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viernes, 1 de marzo de 2024

NUBE DEL NO-SABER - 18


18.

CÓMO HASTA EL PRESENTE LAS PERSONAS ACTIVAS CRITICAN A LAS CONTEMPLATIVAS POR IGNORANCIA, LO MISMO QUE MARTA CRITICÓ A MARÍA

Así como Marta se quejó de María, de la misma manera en todo tiempo las personas activas se han quejado de las contemplativas. Sucede con mucha frecuencia que la gracia de la contemplación surge en personas de todo estado y condición de vida, tanto religiosos como seglares. Pero cuando después de bucear en su propia conciencia y buscar un consejo seguro deciden consagrarse de lleno a la contemplación, su familia y sus amigos descargan sobre ellos una tormenta furiosa de crítica tachándolos severamente de vagos.[1] Estas personas desenterrarán toda clase de chismes horribles, verdaderos o falsos, en torno a aquellos que emprendieron esta forma de vida y acabaron en terribles males. Con toda seguridad, no tienen nada bueno que contar.

Es cierto que muchos que aparentemente habían dejado las vanidades mundanas siguieron después malos caminos. Existe siempre este peligro. Estas personas que deberían haber entrado al servicio de Dios como sus contemplativos terminaron siendo esclavos del demonio y contemplativos del diablo porque rehusaron escuchar el consejo de los auténticos guías espirituales. Se convirtieron en hipócritas o herejes y cayeron en delirios y otras perversidades que les llevaron a difamar la santa Iglesia. Dudo si proseguir en torno a esto ahora, por miedo a oscurecer nuestro tema. Pero después, Dios mediante, si veo que es necesario, te diré algunas de las causas y circunstancias de su caída. Dejemos por el momento el tema y sigamos con nuestro argumento

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[1] La vida contemplativa no es cosa de vagos; y quienes así lo creen van perdidos;  no saben que los contemplativos se pierden, pero en otro sentido: no pierden el tiempo sino que ganan mucho perdiéndose en Dios. La sensación cuando cesa la meditación e imaginación durante la oración es de pérdida de tiempo: “Y así hacen muchos que comienzan a entrar en este estado, que, pensando que todo el negocio está en ir discurriendo y entendiendo particularidades por imágenes y formas, que son la corteza del espíritu, como no las hallan en aquella quietud amorosa y sustancial en que se quiere estar su alma, donde no entienden cosa clara, piensan que se van perdiendo y que pierden tiempo, y vuelven a buscar la corteza de su imagen y discurso, la cual no hallan, porque está ya quitada; y así ni gozan la sustancia ni hallan meditación y túrbanse a sí mismos, pensando que vuelven atrás y que se pierden. Y, a la verdad, se pierden, (aunque no como ellos piensan, porque se pierden) a los propios sentidos y a la primera manera de sentir, lo cual es irse ganando al espíritu que se les va dando; en el cual cuanto van ellos menos entendiendo, van entrando más en la noche del espíritu, de que en este libro tratamos, por donde han de pasar para unirse con Dios sobre todo saber”.( 2 Subida 14,4).  Perder "los propios sentidos y la manera de sentir" propia del estado purgativo (ascética)  o iluminativo (reflexión y meditación) y entrar en la noche del espíritu es un gran avance y ganancia. Se va "por donde han de pasar pafra unise con Diois sobre todo saber". Así se comprende que pasividad no es vagancia y que perderse es ganarse. 

Quienes creen, por tanto,  que la vida contemplativa es una pérdida de tiempo se equivocan. Y si son directores espirituales los que no entienden la actividad que lleva consigo la simple contemplación amorosa de Dios en recogimiento, hacen mucho daño. “Y con ser este daño más grande que se puede encarecer, es tan común y frecuente, que apenas se hallará un maestro espiritual que no le haga en las almas que comienza Dios a recoger en esta manera de contemplación. Porque ¡cuántas veces está Dios ungiendo al alma contemplativa con alguna unción muy delgada de noticia amorosa, serena, pacífica, solitaria, muy ajena del sentido y de lo que se puede pensar!; con la cual no puede meditar ni pensar en cosa alguna, ni gustar de cosa de arriba ni de abajo, por cuanto la trae Dios ocupada en aquella unción solitaria, inclinada a ocio y soledad; y vendrá un maestro espiritual que no sabe sino martillar y macear con las potencias como herrero, y, porque él no enseña más que aquello y no sabe más que meditar, dirá: "Anda, dejaos de esos reposos, que es ociosidad y perder tiempo; sino toma y medita y haced actos interiores, porque es menester que hagáis de vuestra parte lo que en vos es que esotros son alumbramientos y cosas de bausanes". (Llama de amor viva, 3,43).

Marzo 2024 
C.A. 

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