advertir que un joven novicio, sin experiencia en la contemplación, está expuesto a una gran decepción si no está constantemente alerta y no es lo suficientemente sincero para buscar un guía seguro. El peligro es que puede dar al traste con su fortaleza física y caer en aberraciones mentales por medio del orgullo, la sensualidad y una engañosa sofistería.

He aquí cómo puede insinuarse la decepción. Un joven o una joven recién iniciado en el camino de la contemplación empieza a oír hablar del deseo por el que el hombre eleva su corazón a Dios, ansiando incesantemente experimentar su amor; oye hablar también sobre la tristeza que acabo de describir. Considerándose vanamente diestro y sofisticado en la vida espiritual, no tarda en comenzar a interpretar lo que oye en términos literales y materiales, perdiendo completamente de vista el sentido espiritual más profundo. Y por eso violenta locamente sus recursos físicos y emocionales más allá de toda razón. Despreciando la inspiración de la gracia y excitado por la vanidad y la presunción, fuerza su aguante tan mórbidamente que en poco tiempo se encuentra fatigado y extenuado en cuerpo y espíritu. Después siente la necesidad de aliviar la tensión creada buscando una compensación baladí, material o física, como relajación del cuerpo y del espíritu.[2]

Suponiendo que salga de esto, su ceguera espiritual y el abuso que inflige a su cuerpo en esta pseudo-contemplación (pues difícilmente se puede llamar espiritual) le pueden llevar a fomentar sus pasiones de forma no natural o a crear en él un estado frenético.[3] Y todo ello es el resultado de una pseudo-espiritualidad y de un mal trato del cuerpo. Está instigado por su enemigo, el demonio, que se vale de su orgullo, sensualidad y presunción intelectual para engañarle.[4]

Esta clase de personas creen, por desgracia, que la exaltación que sienten es el fuego del amor encendido en sus pechos por el Espíritu Santo. De este engaño y otros semejantes surgen males de todas clases, mucha hipocresía, herejía y error. Esta especie de pseudo-experiencia trae consigo el falso conocimiento propio de la escuela del diablo, de la misma manera que la auténtica experiencia comporta la comprensión de la verdad enseñada por Dios.[5] Créeme cuando te digo que el diablo tiene sus contemplativos como Dios tiene los suyos.

La falsedad de las pseudo-experiencias y del falso conocimiento se da de mil maneras y situaciones según las diferentes mentalidades y disposiciones de los engañados, de la misma manera que la experiencia verdadera asume muy diferentes formas subjetivas. Pero voy a detenerme aquí. No quiero cargarte con más conocimientos de los que necesitas para hacer seguro tu camino. ¿De qué puede servirte el oír que el maligno ha engañado a grandes clérigos y en diferentes etapas de su vida? De nada, estoy seguro. Por eso, sólo describiré aquellas trampas que puedes encontrar con más facilidad a medida que avanzas en esta obra. Te digo que puedes ser avisado de antemano y evitarías.


[1] Un número este de Nube del no saber que pone en guardia acerca de los peligros de la contemplación. Es importante este número, porque nos avisa. En el siguiente nos dará consejos para evitar los engaños, aquí avisa de que esos engaños existen, y son muy sutiles, tanto como “el demonio”.

[2] Es muy común caer en la tentación de confundir  los avances espirituales con sensaciones placenteras y agradables, confundiendo el don de los gustos y contentos que Dios da con merecimientos fruto de conquistas personales. Se evita todo lo que desagrada “perdiendo completamente de vista el sentido espiritual más profundo”. Llegado a este punto el falso espiritual “violenta locamente sus recursos físicos y emocionales más allá de toda razón”, es decir, pierde el sentido común de la fe y busca sólo la satisfacción personal. Quien inicia este camino suele terminar agotado, incluso físicamente, por ejercicios desmesurados en busca de “novedades”. “En poco tiempo se encuentra fatigado y extenuado en cuerpo y espíritu. Después siente la necesidad de aliviar la tensión creada buscando una compensación baladí, material o física, como relajación del cuerpo y del espíritu”. La frustración de no experimentar lo que busca obsesivamente le llevará a buscar compensaciones fuera (avaricia, lujuria, ira, pereza, etc.). Cuando estas compensaciones dan la cara conviene revisar a fondo la vida espiritual.

[3] “Un estado frenético”, acelerado, obsesivo, amante del ruido y experiencias espectaculares. Todo lo contrario de la calma y serenidad que  da el Espíritu y que ilumina con su paz el camino a seguir.

[4] Iluminador en esto de los tejemanejes del demonio es el el capítulo 4 de las Moradas quintas de santa Teresa; advierte de que ha “conocido personas muy encumbradas llegar a este estado (desposorios) y con gran sutileza y ardid del demonio tornarlas a ganar para sí; porque debe juntarse todo el infierno para ello, porque, como muchas veces digo, no pierden un alma sola sino gran multitud” (4,6). Es decir, que la caída de un avanzado en el camino es escándalo para los que le tienen por vituoso, igual que su testimonio es de ánimo para muchos.  A media que uno se acerca a la Luz las tinieblas se defienden queriendo arrastrar al espiritual hacia ellas. 

[5] El conocimiento propio:  dice santa Teresa que “es cosa tan importante este conocernos que no querría en ello hubiese jamás relajación, por subidas que estéis en los cielos; pues mientras estamos en esta tierra no hay cosa que más nos importe que la humildad” (1 M 2,9). Aquí Nube del no saber habla de “conocimiento propio de la escuela del diablo”, al que lógicamente no hay cosa que más le importe que la vanidad y la soberbia. Santa Teresas apunta que el remedio contra el ángel de luz que es el demonio que se presenta bajo forma de bien, no puede ser otro que buscar sinceramente la voluntad de Dios: “si esta alma se estuviese siempre asida a la voluntad de Dios, que está claro que no se perdería; mas viene el demonio con unas sutilezas grandes, y debajo de color de bien vala desquiciando en poquitas cosas de ella y metiendo en algunas que él le hace entender que no son malas, y poco a poco oscureciendo el entendimiento y entibiando la voluntad y haciendo crecer en ella el amor propio, hasta que de uno en otro la va apartando de la voluntad de Dios y llegando a la suya.”. ¿Dónde hallar la voluntad de Diosque santa Teresa recomienda como remedio a las tentaciones y desviaciones en la oración? Buscándola en la meditación y estudio de la Sagrada Escritura y estando bajo la dirección de maestros espirituales adecuados. Como dice a su inico este número de Nube, quien es tentado "está expuesto a una gran decepción si no está constantemente alerta y no es lo suficientemente sincero para buscar un guía seguro". 

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Octubre 2024
Casto Acedo

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