Hola, meditadores.
He hablado en particular con algunos miembros del grupo de oración contemplativa y hemos acordado tener un encuentro de oración, a las 8,30 en Don Álvaro, el próximo Jueves 24 de Agosto. Así aprovechamos para vernos -los que podáis- y animarnos mutuamente en nuestro camino. También aprovecharemos para fijar el inicio del próximo curso.
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Os paso un brevísimo texto de Juan Casiano, sacerdote y asceta, Padre de la Iglesia, que nació en Dobruja (Rumanía) hacia el año 360/365, y murió en el año 435. Se formó en Belén (Palestina), en una época en la que muchos acudían a tierra santa haciendo lo que podríamos llamar “turismo espiritual”, es decir, buscando experiencias religiosas. Ese ambiente no le satisfizo, así que se retiró como eremita al desierto de Egipto, donde halló el camino que buscaba y escribió acerca de la oración:
Debemos observar con particular fidelidad el precepto evangélico que nos manda permanecer en el recinto de nuestra habitación, cerrada la puerta, para ofrecer la oración a nuestro Padre. ¿Cómo damos cumplimiento a esa prescripción del Señor?
Oramos en nuestro aposento cuando ponemos a cubierto nuestro corazón de la realidad circundante, apartándole del tumulto y turbación de pensamientos y cuidados que le solicitan. Luego, en la soledad de nuestro interior, manifestamos al Señor en secreto y familiarmente nuestras necesidades. Orar con la puerta cerrada es dirigir nuestras súplicas sin mover los labios, en un perfecto silencio, a Aquel que penetra los corazones, no menos que las palabras.
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Seguid meditando y disfrutando el verano.
Casto Acedo.


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