[1] Habla san Juan de la luz que es Dios: ”Por ser esta luz
espiritual tan sencilla, pura y general, no afectada ni particularizada a ningún
particular inteligible natural ni divino, pues acerca de todas estas
aprensiones tiene las potencias del alma vacías y aniquiladas, de aquí es que
con grande generalidad y facilidad conoce y penetra el alma cualquiera cosa de
arriba o de abajo que se ofrece; que por eso dijo el Apóstol (1 Cor. 2, 10) que
el espiritual todas las cosas penetra, hasta los profundos de Dios. Porque de
esta sabiduría general y sencilla se entiende lo que por el Sabio (Sab. 7, 24)
dice el Espíritu Santo, es a saber: Que toca hasta doquiera por su pureza, es a
saber, porque no se particulariza a ningún particular inteligible ni afección.
Y ésta es la propiedad del espíritu purgado y aniquilado acerca de todas particulares afecciones e inteligencias, que, en este no gustar nada ni entender nada en particular, morando en su vacío y tiniebla, lo abraza todo con grande disposición, para que se verifique en él lo de san Pablo (2 Cor. 6, 10): Nihil habentes, et omnia possidentes. Porque tal bienaventuranza se debe a tal pobreza de espíritu". (San Juan de la Cruz, 2 Subida 8,5).
Noviembre 202
Casto Acedo
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