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sábado, 9 de junio de 2018

El silencio de las potencias


 
Os paso las notas de la última enseñanza, sin desarrollar. Por si os sirven de referencia para entender el audio que ya mandé. Feliz semana.
El silencio de las potencias

1.- Comenzábamos preguntándonos “cómo meditar”

2.- Comenzamos insistiendo en la “postura” y “respiración”: QUIETUD…. Estar quieto para ser nosotros (como el vaso que revuelto está sucio y al quedarse quieto se posan las impurezas y adquiere claridad). La quietud corporal ayuda a la quietud interior. Quietud y silencio vienen a ser casi lo mismo: aquietar es silenciar… Para escuchar necesitamos estar “parados”, quietos. Cuando nos “aquietamos” se activa nuestra interioridad…

3.- Una vez quietos físicamente toca aquietarnos interiormente; silenciar las ”potencias” del alma; dejar de “ser-obrar” para dejar “al ser” ser en nosotros. Silenciar la memoria, el entendimiento y la voluntad.

a) Silenciar el ENTENDIMIENTO (los pensamientos)… nos sacan de nosotros mismos, nos alejan de lo único real (el presente) para llevarnos al mundo de la fantasía (pasado o futuro)… Esos pensamientos pueden ser buenos y hermosos (flores) o feos y desagradables (fieras)… “Buscando mis amores / iré por esos montes y riberas; / ni cogeré las flores, / ni temeré las fieras / y pasaré los fuertes y fronteras” (Sjc). “No tengáis miedo ni os asustéis; al contrario. Dad culto a Dios en vuestros corazones” (1 pe 3,14-15) …


Silenciar el entendimiento nos abre a la fe: ¿Qué es el entendimiento puesto en fe?: “Qué bien se yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche…” (San Juan de la Cruz) “La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve”. (Hb 11,1). El Dios que esperas no es Dios. Ver equivale a entender: (¿No lo ves? ¿Es que estás ciego para no verlo?) … “El que estuviera a oscuras y se cegare en todas sus luces propias y naturales, verá sobrenaturalmente; y la que a alguna luz suya se quisiere arrimar, tanto más cegará y se detendrá en el camino de la unión” (Sjc 2S 4,7) … Llega un momento en que el entendimiento no puede guiarte para la unión con Dios. … “Porque otras ciencias, con la luz del entendimiento se alcanzan; más esta de la fe, sin la luz del entendimiento se alcanza… y con la luz propia se pierde, si no se oscurece” (2S 3,4)…. “…y oscuro ha de ir por amor en fe, y no por mucha razón” (2S 29,5)… “Este entender no entendiendo, toda ciencia trascendiendo”…

a) Silenciar la MEMORIA: La memoria la conforman nuestras vivencias, nuestra historia, todo lo que hemos vivido y está en nosotros más o menos consciente o inconsciente… En nuestra memoria están también nuestras “imágenes” (imágenes de Dios, imágenes de los hermanos, … modo de entender el mundo, la moral, la vida… “No te harás imagen ninguna de Dios”


El silencio de la memoria nos abre a la esperanza. Texto clave que cita Sjc: “Pues hemos sido salvados en esperanza. Y una esperanza que se ve no es esperanza. Efectivamente, ¿cómo va a esperar algo uno que ve? Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia” (Rm 8,24-25). … Aquí se enraíza lo que llamamos la pobreza espiritual” (“bienaven-turados los pobres de espíritu” (Mt 5)… Ascesis-renuncia de la memoria, del propio ser (todo el bagaje de mis creencias y honra-consideración)… Bajar del pedestal … Silenciar la memoria es dejar el espíritu libre para que se mueva solo por el Espíritu Santo (el encuentro con Dios no es cuestión de voluntarismo, sino acción-don del Espíritu) … Ser pobres de espíritu… Mención bíblica especial la Virgen María, que voluntariamente pobre vivió siempre bajo la moción única del Espíritu Santo (Sjc 3S 2,10). …

  c) Silenciar la VOLUNTAD (los “quereres” o apetencias)… Nada más sentarnos nos invade el deseo de levantarnos, de movernos, de hacer cosas… “No queremos estar” (miedo a silenciarnos, nerviosismo, …) … Nuestros “quereres” nos sacan de quicio (que sea lo que yo quiero… pero la vida es tozuda, y es lo que Dios quiere…)… Tarea del silencio de la voluntad: “Hágase tu voluntad…”… Dejar de poner la voluntad en el gozo propio (lo que yo quiero) y ponerla solo en el gozo de Dios (lo que Dios quiere) …


Silenciar la voluntad nos abre a la caridad-ágape (amor): … No querer mi querer (quererme) sino querer lo que Dios quiera: “no lo que yo quiero sino lo que tú quieres”. Se trata de dejar que Dios obre “en el vacío y la oscuridad de sus sentimientos”, porque amar así es amar “lo que es cierto y verdadero, al gusto de la fe” (III,17). … Que cada obra que realicemos no la midamos por el agrado que nos producen, sino por el agrado de Dios (y bien del prójimo) … Igual que con la ascesis del entendimiento y la memoria (imágenes e ideas que impiden avanzar) ocurre con la ascesis de la voluntad. Se trata de desligarse de los apegos a los gustos que proporcionan las obras (sean buenas o malas) que realizamos, apegos y gustos que impiden avanzar hacia el amor de Dios (unión con Dios)

4.- Todo esto que hacemos en el silencio es un ”camino espiritual”, un modo de facilitarnos el acercamiento a “Dios que viene si quiere”; estas prácticas no garantizan el encuentro, ayudan a su posibilidad. Son “disposiciones del alma” en lo que tienen de ascesis, y muestra de buena voluntad para el encuentro con el que es “inmarcesible”… No son sólo técnicas, son un modo de vida que diseñamos para nosotros: Vivir con el entendimiento puesto sólo en lo que Dios nos da a entender, la memoria anclada en lo que somos en origen (imagen de Dios, hijos de Dios) y la voluntad dirigida sólo a lo que es querido por Dios.
 
Casto Acedo. Junio 2018. paduemerida@gmail.com
 

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