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viernes, 25 de noviembre de 2016

INTRODUCCION A LA CONTEMPLACION - 2


Hablemos de oración contemplativa
 
 
·        Se trata de una oración “simple” y “para simples” (es lo primero que se me ocurre). Porque se trata sólo de “mirar”, de ponernos ante algo o alguien y “verlo”…

·        Normalmente son dos los obstáculos que nos impiden ver la realidad (cosas, acontecimientos, personas, Dios) tal como es.  Y ya las hemos señalado antes: nuestra mente (ideas preconcebidas, juicios, censuras, …) y nuestras emociones (miedos, deseos, inseguridades, etc).

·        En el camino de la oración contemplativa hemos de aprender a conocernos bien a nosotros mismos, nuestras creencias (para desmontarlas) nuestras  emociones (para controlarlas). 

·        Hemos de centramos en “darnos cuenta” (contemplar) de nuestras ideas y pensamientos.Para ello, hacemos  ejercicios de silencio y observamos como  nuestra mente nos crea sentimientos, y entorpece nuestra interiorización. En una palabra: nos quita la paz. 

·       La mente nos remite al pasado (cosas que nos han sucedido y cuyo recuerdo suscita en nosotros sentimientos felices o tristes) o al futuro (anhelos y deseos que nos inquietan –matan nuestra quietud-). Y para poner remedio a ese dominio de la mente solo nos queda “centrarnos en el presente, que es lo único que existe”…
 

·        ¿Cómo ejercitarnos en vivir el presente?  Lo hacemos echando mano de algo que estamos haciendo constantemente: respirar. En los ejercicios que hacemos nos centramos en la respiración.  Es algo que forma parte de la tradición espiritual de la humanidad. El aire, la respiración, nos pone en contacto con las realidades espirituales. El aire que entra y sale en y de nuestros pulmones nos remite al espíritu (Dios) que nos inunda e inhabita y desde nosotros también se manifiesta al mundo.

·        Dos textos bíblicos que todos conocemos y que nos remiten desde la Palabra de Dios a esa realidad de la respiración como “vida de Dios y del hombre”.

o   Génesis 2, 7:  “Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida”…

o   Juan 20, 19- 22: “Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio …,  sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo..

·        En los inicios de la oración contemplativa es bueno relajarse y centrarse sobre todo en la respiración como “puerta a la contemplación del presente"… y en "darnos cuenta" de cómo nuestra mente funciona alejándonos de "la presencia", bloqueando con sus ensoñaciones nuestra conciencia del “aquí y ahora”…
 

·        ¿Porqué es importante el "aquí y ahora" en la oración? Pues porque cuando nos ponemos ante el "Misterio" (Dios) hemos de hacerlo nosotros en lo que somos, y no en lo que pensamos o creemos que somos. Yo no soy una idea; tampoco Dios lo es. Por eso es importante aprender a hacernos presentes a nosotros mismos,  concentrarnos en nuestra realidad personal; y para eso hacemos una preparación con unos ejercicios de silencio contemplativo. Es lo que hacemos al sentarnos y simplemente respirar, escuchar sonidos, contemplar los pensamientos, etc... Son muy simples. Pero ¡creedme!, si los hacemos con asiduidad, experimentaremos su eficacia para situarnos en el presente del aquí y ahora; aunque no es esta “eficacia” lo que buscamos primordialmente sino el encuentro con el misterio que somos  y que nos habita.
 
Casto Acedo Noviembre 2017  

 

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